{"id":56444,"date":"2013-02-22T00:00:00","date_gmt":"2013-02-22T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-16T11:36:50","modified_gmt":"2016-09-16T09:36:50","slug":"remora_viviriamos_mejor_sin_politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/remora_viviriamos_mejor_sin_politica\/","title":{"rendered":"R\u00e9mora: \u00bfvivir\u00edamos mejor sin pol\u00edtica?"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">Publicado en la obra colectiva: J.M. Vall\u00e8s y X.Ballart (ed.) <em>Pol\u00edtica para apol\u00edticos. <\/em>Ariel, 2012. pgs. 79-84. Escrita por expertos en ciencia pol\u00edtica, la obra pretende \u201cafinar la cr\u00edtica sobre la pr\u00e1ctica democr\u00e1tica para hacer m\u00e1s viable su transformaci\u00f3n, su mejora\u201d. <\/span><br \/>\nLa pol\u00edtica est\u00e1 mal vista y peor valorada. Sufre de un intenso descr\u00e9dito que la convierte en la diana contra la que lanzamos los dardos de nuestras frustraciones. La pol\u00edtica se nos aparece como una r\u00e9mora y, por lo tanto, vivir\u00edamos mejor sin ella.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" src=\"\/files\/1361567085_gent_al_carrer_r256x106.png\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Alcanzar el aplauso en cualquier reuni\u00f3n familiar o social es sencillo. Basta un inflamado discurso contra la pol\u00edtica y los pol\u00edticos. De forma parecida, cuando algo funciona mal, la respuesta tambi\u00e9n es simple. La culpa corresponder\u00e1 a la presencia o a la ausencia \u2013curiosamente esto no importa demasiado\u2013 de intervenciones p\u00fablicas. La pol\u00edtica est\u00e1 mal vista y peor valorada. Sufre de un intenso descr\u00e9dito que la convierte en la diana contra la que lanzamos los dardos de nuestras frustraciones. La pol\u00edtica se nos aparece como una r\u00e9mora y, por lo tanto, vivir\u00edamos mejor sin ella.<\/p>\n<p>No comparto la generalizada tendencia a volcar todas las culpas en la pol\u00edtica y, sobre todo, me preocupan las consecuencias de vivir con una pol\u00edtica desacreditada. Es cierto que la pol\u00edtica puede mostrarnos su cara m\u00e1s negativa y que algunos usos indebidos del poder perjudican su imagen. Pero tambi\u00e9n es cierto que nunca hab\u00eda hecho tanto por nosotros. Nunca hab\u00eda proporcionado tantos servicios ni se hab\u00eda ocupado tanto del bienestar conectivo. Es cierto que no todo lo hace bien sin que esto signifique que todo lo haga mal. Encontraremos de todo como en cualquier actividad humana.<\/p>\n<p>Durante la campa\u00f1a presidencial de Bill Clinton, en 1992, se populariz\u00f3 el eslogan: \u201cEs la econom\u00eda, est\u00fapidos\u201d. La frase sintetizaba tanto la omnipresencia de la econom\u00eda como la impotencia de la pol\u00edtica. Incluso en el momento pol\u00edtico por excelencia, las elecciones, la pol\u00edtica declinaba ante la econom\u00eda y asum\u00eda su papel de comparsa. Se la reconoc\u00eda como una in\u00fatil molestia. Hoy, sin embargo, la gran crisis econ\u00f3mica mundial debilita el argumento. La econom\u00eda tambi\u00e9n nos ha mostrado su estupidez. Se implora ahora a la intervenci\u00f3n pol\u00edtica. Quiz\u00e1 ser\u00eda un buen momento para reiterar un vengativo \u201cEs la pol\u00edtica cretinos\u201d. Es decir, se impone reivindicar la necesidad y la importancia de la pol\u00edtica. Sin ella vivir\u00edamos peor.