{"id":61599,"date":"2016-10-26T22:59:18","date_gmt":"2016-10-26T20:59:18","guid":{"rendered":"http:\/\/cetr.net\/el-cultivo-de-la-cualidad-humana-profunda-en-las-nuevas-sociedades-industriales\/?lang=es"},"modified":"2016-10-26T23:13:28","modified_gmt":"2016-10-26T21:13:28","slug":"el-cultivo-de-la-cualidad-humana-profunda-en-las-nuevas-sociedades-industriales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/el-cultivo-de-la-cualidad-humana-profunda-en-las-nuevas-sociedades-industriales\/","title":{"rendered":"EL CULTIVO DE LA CUALIDAD HUMANA PROFUNDA EN LAS NUEVAS SOCIEDADES INDUSTRIALES"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12px;\"><strong>Mari\u00e0 Corb\u00ed<\/strong> es doctor en Filosof\u00eda, licenciado en Teolog\u00eda, epistem\u00f3logo, ha sido profesor de ESADE Business School, director del CETR<\/span><\/p>\n<p>IX \u00a0Encuentro internacional 2013<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cualidad humana y cualidad humana profunda <\/strong><\/p>\n<p>Entendemos por \u201ccualidad humana\u201d la capacidad de interesarse seriamente por las realidades; para lo cual es preciso cultivar la capacidad de distanciarse de s\u00ed mismo, de sus deseos, temores, expectativas y recuerdos; y la capacidad de silenciar nuestro sistema de interpretar, valorar y actuar con respecto a todo lo que nos rodea y con respecto a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Entendemos por \u201ccualidad humana profunda\u201d la capacidad de interesarse por todo lo real incondicionalmente, (I) eso supone un distanciamiento tan completo de s\u00ed mismo y de todos sus deseos y expectativas, como si estuvi\u00e9ramos muertos (D). Para hacerse capaz de ese distanciamiento tan radical hay que silenciar por completo (S) todos nuestros patrones y h\u00e1bitos del pensar, del sentir y del actuar; un silencio interior como muertos antes de morir.<\/p>\n<p>Esta actitud que es unitaria, aunque sea analizable en un triple aspecto. Pretende hacerse capaz de volver todo nuestro inter\u00e9s de mente, coraz\u00f3n y acci\u00f3n a todo lo que nos rodea, con lucidez y calor pleno, pero como muertos a nosotros mismos. Los muertos no tienen deseos, ni temores, ni recuerdos, ni expectativas; no buscan nada, ni pueden esperar nada para s\u00ed mismos. Tampoco se adhieren a ning\u00fan sistema de interpretaci\u00f3n o de valoraci\u00f3n; est\u00e1n en blanco, vac\u00edos.<\/p>\n<p>La cualidad humana profunda, en una sociedad de conocimiento y cambio en todos los niveles de los colectivos y de los individuos, requiere de un inter\u00e9s que se convierta en una actitud indagadora (I), siempre en comunicaci\u00f3n con los sabios del pasado y con los compa\u00f1eros de aventura (C), y de una actitud de servicio total y sin reservas a humanos y al medio, con todo lo que contiene (S).<\/p>\n<p>El inter\u00e9s puede ejercitarse, y as\u00ed se ha hecho, sometidos a la revelaci\u00f3n, a los maestros, a la tradici\u00f3n, a las jerarqu\u00edas; la indagaci\u00f3n, por el contrario, tiene que hacerse libre. Lo mismo cabe decir de la comunicaci\u00f3n que podr\u00eda tambi\u00e9n ser en el seno de la jerarqu\u00eda y la sumisi\u00f3n, en su contexto cultural, pero que ahora deber\u00e1 ser comunicaci\u00f3n libre respecto al pasado y al presente.<\/p>\n<p>Fruto de la primera tr\u00edada (IDS) es la vivencia de la unidad, de la no dualidad; eso arrastra incondicionalmente al amor y al servicio. La unidad es amor y el amor es servicio sin condicionamientos del ego, servicio gratuito y total.<\/p>\n<p>Fruto de la segunda tr\u00edada (ICS) es tambi\u00e9n la consecuci\u00f3n de la unidad desde la indagaci\u00f3n libre y, desde ella, de la no dualidad, que lleva al servicio, m\u00e1s expl\u00edcito, si cabe, que en la primera tr\u00edada; no porque la primera tr\u00edada sea insuficiente, sino porque el proyecto axiol\u00f3gico colectivo de las sociedades de conocimiento tambi\u00e9n lo exige.<\/p>\n<p>Cualidad humana profunda es lucidez y calor completo, pero muertos antes de morir, vac\u00edos por completo, con un inter\u00e9s sin los condicionamientos que pone el ego, sus quereres y patrones; es indagaci\u00f3n constate con mente y sensibilidad, en continua y confiada comunicaci\u00f3n y en servicio sin condiciones.