{"id":57483,"date":"2016-02-25T00:00:00","date_gmt":"2016-02-25T00:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-08-28T11:45:18","modified_gmt":"2016-08-28T09:45:18","slug":"la_educacion_es_una_actividad_lenta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/la_educacion_es_una_actividad_lenta\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n es una actividad lenta"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #800000;\">es un fragmento del libro de Joan Dom\u00e8nech Francesch: <strong><em>Elogio de la educaci\u00f3n lenta<\/em><\/strong>. Barcelona, Gra\u00f3, 2009. pgs. 82-86.<\/span><em><br \/>\nLa educaci\u00f3n es un recorrido lento con muchas estaciones, en el cual, a trav\u00e9s de una multitud de situaciones, las personas van haciendo un proceso que les ayuda a crecer intelectual y emocionalmente. La educaci\u00f3n en profundidad que lleva a la comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos y del mundo, y que va m\u00e1s all\u00e1 de una simple transmisi\u00f3n, es dilatada en el tiempo. <\/em><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"float: left; margin: 5px 10px 5px 10px;\" src=\"\/files\/1456402703_elogio_r185x256.png\" alt=\"\" \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La educaci\u00f3n es una actividad lenta, por su propia naturaleza. Hablamos de la educaci\u00f3n que transforma el conocimiento en sabidur\u00eda, la educaci\u00f3n que se hace en profundidad. \u00bfPero es que puede haber una educaci\u00f3n que pretenda consolidarse, hacerse tan amplia como sea posible y ser compartida por el mayor n\u00famero de personas, que no tenga que alargarse en el tiempo? En la escuela, todo se desarrolla r\u00e1pidamente y los contenidos est\u00e1n apretados. Tenemos que empezar a ralentizar el paso, los ritmos, a reivindicar un tiempo en el que podamos saborear los aprendizajes, los proyectos. En el entorno familiar, tambi\u00e9n nos tenemos que contagiar de esta pausa y pensar que los ni\u00f1os tienen mucho tiempo para crecer y hacer sus aprendizajes y, por lo tanto, que aumentar la velocidad indiscriminadamente no tiene ninguna justificaci\u00f3n. Los ni\u00f1os han de poder ser ni\u00f1os y disfrutar plenamente de todas y cada una de las etapas de su crecimiento.<\/p>\n<p>Una informaci\u00f3n se puede memorizar r\u00e1pidamente; sin embargo, para que la informaci\u00f3n pueda transformarse en un conocimiento aplicable a muchas situaciones, requiere superar otros estadios y precisa tiempo. Se pueden hacer aprendizajes r\u00e1pidos, memorizando una secuencia de trabajo, un hecho o un dato, pero para alcanzar conocimientos en profundidad, llegar a comprender procesos y aprender a aplicarlos a situaciones nuevas, se requiere tiempo.<\/p>\n<p>La lectura, una de las actividades centrales de la escuela, es una actividad lenta. Dicen Marina y De la V\u00e1lgoma (2005) que una de las dificultades en el aprendizaje de la lectura y la escritura es que pretendemos hacerlo cuanto m\u00e1s r\u00e1pido mejor. Tener una gran velocidad lectora puede disminuir el tiempo de razonamiento y reflexi\u00f3n. La opini\u00f3n, ampliamente difundida, que los ni\u00f1os y las ni\u00f1as deben pasar a la educaci\u00f3n primaria sabiendo leer y escribir y, a ser posible, en letra manuscrita y tambi\u00e9n con el ordenador, es una manifestaci\u00f3n de esta prisa in\u00fatil e ineficaz que tanta influencia ejerce en nuestros alumnos. A pesar de que el curr\u00edculo oficial indica que estos aprendizajes deben ser alcanzados al final del ciclo, hay una presi\u00f3n oficial y familiar que impone la idea de que cuanto antes y cuanto m\u00e1s r\u00e1pido se haga, mejor.