{"id":56918,"date":"2014-03-15T00:00:00","date_gmt":"2014-03-15T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"esperiencia_estetica_y_experiencia_r","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/esperiencia_estetica_y_experiencia_r\/","title":{"rendered":"Esperiencia est\u00e9tica y experiencia religiosa"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">Art&iacute;culo publicado en la revista <strong>Iglesia Viva, n&ordm; 256,<\/strong> que como tema central aborda: &rdquo;Arte y religi&oacute;n entre la tensi&oacute;n y el di&aacute;logo\u00bb<\/span><br \/>La creaci&oacute;n art&iacute;stica abarca un extenso abanico de actividades, realizaciones y experiencias. Lo mismo podemos decir de lo que tiene que ver con lo religioso. Y esos dos amplios conjuntos compartir&iacute;an una franja de experiencia que tiene que ver con una forma peculiar de ver la realidad, de vivirla. Esa zona de intersecci&oacute;n ser&aacute; el tema de estas p&aacute;ginas&hellip;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/cetr.net\/files\/1392245664_256-11-guardans_este769ti.pdf\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Descargar el art&iacute;culo completo<\/strong><\/span><\/a><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><em>Alguna gente dice&nbsp;&lsquo;Valente es un poeta m&iacute;stico&rsquo;. No lo soy, simplemente me parece que el esquema que sigue el m&iacute;stico se parece mucho al que sigue el poeta. Hay una carta de John Keats a un amigo, de 1820, donde dice que el poeta es como un camale&oacute;n. Dice que todos los seres tienen un contenido y que justamente el poeta lo que tiene que hacer es un vaciado de su interior para dejar entrar en &eacute;l al universo. Y &eacute;sa es la operaci&oacute;n del m&iacute;stico, s&oacute;lo que &eacute;l dice que liquida al yo para que entre Dios.<\/em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente, en una entrevista<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>)<\/p>\n<p>La creaci&oacute;n art&iacute;stica abarca un extenso abanico de actividades, realizaciones y experiencias. Lo mismo podemos decir de lo que tiene que ver con lo religioso. Y esos dos amplios conjuntos compartir&iacute;an una franja de experiencia que tiene que ver con una forma peculiar de ver la realidad, de vivirla. Esa zona de intersecci&oacute;n -a la que alude Valente- ser&aacute; el tema de estas p&aacute;ginas: una experiencia de conocimiento hacia la que se avanza &ldquo;vaciando&rdquo;, retirando los velos que interpone el yo, sus realizaciones y saberes; una actitud hacia la realidad, hacia la vida, que pasa por el silencio de s&iacute; mismo, por el silencio interior para encontrar, comprender, ver&hellip;<\/p>\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em>Avanzaremos apoy&aacute;ndonos, sobre todo, en las referencias de los protagonistas de los dos &aacute;mbitos experienciales: qu&eacute; nos dicen de las actitudes que adoptan, de lo que se proponen, vislumbres, dudas, certezas&hellip; Con ello no pretendemos explicar &ldquo;toda&rdquo; la experiencia est&eacute;tica, ni &ldquo;toda&rdquo; la experiencia religiosa, pero s&iacute; abordarlas desde su &ldquo;humanidad&rdquo;, desde su alcance en cuanto que experiencia cognitiva humana. Ya que es desde ah&iacute; desde donde pueden ofrecer pistas, orientaciones, recursos. Desde lo alcanzable. Call&aacute;ndonos ah&iacute; donde ya &ldquo;no se puede hablar&rdquo;, qued&aacute;ndonos en el umbral, ante lo inefable de la experiencia: epifan&iacute;a de lo real, irrupci&oacute;n de la gracia, el descorrerse del velo&hellip; D&eacute;mosle el nombre que m&aacute;s nos ayude.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos parece que, haci&eacute;ndolo as&iacute;, es cuando el testimonio de unos ayuda a comprender a los otros, est&eacute;tica y m&iacute;stica alumbr&aacute;ndose entre s&iacute;, poniendo de relieve la aportaci&oacute;n de esos peculiares modos de conocimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Experiencia de conocimiento <\/em><\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>A la pregunta sobre qu&eacute; significa para &eacute;l su trabajo como escultor, responde Alberto Giacometti: <em>ver, comprender el mundo, sentirlo intensamente y ampliar al m&aacute;ximo nuestra capacidad de exploraci&oacute;n. [&hellip;] Cada obra de arte se ha engendrado absolutamente para nada, fuera de esa sensaci&oacute;n que se vive en el intento de aprehender la realidad<\/em><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><em>. <\/em><\/p>\n<p>Y Cristino de Vera: <em>La realidad no es lo que se ve, encierra mucho misterio. [&hellip;] A veces, en lo m&aacute;s sencillo &ndash;como en el esp&iacute;ritu de unos cacharros- est&aacute; encerrado todo el universo. El arte es una v&iacute;a para acercarse a la esencia.