<\/p>\n<p>La cualidad humana se requiere para toda actividad importante, para el arte, para la ciencia, para una buena gesti\u00f3n, para las relaciones humanas y, por supuesto para lo que nuestros antepasados, con una antropolog\u00eda de cuerpo y esp\u00edritu, llamaron espiritualidad.<\/p>\n<p>Vivimos ya en unas sociedades globalizadas y dotadas de unas ciencias y tecnolog\u00edas potent\u00edsimas, que crecen aceleradamente por retroalimentaci\u00f3n mutua, que son capaces de alterar grave y continuamente no s\u00f3lo las condiciones de vida de los colectivos y sociedades humanas, sino tambi\u00e9n de extinguir especies vivientes, de alterar amenazadoramente la habitabilidad del planeta, de manipular la vida y las comunicaciones interhumanas.<\/p>\n<p>En una forma u otra estamos viviendo ya en ese tipo de sociedades. Para ellas la necesidad de cualidad humana (CH) y cualidad humana profunda (CHP) ya no es una cuesti\u00f3n optativa, es una cuesti\u00f3n de pura supervivencia de nuestra especie y de la vida en general; ya no es una cuesti\u00f3n gratuita o propia de gentes apartadas del mundo, es un asunto en el que, a corto plazo, nos jugando la supervivencia de la vida en la tierra.<\/p>\n<p>Hay, pues, que esforzarse para encontrar procedimiento y estrategias para que el cultivo de la CHP llegue a todo el mundo y para que todas las sociedades la consideren como lo que es, una cuesti\u00f3n grave de supervivencia. Hay que elaborar maneras de cultivo colectivo, como en el pasado lo lograron las religiones, pero sin ellas.<\/p>\n<p>Presentar la posibilidad del cultivo de la CHP, a las nuevas sociedades, sin sumisiones y como una indagaci\u00f3n libre, es un gran servicio para las gentes que ya no pueden creer, o que tienen serias dificultades para hacerlo, pero que desear\u00edan poder cultivar esa dimensi\u00f3n de nuestra condici\u00f3n humana. Ser\u00eda posiblemente el mayor servicio que se podr\u00eda hacer a la humanidad y a la vida en el planeta. Incluso a los que todav\u00eda son creyentes, les ensanchar\u00eda el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Es preciso hacer ese trabajo con urgencia para posibilitar y para liberar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otra parte, todos los sabios de todas las tradiciones que hablan de la dimensi\u00f3n absoluta (DA) de lo real y de su cultivo, afirman insistentemente, sin excepci\u00f3n y de mil maneras, que sin inter\u00e9s operativo e incondicional por las sociedades humanas, por cada hombre y por todo lo viviente, no hay posibilidad alguna de salir de la egocentraci\u00f3n y de la modelaci\u00f3n de todo a la medida de nuestras necesidades y, por tanto, no hay posibilidad de adquirir la CHP.<\/p>\n<p>Vienen a advertir que si no hay inter\u00e9s, amor y servicio incondicional a todas las criaturas, todo lo que se haga por adquirir el inter\u00e9s total, el distanciamiento y el silenciamiento, la indagaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y el servicio, desagua por el boquete que abre en las mentes y en los sentires el actuar para s\u00ed mismos, aunque sea parcialmente.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que construir procedimientos que conduzcan al cultivo de la CH a todos y cada uno de los colectivos, porque ese cultivo se ha convertido en condici\u00f3n sine que non de supervivencia. Y habr\u00e1 que construir modos de cultivo de la CHP para conseguir un n\u00famero cr\u00edtico de individuos y colectivos que la posean para impedir la decadencia de la CH de los grupos y para mostrar y hacer patente a todos la indisoluble uni\u00f3n de los proyectos axiol\u00f3gicos colectivos con su base imprescindible de CHP.<\/p>\n<p>El cultivo expl\u00edcito de las dos dimensiones de nuestro acceso a lo real es la \u00fanica garant\u00eda para el mantenimiento de nuestra condici\u00f3n humana y de la flexibilidad de nuestra condici\u00f3n, cuando m\u00e1s la necesitamos en las sociedades de tr\u00e1nsito.<\/p>\n<p>Resulta evidente que la CH y la CHP son una cuesti\u00f3n de vida o muerte para las nuevas sociedades. Pero surge la pregunta \u00bfes posible la CHP sin creencias, religiones, ni dioses?<\/p>\n<p>La asimilaci\u00f3n de la ense\u00f1anza de los grandes maestros del pasado, la lectura de los grandes textos de las tradiciones religiosas y espirituales de nuestros mayores \u00bfpuede hacerse de esa manera sin p\u00e9rdida alguna del gran legado de los sabios?