<\/p>\n<p>Recordemos que la pol\u00edtica no es s\u00f3lo lo que hacen los pol\u00edticos y que exhiben los medios de comunicaci\u00f3n. La pol\u00edtica no es s\u00f3lo la imagen que proyecta: hay que reconocer lo que hay en ella de sustantivo. La pol\u00edtica, lejos de ser una molestia, es lo que nos permite vivir juntos siendo diferentes. La riqueza de nuestras sociedades nace de la diversidad, de la existencia de proyectos y puntos de vista que se encuentran en tensi\u00f3n , pero que la hacen crecer. Las ciudades, espacios de progreso por excelencia, constituyen desde siempre esta amalgama de personas y colectivos diferentes y contrastados que llenan el espacio p\u00fablico de tensiones creativas. La pol\u00edtica es aquello que convierte el potencial destructivo de los conflictos en s\u00edntesis constructivas. La pol\u00edtica, en otros t\u00e9rminos, contribuye a una especie de explosi\u00f3n controlada de las fuerzas impl\u00edcitas en nuestras <em>naturales<\/em> contradicciones y enfrentamientos. La pol\u00edtica, por tanto, nace del conflicto y se convierte en una manera civilizada de sacarle provecho. Sol\u00f3n, uno de los grandes legisladores de la democracia ateniense del siglo V a.C. defin\u00eda la pol\u00edtica como <em>eunom\u00eda. <\/em>Es decir, una capacidad de buscar el <em>equilibrio<\/em> entre posiciones leg\u00edtimamente dispares. La pol\u00edtica no puede ser una guerra que finaliza declarando ganadores y perdedores, sino un di\u00e1logo para definir conjuntamente los espacios de intersecci\u00f3n que nos habilitan para la convivencia. La pol\u00edtica requiere negociaci\u00f3n y se expresa a trav\u00e9s de grises y matices: algo que deber\u00edan recordar tanto nuestros pol\u00edticos como sus altavoces medi\u00e1ticos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"float: left; margin: 5px 10px 5px 10px;\" src=\"\/files\/1360500529_politica-para-apoliticos_r161x256.jpg\" alt=\"\" \/>Se objetar\u00e1 que la pol\u00edtica es tambi\u00e9n \u2013y, a veces, ante todo\u2013 af\u00e1n de poder, lucha por el cargo, manipulaci\u00f3n y defensa de los intereses propios. No soy tan ingenuo como para no saber que todos estos ingredientes forman parte de la pol\u00edtica, aunque creo que no la definen. Maquiavelo \u2013primer representante del enfoque realista de la pol\u00edtica\u2013 recomendar\u00eda no perder el tiempo pensando en lo que <em>deber\u00eda ser <\/em>la pol\u00edtica: basta analizar la pr\u00e1ctica pol\u00edtica y constatar lo que hay en ella de manipulaci\u00f3n y enga\u00f1o.<\/p>\n<p>Cabe replicar a Maquiavelo que el ser humano no s\u00f3lo es capaz de observar nuestro mundo, sino tambi\u00e9n de imaginar el mundo que nos gustar\u00eda. Tambi\u00e9n en lo pol\u00edtico. El pensamiento pol\u00edtico es, en realidad, un debate en torno a ficciones. Por ejemplo, las ficciones de la liberta y la igualdad. No somos ni libres ni iguales, aunque al pensar en estos conceptos podemos entender mejor nuestro presente y, sobre todo, imaginar el futuro que queremos construir. Maquiavelo nos ense\u00f1a que la pol\u00edtica se mueve en el fango de la realidad. Pero la pol\u00edtica es tambi\u00e9n un instrumento que nos permite trascenderla. La pol\u00edtica consiste en gestionar la realidad, pero tambi\u00e9n en <em>rechazarla<\/em>, en no aceptar que las cosa nos venga dadas. Permite imaginar aquellas ficciones que deseamos.