{"id":56972,"date":"2014-03-16T00:00:00","date_gmt":"2014-03-16T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"la_cualidad_humana_en_el_evangelio_d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/la_cualidad_humana_en_el_evangelio_d\/","title":{"rendered":"La cualidad humana en el Evangelio de Mateo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\"><a href=\"http:\/\/rosacortesmoliner.cat\/\"><\/a>Este texto es un extracto del apartado dedicado al Evangelio de Mateo, en un libro de pr&oacute;xima aparici&oacute;n<\/span> <em><strong>Una puerta a la sabidur&iacute;a<\/strong>: la cualidad humana en dos grandes Sutras budistas y en el Evangelio de Mateo. <\/em>Bubok, 2014)<em>.<\/em> Ofrecemos tambi&eacute;n <a href=\"http:\/\/cetr.net\/files\/1396118936_puerta_sabiduri769a_mateo.pdf\"><span style=\"color: #800000;\">el cap&iacute;tulo en pdf<\/span><\/a>. <br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cualidad humana surge de una actitud ante todo lo real, que tiene un triple aspecto: <em>capacidad de interesarse<\/em> profundamente por las realidades, sin buscar nada para s&iacute; mismo&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cualidad humana surge de una actitud ante todo lo real, que tiene un triple aspecto: <em>capacidad de interesarse<\/em> profundamente por las realidades, sin buscar nada para s&iacute; mismo; <em>capacidad de distanciamiento,<\/em> de desapego con respecto a las realidades, capacidad de no  identificarse con los propios deseos, apetencias, recuerdos,  expectativas; <em>capacidad de silenciar<\/em> los propios criterios, interpretaciones y valoraciones.<\/p>\n<p>Esta actitud no tiene otra pretensi&oacute;n que poderse acercar a cosas,  personas y situaciones, m&aacute;s plenamente, sin reservas, sin dobleces, con  plena atenci&oacute;n y dedicaci&oacute;n. Esta actitud y lo que de ella se deriva es  la sabidur&iacute;a. Y la sabidur&iacute;a siempre es fruto y consecuencia de esa  actitud y su triple aspecto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>-Quien desea hondamente la gran cualidad y la justicia, la obtiene.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cualidad humana y la justicia van siempre juntas  porque donde hay cualidad humana, especialmente si es honda, no hay  depredaci&oacute;n inconsiderada. La cualidad humana silencia al ego depredador  que s&oacute;lo mira por s&iacute;; donde hay silenciamiento de la egocentraci&oacute;n hay  equidad y donde hay equidad hay justicia.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien desea hondamente la gran cualidad, que es no  egocentraci&oacute;n en su pensar, sentir y actuar, la obtendr&aacute; porque esa es  nuestra condici&oacute;n m&aacute;s honda, nuestra verdadera condici&oacute;n. La conciencia  de propia identidad, que es el sentimiento de ego y su egocentraci&oacute;n,  son s&oacute;lo funciones del cerebro al servicio de nuestra sobrevivencia como  organismos, pero no es entidad ninguna.<\/p>\n<p>Por consiguiente desear profundamente la gran cualidad humana es  desear lo que somos en realidad: saberse nadie venido a este mundo;  saberse &ldquo;Eso&rdquo;, m&aacute;s all&aacute; de las construcciones de nuestras necesidades y  deseos, m&aacute;s all&aacute; de nuestro ego; saberse y sentirse &ldquo;Eso&rdquo; que todo es y  que yo mismo soy.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En realidad, desear profundamente la gran cualidad no es  desear obtener nada, sino desear despertar a nuestra propia condici&oacute;n.  Esa es la raz&oacute;n por la que quien desea de todo coraz&oacute;n despertar a su  propia condici&oacute;n, despertar&aacute;. Y quien despierta a su propia condici&oacute;n,  despierta simult&aacute;neamente a la equidad y&nbsp; la justicia, porque despierta a  la unidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>-Que vuestro coraz&oacute;n y vuestra mente sea tierra f&eacute;rtil donde pueda crecer la sabidur&iacute;a.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En las nuevas condiciones culturales, lo primero es  cobrar conciencia de que necesitamos las palabras de sabidur&iacute;a de  nuestros antepasados; necesitamos escucharlas y comprenderlas. La  sabidur&iacute;a, la cualidad humana profunda, no es algo que nos viene dado  espont&aacute;neamente, ni es tarea f&aacute;cil. Las palabras de los sabios hay que  buscarlas, encontrarlas y comprenderlas. Si no se comprenden en  profundidad, el ajetreo de los caminos de la vida cotidiana se lleva  esas semillas de sabidur&iacute;a como un vendaval o una riada.<\/p>\n<p>Para que esas palabras de sabidur&iacute;a enra&iacute;cen se requiere que nosotros  mismos tengamos s&oacute;lido fundamento en nosotros mismos, que no seamos  como veletas que giran con el soplo de cualquier viento.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todav&iacute;a se requiere algo m&aacute;s: que las ocupaciones de  nuestra vida y las&nbsp; preocupaciones nos den un respiro para que las  palabras o&iacute;das puedan asentarse, con calma suficiente, en nuestra mente y  en nuestro coraz&oacute;n. Nuestra mente y nuestro coraz&oacute;n son como una  autopista en la que el tr&aacute;nsito es tan denso, que no hay posibilidad  ninguna de que las semillas de sabidur&iacute;a puedan crecer.