{"id":56305,"date":"2013-01-10T00:00:00","date_gmt":"2013-01-10T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-04T17:05:01","modified_gmt":"2016-09-04T15:05:01","slug":"extracto_de_ensayos_sobre_budismo_ze","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/extracto_de_ensayos_sobre_budismo_ze\/","title":{"rendered":"Extracto de \u00abEnsayos sobre Budismo Zen\u00bb."},"content":{"rendered":"<p>Presentamos un escrito del profesor japon\u00e9s Daisetz T. Suzuki (1870-1966), importante estudioso y tambi\u00e9n conocedor vivencial del Budismo Zen, que trabaj\u00f3 por hacer comprensible lo m\u00e1s profundo de la sabidur\u00eda del budismo zen a la mentalidad del siglo XX.<\/p>\n<p>En este texto encontramos su reflexi\u00f3n sobre el origen y primera evoluci\u00f3n de todo sistema religioso al que se le supone un fundador. Trata del impacto de la personalidad del maestro en sus seguidores y de c\u00f3mo, tras su muerte, aquello que \u00e9l era: unidad de vivencia y conocimiento, se transforma en doctrina y su persona, es sacralizada.<\/p>\n<p>Es una reflexi\u00f3n l\u00facida y libre sobre el fen\u00f3meno de la originaci\u00f3n de una religi\u00f3n; no tiene en cuenta, sin embargo, uno de los elementos cruciales en la estructuraci\u00f3n de toda religi\u00f3n: la funci\u00f3n social cohesionadora.<\/p>\n<p>\u00abPara comprender plenamente la constituci\u00f3n de cualquier religi\u00f3n existente, de larga historia, es aconsejable separar a su fundador de su doctrina como poderos\u00edsimo determinante del desarrollo de esta \u00faltima. Con esto quiero decir, en primer lugar, que el nominado fundador no tuvo idea, al principio, de ser el fundador de sistema religioso alguno; en segundo lugar, que para sus disc\u00edpulos, mientras viv\u00eda, su personalidad no era considerada como independiente de su doctrina, al menos hasta donde ellos ten\u00edan conciencia del hecho; en tercer lugar, que lo que inconscientemente trabaja en sus mentes con respecto a la naturaleza de la personalidad de su maestro pas\u00f3 a primer t\u00e9rmino tras su fallecimiento, con toda la intensidad posible que, de modo latente, cobrara fuerza en ellos; y por \u00faltimo, que la personalidad del fundador evolucion\u00f3 tan potentemente en la mente de sus disc\u00edpulos como para convertirse en n\u00facleo de su doctrina; vale decir, la doctrina sirvi\u00f3 para explicar el significado del fundador.<\/p>\n<p>Es un gran error pensar que cualquier sistema religioso existente fue legado por su fundador a la posteridad como el producto plenamente madurado de su mente, y, por tanto, que lo que los seguidores tuvieron que hacer con su fundador religioso y su doctrina fue abrazar tanto al fundador como a su doctrina como una herencia sagrada, como un tesoro que no ha de profanarse con el contenido de la experiencia espiritual individual de sus disc\u00edpulos. Pues este criterio no llega a considerar en que consiste nuestra vida espiritual, y fosiliza a la religi\u00f3n en su mismo meollo. Sin embargo este conservadorismo est\u00e1tico se opone siempre al sector progresista\u00a0 que observa un sistema religioso desde un punto de vista din\u00e1mico. Y estas dos fuerzas que se ven en mutuo conflicto, en todo campo de la actividad humana, entretejen la historia de la religi\u00f3n, como en otros casos. De hecho, la historia es, por doquier, el registro de estas luchas. Mas el hecho mismo de que haya tales pugnas religiosas demuestra que \u00e9stas existen con alguna finalidad y que la religi\u00f3n es una fuerza viva; pues aquellas traen gradualmente a la luz las implicancias ocultas de la fe original y la enriquecen de modo inimaginado al comienzo. Esto tiene lugar no s\u00f3lo con respecto a la personalidad del fundador sino tambi\u00e9n con relaci\u00f3n a su doctrina, y el resultado es una asombrosa complicaci\u00f3n, o m\u00e1s bien confusi\u00f3n, que a veces nos impide ver apropiadamente la constituci\u00f3n de un sistema religioso vivo.<\/p>\n<p>Mientras el fundador deambulaba a\u00fan entre sus seguidores y disc\u00edpulos, \u00e9stos no distinguieron entre la persona de su l\u00edder y su doctrina; pues la doctrina se interpretaba en la persona y la persona se\u00a0 explicaba vivamente en la doctrina. Abrazar la doctrina era seguir sus pasos, vale decir, creer en \u00e9l. Su presencia entre ellos era suficiente como para inspirarlos y convencerlos de la verdad de su doctrina. Es probable que no la comprendieran cabalmente, pero su autorizado m\u00e9todo expositivo no dejaba en sus corazones sombras de duda en cuanto a su verdad y valor eterno. Mientras vivi\u00f3 entre ellos y les hablo, su doctrina y su persona apelaron a ellos como una unidad individual. Hasta cuando se recogieron en un lugar solitario y meditaron sobre la verdad de su doctrina, haciendo esto como forma de disciplina espiritual, la imagen de su persona estuvo siempre ante sus ojos mentales.