{"id":56714,"date":"2013-07-12T00:00:00","date_gmt":"2013-07-12T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"desnudarse_de_conocimientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/desnudarse_de_conocimientos\/","title":{"rendered":"Desnudarse de conocimientos"},"content":{"rendered":"<p><strong><\/strong><span style=\"color: #800000;\">fragmentos del libro: <strong><em>Cantos de eternidad. La sabidur&iacute;a de R&ucirc;m&icirc; en el &ldquo;Mathnaw&icirc;&rdquo;<\/em><\/strong><em>. <\/em>Cetr, 2011.<\/span><br \/><strong>&iquest;Hay gradaci&oacute;n entre los profetas y maestros del esp&iacute;ritu?<\/strong> Si los profetas y maestros del esp&iacute;ritu hablaran de contenidos objetivables, de formas, de proyectos de vida, de leyes, de verdades formulables, podr&iacute;a haber gradaci&oacute;n entre ellos, unos podr&iacute;an ser mejores que otros. Todas estas cosas son perecederas, y ellos hablan de lo imperecedero, hablan &ldquo;del que es&rdquo;, del que est&aacute; vac&iacute;o de todas nuestras categor&iacute;as, del Sin Forma.<\/p>\n<p>Todas estas cosas son perecederas, y ellos hablan de lo imperecedero, hablan &ldquo;del que es&rdquo;, del que est&aacute; vac&iacute;o de todas nuestras categor&iacute;as, del Sin Forma. Si no hablan de &ldquo;Eso&rdquo;, no son ni maestros ni profetas. Y cuando hablan de &ldquo;Eso&rdquo; no hay diferencia ni gradaci&oacute;n entre ellos.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el canon para establecer la gradaci&oacute;n? No puede ser nada objetivable, &iquest;desde d&oacute;nde podr&iacute;a hacerse la objetivaci&oacute;n?<\/p>\n<p>Nada humano, ni ninguna perspectiva humana puede medir lo Absolutamente Otro.<\/p>\n<p>El decir m&aacute;s o menos rico o m&aacute;s o menos torpe de los profetas y maestros cuando hablan &ldquo;del que es&rdquo;, no afecta a su mensaje, como la<\/p>\n<p>grandeza y perfecci&oacute;n de una vidriera no afecta a la luz. Desde la perspectiva de la epistemolog&iacute;a m&iacute;tica y, desde lo que resulta de ella, la fe-creencia, podr&iacute;a establecerse gradaci&oacute;n entre los maestros y profetas.<\/p>\n<p>Sin epistemolog&iacute;a m&iacute;tica y, por tanto, desde la fe sin creencias no hay manera de establecer un escalaf&oacute;n de grandeza entre ellos. Tanta puede ser la belleza del canto de una flauta de ca&ntilde;a como el concierto de una gran orquesta.<\/p>\n<p>&iquest;Es esto caer en el relativismo espiritual? S&oacute;lo podr&iacute;a hablarse de relativismo desde la fe-creencia, desde la forma; desde la pura fe &iquest;entre qu&eacute; y qu&eacute; podr&iacute;a haber relativismo? Pero, en definitiva, &iquest;hay maestros y profetas mayores y maestros y profetas menores? Podr&iacute;a decirse que los hay m&aacute;s eficaces y menos eficaces, pero incluso eso es una forma de hablar, porque tampoco tenemos criterio para medir su eficacia &iquest;con qu&eacute; vamos a medir quien nos inicia e introduce m&aacute;s profundamente en el Sin Forma?<\/p>\n<p>Tampoco tenemos criterio para saber si estamos m&aacute;s o menos dentro del oc&eacute;ano sin forma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&iquest;Cu&aacute;ntos maestros del esp&iacute;ritu?<\/strong><\/p>\n<p><em>&iexcl;Cu&aacute;ntas lluvias de largueza han ca&iacute;do para que el mar distribuyera perlas! &iexcl;Cuantos soles de generosidad han brillado para que la nubes y el mar aprendieran a ser tan espl&eacute;ndidos!