{"id":56252,"date":"2012-12-03T00:00:00","date_gmt":"2012-12-03T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"articulo_sobre_cetr_en_la_revista_ig","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/articulo_sobre_cetr_en_la_revista_ig\/","title":{"rendered":"Art\u00edculo sobre CETR en la revista Iglesia Viva"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">La revista  Iglesia Viva (n.251) incluye un extenso art&iacute;culo sobre CETR, firmado por Teresa Guardans. <span style=\"background-color: #ffffff; color: #000000;\">En &eacute;l se presenta el itinerario del Centro, su historia, evoluci&oacute;n, objetivos y proyectos. El tema central de <a href=\"http:\/\/www.iglesiaviva.org\/251\/251INDICE.html\" target=\"_blank\">este n&uacute;mero de la revista es: \u00abG&eacute;nero, religi&oacute;n y cambio social\u00bb.<\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p>Existe, en Barcelona, un centro abierto al estudio de las religiones,  CETR, con una biblioteca especializada, cursillos sobre el hecho  religioso y las religiones, seminarios de estudio de obras de las  distintas tradiciones de sabidur&iacute;a, debates, jornadas, un &ldquo;espacio de  silencio&rdquo;, introducciones pr&aacute;cticas al silencio&hellip; Una instituci&oacute;n que se  presenta, en los programas y en la web (<em>cetr.net<\/em>) como: &ldquo;&hellip;<em>un espacio laico al servicio del estudio y el cultivo de la calidad humana&#8230;<\/em><\/p>\n<p><strong>CETR, el Centro de Estudio de las Tradiciones de Sabidur&iacute;a&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><a href=\"\/files\/1354706936_cetr_art_iglesia_viva_251.pdf\"><span style=\"color: #800000;\"> (descargar pdf)<\/span><\/a><strong><br \/><\/strong><\/p>\n<p>Existe, en Barcelona, un centro abierto al estudio de las religiones, CETR, con una biblioteca especializada, cursillos sobre el hecho religioso y las religiones, seminarios de estudio de obras de las distintas tradiciones de sabidur&iacute;a, debates, jornadas, un &ldquo;espacio de silencio&rdquo;, introducciones pr&aacute;cticas al silencio&hellip; Una instituci&oacute;n que se presenta, en los programas y en la web (<em>cetr.net<\/em>) como: &ldquo;&hellip;<em>un espacio laico al servicio del estudio y el cultivo de la calidad humana;<\/em> <em>es desde esa perspectiva desde la que abordamos el acercamiento a las tradiciones religiosas&rdquo;. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un espacio laico, interesado por las religiones, que presenta un programa de actividades con cursos reconocidos como cr&eacute;ditos universitarios, v&aacute;lidos tambi&eacute;n para la formaci&oacute;n permanente del personal docente del sistema p&uacute;blico de ense&ntilde;anza. Y que, a la vez, ofrece&hellip; pr&aacute;cticas de silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; es CETR? &iquest;Qui&eacute;n lo impulsa?<\/p>\n<p><strong><em>Un poco de historia<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>&iquest;Qu&eacute; -o qui&eacute;n- hay detr&aacute;s? <\/em>&ndash;pregunta m&aacute;s de uno al acercarse por ah&iacute;. Detr&aacute;s hay a&ntilde;os de esfuerzo y dedicaci&oacute;n de un equipo humano que comparte un inter&eacute;s: inter&eacute;s por la espiritualidad (por ponerle un nombre simple), acompa&ntilde;ado de muchos interrogantes: &iquest;c&oacute;mo desarrollar, hoy, ese &aacute;mbito de profundidad humana? En la sociedad de innovaci&oacute;n continua, en la era de la informaci&oacute;n y de la globalizaci&oacute;n, cuando van quedando atr&aacute;s sistemas culturales que han sido v&aacute;lidos durante milenios, &iquest;cu&aacute;les pueden ser las formas m&aacute;s adecuadas para el cultivo de la calidad honda? &iquest;C&oacute;mo abordar, c&oacute;mo concebir, c&oacute;mo comunicar esa posibilidad? &iquest;Por qu&eacute; muchos nos sentimos m&aacute;s y mas alejados de aquellas formas en las que hab&iacute;amos vivido nuestra &ldquo;vida interior&rdquo;?