{"id":56649,"date":"2013-02-20T00:00:00","date_gmt":"2013-02-20T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-04T17:00:57","modified_gmt":"2016-09-04T15:00:57","slug":"mahoma_una_sola_tribu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/mahoma_una_sola_tribu\/","title":{"rendered":"Mahoma. Una sola tribu"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cHace muchos a\u00f1os, en las lejanas tierras de Arabia, un muchacho, apacentaba\u00a0 las ovejas de su t\u00edo Abu T\u00e1lib. Se llamaba Mahoma. Hab\u00eda nacido hacia el a\u00f1o 570 en la Meca\u2026\u201d<\/em>\u00a0 \u00bfC\u00f3mo era el mundo en el que creci\u00f3 el profeta Mahoma? \u00bfC\u00f3mo viv\u00edan, en qu\u00e9 cre\u00edan? \u00bfC\u00f3mo transform\u00f3 sus vidas las palabras del Profeta? <span style=\"color: #800000;\">Una aproximaci\u00f3n al islam a partir de una narraci\u00f3n que forma parte del libro: <strong><em>Las religiones, cinco llaves<\/em><\/strong> (Octaedro, 2007)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/cetr.net\/files\/1369295178_mahoma_5_llaves.pdf\">descargar todo el cap\u00edtulo<\/a><\/p>\n<p><strong>Mahoma. Una sola tribu.<\/strong><\/p>\n<p>Hace muchos a\u00f1os, en las lejanas tierras de Arabia, un muchacho, apacentaba\u00a0 las ovejas de su t\u00edo Abu T\u00e1lib. Se llamaba Mahoma. Hab\u00eda nacido hacia el a\u00f1o 570 en la Meca, una ciudad situada en la cordillera que bordea el Mar Rojo, paso obligado de caravanas. La Meca era el punto de encuentro y de intercambio m\u00e1s importante de la regi\u00f3n, sus calles polvorientas siempre estaban abarrotadas. Pero lo que realmente distingu\u00eda a la Meca, lo que la convert\u00eda en algo especial era la <em>Kaaba<\/em>, el templo que se encontraba en la plaza principal de la ciudad, lugar sagrado para viajeros y mecanos.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Kaaba <\/em>significa \u2018cubo\u2019 y \u00e9sta era (y es) la forma de aquel templo: una construcci\u00f3n cuadrada de quince metros de altura, reconstruida en varias ocasiones. La tradici\u00f3n transmitida de padres a hijos, hace remontar su origen hasta el patriarca Abraham que lo habr\u00eda levantado en colaboraci\u00f3n con su hijo Ismael. Con el tiempo las tribus se multiplicaron, y tambi\u00e9n sus dioses, y la Kaaba los fue acogiendo a todos. El templo daba cobijo hasta a 360 dioses, y todas las tribus lo sent\u00edan como propio. Destino de peregrinaci\u00f3n para todas ellas, la Meca se hab\u00eda constituido en un importante centro comercial y religioso. La Kaaba convert\u00eda a la ciudad en un recinto de paz en medio de un territorio, Arabia, poblado de tribus en continuo enfrentamiento.<\/p>\n<p>\u00bfTribus? S\u00ed. En aquel tiempo, para los habitantes de Arabia lo importante no era si hab\u00edas nacido en un lugar o en otro, si eras de este pa\u00eds o de aquel, sino en qu\u00e9 familia hab\u00edas nacido. Cuando alguien vive traslad\u00e1ndose de un sitio a otro constantemente, el lazo importante no es el que se establece con un territorio sino el que se establece con quien se comparte la lucha por la vida. As\u00ed sucede con todos aquellos pueblos n\u00f3madas que para subsistir necesitan viajar, ya sea a la b\u00fasqueda de pastos para sus reba\u00f1os, ya sea para poder cazar. Las fronteras que cuentan no son las que separan territorios, sino las que identifican a los grandes grupos familiares y marcan los l\u00edmites entre \u201clos de dentro y los de fuera\u201d de la tribu. Son fronteras de sangre, de linaje. Todos los parientes de una familia, abuelos, hermanos, padres, primos y parientes lejanos, todos constituyen una gran familia: es la \u201ctribu\u201d. Como cada tribu agrupa mucha, mucha gente, las familias de parentesco m\u00e1s pr\u00f3ximo forman clanes. As\u00ed, en cada tribu encontramos varios clanes y dentro de cada clan unas cuantas familias.<\/p>\n<p>Todas las tribus iban hasta la Meca para comerciar y rezar, pero la tribu m\u00e1s importante entre los habitantes de la ciudad era la de los Qurays\u00edes y, muy especialmente, el clan de los Omeyas. La familia de Mahoma pertenec\u00eda a otro de los clanes de la tribu Quraisy, el de los Hachim\u00edes, el clan que vigilaba y cuidaba el Zem Zem, la fuente sagrada de la ciudad.<\/p>\n<p>El padre de Mahoma falleci\u00f3 en una lucha unas semanas antes de que \u00e9l naciera. Cuando s\u00f3lo ten\u00eda seis a\u00f1os, muri\u00f3 tambi\u00e9n su madre. Mahoma viv\u00f3 primero con su abuelo, y m\u00e1s adelante en casa de su t\u00edo Abu T\u00e1lib en las monta\u00f1as, lejos de la ciudad. El muchacho ayudaba al t\u00edo con los reba\u00f1os. Pasaba sus d\u00edas bajo el cielo abierto vigilando y conduciendo a los animales. Aprendi\u00f3 a reconocer e interpretar la direcci\u00f3n de cada viento, a leer las nubes y los movimientos de las estrellas y tambi\u00e9n los nombres de todos los p\u00e1jaros del cielo; sab\u00eda d\u00f3nde crec\u00eda cada tipo de planta. Conoc\u00eda cada rinc\u00f3n donde se pod\u00eda encontrar agua, por peque\u00f1o que fuera el oasis, por escondida que estuviera una corriente de agua subterr\u00e1nea.