<\/p>\n<p>\u00bfEs conveniente o incluso es necesario hacer ese proceso?<\/p>\n<p>Si se estudian a fondo y con esp\u00edritu libre las tradiciones, se comprende con facilidad que constan de dos elementos importantes: el procedimiento central de cultivo de la DA que conduce a la CHP y las formas en las que se expresa y vive ese cultivo. Intentando poner nombre a esos dos elementos dir\u00edamos que el <u>n\u00facleo central<\/u> de las tradiciones es el cultivo intensivo y radical del Inter\u00e9s, el Desapego y el Silencio (IDS) en el seno de una Indagaci\u00f3n constante, en Comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n y en un Servicio incondicional a todas las criaturas (ICS). El <u>modo de expresarse y vivirse<\/u> ese n\u00facleo central se hace a trav\u00e9s de los mitos, s\u00edmbolos y rituales que construyen los proyectos axiol\u00f3gicos colectivos de las sociedades preindustriales, o a trav\u00e9s de aparatos conceptuales orientales, construidos con esa intenci\u00f3n y sin pretensi\u00f3n descriptiva.<\/p>\n<p>En nuestras sociedades de tr\u00e1nsito continuo globalizadas, los mitos, los s\u00edmbolos y las narraciones se han de conservar, usar y venerar, pero le\u00eddas y vividas sin epistemolog\u00eda m\u00edtica, es decir, no como descripciones fidedignas de lo real, sino como un hablar simb\u00f3lico, metaf\u00f3rico de lo que no se puede nombrar.<\/p>\n<p>Desde esa perspectiva buscamos en las tradiciones el valor de sus expresiones, sean simb\u00f3licas o conceptuales, para ayudarnos a intuir de que se trata cuando se habla de la DA y de las consecuencias que se siguen del don de esa dimensi\u00f3n para nuestra mente, nuestro sentir y nuestra acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este escrito nos centraremos en recoger los m\u00e9todos, estrategias y t\u00e1cticas que aconsejan los sabios para el cultivo de la CHP, la espiritualidad de nuestros mayores, dejando a un lado, en nuestra investigaci\u00f3n, los modos de expresar y vivir todos esos procedimientos que ya hemos estudiado en otros escritos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 adoptamos esta estrategia?<\/p>\n<p>Porque para promover el cultivo de la CHP, en sociedades sin creencias s\u00f3lidas, sin religiones seriamente practicadas y sin dioses que resulten realmente operativos en las vidas de individuos y colectivos, los s\u00edmbolos y narraciones de las tradiciones religiosas tienen todav\u00eda, parad\u00f3jicamente, excesivas cargas de creencias. Hay gran dificultad para leerlas como meros sistemas expresivos, semejantes a poemas.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que abrir brecha, primero, a trav\u00e9s de los procedimientos que proponen los sabios de todas las tradiciones que en s\u00ed no precisan de creencias, religiones ni dioses.\u00a0 Ese es el alma, de hecho, de la propuesta de CHP de todos los sabios; los mitos y narraciones s\u00f3lo apuntan a d\u00f3nde hay que aspirar; si conseguimos poner entre par\u00e9ntesis el papel que ten\u00edan, a la vez, de proponer programas axiol\u00f3gicos colectivos en las culturas preindustriales.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva de las sociedades industriales de conocimiento, no nos queda m\u00e1s remedio que considerar lo que dijeron los dioses, enviados, profetas, m\u00edsticos e iluminados, como ense\u00f1anzas de los sabios de toda la historia de la humanidad. No tenemos otra opci\u00f3n desde la no-creencia y la no-religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las propuestas, procedimientos, m\u00e9todos y t\u00e9cnicas que proponen los sabios se orientan a despertar el m\u00e1ximo inter\u00e9s por toda la realidad, tal como se presenta y no como juzgamos que debiera ser, de forma que se desconecte y silencie la modelaci\u00f3n que hacemos de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos desde nuestras necesidades y deseos de vivientes, tanto de las colectivas como de las individuales.<\/p>\n<p>La esencia del procedimiento es simple en su formulaci\u00f3n, aunque dif\u00edcil, por sutil y huidizo, en su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cultivo de la CHP resulta ser una garant\u00eda para que los individuos y colectivos tengan, por lo menos, CH en sus relaciones mutuas y con el medio. Consiguientemente hay que proporcionar a los individuos y colectivos medios claros, accesibles y practicables de cultivo de la CHP para que se ejerciten en el acceso a la DA, por lo menos hasta que alcancen la CH.