{"id":56454,"date":"2013-01-16T00:00:00","date_gmt":"2013-01-16T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-14T12:25:58","modified_gmt":"2016-09-14T10:25:58","slug":"la_practica_de_la_meditacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/la_practica_de_la_meditacion\/","title":{"rendered":"La pr\u00e1ctica de la meditaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">extractos de: <em>Vida en plenitud. Apuntes para una espiritualidad transreligiosa<\/em>. PPC, 2012.<\/span><br \/>\nMeditar es la pr\u00e1ctica que nos permite crecer en consciencia, salir de la oscuridad, del sue\u00f1o de la ignorancia y de la confusi\u00f3n, y adentrarnos en el espacio abierto y luminoso de la presencia.<br \/>\nPero, en realidad, meditar es mucho m\u00e1s que una pr\u00e1ctica e infinitamente m\u00e1s que un m\u00e9todo: es una forma de vivir, una forma de ser, en la que nos reconocemos en nuestra verdadera identidad.<\/p>\n<p>Se trata de una forma de vivir, cuya caracter\u00edstica fundamental puede expresarse de tres modos distintos, pero equivalentes: vivir en el presente, atender a lo que est\u00e1 aconteciendo y silenciar la mente. Modos tan equivalentes que se dan los tres al mismo tiempo: cada uno requiere o acompa\u00f1a a los otros dos.<\/p>\n<p>\u00danicamente podemos vivir en el aqu\u00ed y ahora, si detenemos cualquier historia mental y atendemos a aquello que en este momento acontece. La identificaci\u00f3n con la mente \u2013con cualquiera de sus historias- nos saca del presente y nos enreda en los intereses del ego. Fuera del presente, identificados con los pensamientos, es el ego quien asume el protagonismo y nos hace juzgar todo a la luz de sus etiquetas, seg\u00fan lo que a \u00e9l le resulta agradable o desagradable.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de la meditaci\u00f3n nos capacita para educar nuestra mente y crecer en atenci\u00f3n: como escribe Vicente Sim\u00f3n, nos permite \u201ccalmar la mente para ver con claridad\u201d. Pero nos regala mucho m\u00e1s que eso. La atenci\u00f3n consciente detiene las interpretaciones mentales que hacemos de todo lo que ocurre, nos ancla en el presente y nos introduce en el silencio que, como le gustaba repetir al maestro Joel Goldsmith,<\/p>\n<p><em>no es una ausencia de sonido, sino un estado de conciencia que nos hace capaces de abstenernos de cualquier reacci\u00f3n mental frente a lo que vemos u o\u00edmos. Es decir, podemos ver y reconocer una sombra en la pared \u2013una apariencia horrible- y, sin embargo, no tener una reacci\u00f3n de miedo, puesto que somos conscientes de que se trata s\u00f3lo de una sombra. <\/em><\/p>\n<p>Gracias a la atenci\u00f3n, caemos en la cuenta de que las interpretaciones de nuestra mente no son la realidad. Por tanto, al detenerlas, cesa el sufrimiento que ellas mismas originan, se desinflan las pretensiones protag\u00f3nicas del yo \u2013que reaccionaba a aquellas interpretaciones, de acuerdo con sus propias pautas mentales y emocionales\u2013 y en su lugar aparece el descanso y la libertad, que acompa\u00f1an siempre al presente.<\/p>\n<p>En un paso m\u00e1s, la pr\u00e1ctica de la meditaci\u00f3n propiamente dicha nos franquea el acceso a nuestra verdadera identidad: dejamos de leer los acontecimientos desde el yo, para verlos como sombras o pel\u00edculas que se proyectan en la conciencia que somos. De este modo, nos liberamos de la tiran\u00eda del yo y emerge la sabidur\u00eda, la ecuanimidad y la unidad que nos constituye. (\u2026)<\/p>\n<p>No puede haber claridad y libertad sino en lo real: eso es \u201clo que es\u201d. Pero, para permanecer en ello, se necesita <em>darse cuenta<\/em>, tanto de lo que ocurre en nuestra mente como de nuestra verdadera identidad. Ese darse cuenta equivale a vivir despiertos, con consciencia y libertad.<\/p>\n<p>Para vivir de ese modo, se requiere una observaci\u00f3n atenta a todo lo que circula por nuestra mente \u2013pensamientos, sentimientos, emociones, reacciones\u2026-, sin condenar nada ni identificarse con nada. Gracias a esa actitud de atenci\u00f3n, se detienen las historias mentales y puede aparecer la comprensi\u00f3n o sabidur\u00eda: en una mente silenciosa cae el velo que ocultaba la verdad.<\/p>\n<p>Pero, simult\u00e1neamente, es necesario tambi\u00e9n permanecer en la conciencia de quienes somos. [Como ha quedado dicho m\u00e1s arriba,] se suele dar por sentado que existe un pensador separado del pensamiento. Sin embargo, <em>el pensador es el resultado de nuestros pensamientos. <\/em><\/p>\n<p>Lo que habitualmente ocurre es que la misma creencia en el yo lo convierte en protagonista y, de ese modo, se le concede al pensador un estatus esencial. Sin embargo, basta que el pensador deje de juzgar, para descubrir que solo hay pensamientos. No existe tal cosa como un yo que cree ser el centro, el protagonista, incluso una gran persona. Es solo la memoria \u2013por la que atribuimos nombres y formas a lo que vemos- la que otorga al yo ese car\u00e1cter de autoconsistencia. Nuestra verdadera identidad es otra: el espacio consciente en el que todo ocurre.<\/p>\n<p>(\u2026) Gracias a la pr\u00e1ctica de la atenci\u00f3n plena se desarrolla el testigo y crece la desidentificaci\u00f3n con el yo. (\u2026) Pero la atenci\u00f3n plena sigue siendo solo un medio o una herramienta. la meditaci\u00f3n, sin embargo, es un estado de conciencia.<br \/>\n(Enrique Mart\u00ednez Lozano. <em>Vida en plenitud. pgs. 115- 119)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>extractos de: Vida en plenitud. Apuntes para una espiritualidad transreligiosa. PPC, 2012. Meditar es la pr\u00e1ctica que nos permite crecer en consciencia, salir de la oscuridad, del sue\u00f1o de la ignorancia y de la confusi\u00f3n, y adentrarnos en el espacio abierto y luminoso de la presencia. 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