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quienes escuchan a los sabios, los entienden y dan  espacio y silencio a sus esp&iacute;ritus para que sus palabras fructifiquen,  son tierra buena donde la cualidad humana profunda puede crecer y  desarrollarse. Esa es la tierra f&eacute;rtil. En una sociedad acelerada como  la nuestra, conseguir ser tierra f&eacute;rtil no es tarea f&aacute;cil, hay que  trabajar duro para lograrlo.<\/p>\n<p><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>-Reconoced la buena semilla, aunque sea peque&ntilde;a como un grano de mostaza; porque si la reconoc&eacute;is crecer&aacute;. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las palabras de sabidur&iacute;a no son nunca estruendosas,  siempre son humildes y sencillas; pero ca&iacute;das en el alma, si se las  reconoce, enra&iacute;zan&nbsp; hondamente, y con la misma sencillez y humildad  crecen y crecen hasta convertirse en un gran &aacute;rbol que puede cobijar a  las gentes.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien no es capaz de reconocer la sabidur&iacute;a en esas  palabras sencillas y profundas, porque tiene un esp&iacute;ritu grosero, o  porque est&aacute; tan ocupado que no tiene tiempo ni silencio para escuchar  esas, en apariencia, humildes palabras, y, sin embargo, en realidad  palabras eternas, el grano de mostaza no puede crecer por falta de  riego.<\/p>\n<p><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Un poco de fermento hace crecer a toda la masa.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con un poco de atenci&oacute;n y alerta, unas pocas palabras  sabias pueden transformar una gran masa de necedad. Por poco que un  pueblo escuche a un sabio, cambiar&aacute; todo su destino.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cualidad humana, por peque&ntilde;a que sea, que cae en el  alma transforma toda la vida. La cualidad humana que entra en un pueblo,  aunque sea a trav&eacute;s de un solo individuo, le cambia su destino.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cualidad humana, y m&aacute;s si es profunda, act&uacute;a  calladamente, sin proclamas al son de trompetas. Porque es humilde y  callada, es eficaz y duradera. Lo que no es humilde y sencillo no es  sabidur&iacute;a, no es cualidad. Nada se&ntilde;orial y poderoso es cualidad humana,  eso no es oro sino oropeles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>-La sabidur&iacute;a no se liga a categor&iacute;as de hombres o linajes.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La sabidur&iacute;a, la cualidad humana honda, no hace  distinci&oacute;n de personas. Es libre, no entiende de categor&iacute;as, castas o  linajes humanos. Si tiene alguna preferencia es por la condici&oacute;n  humilde, marginal, baja. Con frecuencia los estratos altos sociales, sea  por su saber, su dinero, su poder, su prestigio o cualquier otra raz&oacute;n,  est&aacute;n pagados de s&iacute; mismos. Si eso ocurre, la sabidur&iacute;a, la cualidad  humana, tiene barrado el paso. Pero tampoco excluye a esos estratos  sociales, si tienen el coraz&oacute;n y la mente humilde.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay casta social ni linaje que posea en propiedad la  nobleza, la cualidad y la sabidur&iacute;a. La sabidur&iacute;a no se deja poseer por  nadie, es ella la que posee. Ninguna persona, grupo social o linaje  posee la verdad, la sabidur&iacute;a, la cualidad humana; ella es la que posee,  sin que nadie sea capaz de tenerla como propia. La casta o linaje que  se crea que posee la verdad, la cualidad y la sabidur&iacute;a por el hecho de  ser ese grupo social, es una casta o linaje necio.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cualidad humana profunda acompa&ntilde;a a la gran humildad, a  la completa vaciedad, al total desprendimiento de todo. Nadie puede  adue&ntilde;arse de esas propiedades; s&oacute;lo cuando alguien es tocado por esa  sabidur&iacute;a, por esa cualidad, comprende su nada, se vac&iacute;a y desprende de  todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/cetr.net\/files\/1396118936_puerta_sabiduri769a_mateo.pdf\"><strong>descargar el cap&iacute;tulo<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto es un extracto del apartado dedicado al Evangelio de Mateo, en un libro de pr&oacute;xima aparici&oacute;n Una puerta a la sabidur&iacute;a: la cualidad humana en dos grandes Sutras budistas y en el Evangelio de Mateo. Bubok, 2014). Ofrecemos tambi&eacute;n el cap&iacute;tulo en pdf. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cualidad humana surge de una actitud ante todo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56973,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[160],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-56972","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-calidad-humana","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56972"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56972\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56973"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56972"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=56972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}