<\/em><strong> <\/strong>1<em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>La gran riqueza de las tradiciones y de los maestros de la historia de la humanidad no reside ni en sus creencias ni en sus doctrinas, reside en el agua y el sol. El agua de la gracia y el sol de la sabidur&iacute;a.<\/p>\n<p>La ense&ntilde;anza de los grandes es sencilla y clara. Nos ense&ntilde;an a no ser en la presencia de &ldquo;el que es&rdquo; y a reconocerle.<\/p>\n<p>La imagen y la forma son obst&aacute;culo para reconocerle. Su don y su sabor lo destruyen todo.<\/p>\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo los rotos ganan el favor del rey<\/em><em>2<\/em><\/p>\n<p>Elevamos hasta los cielos a los maestros para podernos agarrar a ellos, para que nos salven.<\/p>\n<p>As&iacute; evitamos afrontar la ruina de nuestro yo, el lugar en el que est&aacute; el tesoro.<\/p>\n<p>Pero los maestros no son agarradero sino provocadores de iniciativa y autonom&iacute;a.<\/p>\n<p>Pretendemos que los maestros abran las ventanas de nuestra casa para poder continuar en ella, para tenerla iluminada. As&iacute; se nos hace amable y podemos permanecer vivos en ella, evitando la ruina. Los maestros incitan a pasar de la tierra al mar, de la forma a la no forma. El mar es la aniquilaci&oacute;n, para despertar a &ldquo;lo que es&rdquo;. Los maestros no incitan a ligar a su persona sino a lo &ldquo;sin forma&rdquo; que hay en ellos, que es nuestro propio &ldquo;sin forma&rdquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando hablan los maestros del esp&iacute;ritu, el Sin-forma nos llega en sus palabras y sus obras. Sus palabras despiertan a nuestro propio esp&iacute;ritu sin forma para reconocerse a s&iacute; mismo gracias a las<\/p>\n<p>palabras y los hechos de los maestros.<\/p>\n<p>Cuando nuestro esp&iacute;ritu inicia su despertar por las palabras y los hechos de los maestros, reconoce &ldquo;la Verdad&rdquo; en su mensaje. Por ese despertar aprende a ver &ldquo;sus se&ntilde;ales&rdquo;, las pistas del Sin-forma en todas las formas, y aprende a ver su verdad en &ldquo;la Verdad&rdquo;.<\/p>\n<p>Ese aprendizaje es ir adquiriendo la capacidad de &ldquo;discernimiento&rdquo; entre la forma y el Sin forma de toda forma; las verdades y &ldquo;la Verdad&rdquo;, su individualidad y la Fuente sin forma de su propia<\/p>\n<p>individualidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La b&uacute;squeda de la sabidur&iacute;a<\/strong><\/p>\n<p><em>El que busca la sabidur&iacute;a se convierte en una fuente de sapiencia; se vuelve independiente de las adquisiciones y de los medios<\/em>.3<\/p>\n<p>La b&uacute;squeda es ya la sabidur&iacute;a, porque la sabidur&iacute;a no es nada que encontrar.<\/p>\n<p>La sabidur&iacute;a es la b&uacute;squeda de un conocer y un sentir sin forma, que diluye al mismo buscador en esa noticia silenciosa.<\/p>\n<p>Resulta evidente que este tipo de b&uacute;squeda (que no es propiamente una b&uacute;squeda, porque no se busca nada y resulta ser nadie el que busca) se vuelve independiente de adquisiciones y de medios.<\/p>\n<p>Crecer en sabidur&iacute;a no es acumular conocimientos, ni profundizar conocimientos anteriores, sino silenciar conocimientos, desnudarse de conocimientos hasta llegar a una noticia cierta, pero silenciosa, que diluye todo conocimiento y toda certeza.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; medios van a resultar eficaces para obtener &ldquo;nada&rdquo;? &iquest;Con qu&eacute; medios podr&aacute; comprenderse que &ldquo;nadie&rdquo; puede obtener &ldquo;nada&rdquo;, porque &ldquo;lo que es&rdquo; es Sin-forma?