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El Centro, como tal, vio la luz en octubre de 1999, pero hab&iacute;a nacido mucho antes: llevaba unos veinte a&ntilde;os gest&aacute;ndose, en un proceso en el que habr&iacute;a que destacar un nombre propio: Mari&agrave; Corb&iacute;, joven jesuita por aquel entonces, investigador de las transformaciones de los sistemas de valores y de las formas religiosas, estudioso de las religiones y de sus textos sagrados, integrante de un equipo interdisciplinar de investigaci&oacute;n, el Instituto Cient&iacute;fico Interdisciplinar, una iniciativa nacida en el entorno de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A trav&eacute;s de sus clases, o dinamizando grupos de trabajo, Corb&iacute; empez&oacute; a convertirse en referente para gentes que viv&iacute;an con dificultad el encaje entre su presente y el mundo de creencias en el que hab&iacute;an crecido; abr&iacute;a una puerta nueva: &ldquo;no hay nada que creer, s&oacute;lo v&iacute;as que investigar&rdquo;, &ldquo;no tir&eacute;is el cesto con el ni&ntilde;o dentro &ndash;insist&iacute;a a menudo-, ser&iacute;a una p&eacute;rdida inmensa&rdquo;. &ldquo;Todos esos textos de las religiones est&aacute;n cargados de pistas, orientaciones a explorar. Aprendamos a leerlos como lo que son para poder recoger hoy lo que nos est&aacute;n ofreciendo&rdquo;. S&iacute;, pero &iquest;c&oacute;mo?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era aquella &eacute;poca en la que algunos viajaban hasta la India buscando respuestas, o se embarcaban en todo tipo de aventuras espirituales. Sin moverse de un barrio obrero de Barcelona, Corb&iacute; insist&iacute;a en el estudio de los textos para aprender de ellos, como har&iacute;a un aprendiz de pintor con las obras de sus predecesores; en ahondar en la literatura hind&uacute;, budista, jud&iacute;a, cristiana, musulmana, etc., una lectura que pod&iacute;a no resultar f&aacute;cil, pues todo ese saber nos llegaba vertido en moldes culturales que quiz&aacute;s nos resultaban muy ajenos. Pero no m&aacute;s que lo que pod&iacute;a serlo una imagen egipcia o barroca. Y si &eacute;ramos capaces de &ldquo;leer&rdquo; en la profundidad de esas im&aacute;genes, &iquest;por qu&eacute; no en los textos de sabidur&iacute;a? S&oacute;lo necesit&aacute;bamos contar con las claves de interpretaci&oacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos hac&iacute;a ver c&oacute;mo cada sistema de vida, cada modo de sobrevivencia se apoyaba en unas formas religiosas determinadas. C&oacute;mo esas formas desarrollaban una doble funci&oacute;n. Por un lado moldeaban el sentido de vida de unos grupos humanos y su visi&oacute;n del mundo. Por otro, eran esas mismas formas las que se utilizaban para hablar de la dimensi&oacute;n Absoluta de la realidad, para orientar hacia ella, para se&ntilde;alar su presencia. No deb&iacute;a extra&ntilde;arnos el desencaje que est&aacute;bamos viviendo: los sistemas de vida se estaban transformando a un ritmo cada vez m&aacute;s acelerado. De ah&iacute; el desplazamiento de las formas religiosas. De ah&iacute; la necesidad de indagar, estudiar, intentar&#8230; De ah&iacute; el reto que la sociedad ten&iacute;a planteado, llegar a gestar formas m&aacute;s adecuadas al mundo que est&aacute;bamos desplegando, pero no como quien se saca un conejo de la manga, sino estudiando, empap&aacute;ndose del legado de tantos hombres y mujeres antes que nosotros, vivi&eacute;ndolo en profundidad. Y hab&iacute;a que hacerlo no para nuestra tranquilidad o bienestar, sino por responsabilidad hacia los que ven&iacute;an detr&aacute;s.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fueron m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de seminarios de estudio, de comentarios de textos, de grupos de reflexi&oacute;n. Para algunos el inter&eacute;s se convirti&oacute; en especializaci&oacute;n profesional (docencia), para otros era (y es) un trabajo de profundizaci&oacute;n que formaba parte de la vida. En ese tiempo se llegaron a consolidar varios grupos de trabajo y, poco a poco, un deseo, o un proyecto: pasar del per&iacute;odo de &ldquo;catacumbas&rdquo; al de&nbsp; poder hacer una oferta p&uacute;blica.