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica es imaginaci\u00f3n. Pero se trata de una imaginaci\u00f3n <em>colectiva, <\/em>referida a proyectos comunes, no individuales. Se refiere a qu\u00e9 tipo de comunidad, qu\u00e9 modelo de convivencia aspiramos a construir entre todos. La pol\u00edtica se escribe siempre en plural: <em>\u201cEl autor del lenguaje, del pensamiento, la filosof\u00eda, la ciencia y el arte, adem\u00e1s de la ley, los pactos, los derechos individuales, la autoridad y la libertad no es el hombre sino los hombres\u2026\u201d <\/em>(Barber).<\/p>\n<p>La virtud c\u00edvica de los antiguos griegos \u2013la <em>aret\u00e9<\/em>\u2013 \u00a0supone capacidad para participar en la <em>res publica<\/em> y, al mismo tiempo, el compromiso de hacerlo. La <em>aret\u00e9<\/em> es aquella virtud que nos permite pensar en plural, pasando de lo que me interesa a <em>m\u00ed<\/em> a lo que nos interesa a <em>nosotros. <\/em>No todo el mundo estar\u00e1 de acuerdo con estas afirmaciones. Defender la pol\u00edtica como una necesaria imaginaci\u00f3n colectiva no est\u00e1 muy de moda, Se suele preferir la inmediatez de lo real y la apuesta individual que caracterizar\u00eda a la llamada sociedad civil y sus emprendedores. Liberados de la molesta e in\u00fatil pol\u00edtica, \u00e9stos se convertir\u00edan en el nervio de nuestra sociedad. Sin embargo, de la necesidad de confiar en las personas no se deduce de forma autom\u00e1tica la desconfianza hacia la pol\u00edtica. Es posible creer en los individuos, pero tambi\u00e9n en la necesidad de vivir juntos. Se puede apostar por su empuje personal, pero tambi\u00e9n por su capacidad para pensar y discutir colectivamente sobre el mundo que quieren construir.<\/p>\n<p>Es parad\u00f3jico que en un mundo cada vez m\u00e1s globalizado e incierto hayamos declarado la inutilidad de la pol\u00edtica, cada vez m\u00e1s desbordada y arrinconada por la supremac\u00eda de la econom\u00eda y el empuje de un individualismo radical. La pol\u00edtica ya no es imaginar juntos c\u00f3mo podemos hacer frente al desconcierto, sino una molestia en nuestra lucha personal por la supervivencia. El <em>nosotros<\/em> es una distracci\u00f3n en nuestra carrera hacia la maximizaci\u00f3n del <em>yo. <\/em>\u00a0Sin proyecto colectivo, la convivencia con los otros se convierte en una p\u00e9rdida de tiempo. Ya no interesa hablar civilizadamente sobre un futuro com\u00fan, porque preferimos espabilarnos y perseguir nuestras propias ambiciones. El <em>homo economicus <\/em>\u00a0se impone. Su aparente triunfo acaba conduciendo a una pol\u00edtica que se define por no creer en ella misma, por constituir una inutilidad nociva. \u00c9ste ha sido el mensaje dominante \u2013atribuido a Thatcher\u2013 \u00a0de quienes negaban la existencia de la sociedad frente a la realidad de los individuos. Una pol\u00edtica que se averg\u00fcenza de s\u00ed misma propugna \u201cdejar en paz\u201d a los individuos para que se ocuparan de sus propios asuntos sin interferencias molestas. Se afirma tambi\u00e9n que todos tenemos el derecho a perseguir nuestros sue\u00f1os privados y que, en consecuencia, los gobernantes no pueden dedicarse a so\u00f1ar por nosotros (Oakeshott). Desde esta perspectiva, la pol\u00edtica no s\u00f3lo no se entiende como una necesaria imaginaci\u00f3n colectiva, sino que cuando intenta serlo se convertir\u00eda en tiran\u00eda.<\/p>\n<p>Pero sin sociedad y sin pol\u00edtica s\u00f3lo quedan los hombres solitarios que propugna el individualismo m\u00e1s radical, concentrados en ellos mismos, dedicados a perseguir sus propias metas sin malgastar energ\u00edas\u00a0 en proyectos compartidos. La realidad humana se definir\u00eda \u201c<em>a trav\u00e9s del hecho de nuestras vidas separadas: podemos aprender a vivir juntos pero siempre estaremos separados\u201d <\/em>(Nozick).