<\/p>\n<p>Queda claro tambi\u00e9n que cuando afirmamos que la educaci\u00f3n es una actividad lenta, no queremos decir que todos los aprendizajes que hacemos sean. Cuando nos interesa un aprendizaje en concreto, el camino para lograrlo puede pasar por estadios diferentes, consecutivos o no, con formatos y modalidades diferentes. Podemos empezar a aprender o a interesarnos por un tema a partir de informaciones recibidas desde una multiplicidad de lugares y espacios. Despu\u00e9s podemos profundizar en ella a trav\u00e9s de lecturas, conversaciones, reflexiones individuales y propias &#8230; Llegar a conocer a fondo un tema y comprenderlo, precisar\u00e1 de momentos diversos que deben tener su propio tiempo para que as\u00ed puedan desarrollarse.<\/p>\n<p>Cuando aprendemos en profundidad, necesitamos tiempo para contrastar opiniones, para analizar pros y contras, para aplicar lo aprendido a situaciones nuevas. Llegamos a un estadio de conclusiones y necesitamos volver a poner en cuesti\u00f3n lo que hemos aprendido y contrastarlo con informaciones y opiniones nuevas que aparecen en el mismo proceso educativo. Este itinerario necesita tiempo.<\/p>\n<p>Una orientaci\u00f3n de los programas y curr\u00edculos escolares que tenga en cuenta la necesidad de hacer aprendizajes profundos y competenciales debe facilitar esta visi\u00f3n m\u00e1s pausada de la educaci\u00f3n. El mismo concepto de competencia es din\u00e1mico en su naturaleza. Todo lo contrario de una habilidad que, una vez adquirida, se convierte en una rutina. La orientaci\u00f3n competencial de los aprendizajes nos lleva a un proceso que nunca se acaba de realizar ni de alcanzar. Siempre podemos mejorar nuestra competencia y, por tanto, siempre debemos estar dispuestos a destinar m\u00e1s tiempo, para mejorarla a trav\u00e9s de nuevos conocimientos, nuevas experiencias y nuevas situaciones pr\u00e1cticas a resolver. Las respuestas que vamos encontrando en este proceso, \u00a0no dejan de ser provisionales. Tambi\u00e9n observamos que, a medida que el ni\u00f1o crece, la presi\u00f3n aumenta; aunque, en la actualidad, la presi\u00f3n tambi\u00e9n llega a las primeras edades.<\/p>\n<p>En la escuela, la actitud de planificar temas o unidades did\u00e1cticas en per\u00edodos r\u00edgidos, a menudo quincenales, o la tiran\u00eda de los libros de texto, hace que r\u00e1pidamente pasemos de un aprendizaje a otro y luego al siguiente&#8230; En el caso de que se trate de aprendizajes secuenciados, la rapidez representa que una vez se ha perdido el primer tren, tendremos dificultades en subirnos al siguiente, que sale desde donde ha llegado el primero.<\/p>\n<p>La lentitud implica aprender a distraerse, a observar, a perder el tiempo en el sentido de saborear el tiempo en que aprendemos. Seg\u00fan Guy Claxton (1999), existen aprendizajes que hay que hacer con toda la lentitud que sea posible. El pensamiento occidental ha rechazado esta idea de la lentitud y ha favorecido la velocidad en todos los procesos.<\/p>\n<p>Dar a los aprendizajes el tiempo necesario para que \u00e9stos se puedan asentarse, y no ser superficiales, significa ganar toda la inversi\u00f3n del tiempo que podamos haber hecho. Hacer muchos aprendizajes que luego se olvidan es una actitud que manifiesta todo lo contrario. Es precisamente en este caso cuando deber\u00edamos pronunciar la expresi\u00f3n \u00abHemos perdido el tiempo\u00bb. Aprender para un examen y olvidar lo aprendido, es perder el tiempo. La educaci\u00f3n debe basarse en una nueva idea del disfrute y, a la vez, de aprovechar a fondo el tiempo. En la educaci\u00f3n lenta, respetamos el ritmo personal y somos flexibles. La educaci\u00f3n lenta no plantea siempre ir poco a poco, sino ser capaz de marcar el ritmo que necesita cada momento educativo. Quiere decir que las cosas tienen su tiempo y que acelerar artificialmente el proceso educativo no conlleva ninguna ventaja. La educaci\u00f3n lenta busca encontrar el ritmo de aprendizaje de cada uno y de cada actividad. Y lo respeta, lo estimula y lo potencia. No penaliza la lentitud ni busca la homogeneidad en la realizaci\u00f3n de las actividades. Es una educaci\u00f3n que alcanza y comprende aprendizajes y, por tanto, estimula verdaderamente las ganas de aprender y da sentido a los conocimientos alcanzados.