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La idea de la creaci&oacute;n de un centro de estudio con un programa abierto de actividades fue tomando forma. Muchos de nosotros hab&iacute;amos entrado ya en una fase de mayor estabilidad profesional; Corb&iacute; por su parte estaba a punto de jubilarse como profesor del Departamento de Ciencias Sociales de ESADE y podr&iacute;a disponer de m&aacute;s tiempo; se daban una serie de circunstancias personales que permit&iacute;an &ldquo;liarse la manta a la cabeza&rdquo;. Un primer paso fue constituirse como asociaci&oacute;n, despu&eacute;s la b&uacute;squeda de los recursos m&iacute;nimos necesarios para el local, la creaci&oacute;n de &ldquo;Amigos de Cetr&rdquo; para canalizar las colaboraciones y, junto con todo ello, el compromiso de un primer grupo de profesorado dispuesto a ofrecer sus servicios gratuitamente durante una fase inicial&hellip; Si el proyecto se consolidaba y hab&iacute;a respuesta suficiente, se podr&iacute;a pasar a una organizaci&oacute;n m&aacute;s profesionalizada y ampliar el abanico de colaboradores.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y as&iacute; se hizo. El primer programa de actividades data del curso 1999-2000, y el centro se ha mantenido vivo hasta hoy. &iquest;Con qu&eacute; objetivo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>La orientaci&oacute;n &nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>Queremos que el Centro sea un centro de estudio con voluntad no erudita sino pr&aacute;ctica. Que las personas aprendan a acercarse personalmente a los grandes textos y a los grandes maestros para poder extraer de ellos, por s&iacute; mismas, sabidur&iacute;a y maneras de hacer &ndash; <\/em>se lee en la presentaci&oacute;n de la p&aacute;gina web.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estudio al servicio de una pr&aacute;ctica, al servicio de una actitud de b&uacute;squeda. La referencia al ambiente propio de un centro de arte ha estado siempre muy ligada a la orientaci&oacute;n del centro y a sus propuestas. As&iacute; como el aprendiz de pintor no estudia &ldquo;a los antiguos&rdquo; para copiarlos, o venerarlos, o creer en ellos, se trata de indagar en el rico legado de sabidur&iacute;a de la humanidad para alimentar una indagaci&oacute;n que lleva m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismo y de las seguridades o certezas del yo. <em>Para venir a lo que no sabes has <\/em><em>de ir por donde no sabes <\/em>-avisaba San Juan de la Cruz-. Siempre desde la perspectiva de que cada voz, cada tradici&oacute;n cultural y religiosa, hace su propia aportaci&oacute;n, peculiar e insustituible: la diversidad vista y vivida como fuente de riqueza. En el mismo texto mencionado se afirma:<\/p>\n<p><em>El n&uacute;cleo de las tradiciones religiosas y de la ense&ntilde;anza de todos los maestros es el conocimiento de lo inefable; un conocimiento en el que el sujeto que conoce se silencia hasta desaparecer en una noticia, que es luz y fuego, y en la que lo que se conoce no es nada objetivable.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese n&uacute;cleo numinoso se expresa mediante sistemas simb&oacute;licos destinados a apuntar hacia lo indecible y a silenciarse despu&eacute;s de haberlo apuntado. Son como un gran chambel&aacute;n encargado de conducir por los pasillos de palacio hasta la sala donde est&aacute; el Rey, el gran secreto. Una vez all&iacute;, abre las puertas y se retira humildemente, sin mancillar la gran sala con sus pies.