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo fomentar en la sociedad de tr\u00e1nsito alg\u00fan grado de cultivo de la DA?<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de las nuevas sociedades y para la corriente central de la cultura, no podr\u00e1 hacerse desde los mitos, s\u00edmbolos, ritos y narraciones religiosas, ni desde los sistemas de creencias que les acompa\u00f1an. Habr\u00e1 que buscar un modo adecuado a las l\u00edneas centrales de la cultura propia de las sociedades de conocimiento y cambio globalizadas y a sus gentes.<\/p>\n<p>Ese modo adecuado nos lo proporciona, sin duda alguna, el fondo de la ense\u00f1anza de todas las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad, si no ponemos en primer plano la modalidad con la que lo proponen, siempre seg\u00fan sus circunstancias de supervivencia y culturales. Los sabios de las tradiciones, si los sabemos leer, nos dan el trabajo hecho.<\/p>\n<p>No podemos fundamentar en creencias el cultivo de esa dimensi\u00f3n, porque los miembros y los grupos de esas sociedades no pueden creer; habr\u00e1 que fundamentar su cultivo racionalmente y, desde esa fundamentaci\u00f3n, heredar todas las ense\u00f1anzas y procedimientos creados, elaborados y verificados por todos los sabios de la historia de la humanidad que hablan de esta tem\u00e1tica. Para dar con esos procedimientos hay que estudiar el legado de las tradiciones religiosas y espirituales del largo per\u00edodo preindustrial. Acudir a ellos es lo racional. Desechar lo que dicen, porque hablan desde las religiones, es confundir su manera mortal de expresarse y vivir la CHP en sus condiciones culturales, con el fondo inmortal de lo que ense\u00f1an.<\/p>\n<p>Hay que aprender a distinguir con toda claridad la expresi\u00f3n de la DA desde mitos, s\u00edmbolos, narraciones y rituales, -que son s\u00f3lo formas culturales de apuntar a esa dimensi\u00f3n-, del fondo de lo que ense\u00f1an. Ese fondo puede heredarse, sin dificultad alguna, cuando ya no resuenen en esos sistemas de expresi\u00f3n, los cuadros de creencias y sumisiones a los que estuvieron ligados, por la epistemolog\u00eda m\u00edtica, durante milenios.<\/p>\n<p>Si aprendemos a tomar los mitos, s\u00edmbolos, narraciones y rituales como meros apuntamientos a la DA a la que hay que reconocer y despertar, lo que queda en las tradiciones son los procedimientos de cultivo de esa dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si se hace precisi\u00f3n de las formas en que esos procedimientos se expresan, las ense\u00f1anzas de todas las religiones y de las tradiciones orientales son rigurosamente coincidentes en su fondo. Unas insisten en unos aspectos m\u00e1s que en otros, pero todas insisten en los seis prop\u00f3sitos de sus m\u00e9todos, que podemos expresar en las siglas IDS e ICS, es decir, inter\u00e9s (I) sin condiciones por todo lo real, lo cual implica distanciamiento (D) y silenciamiento (S) del yo y de la modelaci\u00f3n que de todo se hace desde ah\u00ed, para poder realiza una indagaci\u00f3n (I) con todo el ser, en comunicaci\u00f3n (C) como comuni\u00f3n, y en servicio (S) incondicional de unos a otros y al medio.<\/p>\n<p>Partimos de una antropolog\u00eda que ya no sostiene que el hombre sea un compuesto de cuerpo y esp\u00edritu, ni tampoco de la que defiende que somos animales racionales, ni siquiera del supuesto que somos animales que hablan, porque eso no ser\u00eda partir de datos sino de creencias y supuestos propios de sociedades est\u00e1ticas. Partimos de nuestra condici\u00f3n de animales hablantes, porque el habla nos constituye en nuestro modo peculiar de ser animales. Esos son datos y no supuestos.<\/p>\n<p>Somos animales dotados gen\u00e9ticamente de la capacidad de autoprogramarnos, por consiguiente, los \u00fanicos animales flexibles en nuestra relaci\u00f3n con el medio. Gracias a nuestra competencia ling\u00fc\u00edstica podemos cambiar, incluso radicalmente, nuestra forma de sobrevivir en el medio. Sin esa autoprogramaci\u00f3n hablando entre nosotros, no somos animales viables. Somos, pues, animales estructuralmente culturales, y nuestras culturas son formas orientadas prioritariamente a nuestra viabilidad como vivientes.