{"id":56754,"date":"2013-09-01T00:00:00","date_gmt":"2013-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"hacia_una_espiritualidad_laica-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/hacia_una_espiritualidad_laica-3\/","title":{"rendered":"Cultivar la cualidad humana"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">Art&iacute;culo publicado en La Vanguardia (1.09.2013, <em>p. 28: <strong>Temas de Debate<\/strong><\/em><strong>: Hacia una espiritualidad laica<\/strong>)<\/span><br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Necesitamos con urgencia la cualidad humana, la espiritualidad de nuestros antepasados, cuanto m&aacute;s honda mejor, para gestionar sociedades de potentes ciencias y tecnolog&iacute;as, de lo contrario se podr&iacute;an volver contra nosotros, contra las especies vivientes y contra el medio, como ya est&aacute; ocurriendo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante miles de a&ntilde;os la humanidad ha tenido formas de vida estables basadas en el cultivo, la artesan&iacute;a y el comercio; los colectivos se coordinaban mediante la sumisi&oacute;n y la coerci&oacute;n. Hab&iacute;a cambios, pero no en lo fundamental. Los sistemas de interpretar la realidad, valorarla, trabajar, organizarse y actuar fueron estables e intocables. Estamos hablando de las sociedades preindustriales est&aacute;ticas, con variaciones en las formas pero con estructuras colectivas profundas id&eacute;nticas. Estos sistemas culturales bloqueaban los cambios que tuvieran repercusiones serias en los sistemas de valores colectivos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<img decoding=\"async\" style=\"margin: 5px 10px; float: left;\" src=\"\/files\/1378040590_captura_de_pantalla_2013_r189x256.png\" alt=\"\" \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante esa larga etapa, la espiritualidad&nbsp; tuvo que cultivarse en moldes est&aacute;ticos, de sumisi&oacute;n y sin excluir la coerci&oacute;n. En esa etapa las religiones fueron a la vez proyecto de vida colectivo y medio para cultivar lo que nuestros antepasados llamaron espiritualidad, en una antropolog&iacute;a de cuerpo y esp&iacute;ritu, y que nosotros sin esa antropolog&iacute;a tendr&iacute;amos que llamar &ldquo;cualidad humana&rdquo;. En sociedades est&aacute;ticas las creencias intocables fueron el medio de fijar los modos de vida y bloquear los cambios que pudieran poner en riesgo el modo de vida colectivo. El papel de la religi&oacute;n fue central en todas las culturas preindustriales.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La industrializaci&oacute;n, donde se impuso, fue creciendo y arrinconando, los modos de vida preindustriales. Ese crecimiento cre&oacute; dificultades a las religiones. A finales del siglo XX e inicios del XXI las formas de vida preindustrial, que exclu&iacute;an los cambios, son ya residuales o casi desaparecidas en Occidente. Hemos entrado en un nuevo sistema industrial que vive y prospera de la innovaci&oacute;n continua de ciencias y tecnolog&iacute;as en interacci&oacute;n mutua y, a trav&eacute;s de ellas, de la innovaci&oacute;n constante de productos y servicios. Se vive un cambio acelerado que afecta a todas nuestras formas culturales individual y colectivamente. Este nuevo tipo de sociedades ha producido una gran ruptura con el pasado: nuestros antepasados viv&iacute;an bloqueando el cambio, nosotros&nbsp; del cambio constante. Usando una imagen inform&aacute;tica: nuestros mayores se programaron para bloquear el cambio, ese fue el papel de las creencias intocables, nosotros para cambiar. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los cambios afectan a todos los niveles de nuestra vida: el crecimiento acelerado de las ciencias cambia constantemente la interpretaci&oacute;n de la realidad, las tecnolog&iacute;as cambian continuamente nuestras formas de incidir en ella, nuestras formas de trabajar, de organizarnos y, como consecuencia, nuestras formas de sentir y actuar. Todo cambia continuamente. Las creencias religiosas y las laicas, deben ser excluidas porque fijan. Si se han de excluir las creencias, no son posibles las religiones como se vivieron en el pasado. Por la din&aacute;mica imparable e inevitable de nuestros sistemas colectivos de sobrevivir nos vemos necesitados a no tener creencias ni religiones.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los proyectos de vida individual y colectiva que las religiones nos proporcionaban en el pasado, resultan inadecuados e inviables. Hoy los proyectos de vida colectivos, en continua transformaci&oacute;n, los construimos nosotros mismos a nuestro propio riesgo y apoyados en nuestra cualidad. El cultivo de la espiritualidad, de la cualidad humana que fomentaban las religiones, tendremos que estructurarlo y motivarlo sin creencias, sin religiones ni sumisiones, como una indagaci&oacute;n laica y libre individual y colectiva, pero heredando toda la sabidur&iacute;a que durante milenios acumularon las religiones y tradiciones espirituales de la humanidad. En una sociedad globalizada, todas las religiones y tradiciones espirituales ya son nuestras.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las generaciones menores de 45 a&ntilde;os ya est&aacute;n, en su gran mayor&iacute;a, sin creencias, sin religiones y, lo que es m&aacute;s grave, sin posibilidad de heredar y cultivar la gran sabidur&iacute;a que nos legaron nuestros antepasados. Empe&ntilde;arse, como se est&aacute; haciendo, en que cultiven la cualidad humana a trav&eacute;s de creencias, religiones y sumisiones es una tarea imposible. Si no queremos que las nuevas generaciones y la humanidad de las nuevas sociedades globales gestionen nuestros aparatos tecnocient&iacute;ficos en constante y acelerado crecimiento sin cualidad humana, habr&aacute; que habilitar procedimientos para cultivar una cualidad humana, una espiritualidad, laica, sin creencias, sin religiones y sin dioses, a la manera que los entendieron nuestros mayores. Este es un desaf&iacute;o que no permite aplazamientos. Hay que aprender a heredar el pasado sin tener que vivir como ellos; ser&iacute;a necedad querer partir de cero. Una sociedad de conocimiento, sin cualidad humana, es una grave amenaza para el planeta.<\/p>\n<p><em>Bibliograf&iacute;a: <strong>M. Gauchet: El desencantamiento del mundo<\/strong>. Trotta 2005. <strong>M. Corb&iacute;: Hacia una espiritualidad laica<\/strong>. Herder 2007. <\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art&iacute;culo publicado en La Vanguardia (1.09.2013, p. 28: Temas de Debate: Hacia una espiritualidad laica)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Necesitamos con urgencia la cualidad humana, la espiritualidad de nuestros antepasados, cuanto m&aacute;s honda mejor, para gestionar sociedades de potentes ciencias y tecnolog&iacute;as, de lo contrario se podr&iacute;an volver contra nosotros, contra las especies vivientes y contra el medio, como&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-56754","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad-en-cambio","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56754"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56754\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56754"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=56754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}