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El palacio donde se encuentra la sala de los secretos, tiene muchas entradas. Seg&uacute;n sea la entrada, el recorrido ser&aacute; uno u otro, pero siempre terminar&aacute; en la sala del gran secreto. Ah&iacute; acaba su funci&oacute;n de introductor. Los sistemas simb&oacute;licos religiosos son tantos como las culturas y las circunstancias de la vida humana. Nuestra actitud con respecto a ellos tiene que ser como la actitud ante el gran chambel&aacute;n, dejarse guiar hasta que el gu&iacute;a nos abandone ante lo indecible. (&hellip;)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un espacio en el que las religiones viven en di&aacute;logo, en di&aacute;logo permanente con la cultura contempor&aacute;nea, s&iacute;, pero no un espacio al servicio del di&aacute;logo interreligioso. Que lleguen a acuerdos musulmanes y cristianos, por decir algo, no ser&iacute;a la funci&oacute;n del Centro. En cambio, invitar al islam, al cristianismo, a cualquier tradici&oacute;n religiosa, a hacer inteligibles sus riquezas, eso s&iacute;. Lo recordaba hace un tiempo alguien que particip&oacute; varios a&ntilde;os en el programa de actividades, Mohamed Zein. En Nueva York todav&iacute;a humeaban los restos de las Torres Gemelas y Zein estaba cansado de atender demandas pidiendo recetas r&aacute;pidas para entender el islam. Ten&iacute;a el &ldquo;no&rdquo; muy a punto cuando lo que le propone Corb&iacute; es un curso, &ldquo;no para informar, sino para transmitir su pasi&oacute;n a los alumnos, para que alcancen a comprender la grandeza de la propuesta del Profeta, que lleguen a sentirla y vivirla como propia&rdquo;. Zein no pudo resistirse. Era la primera vez que alguien le ped&iacute;a algo as&iacute; &ndash;dijo-. Y, como &eacute;l, muchos otros colaboradores podr&iacute;an, probablemente, contar an&eacute;cdotas parecidas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un lugar en el que poder trabajar a nivel personal pero sin perder de vista la necesidad colectiva, los retos que se le plantean a la sociedad de innovaci&oacute;n continua y, muy especialmente, en relaci&oacute;n al cultivo de la calidad humana. Es ese estar abierto a la realidad lo que explica la evoluci&oacute;n vivida durante estos a&ntilde;os de actividad.<span style=\"text-decoration: line-through;\"> <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Un itinerario en evoluci&oacute;n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando empez&oacute; a gestarse la puesta en marcha de CETR, no se intu&iacute;a el cambio de tejido social que estaba a punto de producirse a ra&iacute;z de la aceleraci&oacute;n de los procesos migratorios y la diversificaci&oacute;n cultural y religiosa resultante. En aquella primera fase, el inter&eacute;s por el hecho religioso ten&iacute;a que ver con el deseo de labrarse un camino entre una espiritualidad ligada a una fe o a unas determinadas formas religiosas, y la posici&oacute;n de rechazo a todo aquello que pudiera &ldquo;oler a religi&oacute;n&rdquo;. Entre las dos posturas encontradas poco espacio hab&iacute;a entonces para la reflexi&oacute;n sobre la interioridad o el estudio de las religiones en el mundo acad&eacute;mico &ldquo;laico&rdquo;. Entre los deseos program&aacute;ticos redactados en aquel momento, y que siguen presidiendo la presentaci&oacute;n del Centro, se planteaba:<\/p>\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>posibilitar a las personas de las sociedades de hoy el acceso a la sabidur&iacute;a de las tradiciones, una sabidur&iacute;a que -mayoritariamente- viene vertida en formas culturales del pasado, con las dificultades que ello comporta.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>favorecer la reflexi&oacute;n sobre la crisis de las formas religiosas sin culpabilizar a nadie ni a nada. Una reflexi&oacute;n basada en el an&aacute;lisis del cambio que ha sufrido el modelo cultural en el tr&aacute;nsito de las sociedades agr&iacute;colas a sociedades de innovaci&oacute;n continua como las nuestras.<\/em><\/p>\n<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>hacer patente que la sabidur&iacute;a que viene en unas determinadas formas religiosas est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de ellas; es un tesoro patrimonio de la humanidad para el cultivo de la cualidad humana en toda &eacute;poca y tambi&eacute;n en la nuestra.