<\/p>\n<p>\u00bfEs realmente posible vivir as\u00ed? \u00bfEs posible prescindir de la molesta pol\u00edtica en beneficio de los intereses individuales? Frente a la apariencia de libertad que alabar\u00edan los liberales, la ausencia de pol\u00edtica y, por lo tanto, de proyectos colectivos, nos sit\u00faa n un escenario donde se combina la soledad con el miedo. Las preocupaciones privadas est\u00e1n en el centro. Pero alrededor de este reino individual amenaza una densa periferia de inseguridades y temores frente a un mundo que desborda muestras fuerzas. El individualismo reniega de la pol\u00edtica y reivindica la centralidad de los individuos para condenarlos a la precaria existencia descrita pro Hobbes: <em>\u201cen estas situaciones aparece (\u2026) un miedo persistente que amenaza de muerte violenta. y la vida del ser humano es solitaria, pobre, triste, brutal y corta\u201d<\/em>. El individualismo liberal quiere convertirnos en reyes de la creaci\u00f3n, pero nos transforma a todos en adversarios que luchamos ferozmente por cada palmo de nuestra parcela de libertad. No somos s\u00f3lo bestias solitarias, sino tambi\u00e9n salvajes y agresivas, dispuestas a competir y a atacarnos a la menor oportunidad.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica es descrita a menudo como una jungla llena de peligros cuando es en realidad la ausencia de pol\u00edtica la que convierte la existencia humana en una inevitable experiencia temeraria. Lo certifica la vida cotidiana all\u00ed donde han desaparecido las m\u00e1s elementales estructuras pol\u00edticas: Somalia, Afganist\u00e1n o cualquiera de las zonas de dominio del narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p>En situaci\u00f3n permanente de temor, sin protecci\u00f3n pol\u00edtica posible, se configura una <em>sociedad del riesgo <\/em>(Beck). Domina algo parecido a la sensaci\u00f3n que experimentan loa pasajeros de un avi\u00f3n cuando se dan cuenta de que no hay nadie en la cabina del piloto. Se trata de un miedo que combina sus ra\u00edces liberales con la creciente complejidad e incertidumbre de un mundo globalizado en el que nadie parece estar al mando de la nave.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la paradoja de la situaci\u00f3n actual. Como reacci\u00f3n a este miedo creciente que se cierne sobre la sociedad del riesgo, se ataca a la pol\u00edtica y se la denuncia como una innecesaria molestia. Tal vez lo sea para los m\u00e1s fuertes que conf\u00edan en sobrevivir aplicando la propiamente llamada \u201cley de la selva\u201d. Pero sin pol\u00edtica, sin capacidad de imaginar proyectos colectivos, no se concibe a la larga \u2013y, a veces, tampoco a la corta\u2013 un futuro viable, ni individual ni compartido. La pol\u00edtica no es, pues, una carga in\u00fatil. Por el contrario, se convierte en imperiosa necesidad cuando se trata de elaborar y aplicar los proyectos colectivos que dan estabilidad y dignidad a la existencia humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en la obra colectiva: J.M. Vall\u00e8s y X.Ballart (ed.) Pol\u00edtica para apol\u00edticos. Ariel, 2012. pgs. 79-84. Escrita por expertos en ciencia pol\u00edtica, la obra pretende \u201cafinar la cr\u00edtica sobre la pr\u00e1ctica democr\u00e1tica para hacer m\u00e1s viable su transformaci\u00f3n, su mejora\u201d. La pol\u00edtica est\u00e1 mal vista y peor valorada. 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