<\/p>\n<p><em>Cuando el entendimiento de un hombre ha sido su maestro, despu&eacute;s de<\/em><\/p>\n<p><em>esto se vuelve su disc&iacute;pulo. La lucidez dice, como Gabriel: &ldquo;Oh Ahmad, si<\/em><\/p>\n<p><em>doy un paso m&aacute;s me quemar&eacute;. D&eacute;jame, pues, y contin&uacute;a: &eacute;ste es mi l&iacute;mite,<\/em><\/p>\n<p><em>oh sult&aacute;n del alma&rdquo;.<\/em>4<\/p>\n<p>La raz&oacute;n debe conducir hasta el l&iacute;mite, hasta las puertas mismas del conocimiento y el sentir silencioso. Puede y debe conducir hasta el l&iacute;mite mismo del conocimiento no dual. Puede, paso a paso, desmontar lo que la mente, regida por la necesidad y controlada por el destino, fue construyendo desde la lejan&iacute;a de las generaciones que nos precedieron y desde nuestras propias construcciones.<\/p>\n<p>La raz&oacute;n puede acompa&ntilde;ar y guiar hasta la puerta del jard&iacute;n, pero no puede entrar. La raz&oacute;n es la maestra rigurosa y exigente del hombre que busca la sabidur&iacute;a; pero cuando llega a las puertas del jard&iacute;n, se convierte en su disc&iacute;pula.<\/p>\n<p>Llegados a esos l&iacute;mites, la raz&oacute;n se somete a la gu&iacute;a de un conocer que es ya sin argumentos y sin palabras, un conocer no-conocer porque en &eacute;l nadie conoce nada, pero que es una noticia recia y cierta. Ese es el l&iacute;mite de la raz&oacute;n; lo que seguir&aacute; est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de su poder, aunque nunca en su contra.<\/p>\n<p>Lo que R&ucirc;m&icirc; describe en este breve p&aacute;rrafo es nada menos que el n&uacute;cleo del m&eacute;todo vedanta.<\/p>\n<p>La raz&oacute;n debe mostrar a su disc&iacute;pulo que el mundo, como un conjunto de sujetos y objetos, como un mundo de dualidad y pluralidad, es una construcci&oacute;n de nuestra condici&oacute;n de vivientes necesitados. Debe mostrar a su disc&iacute;pulo que lo que damos por nuestra realidad es<\/p>\n<p>s&oacute;lo nuestra propia construcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo Real no es esa construcci&oacute;n. Lo Real no es la dualidad ni la pluralidad que nosotros le proyectamos. Cuando la raz&oacute;n ha podido demostrar estas afirmaciones, ya no le queda nada m&aacute;s que ense&ntilde;ar, porque no puede ir m&aacute;s all&aacute;. Entonces cede el paso y la gu&iacute;a al conocimiento, ya no conceptual ni argumentativo, sino al conocimiento silencioso: una capacidad insospechada.<\/p>\n<p>La raz&oacute;n conduce, desbrozando el camino, hasta las puertas del jard&iacute;n. Desde ah&iacute;, quien toma la gu&iacute;a es el conocimiento y sentir silencioso; ellos ser&aacute;n los nuevos gu&iacute;as para traspasar la puerta del jard&iacute;n y adentrarse en &eacute;l.<\/p>\n<p>&iquest;De qui&eacute;n es el conocimiento y sentir silencioso? De &ldquo;Nadie&rdquo; porque es ya el Sin-forma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que podemos hacer, s&oacute;lo tiene la categor&iacute;a de &ldquo;intento&rdquo;, porque todo lo que hagamos, pensemos y sintamos, procurando escapar del destino, s&oacute;lo lo reafirma. Sin embargo, en el seno del intento repetido, intenso y sincero por escapar, acaece el don de la libertad. Ese don no es fruto de nuestras acciones y pensamientos, porque todos ellos, siempre, parten del ego<\/p>\n<p>y vuelven a &eacute;l.