<\/p>\n<p>Apostar por la lentitud de la educaci\u00f3n implica apostar por una educaci\u00f3n que asume los aprendizajes y que no imparte simples pinceladas superficiales de contenidos que se aprenden moment\u00e1neamente y que, por lo tanto, llevan fecha de caducidad. La educaci\u00f3n lenta da sentido al concepto de una educaci\u00f3n para toda la vida, una educaci\u00f3n que, en cada momento, aporta las herramientas, competencias y capacidades necesarias para ser una persona, un ciudadano de una sociedad democr\u00e1tica y, a la vez, individuo feliz.<\/p>\n<p>El tiempo de las reformas educativas, el tiempo de los administradores de la educaci\u00f3n y de los pol\u00edticos est\u00e1 marcado por el corto plazo, por la fecha concreta, por las fases cerradas y r\u00edgidas. El tiempo que se necesita para mejorar, cambiar, innovar en la pr\u00e1ctica es calmado, lleno de pausas. El tiempo previsto en las reformas es corto, porque se parte de la creencia de que los cambios se asumen de forma inmediata. Por ello se hace una nueva reforma sin tiempo de poder digerir ni evaluar la anterior.<\/p>\n<p>El tiempo de los educadores y de los aprendices no puede estar marcado por la misma secuencia. Debe estar marcado por la inmersi\u00f3n en un proceso dilatado. Los cambios en el profesorado, siempre de car\u00e1cter cultural, se dan en d\u00e9cadas de trabajo durante las cuales quiz\u00e1 no podremos ni sabremos ver resultados muy evidentes ni inmediatos. En el alumnado, los cambios pueden tardar a\u00f1os en aparecer y hacerlo cuando menos nos lo esperamos. No hay mejora inmediata y, sin acci\u00f3n continuada, no hay ni mejora. La velocidad y el ritmo de cada ni\u00f1o es diferente y para ello necesitamos procesos que ayuden a madurar poco a poco, sin interrumpir ning\u00fan estadio ni adelantar plazos innecesariamente.<\/p>\n<p><em>Veo con satisfacci\u00f3n \u2013habla Mairena a sus alumnos\u2013 que no perdemos tiempo en nuestra clase de Sof\u00edstica. Por el uso \u2013otros dir\u00e1n abuso\u2013 de la vieja l\u00f3gica, hemos llegado a este concepto de las cosas bien entendidas, que ser\u00e1 punto de partida de nuestro futuro procurar entenderlas mejor. Porque \u00e9sta es la escala gradual de nuestro entendimiento: primero, entender las cosas o creer que las entendemos; segundo, entenderlas bien; tercero, entenderlas mejor; cuarto, entender que no hay manera de entenderlas sin mejorar nuestras entendederas. Cuando esto llegu\u00e9is a entender, estar\u00e9is en condiciones de entender algo, o sea , en los umbrales de la filosof\u00eda. <\/em>\u00a0(Antonio Machado. <em>Juan de Mairena<\/em>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p>referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/p>\n<p>Marina, J.A .; V\u00e1lgoma, M. de la (2005). <em>La m\u00e0gia de llegir<\/em>. Barcelona: Rosa dels Vents.<\/p>\n<p>Claxton, G. (1999). <em>Cerebro de liebre, mente de tortuga<\/em>. Barcelona: Urano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>es un fragmento del libro de Joan Dom\u00e8nech Francesch: Elogio de la educaci\u00f3n lenta. Barcelona, Gra\u00f3, 2009. pgs. 82-86. 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