{"id":56239,"date":"2012-10-21T00:00:00","date_gmt":"2012-10-21T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"la_necesidad_de_reconocimiento_refle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/la_necesidad_de_reconocimiento_refle\/","title":{"rendered":"La necesidad de reconocimiento. Reflexiones."},"content":{"rendered":"<p>La verdadera relaci&oacute;n con los otros significa no buscar en el rostro de otros el reconocimiento de mi propia identidad, de mi importancia, de mi propio aprecio. Quien vive de la aprobaci&oacute;n y el reconocimiento de fuera, vive en la angustia y en la inquietud constante. Nada hay m&aacute;s fr&aacute;gil y voluble que la atenci&oacute;n y el aprecio de otros. (&#8230;) Para vivir en paz y sosiego y para poder realizar el propio trabajo, que sea un trabajo nacido del amor y no de la necesidad constante de apuntalarse a s&iacute; mismo para no caer en el vac&iacute;o, hay que relacionarse con las otras personas sin buscar nada en ellas, como si ya no existieras.<\/p>\n<p>El reconocimiento tiene que ver con la actuaci&oacute;n. Se act&uacute;a para ser reconocido, en el &aacute;mbito que sea.<\/p>\n<p>Actuar para ser reconocido es<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -actuar por amor al propio yo,<\/p>\n<p>-actuar movido por el temor de no ser nadie, si no te ves en los ojos de otros que te admiran y quieren.<\/p>\n<p>Se busca que otros sean el soporte de uno mismo.<\/p>\n<p>Que el soporte del propio yo sea exterior, sean los otros, crea<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -inseguridad,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -angustia,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -fragilidad.<\/p>\n<p>La necesidad de reconocimiento es debilidad,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -la debilidad genera agresividad,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -genera menosprecio de los que no dan reconocimiento.<\/p>\n<p>La necesidad de reconocimiento quita la libertad<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -para actuar<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -para interesarse por las cosas y personas,<\/p>\n<p>-para amar,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -esclaviza a otros,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -te liga con quienes comercian con la consideraci&oacute;n y el amor,<\/p>\n<p>-te amarra a los temerosos, a los peque&ntilde;os, a los sometidos a lo exterior, a otros, a un mundo fr&aacute;gil y movedizo.<\/p>\n<p>Librarse de la necesidad de reconocimiento<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -es con seguir la libertad para ocuparse de lo que uno ama,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -es conseguir la capacidad de amar y actuar,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -es liberarse del temor y la angustia,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -es vivir en paz,<\/p>\n<p>-es adquirir la capacidad de dar en el clavo en la actuaci&oacute;n, en la consideraci&oacute;n de las personas, en la elecci&oacute;n de las tareas.<\/p>\n<p>-es hacer pie en s&iacute; mismo, es decir, en Eso no nacido que hay en s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>-algo s&oacute;lido, que no fluct&uacute;a, que no depende de nadie, ni siquiera de s&iacute; mismo,<\/p>\n<p>-es hacer pie en la confianza en &ldquo;nada&rdquo; y, por tanto, en todo. Lo &nbsp; que falle no depender&aacute; de nuestra actitud.<\/p>\n<p>La libertad de la necesidad de reconocimiento es la libertad. S&oacute;lo desde esa libertad se puede reconocer<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -la verdad,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -la belleza,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -el amor verdadero,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -la tarea adecuada,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -a los otros.<\/p>\n<p>Quien se ocupa y preocupa por ser reconocido, no puede reconocer a nadie y menos a <em>Nadie<\/em>.<\/p>\n<p>Quien se ocupa de ser reconocido blinda su yo para que no muera, impide el paso &ldquo;al que es&rdquo; y se encierra en el infierno.<\/p>\n<p>En realidad nadie reconoce a nadie porque todo yo est&aacute; lleno de temor y de preocupaci&oacute;n s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>S&oacute;lo desde &ldquo;Nadie&rdquo; se da el verdadero reconocimiento, el que no olvida.<\/p>\n<p><em>La verdadera relaci&oacute;n con los otros <\/em>significa no buscar en el rostro de otros el reconocimiento de mi propia identidad, de mi importancia, de mi propio aprecio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Dice Rum&iacute; que no te enamores del rostro de los que te compran. No vivas  para que otros te compren a buen precio. No vivas pendiente de que te  admiren, te valoren, te quieran.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si haces eso, te relacionas con las gentes para  salvarte ti mimo delante de ti mismo. Si tu salvaci&oacute;n, en tu propio  aprecio, depende de otros, vivir&aacute;s en la suma fragilidad, siempre  pendiente de la aprobaci&oacute;n, el asentimiento, el caso y la estima de  otros. Y esos otros, en su mayor&iacute;a est&aacute;n dependiendo y viviendo en la  misma fragilidad que t&uacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces se establecer&aacute; un intercambio vac&iacute;o y  fr&aacute;gil: quienes est&aacute;n dependiendo y pendientes de los ojos de otros, se  relacionan con quienes est&aacute;n dependiendo y pendiendo de los ojos de  otros.