<\/p>\n<p>La liberaci&oacute;n es irrupci&oacute;n y don. Irrupci&oacute;n desde fuera de los barrotes entre los que los humanos nos encerramos, y regalo del &uacute;nico actor.<\/p>\n<p>Los mensajes de los maestros proceden desde fuera de la prisi&oacute;n del destino. Sus palabras despiertan nuestros intentos que, aunque proceden del ego, tienen su fuente desde m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l.<\/p>\n<p>El destino es Su manifestaci&oacute;n. El intento es &Eacute;l busc&aacute;ndose a s&iacute; mismo. En el seno del destino el sujeto conoce el mundo. Desde el intento, Dios se conoce a s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>El conocimiento conduce a la perla que reside en el coraz&oacute;n, a la fuente del propio ser. Ese es el actor. Un actor que no es un actor, porque &iquest;qui&eacute;n o qu&eacute; hay fuera de &Eacute;l?<\/p>\n<p>El intento parece que brota del ego, pero su ra&iacute;z est&aacute; en la Joya.<\/p>\n<p>La joya es el esp&iacute;ritu del hombre y el esp&iacute;ritu carece de forma. Entre el que, en lo profundo de su ser carece de forma y &ldquo;el que carece de forma&rdquo;, no hay frontera posible. Ah&iacute; aflora la ra&iacute;z; ah&iacute; est&aacute; el verdadero actor, &ldquo;el que es&rdquo;, la eficacia del intento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El Esp&iacute;ritu y mi esp&iacute;ritu<\/strong><\/p>\n<p>Soy una forma del &ldquo;Sin forma&rdquo;, sin dualidad ninguna.<\/p>\n<p>Entre mi cuerpo y el &ldquo;Sin forma&rdquo; no hay dualidad.<\/p>\n<p>El alma de mi ser es el &ldquo;Sin forma&rdquo;; no una chispa suya,<\/p>\n<p>&Eacute;l mismo, en su unidad absoluta.<\/p>\n<p>Mi esp&iacute;ritu, vac&iacute;o de toda forma y de toda posible categor&iacute;a,<\/p>\n<p>es el &ldquo;Sin forma&rdquo;.<\/p>\n<p>La vida de mi vida, el ser de mi ser, es mi esp&iacute;ritu sin forma.<\/p>\n<p>No hay frontera alguna entre sin forma y &ldquo;Sin forma&rdquo;<\/p>\n<p>El n&uacute;cleo de mi ser, la fuente de donde mana, es el vac&iacute;o de mi esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>El Vac&iacute;o no es &ldquo;otro&rdquo; de mi vac&iacute;o.<\/p>\n<p>Mi esp&iacute;ritu es sin individualidad como el &ldquo;Sin forma&rdquo; es sin individualidad.<\/p>\n<p>No hay distancia alguna entre no-individualidad y No-individualidad.<\/p>\n<p>Mi ser es como el de Jes&uacute;s uno con el &Uacute;nico, uno con el Padre.<\/p>\n<p>Mi esp&iacute;ritu es el Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>Cuando muera mi esp&iacute;ritu volver&aacute; al Esp&iacute;ritu<\/p>\n<p>del que nunca se separ&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando desaparezca mi forma,<\/p>\n<p>volver&aacute; al Sin-forma, del que ninguna frontera le separaba.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>1. R&ucirc;m&icirc;. <em>Mathnaw&icirc;. <\/em>Ed. Suf&iacute;, 2003. vol. 1., p. 48<\/p>\n<p>2. R&ucirc;m&icirc;. <em>ib&iacute;dem. <\/em>p. 50<\/p>\n<p>3. R&ucirc;m&icirc;. <em>ib&iacute;dem. <\/em>p.92<\/p>\n<p>4. R&ucirc;m&icirc;. <em>ib&iacute;dem. <\/em>p.93<\/p>\n<p>4. R&ucirc;m&icirc;. <em>ib&iacute;dem. <\/em>p.93<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>fragmentos del libro: Cantos de eternidad. La sabidur&iacute;a de R&ucirc;m&icirc; en el &ldquo;Mathnaw&icirc;&rdquo;. Cetr, 2011.&iquest;Hay gradaci&oacute;n entre los profetas y maestros del esp&iacute;ritu? 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