<\/p>\n<p>Esa condici\u00f3n nuestra de animales hablantes, animales constituidos en nuestro ser de vivientes por el habla, nos proporciona un acceso a lo real y a nosotros mismos bifurcado en una doble dimensi\u00f3n: una relativa a nuestras necesidades, como las restantes especies vivientes, y otra absoluta, en el sentido de no relativa a nuestras necesidades. Esa doble dimensi\u00f3n es el fundamento de nuestra flexibilidad como especia y es la base de la maravilla de nuestro acceso a \u201ceso de ah\u00ed\u201d, no modelado por nuestra necesidad.<\/p>\n<p>Hemos de partir, tambi\u00e9n, de una epistemolog\u00eda no m\u00edtica, porque la m\u00edtica pretend\u00eda que nuestros mitos, s\u00edmbolos, narraciones y rituales describ\u00edan la realidad tal cual es. Esa epistemolog\u00eda es insostenible en unas sociedades de conocimiento y cambio continuo globalizadas.<\/p>\n<p>Desde este doble fundamento, la nueva antropolog\u00eda y una epistemolog\u00eda no m\u00edtica, vamos a ver brevemente lo que dicen las tradiciones religiosas y las grandes tradiciones espirituales sobre c\u00f3mo cultivar, mantener e intensificar nuestro acceso a la dimensi\u00f3n absoluta, gratuita, a \u201ceso de ah\u00ed\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras modelaciones.<\/p>\n<p>Insistimos, la cuesti\u00f3n del cultivo de la CH y, en su medida, de la CHP, es un asunto urgente para sociedades en las que todo est\u00e1 en tr\u00e1nsito: tr\u00e1nsito de sociedades preindustriales a industriales y tr\u00e1nsito de sociedades industriales a sociedades de conocimiento. Todos los pa\u00edses de la tierra est\u00e1n sumidos en estos tr\u00e1nsitos.<\/p>\n<p>Veamos brevemente lo que dicen las tradiciones del cultivo de IDS e ICS, prescindiendo del aparato m\u00edtico en el que las religiones se expresan y siendo libres respecto al procedimiento conceptual en el que se expresan las tradiciones orientales.<\/p>\n<p>En mi estudio he escogido diez grandes textos: los cuatro Evangelios, la Carta a los romanos de Pablo, el Cor\u00e1n, dos grandes y fundamentales Upanishad y dos Sutras budistas b\u00e1sicos. Investigamos en ellos el procedimiento fundamental de tr\u00e1nsito de un proyecto de vida basado en la egocentraci\u00f3n a otro centrado en el silenciamiento de la egocentraci\u00f3n y en la gratuidad. Recogeremos lo que dicen estos textos fundamentales en lo referente a IDS y a ICS, prescindiendo de sus representaciones m\u00edtico-simb\u00f3licas, de sus sistemas de creencias, e incluso de sus aparatos conceptuales.<\/p>\n<p>Sus sentencias son fruto de un intenso trabajo de inter\u00e9s e indagaci\u00f3n y son, en el mismo sentido, don. En lo que dicen no hay nada que creer ni nada a lo que someterse, hay s\u00f3lo el testimonio de un supremo inter\u00e9s e indagaci\u00f3n y de su resultado; y hay una exhortaci\u00f3n a recorrer y proseguir esa misma indagaci\u00f3n y verificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No vemos en la tradici\u00f3n una llamada a la sumisi\u00f3n, sino a la transmisi\u00f3n de la antorcha de una profunda investigaci\u00f3n y una honda sabidur\u00eda, para que, tomando el relevo, la prosigamos y la pasemos, de forma adecuada y conveniente, a las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>Queremos reunir lo principal que dicen los maestros, partiendo de nuestro doble acceso a lo real, como consejos y orientaciones para el cultivo de la dimensi\u00f3n absoluta de ese nuestro acceso doble. No haremos un cosido de citas, recogeremos s\u00f3lo su esp\u00edritu. Las citas podr\u00e1n verse en mi libro. <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>La verdadera fidelidad a la tradici\u00f3n no es la sumisi\u00f3n y la repetici\u00f3n, sino la renovaci\u00f3n por la recreaci\u00f3n. Con este esp\u00edritu nos proponemos recoger sus ense\u00f1anzas en su pura desnudez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En verdad, mente, sentir y actuaci\u00f3n son tres aspectos de una misma realidad. El inter\u00e9s totalitario de uno de esos aspectos arrastra y supone a los otros dos. En ese sentido el \u201cinter\u00e9s sin condiciones\u201d por algo o alguien, supone \u201cla entrega sin condiciones del sentir\u201d y \u201cla actuaci\u00f3n incondicional\u201d.