<\/p>\n<p>Pero las cosas fueron diferentes cuando su personalidad majestuosa e inspiradora dej\u00f3 de verse encarnada. Su doctrina estaba todav\u00eda all\u00ed, sus seguidores pod\u00edan recitarla perfectamente de memoria, pero su conexi\u00f3n personal con el autor se hab\u00eda perdido, se hab\u00eda roto para siempre la cadena viva que ligaba a \u00e9ste y su doctrina en forma unificada. Al reflexionar sobre la vedad de la doctrina, no pudieron dejar de pensar en su maestro como un alma mucho m\u00e1s profunda y noble que ellos mismos. Gradualmente se desvanecieron las semejanzas que, consciente o inconscientemente, fueran reconocidas como existentes en formas diversas entre el l\u00edder y la disciplina, y al eclipsarse aquellas, el otro aspecto, vale decir, el que lo diferenci\u00f3 tan definidamente de sus seguidores, vino a afirmarse con mayor \u00e9nfasis e irresistibilidad. El resultado fue la convicci\u00f3n de que \u00e9l debi\u00f3 provenir de una fuente espiritual cabalmente \u00fanica. As\u00ed continu\u00f3 el proceso constante de deificaci\u00f3n hasta que unos siglos despu\u00e9s de la muerte del Maestro, se convirti\u00f3 en manifestaci\u00f3n directa del Ser supremo; de hecho, fue el Supremo encarnado; contaba con una humanidad divina, perfectamente realizada. Fue Hijo de Dios o el Buda y Redentor del mundo. Entonces se lo considerar\u00e1 en s\u00ed, independientemente de su doctrina; ocupar\u00e1 el centro de inter\u00e9s en los ojos de sus seguidores. Por supuesto, la doctrina es importante, pero principalmente por provenir de labios de esp\u00edritu tan elevado, y no necesariamente como reservorio de la verdad del amor o la Iluminaci\u00f3n. En verdad, la doctrina ha de interpretarse a la luz de la personalidad divina del maestro. Este predomina ahora sobre el sistema \u00edntegro; \u00e9l es el centro de donde irradia los rayos de la Iluminaci\u00f3n; la salvaci\u00f3n s\u00f3lo es posible creyendo en \u00e9l como salvador.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>En torno de esta personalidad o de esta naturaleza divina se desarrollar\u00e1n ahora diversos sistemas filos\u00f3ficos, esencialmente basados en su propia doctrina, pero m\u00e1s o menos modificados de acuerdo a las experiencias espirituales de los disc\u00edpulos. Esto quiz\u00e1s no hubiese tenido lugar jam\u00e1s si la personalidad del fundador no fuese tal como para excitar los hondos sentimientos religiosos en los corazones de sus seguidores, lo cual equivale a decir que lo que m\u00e1s atrajo a \u00e9stos hacia la doctrina no fue primordialmente la doctrina misma sino lo que le dio vida, y sin lo cual nunca hubiese sido lo que fue. No nos convence siempre la verdad de una afirmaci\u00f3n por su formulaci\u00f3n l\u00f3gica sino principalmente porque la recorre un impulso vital inspirador. Primero nos golpea \u00e9ste y luego procuramos certificar su verdad. Se necesita comprensi\u00f3n, pero \u00e9sta solo jam\u00e1s nos mover\u00e1 a arriesgar el destino de nuestras almas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Extracto de <em>Ensayos sobre Budismo Zen. Primera parte<\/em> (1949) Ed. Kier Buenos Aires 1975, pgs. 42-44<\/p>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El concepto de Dharmak\u00e1ya , a parte del cuerpo f\u00edsico del Buda fue l\u00f3gicamente inevitable verlo como \u2018cuerpo-ley\u2019, como leemos en el texto <em>Ekittara-Agama XLIV: \u201c La vida del S\u00e1kyamuni-Buddha es extremadamente larga; la raz\u00f3n consiste en que mientras su cuerpo f\u00edsico entra en el Nirvana <\/em>[muere]<em> existe su cuerpo-Ley\u201d<\/em> Mas al Dharmak\u00e1ya no podr\u00eda hac\u00e9rselo actuar directamente sobre las almas sufrientes, pues era demasiado abstracto y trascendental; quer\u00edan algo m\u00e1s concreto y tangible, hacia lo cual pudiesen sentirse personalmente \u00edntimos. De ah\u00ed el concepto de otro cuerpo b\u00fadico, el Sambhogak\u00e1ya que completa el dogma del Cuerpo Triple o Trik\u00e1ya.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentamos un escrito del profesor japon\u00e9s Daisetz T. Suzuki (1870-1966), importante estudioso y tambi\u00e9n conocedor vivencial del Budismo Zen, que trabaj\u00f3 por hacer comprensible lo m\u00e1s profundo de la sabidur\u00eda del budismo zen a la mentalidad del siglo XX.<br \/>\nEn este texto encontramos su reflexi\u00f3n sobre el origen y primera evoluci\u00f3n de todo sistema religioso al que se le supone un fundador. Trata del impacto de la personalidad del maestro en sus seguidores y de c\u00f3mo, tras su muerte, aquello que \u00e9l era: unidad de vivencia y conocimiento, se transforma en doctrina y su persona, es sacralizada.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56306,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[158],"tags":[426],"post_series":[],"class_list":["post-56305","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-sabiduria-en","tag-budismo","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56305"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56305\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":59776,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56305\/revisions\/59776"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56306"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56305"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=56305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}