<a href=\"#_ftn3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em>La respuesta de Balthus:<em> Pintar es, principalmente, querer conocer y hacer todo lo posible por conseguirlo. Esfuerzo por alcanzar las profundidades del mundo<a href=\"#_ftn4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Podr&iacute;amos ofrecer m&aacute;s y m&aacute;s ejemplos de esta misma afirmaci&oacute;n: arte como esfuerzo de conocimiento. Un conocer &ndash;se hace evidente&ndash; que no tiene que ver con recopilar datos, con analizar desde la raz&oacute;n, con interpretar mediante la mente l&oacute;gica. Sino un modo de conocer que implica silenciar conocimientos previos para poder ver, ver lo que aqu&iacute; se muestra, patente, y no nuestras propias proyecciones. Subraya Matisse: <em>el mismo ver es ya una operaci&oacute;n creativa que exige un gran esfuerzo, el esfuerzo y el valor necesarios para sacudirse todas las im&aacute;genes prefabricadas. Este valor es indispensable para aqu&eacute;l que desea poder ver algo como si fuera la primera vez que lo ve.<a href=\"#_ftn5\"><strong>[5]<\/strong><\/a><\/em> Palabras que nos recuerdan la insistencia de un San Juan de la Cruz, por ejemplo, acerca de la necesidad de dejar la memoria <em>libre y desembarazada<\/em>, <em>como si tal potencia de memoria no tuviera<\/em><a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>; desde ese silencio de la memoria, <em>en el desasimiento de las cosas<\/em>, es como <em>adquiere clara noticia de ellas parar entender bien las verdades de ellas. <\/em>El desasido las gusta seg&uacute;n la verdad de ellas, quien se mantiene asido (a la memoria, y a las cosas), las goza <em>seg&uacute;n mentira de ellas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<img decoding=\"async\" style=\"margin-top: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 10px; margin-right: 10px; float: left;\" src=\"\/files\/1392242465_van_velde_bram_mason_putm_r182x256.jpg\" alt=\"\" \/>&nbsp; En esa zona de intersecci&oacute;n que abordamos insisten los protagonistas en poner de relieve un conocimiento &ldquo;en verdad&rdquo;, en &ldquo;hondura&rdquo;, de otro orden que el del ver cotidiano que, atrapado en unos h&aacute;bitos, falsea lo que percibe (en <em>mentira <\/em>de ellas). &ldquo;Entend&iacute; lo que es andar en verdad delante de la mesma Verdad, &hellip;entend&iacute; grand&iacute;simas verdades&rdquo; (Santa Teresa),&nbsp; &ldquo;toda ciencia trascendiendo&hellip; grandes cosas entend&iacute;&rdquo; (San Juan de la Cruz)&hellip;<em> <\/em>Son afirmaciones que podr&iacute;an considerarse como propias de la experiencia de algunos iluminados o de gentes dotadas de alg&uacute;n tipo de sensibilidad especial, sin m&aacute;s. Pero no. La ling&uuml;&iacute;stica y la epistemolog&iacute;a nos ayudan a comprender en qu&eacute; se fundamentan. Qu&eacute; es ese conocer &ldquo;sin arrimo&rdquo;, ese que pasa por deshacer los amarres del yo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las ciencias del conocimiento muestran c&oacute;mo cada especie percibe un mundo a la medida de sus necesidades. Percepci&oacute;n, actuaci&oacute;n, est&iacute;mulos, respuestas&hellip; un sabio sistema de encaje capaz de ofrecer a cada especie un escenario en el que sobrevivir y el c&oacute;digo de actuaci&oacute;n individual y colectivo pertinente para ello. As&iacute;, las moscas tienen su mundo, los elefantes el suyo, y otro (otros) los humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el caso humano ese despliegue se lleva a cabo, esencialmente, mediante el habla. Desde el momento de nacer, el cachorro humano llega a un mundo de sonidos que moldea su percepci&oacute;n: momento a momento, d&iacute;a a d&iacute;a, va desarroll&aacute;ndose el filtro ling&uuml;&iacute;stico que se interpone entre el individuo y la experiencia de realidad, seleccion&aacute;ndola, orden&aacute;ndola, organiz&aacute;ndola en una trama de conceptos densa, coherente, con significado. La adquisici&oacute;n del habla equivale a la adquisici&oacute;n de un mundo con sentido; una realidad que podemos interpretar, con la que interactuar, gestionar&hellip; y as&iacute; poder sobrevivir. Mundo de significados ling&uuml;&iacute;sticos, m&aacute;s el soporte individual, personal, capaz de aunar necesidades, comprensi&oacute;n, experiencia, y respuestas: ese soporte es la estructura ps&iacute;quica que llamamos &ldquo;ego&rdquo;. El ego como estructura b&aacute;sica al servicio de la supervivencia, que en funci&oacute;n de unas expectativas, unos miedos y unas esperanzas, curva la visi&oacute;n del mundo poni&eacute;ndola al servicio de ese ser viviente necesitado.