<\/p>\n<p>Nuestro acceso a lo real se escinde o se bifurca en una doble dimensi\u00f3n, la relativa y la absoluta. Sin embargo, esa bifurcaci\u00f3n no es jam\u00e1s separaci\u00f3n. Eso significa que cada realidad, cosa o persona de nuestra vida cotidiana, que siempre se desenvuelve en la dimensi\u00f3n relativa, tiene en su seno la dimensi\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p>Es dato de nuestra experiencia, que la fuente de lo real no es la cara que nos presenta en relaci\u00f3n a nuestra naturaleza necesitada, su dimensi\u00f3n relativa; que la fuente de lo real es esa extra\u00f1a dimensi\u00f3n de lo real que est\u00e1 ah\u00ed, y que en su ser, no es relativa a nosotros y en ese sentido podemos llamarle absoluta.<\/p>\n<p>Desde esa experiencia y esa consideraci\u00f3n, toda realidad tiene en su seno su fuente, que es la fuente de toda realidad. La dimensi\u00f3n absoluta es la realidad y el ser de toda realidad relativa. No hay dualidad entre esas dos dimensiones.<\/p>\n<p>Podemos decir que toda forma pertenece al \u00e1mbito de lo relativo y que, por el contrario, la dimensi\u00f3n de lo absoluto escapa a toda modelaci\u00f3n, es sin forma, aunque presente en las formas como su joya, como su verdadera faz, como su fuente.<\/p>\n<p>Lo que no tiene forma, ni tiene origen, no tiene destrucci\u00f3n posible.<\/p>\n<p>El fundamento de esa sabidur\u00eda heredada no ser\u00eda ya un sistema de creencias. El resultado forma parte del saber general sobre todos los fen\u00f3menos axiol\u00f3gicos humanos.<\/p>\n<p>No pretendemos hacer una s\u00edncresis o concordancia de tradiciones, sino una lectura de todas ellas desde la vivencia de las sociedades ya globalizadas en las que las tradiciones han dejado de oponerse y tienen que convivir en igualdad. Todas ellas hablan, sin lugar a dudas, de la dimensi\u00f3n absoluta de nuestro acceso a lo real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El inter\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>Todas nuestras realidades est\u00e1n modeladas por nuestra necesidad, individual y colectiva y tienen en su seno la dimensi\u00f3n no relativa a nosotros, en la que se apoya la modelaci\u00f3n como sobre un trasfondo. Ese trasfondo de toda realidad es su tesoro, la perla que tiene en su seno. La vivimos como escondida, porque tendemos a dar \u00fanicamente por real lo que tiene que ver con nuestras necesidades.<\/p>\n<p>Nos parece una perla escondida porque pasamos por encima de ella sin reconocerla, pero no est\u00e1 escondida, sino patente y manifiesta en todo. Ese tesoro es lo \u00fanico real y patente; lo que damos por real es s\u00f3lo una representaci\u00f3n en nuestra mente y a nuestra medida.<\/p>\n<p>Si la joya es \u2018lo real de lo real\u2019, todo lo que nos llama desde cualquier realidad, es la llamada de la joya, aunque no la reconozcamos. Su llamada al inter\u00e9s sin condici\u00f3n alguna, clama desde toda criatura, aunque sea humilde e incluso enemiga.<\/p>\n<p>La llamada es al \u201creconocimiento\u201d, porque es llamada a re-conocer lo que ya se conoc\u00eda, aunque de una forma oscura. Todo manifiesta esa dimensi\u00f3n. Ning\u00fan nombre nombra nada que no sea esa dimensi\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p>Hay que discriminar con claridad esa joya, porque ni las conjeturas, ni los supuestos, ni las creencias, sirven para nada; lo \u00fanico que cuenta es el reconocimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El inter\u00e9s por la DA ha de ser con todo el coraz\u00f3n, con toda la mente, con todas las fuerzas. Ese inter\u00e9s sin condiciones por la DA lleva a amarlo todo como a s\u00ed mismo. Si la DA es \u2018lo real de lo real\u2019, no hay dualidad alguna entre uno mismo y las restantes seres que damos por realidades.<\/p>\n<p>Si activas tu mente y coraz\u00f3n en las formas, vivir\u00e1s en el enga\u00f1o de tomar representaciones por realidades; si la activas sobre lo que no tiene forma, ser\u00e1 la luz.<\/p>\n<p>Lee los grandes textos de sabidur\u00eda porque te mostrar\u00e1n el camino a la joya y podr\u00e1s ver la faz de Eso \u00fanico. Las palabras de los sabios son como una semilla que, sin sentirlo, se convierte en un gran \u00e1rbol capaz de dar cobijo a muchas gentes.