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os y aquel joven pastor creci\u00f3 y gracias a todo lo que hab\u00eda aprendido se convirti\u00f3 en uno de los mejores gu\u00edas de caravanas de la regi\u00f3n. Cuando alguien ten\u00eda que atravesar los desiertos con los camellos cargados, buscaba a Mahoma para que dirigiera la expedici\u00f3n. Se hab\u00eda ganado el sobrenombre de <em>Amin<\/em>, que quiere decir \u2018fiel\u2019, \u2018aquel en el que se puede confiar\u2019. Entre las caravanas que guiaba estaban las de Jadiya, una viuda que, desde que muri\u00f3 su marido, llevaba ella sola el comercio y la administraci\u00f3n de las propiedades. Jadiya encontr\u00f3 una gran ayuda en el criterio y el buen hacer de aquel joven y le hizo socio de sus negocios. M\u00e1s adelante se cas\u00f3 con \u00e9l y del matrimonio nacieron tres ni\u00f1os que\u00a0 murieron peque\u00f1os, y cuatro ni\u00f1as. Mahoma y Jadiya vivieron veintid\u00f3s a\u00f1os muy unidos, con sus hijas, hasta la muerte de Jadiya.<\/p>\n<p>El trabajo no era impedimento para que Mahoma pasara largos ratos de soledad en las monta\u00f1as, como cuando era un joven pastor y ten\u00eda todo el tiempo del mundo para pensar. Era entonces cuando hab\u00eda aprendido a escuchar y o\u00edr aun cuando parece que no se oye nada; a hacerlo desde dentro, desde aquella intimidad en la que se aprenden verdades con palabras y sin palabras. Especialmente de noche, bajo el manto estrellado envolviendo la Tierra; en el seno del silencio nocturno, su coraz\u00f3n parec\u00eda a veces lleno a rebosar, pleno de una verdad indecible. Y le embargaba la certeza de que no deb\u00eda temer nada, que el gran misterio del mundo cuidar\u00eda de \u00e9l. Bajo aquella inmensidad estrellada, sintiendo cerca el calor del reba\u00f1o y las voces de los vientos de la noche, la <em>Kaaba<\/em> y todos sus dioses le parec\u00edan algo muy peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Hab\u00eda otro Dios, mucho m\u00e1s grande. Estaba seguro de ello. No ten\u00eda nombre, pero Mahoma notaba su presencia, cerca y lejos a un tiempo. Tampoco ten\u00eda forma, pero lo sent\u00eda en todas las formas. A veces, cuando vigilaba el reba\u00f1o, era como si alguien m\u00e1s estuviera vigilando a los reba\u00f1os y a \u00e9l mismo, cuidando de todo. \u201cEs \u00c9l \u2013pensaba Mahoma-, el gran misterio del mundo. Es \u00c9l, aqu\u00e9l de quien hablaron todos los profetas. Abraham y Mois\u00e9s, Isa\u00edas y Jes\u00fas, ya dieron testimonio de \u00c9l. Era de \u00c9l de quien hablaban, de \u00c9l, el \u00danico Dios\u201d. Y Mahoma no dejaba de buscar momentos para escuchar en el silencio, para ahondar en todo aquello que iba descubriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando se hizo mayor ni olvid\u00f3 todo esto ni abandon\u00f3 su costumbre de atender en el silencio. Al contrario. Cuantas m\u00e1s ve\u00eda y sent\u00eda por fuera, m\u00e1s necesidad ten\u00eda de ello. Cada a\u00f1o se organizaba las tareas de tal manera que pudiera dedicar cuatro semanas, todo un mes, s\u00f3lo a esto, a la escucha en soledad, sin tener que ocuparse de caravanas ni de nada. Pasaba esas semanas retirado en una cueva que hay en el monte Hira, no muy lejos de la Meca. Con el tiempo, m\u00e1s convencido estaba de que hab\u00eda que hacer algo para recordar a los suyos las palabras de los antiguos profetas. Una noche del noveno mes del a\u00f1o, el mes de Ramad\u00e1n, en su retiro en la cueva del monte Hira, sinti\u00f3 claramente en su interior esta certeza, palabra a palabra:<strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mahoma, t\u00fa ser\u00e1s la voz de \u00c9l, t\u00fa ser\u00e1s su profeta.<br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/cetr.net\/files\/1369295178_mahoma_5_llaves.pdf\">Descargar todo el cap\u00edtulo<strong><em><br \/>\n<\/em><\/strong><\/a><\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/cetr.net\/files\/1369295178_mahoma_5_llaves.pdf\">descargar todo el cap\u00edt<\/a><br \/>\n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHace muchos a\u00f1os, en las lejanas tierras de Arabia, un muchacho, apacentaba\u00a0 las ovejas de su t\u00edo Abu T\u00e1lib. Se llamaba Mahoma. Hab\u00eda nacido hacia el a\u00f1o 570 en la Meca\u2026\u201d\u00a0 \u00bfC\u00f3mo era el mundo en el que creci\u00f3 el profeta Mahoma? \u00bfC\u00f3mo viv\u00edan, en qu\u00e9 cre\u00edan? \u00bfC\u00f3mo transform\u00f3 sus vidas las palabras del Profeta?&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56650,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[158],"tags":[424],"post_series":[],"class_list":["post-56649","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-sabiduria-en","tag-islam","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56649"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56649\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":59772,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56649\/revisions\/59772"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56649"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=56649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}