{"id":56785,"date":"2013-10-10T00:00:00","date_gmt":"2013-10-10T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-09-19T12:18:47","modified_gmt":"2016-09-19T10:18:47","slug":"asi_empezo_todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/asi_empezo_todo\/","title":{"rendered":"As\u00ed empez\u00f3 todo"},"content":{"rendered":"<p>Con libertad y sentido del humor, dejemos que las eternas preguntas echen a volar en nuestra imaginaci\u00f3n tomando formas insospechadas\u2026 como nos ense\u00f1an a hacer J\u00fcrg Schubiger y Franz Hohler (en: <em>As\u00ed empez\u00f3 todo. 34 historias sobre el origen del mundo.<\/em> \u2013Anaya\u2013), una compilaci\u00f3n de peque\u00f1os relatos que subrayan lo extra\u00f1o de la existencia, de la condici\u00f3n humana, del habla\u2026 con humor y sensibilidad\u00a1! \u00a0Un ejercicio que nos puede ayudar a acercarnos con una mirada m\u00e1s fresca y receptiva a los venerables textos simb\u00f3lico-m\u00edticos de la humanidad. Como muestra, una peque\u00f1a selecci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La creaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Al principio, s\u00f3lo exist\u00eda Dios. Un d\u00eda recibi\u00f3 una caja de madera llena de guisantes. \u00bfQui\u00e9n se la pod\u00eda haber mandado? Desde luego, \u00e9l no conoc\u00eda a nadie m\u00e1s. Aquel asunto le daba mala espina, as\u00ed que dej\u00f3 la caja \u2013es decir, la dej\u00f3 flotando- en el lugar donde la hab\u00eda encontrado.<br \/>\n<img decoding=\"async\" style=\"float: left; margin: 5px 10px 5px 10px;\" src=\"\/files\/1382693159_de769u_1poc_r256x192.jpg\" alt=\"\" \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Siete d\u00edas despu\u00e9s, las vainas de los guisantes reventaron. La explosi\u00f3n fue tan violenta que los guisantes salieron disparados hacia la Nada. Los guisantes que hab\u00edan estado en la misma vaina casi siempre permanec\u00edan juntos y giraban alrededor de sus otros compa\u00f1eros. Empezaron a crecer y a brillar, y as\u00ed, de la Nada, surgi\u00f3 el universo.<br \/>\nDios estaba perplejo. M\u00e1s tarde, en uno de esos guisantes, se desarrollaron todas las formas imaginables de vida, incluida la de los seres humanos. Como aquellos hombres sab\u00edan qui\u00e9n era Dios, le atribuyeron la creaci\u00f3n del universo y le adoraron como a su creador.<br \/>\nAunque Dios nunca intent\u00f3 convencerles de su error, todav\u00eda hoy se pregunta qui\u00e9n demonios pudo enviarle una caja con guisantes.\u00a0 (p. 22)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a1Qu\u00e9 tonter\u00eda!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Al principio, las cosas todav\u00eda no ten\u00edan nombre. Y esta \u00e9poca, aunque solo era el principio, se alarg\u00f3 durante mucho tiempo. Las cosas, simplemente, estaban donde estaban, de pie o tumbadas, colgadas o andando. Rechinaban y chirriaban, murmuraban y eructaban, o se quedaban calladas. Un armario era un mont\u00f3n de cajas apiladas, y una cama era una caja tumbada. Aunque ni siquiera cajas, sino\u2026 \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil de explicar!\u00a0 \u00bfEntonces qu\u00e9 eran? Una silla era una cosa con cuatro patas que no se mov\u00eda, y un perro era una cosa con cuatro patas que s\u00ed se mov\u00eda. M\u00e1s o menos algo as\u00ed.<br \/>\nA falta de nombres, todo se ten\u00eda que se\u00f1alar con el dedo \u00edndice. Esto de aqu\u00ed, eso de all\u00e1. Y lo que no se pod\u00eda se\u00f1alar, como la alegr\u00eda, no exist\u00eda.<br \/>\nEl ser humano present\u00eda que esta carencia era una laguna muy importante en su vida. Como si su vida estuviera encharcada. \u00bfDe qu\u00e9 serv\u00eda estar todo el d\u00eda con la pregunta en la punta de la lengua si luego le faltaban las palabras para decirla?<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda ya existen esas palabras. \u00a1Vete t\u00fa a saber de d\u00f3nde se las han sacado!<br \/>\nUn pajarito afirma que \u00e9l mismo tuvo que empollarlas antes de poder dec\u00edrselas al hombre, aunque entre sus enemigos hay quien asegura que se las sac\u00f3 de la manga. Y si alguien pregunta: \u201c\u00bfPero c\u00f3mo se las dijiste?