<\/p>\n<p>Quien intuye la DA, que es la cualidad humana profunda (CHP), ver\u00e1 que se le impone por s\u00ed misma, con autoridad. Alcanzar a ver y vivir en esa joya no es cosa de preceptos humanos. Nada relativo tiene una conexi\u00f3n necesaria con Eso absoluto.<\/p>\n<p>Uno no puede estar entregado sin condiciones a la DA con la mente, si no lo est\u00e1 tambi\u00e9n con el sentir; y no podr\u00e1 volcar con toda radicalidad la mente y el sentir a esa dimensi\u00f3n, si el ego pone condiciones a la actuaci\u00f3n. El inter\u00e9s ha de ser sin ambig\u00fcedades ni hipocres\u00edas, sin dobleces, con la simplicidad de un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Vigila d\u00f3nde pones tu inter\u00e9s, porque donde lo pongas, estar\u00e1 tu coraz\u00f3n. Vigila pacientemente, porque el inter\u00e9s fructifica en inter\u00e9s y la desidia en desidia.<\/p>\n<p>Quien se aproxima a esa joya, el brillo de la joya le gu\u00eda; el que no atina a reconocerla, se extrav\u00eda. Conf\u00eda en Eso \u00fanico y no desesperes, porque Eso \u00fanico es tu realidad y es lo que act\u00faa. \u00bfQu\u00e9 otra cosa hay en ti que pueda actuar que no sea Eso?<\/p>\n<p>Quien llega a conocer Eso \u00fanico, tendr\u00e1 la paz porque en \u00e9l no hay enfrentamientos. Sin enfrentamientos no habr\u00e1 dualidad; sabr\u00e1 de la no-muerte.<\/p>\n<p>No importa el nombre que des a esa DA; los nombres no son lo importante, si comprendes que todos ellos no sirven m\u00e1s que para apuntarla; no pueden describirla.<\/p>\n<p>Inter\u00e9sate por la DA arriesgando tu vida si es necesario, sin temer ni a la muerte. Si lo haces, todo lo dem\u00e1s se te dar\u00e1 por a\u00f1adidura. Hazlo pero sin rigideces morales.<\/p>\n<p>A quien se le concede el don de ese reconocimiento, se le computar\u00e1 como justicia, porque ese don, que es tambi\u00e9n intento intenso, le alejar\u00e1 de las perspectivas egoc\u00e9ntricas y depredadoras de la individualidad.<\/p>\n<p>El intento por conseguir el inter\u00e9s sin condiciones por ese tesoro es la tarea de toda la vida porque no tiene fin. Frente a esa tarea ninguna otra merece ese nombre.<\/p>\n<p>En todo este trabajo hay que tener la sensatez de dar a la cotidianidad, regida por la necesidad, lo que le es propio; y a la DA, que es la gratuidad, lo que le es propio.<\/p>\n<p>No podemos caer en la enso\u00f1aci\u00f3n de que la b\u00fasqueda nos librar\u00e1 de nuestra condici\u00f3n de seres que para vivir han de depredar, individual y colectivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La indagaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La diferencia entre \u201cinter\u00e9s\u201d e \u201cindagaci\u00f3n\u201d es de acento. En la indagaci\u00f3n el camino a la cualidad humana se concibe como una investigaci\u00f3n que es como un braceo de todas nuestras facultades para salir a flote por encima de la ignorancia que crea la modelaci\u00f3n de todo lo real a la medida de nuestra necesidad de vivientes.<\/p>\n<p>En este apartado recogeremos, primero, las afirmaciones de los sabios con relaci\u00f3n a la indagaci\u00f3n misma de la DA y, segundo, reuniremos lo que dicen los textos sobre la indagaci\u00f3n de la persona del sabio.<\/p>\n<p>El sabio, en su persona, palabras y obras, es la presencia y patencia de la DA, hecha accesible a los humanos. Indagar al sabio es indagar la DA. El sabio es el camino, la verdad y la vida; es la puerta de entrada a esa dimensi\u00f3n. En \u00e9l, lo innombrable se muestra como nombrable, lo invisible como visible. En \u00e9l, eso sin tiempo ni espacio, se presenta en el tiempo y en el espacio y se hace tangible y audible.<\/p>\n<p>Tanto la DA, como el maestro, lugar de manifestaci\u00f3n plena de la DA, pueden indagarse con mitos, s\u00edmbolos y creencias o sin ellas. Intentaremos expresar esa sabidur\u00eda de los grandes en un lenguaje lo m\u00e1s apropiado posible a unas condiciones culturales no creyentes, sin religiones y sin dioses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tenemos noticia, m\u00e1s all\u00e1 de todas nuestras posibilidades de modelaci\u00f3n, de que esa dimensi\u00f3n est\u00e1 presente e inmediata en todos los seres. Resulta, pues, para nosotros una dimensi\u00f3n sin forma, vac\u00eda de todas nuestras acotaciones y modelaciones.