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute;, cada individuo se convierte en beneficiario y en v&iacute;ctima de la tradici&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica en la que ha nacido &ndash;nos dice Aldous Huxley&ndash;<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>: beneficiario porque el lenguaje posibilita el acceso a las constantes acumuladas por las experiencias de siglos, y v&iacute;ctima porque su sentido de realidad queda cautivo, toma sus conceptos por datos, sus palabras por la realidad misma.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde lo aprendido, desde la memoria, &iquest;qu&eacute; se percibe? El sujeto de la percepci&oacute;n ante un escenario familiar, reconocible, plano: simplificaci&oacute;n coherente que no dudamos en identificar con la realidad misma. De tal manera, que en verdad no miramos, no atendemos a aquello que tenemos enfrente. &ldquo;Pensamos&rdquo; la realidad, habitamos un mundo construido por palabras, que toma el sentido propio de la tradici&oacute;n cultural en la que vivimos; guiados por la memoria personal de &eacute;xitos y fracasos que va moldeando la peculiar forma de responder e interpretar de cada uno, es decir, nuestra &ldquo;personalidad&rdquo;, nuestros h&aacute;bitos, sentir, comportamientos. As&iacute;, la realidad, el entorno, los otros, pasan a ser reflejos, proyecciones mentales, dejan de latir, de mostrar su presencia real, viva. Todo se aplana, se &ldquo;normaliza&rdquo; a medida que se solidifica el acoplamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero la puerta no est&aacute; cerrada: es el mensaje que nos hacen llegar algunos a trav&eacute;s de su dedicaci&oacute;n. Lenguaje y ego estructuran, pero no aprisionan. La puerta invita a una doble mirada: una, desde el yo y sus necesidades. La otra &ndash;nos muestran&ndash; &ldquo;reteniendo el aliento&rdquo; del yo, manteni&eacute;ndolo al margen. &ldquo;Desembarazando&rdquo;. A un nivel el instrumento cognitivo b&aacute;sico es la mente anal&iacute;tica, con todos sus sofisticados despliegues (las ciencias, los distintos &oacute;rdenes del conocimiento conceptual). La otra mirada, en cambio, se apoya en la mente atenta, en la atenci&oacute;n plena desde la mente, el sentir, la acci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/cetr.net\/files\/1392245664_256-11-guardans_este769ti.pdf\"><strong>Descargar el art&iacute;culo completo<\/strong><\/a><\/p>\n<div> <\/p>\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> <em>El Pa&iacute;s. <\/em>24.04.1999<em>: <\/em>Babelia, pgs. 12-13.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Alberto Giacometti. <em>&Eacute;crits. <\/em>Hermann, 1997. p. 279.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Cristino de Vera. <em>La palabra en el lienzo. <\/em>Tenerife, 2006. p. 274.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> en: <em>M&eacute;moires de Balthus: recueillies par Alain Vircondelet\u00bb. <\/em>Du Rocher, 2001. p. 283. Existe edici&oacute;n castellana en Lumen (2002).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> H. Matisse. <em>Escritos y opiniones sobre el arte. <\/em>Debate, p. 275.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> <em>Subida al monte Carmelo, <\/em>III. 2,14<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> A. Huxley. <em>Las puertas de la percepci&oacute;n. <\/em>Edhasa, 1992. p.23<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art&iacute;culo publicado en la revista Iglesia Viva, n&ordm; 256, que como tema central aborda: &rdquo;Arte y religi&oacute;n entre la tensi&oacute;n y el di&aacute;logo\u00bbLa creaci&oacute;n art&iacute;stica abarca un extenso abanico de actividades, realizaciones y experiencias. Lo mismo podemos decir de lo que tiene que ver con lo religioso. Y esos dos amplios conjuntos compartir&iacute;an una franja&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56919,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[156],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-56918","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte-y-poesia","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56918"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56918\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56919"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56918"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=56918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}