\u201d, \u00e9l responde: \u201cPues con el pico, por supuesto. Primero, cada uno tuvo que comer un trocito de la c\u00e1scara del huevo del que nacieron las palabras, como se comen las fresas o los cacahuetes, y poco a poco, mientras yo las recitaba, debieron de multiplicarse en sus tripas hasta que las digirieron y pudieron pronunciarlas. As\u00ed surgi\u00f3 el lenguaje\u201d.<br \/>\n\u201c\u00a1Qu\u00e9 tonter\u00eda!\u201d, dice la gente. El pajarito asiente con la cabecita: \u201cExacto, \u00bfc\u00f3mo lo has sabido? \u2018Tonter\u00eda\u2019 fue la \u00faltima palabra que dije antes de cerrar el pico de una vez por todas\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0 (74-75)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" src=\"\/files\/1382693141_asi769_empezo769_todo_ana_r256x173.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El primer idioma <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>El ist\u00e9rico fue el primer idioma que se habl\u00f3 en el mundo. Un idioma de s\u00f3lo dos palabras.<\/p>\n<p>La primera era \u201cM\u201d, y la segunda, \u201cSaskr\u00fcptloxptqwstfgaksol\u00f6mp\u00e4\u00e4ghrcks\u201d. \u201cM\u201d era de g\u00e9nero femenino, y significaba: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que pasa ahora?\u201d; y \u201cSaskr\u00fcptloxptqwstfgaksol\u00f6mp\u00e4\u00e4ghrcks\u201d era del g\u00e9nero masculino y significaba: \u201cNada\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00eda s\u00f3lo dos palabras? Pues bien, los ist\u00e9ricos viv\u00edan sobre la chimenea extinguida de un volc\u00e1n, desde cuyas profundidades todav\u00eda se pod\u00eda seguir escuchando, de vez en cuando, una especie de ronroneo amenazador. Cada vez que se notaba un temblor, las mujeres ist\u00e9ricas gritaban asustadas: \u201cM\u201d. A lo que sus hombres contestaban con voz tranquilizadora: \u201cSaskr\u00fcptloxptqwstfgaksol\u00f6mp\u00e4\u00e4ghrcks\u201d. Eso era de lo \u00fanico de lo que hablaban los ist\u00e9ricos, todo lo dem\u00e1s lo solucionaban tan deprisa que no les quedaba tiempo para andar de charlas.<br \/>\nIsteria debi\u00f3 de ser un pa\u00eds muy intranquilo.<br \/>\nEn una ocasi\u00f3n, debido a que el volc\u00e1n empez\u00f3 a retumbar con mucha m\u00e1s frecuencia de la habitual, el pueblo lleg\u00f3 a organizar una manifestaci\u00f3n. Un gran n\u00famero de ist\u00e9ricos se encontraron delante del ayuntamiento y corearon su protesta:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1M! \u00a1M! \u00a1M!<br \/>\nEl presidente ist\u00e9rico, al o\u00edr sus gritos, sali\u00f3 al balc\u00f3n y les tranquiliz\u00f3 on un grandilocuente discurso:<br \/>\n&#8211; \u00a1Saskr\u00fcptloxptqwstfgaksol\u00f6mp\u00e4\u00e4ghrcks!<\/p>\n<p>Lo que dijo no era del todo cierto, pero aunque el mismo presidente sab\u00eda que estaba mintiendo, desgraciadamente no conoc\u00eda otra palabra. As\u00ed fue c\u00f3mo el ist\u00e9rico pas\u00f3 a ser una lengua muerta.\u00a0 (pgs. 76-79)<\/p>\n<p>de: <strong>J\u00fcrg Schubiger y Franz Hohler. <em>As\u00ed empez\u00f3 todo. 34 historias sobre el origen del mundo. <\/em>(Anaya, 2010. ils.: Jutta Bauer. Traducci\u00f3n: Moka Seco Reeg). <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con libertad y sentido del humor, dejemos que las eternas preguntas echen a volar en nuestra imaginaci\u00f3n tomando formas insospechadas\u2026 como nos ense\u00f1an a hacer J\u00fcrg Schubiger y Franz Hohler (en: As\u00ed empez\u00f3 todo. 34 historias sobre el origen del mundo. \u2013Anaya\u2013), una compilaci\u00f3n de peque\u00f1os relatos que subrayan lo extra\u00f1o de la existencia, de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56786,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[156],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-56785","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte-y-poesia","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56785","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56785"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56785\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60553,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56785\/revisions\/60553"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56786"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56785"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=56785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}