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ofrecer la posibilidad de explorar el cultivo de las dimensiones de calidad humana profunda, en sus distintas manifestaciones, como posibilidades de conocimiento, y las aportaciones que &ndash;en ese &aacute;mbito- hac&iacute;an las religiones. Ese era el primer horizonte. Pero cuando justito se estaban andando los primeros pasos en ese empe&ntilde;o por comprender, interpretar, recoger&hellip;, en un abrir y cerrar de ojos, el tejido social se hab&iacute;a transformado.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hind&uacute;es, musulmanes, sijs, un abanico de iglesias cristianas, etc., estaban presentes en las escuelas, en los barrios, en cualquier &aacute;mbito de la vida p&uacute;blica. Una novedad para la realidad espa&ntilde;ola, tan mayoritariamente cat&oacute;lica hasta el momento. CETR empez&oacute; a recibir todo tipo de demandas de formaci&oacute;n relacionadas con la pluralidad religiosa y cultural. Desde materiales escolares hasta cursos para distintos colectivos de funcionarios p&uacute;blicos, conferencias, presencia en los medios de comunicaci&oacute;n, publicaciones, parlamentos de las religiones&hellip;; en colaboraci&oacute;n con el Centro Unesco de Catalu&ntilde;a, participaci&oacute;n en varios programas europeos de did&aacute;ctica y sensibilizaci&oacute;n en torno a la pluralidad religiosa y cultural&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa podr&iacute;a considerarse como una segunda etapa del itinerario; una etapa en la que abundaron cursos y todo tipo de actividades de divulgaci&oacute;n sobre las distintas tradiciones religiosas, contando con una amplia participaci&oacute;n de las distintas comunidades culturales. Una etapa en la que, adem&aacute;s de los frutos directos que pudieron producirse, se dio, indirectamente, un paso importante: el reconocimiento social de la necesidad del estudio y conocimiento de las religiones. Y, como &ldquo;efecto secundario&rdquo;, el reconocimiento de la labor que CETR llevaba a cabo. Quedaban atr&aacute;s los recelos (tanto religiosos como laicos) que en un principio hab&iacute;a despertado una instituci&oacute;n tan imposible de encuadrar entre los &ldquo;bandos&rdquo; reconocidos hasta el momento.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde entonces el pa&iacute;s&nbsp; ha visto c&oacute;mo proliferaban todo tipo de iniciativas, p&uacute;blicas y privadas, que van ayudando a &ldquo;normalizar&rdquo; la presencia p&uacute;blica de la pluralidad religiosa. Una pluralidad como hecho cultural reconocido, que se ha ido ganando su lugar tanto a nivel universitario como en el de la gesti&oacute;n de las necesidades sociales.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quedar&iacute;a, as&iacute;, atr&aacute;s esa segunda etapa en la que CETR intent&oacute; responder, en la medida de sus posibilidades, a los requerimientos de &ldquo;formaci&oacute;n sobre religiones&rdquo;. Nos encontrar&iacute;amos en un tercer momento en el que la demanda enlaza muy directamente con lo que eran las inquietudes iniciales que impulsaron la puesta en marcha del Centro: el inter&eacute;s por el desarrollo de la calidad humana, o inter&eacute;s por la &ldquo;espiritualidad&rdquo;, en la sociedad de innovaci&oacute;n continua.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde la convicci&oacute;n de que una es la mirada que interpreta y gestiona la realidad al servicio de las necesidades y otra la que, desde el silencio de la necesidad, ve-siente-valora-admira-venera-celebra-ama&hellip; lo que existe, porque existe. Esa mirada que, silenciando la necesidad, es capaz de interrogarse, de ahondar, de valorar profundamente, de comprometerse con la vida, gratuitamente, m&aacute;s all&aacute; de la necesidad; esa &ldquo;otra&rdquo; mirada es la que est&aacute; en la ra&iacute;z de nuestra &ldquo;humanidad&rdquo;, la que nos hace humanos. &iquest;C&oacute;mo cultivar ese silencio, ese distanciamiento de la propia visi&oacute;n egocentrada, c&oacute;mo cultivar un inter&eacute;s m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismo&hellip;, no ensimism&aacute;ndose en una nube colgada no se sabe d&oacute;nde, sino en la vida misma, en la forma en c&oacute;mo gestionamos las sociedades, la