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso es tan fr&aacute;gil como un castillo de naipes,  porque si uno de los que se sostiene con la mirada de otro encuentra m&aacute;s  admiraci&oacute;n y reconocimiento en una tercera persona, se viene abajo la  construcci&oacute;n que consist&iacute;a en que uno tiene consistencia en la mirada  del otro y el otro en la mirada del uno.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien vive de la aprobaci&oacute;n y el reconocimiento de  fuera, vive en la angustia y en la inquietud constante. Nada hay m&aacute;s  fr&aacute;gil y voluble que la atenci&oacute;n y el aprecio de otros. La opini&oacute;n de  las gentes gira continuamente, dependiendo de d&oacute;nde soplan los vientos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para vivir en paz y sosiego y para poder realizar  el propio trabajo, que sea un trabajo nacido del amor y no de la  necesidad constante de apuntalarse a s&iacute; mismo para no caer en el vac&iacute;o,  hay que relacionarse con las otras personas sin buscar nada en ellas,  como si estuvieras muerto. Los muertos no buscan ni reclaman nada.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No vivas pendiente de la aprobaci&oacute;n, la admiraci&oacute;n y  el aprecio del rostro de tu vecino. No te busques a ti mismo en su  cara, sino, por el contrario, sirve a su paz y a su alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la relaci&oacute;n con otros, t&uacute; no cuentas, porque no  recibes de ellos tu consistencia. Apoyado en ti mismo, porque est&aacute;s  muerto a todo reclamo, tu relaci&oacute;n no es &ldquo;dame mi ser para que yo pueda  darte algo&rdquo;; &ldquo;dame mi consistencia para que, gracias a esa consistencia  que recibo de ti, pueda sentirme alguien y hacer algo por ti&rdquo;. Entonces,  recibiendo mi consistencia de ti, y haciendo algo por ti, me siento  ser; si no muero, me ahogo, me hundo en mi propio vac&iacute;o.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este es el juego de la inquietud y de la angustia,  porque es el juego que impone el ego con otros egos, todos completamente  vac&iacute;os de consistencia propia. Eso es como quien cae al agua sin saber  nadar y se agarra a otro que tampoco sabe nadar; los dos se agarrar&aacute;n  uno al otro y juntos se hundir&aacute;n en el agua.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo haciendo pie en Eso que no es el ego que hay  en el propio interior, que se descubre como roca s&oacute;lida cuando uno  aparta a un lado al ego, se puede estar libre para amar y actuar; de lo  contrario s&oacute;lo se ama y sirve a su propia inconsistencia.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo muerto a s&iacute; mismo hay consistencia; s&oacute;lo quien  adquiere esa consistencia puede ver el rostro del otro sin mirarlo s&oacute;lo  como un espejo donde uno busca verse a s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo para quien est&aacute; muerto a s&iacute; mismo, s&oacute;lo para  quien se apoya en el gran Vac&iacute;o, que es como roca, existen los otros,  hay ojos que mirar y caras que ver, hay otros para amar y servir.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien vive en la solidez de ese vac&iacute;o de s&iacute;, no  necesita nada de nadie. Ese es el que tiene una verdadera relaci&oacute;n con  los otros; los dem&aacute;s s&oacute;lo se relacionan consigo mismos. Quienes s&oacute;lo se  relacionan consigo mismos viven en soledad y en un trabajo constante  para impedir que el cobijo que se han construido con el aprecio y el  reconocimiento de los otros, no se lo lleven las continuas r&aacute;fagas de  viento.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vivir en el continuo trabajo de apuntalarse con el  aprecio recibido de fuera es una desgracia grande, porque es vivir en  una inquietud y ocupaci&oacute;n constante para que los vientos cambiantes del  aprecio de las gentes no destruyan nuestro cobertizo de ramitas y pajas.&nbsp;<\/p>\n<p>A quien necesita apuntalarse no le queda espacio para amar de verdad, ni para hacer una obra s&oacute;lida de servicio a los otros. &iquest;Por qu&eacute; actuar si no?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A quien necesita apuntalarse no le queda espacio para  amar de verdad, ni para hacer una obra s&oacute;lida de servicio a los otros.  &iquest;Por qu&eacute; actuar si no?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdadera relaci&oacute;n con los otros significa no buscar en el rostro de otros el reconocimiento de mi propia identidad, de mi importancia, de mi propio aprecio. Quien vive de la aprobaci&oacute;n y el reconocimiento de fuera, vive en la angustia y en la inquietud constante. Nada hay m&aacute;s fr&aacute;gil y voluble que la atenci&oacute;n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-56239","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-calidad-humana","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56239","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56239"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56239\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56239"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56239"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56239"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=56239"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}