econom&iacute;a, la educaci&oacute;n, todo? Las respuestas que puedan irse dando a esos &ldquo;c&oacute;mos&rdquo; nos proporcionan pistas para el cultivo de la calidad humana en el presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Bajando a lo concreto<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, &iquest;cu&aacute;l es la oferta de CETR, hoy? De una parte habr&iacute;a que mencionar la din&aacute;mica de reflexi&oacute;n continuada de alg&uacute;n grupo de estudio, una tarea que sale a la luz, peri&oacute;dicamente, en jornadas espec&iacute;ficas, o en publicaciones, accesibles desde la p&aacute;gina web. Por otra, la propuesta de actividades presenciales (con su contrapartida <em>on-line, <\/em>en la medida de lo posible) que, como hemos venido diciendo, se concreta en un programa, de septiembre a junio, y en el que distinguir&iacute;amos tres tipos de actividades:<\/p>\n<p>1. Seminarios para ahondar en temas de inter&eacute;s. En un r&aacute;pido recorrido por el programa 2012-2013, encontrar&iacute;amos: <em>Fundamentos de la calidad humana, Pedagog&iacute;a del desarrollo interior, La v&iacute;a budista: sin religiones ni dioses, La pluralidad de las sociedades isl&aacute;micas, Una aproximaci&oacute;n a la m&iacute;stica universal, Experiencias contempor&aacute;neas de no-dualidad, Condiciones para la creatividad en la empresa y en las organizaciones<\/em>&hellip; Un conjunto que mira tanto hacia las religiones como hacia las din&aacute;micas sociales.<\/p>\n<p>2. Lecturas comentadas, para familiarizarse con los textos de las distintas tradiciones de sabidur&iacute;a y sus aportaciones, favoreciendo tambi&eacute;n el di&aacute;logo. Este a&ntilde;o, por ejemplo: El <em>Sutra del Diamante<\/em> y el <em>Sutra del Loto<\/em>, de la tradici&oacute;n budista. Del cristianismo, <em>Del nacimiento eterno <\/em>(de Maestro Eckhart). Del islam, <em>El Mathnawi <\/em>de Jalal-ud-din Rumi. Del mundo hind&uacute;, una obra del maestro Abhinavagupta.<\/p>\n<p>3. Pr&aacute;cticas de silencio: distintas propuestas de meditaci&oacute;n y silencio, con el prop&oacute;sito de dar a conocer recursos milenarios de soporte del trabajo interior. De periodicidad semanal, en el local de Barcelona, o tambi&eacute;n alg&uacute;n fin de semana, en contacto con la naturaleza,<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s? A trav&eacute;s de la web se puede acceder a la grabaci&oacute;n de algunos cursos, tambi&eacute;n a materiales para trabajar el &aacute;mbito del silencio. Art&iacute;culos, publicaciones, recomendaciones de libros&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando comparamos los retos que como sociedad tenemos planteados y lo alto que apunta el Centro en sus aspiraciones, con lo limitadas que pueden resultar las posibilidades o las ofertas concretas, a menudo tenemos la sensaci&oacute;n de insignificante gota en un oc&eacute;ano infinito en movimiento imparable. Pero entonces nos viene a la memoria un bello y brev&iacute;simo v&iacute;deo de Wangari Maathai, la defensora de &aacute;rboles keniata, en el que se ve a animales de todo tipo observando impotentes c&oacute;mo arde la selva, sin hacer nada. Excepto un colibr&iacute;, que lleva agua, incansable, gotita a gotita con su pico. &ldquo;&iquest;Pero no ves que es in&uacute;til? &ndash;le increpan los dem&aacute;s-, tus gotas no sirven de nada&rdquo;. Sin detenerse, responde el colibr&iacute;: &ldquo;hago lo que est&aacute; a mi alcance, hago todo lo que puedo&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ojal&aacute; podamos decir eso del trabajo que se lleva a cabo en CETR.<\/p>\n<p>Teresa Guardans<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revista Iglesia Viva (n.251) incluye un extenso art&iacute;culo sobre CETR, firmado por Teresa Guardans. En &eacute;l se presenta el itinerario del Centro, su historia, evoluci&oacute;n, objetivos y proyectos. El tema central de este n&uacute;mero de la revista es: \u00abG&eacute;nero, religi&oacute;n y cambio social\u00bb. 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