<\/p>\n<p>Nuestras acotaciones, nuestras objetivaciones, nuestros l\u00edmites a\u00f1adidos a esa DA s\u00f3lo tienen realidad en nuestras mentes de vivientes; no son nada a\u00f1adido a esa DA.<\/p>\n<p>La DA es el fundamento de nuestra flexibilidad para hacer cambios en nuestros modos de vida; cambios equivalentes a los cambios de especie en otros vivientes. Esa noticia, m\u00e1s o menos oscura e inconsciente en la mayor\u00eda de los casos, es la condici\u00f3n sine qua non de toda nuestra peculiar estructura antropol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Para unos vivientes como nosotros, la DA es lo sutil de lo sutil, no porque ella lo sea en s\u00ed, sino por lo huidiza, inabarcable, indelimitable e innombrable que nos resulta.<\/p>\n<p>Todo lo que damos por real es ese elemento sutil; esa es la realidad de todo; esa es mi propia realidad.<\/p>\n<p>Los sabios utilizan varias im\u00e1genes para intentar hacer comprensible esta forma de ser de lo real. Como los r\u00edos nacen del mar y retornan a \u00e9l, sin que en su retorno al mar puedan marcarse diferencias entre las aguas de un r\u00edo y las de otro, as\u00ed toda realidad procede de esa DA y retorna a ella, sin que puedan marcarse diferencias entre las realidades. Aunque en verdad ni las realidades salen de la DA ni retornan a ella, porque la realidad de todo es s\u00f3lo y \u00fanicamente esa sutilidad sin nombre.<\/p>\n<p>A la sal disuelta en el agua del mar no se la ve, pero todo el mar tiene ese sabor; as\u00ed, aunque a la DA no se la ve, podemos encontrar su sabor en toda realidad.<\/p>\n<p>Si la DA es la realidad de toda realidad, ella es la que ve, la que oye, la que piensa y la que conoce. Nadie diferente de Eso ve, oye, piensa o conoce. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Eso es el ser de todo, en todo se le ve, pero Eso no es un ser entre los seres que pueda ser visto como se ven a los otros seres. Hay que aprender a ver, lo que para nuestros criterios cotidianos del ver resulta invisible, pero que, si se aprende a ver lo sutil, es patente, manifiesto e inmediato a nuestra visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para quien llega a comprender, no se ve otra cosa, no se oye otra cosa, no se conoce ni se siente otra cosa. Donde quiera que uno se gire no se ver\u00e1 otra cosa que esa plenitud. Quien ve otra cosa que lo pleno, abre las puertas a la muerte.<\/p>\n<p>En esa plenitud que lo invade todo, porque es todo, no hay diversidad. Quien ve diversidad va de muerte en muerte, porque todo se le morir\u00e1 en las manos. Quien ve algo, fuera de esa plenitud, vea lo que vea, eso que ve le abandonar\u00e1, sea objeto de deseo, ansia de poder, aprecio, sea de dignidad, de seres, de mundos e incluso de dioses.<\/p>\n<p>Todo lo que se tenga como distinto de Eso, perecer\u00e1 y abandonar\u00e1 a quien lo crey\u00f3 como un ser. Todo lo que se tiene por una realidad distinta de la DA conduce de la mano a la inquietud, al sufrimiento, y en definitiva a la muerte.<\/p>\n<p>Eso absoluto es patente, pero informe; vac\u00edo, pero no vacuo; constante en el tiempo, pero sin tiempo.<\/p>\n<p>No hay extinci\u00f3n porque si la DA es el ser de todo \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda extinguirse? Los que lo ven, despiertan a su propio ser. Despertando a su propio ser, que es la DA, escapan a la muerte y al sufrimiento.<\/p>\n<p>Las nociones de objetos y sujetos son construcciones necesarias, errores necesarios de nuestra mente y nuestro sentir para poder vivir como seres necesitados. Dicen los maestros que quien mantiene que hay sujetos y objetos, es una persona corriente; y quien se ha liberado esos supuestos necesarios, ese es sabio.<\/p>\n<p>Liberarse de esos supuestos necesarios, no es dejarlos de usar. Si los pudi\u00e9ramos dejar de usar ya no ser\u00edan supuestos necesarios. Los sabios nos ense\u00f1an que hay que tenerlos, pero s\u00f3lo como supuestos necesarios, no como lo que lo real es.<\/p>\n<p>La DA es la verdad de toda realidad, pero es una verdad que no es una formulaci\u00f3n, es una verdad sin forma; es como una presencia, sin que sea presencia de nada ni de nadie; es como una testificaci\u00f3n en nuestro propio fondo, sin que pueda se\u00f1alarse testigo alguno; es como una certeza, sin que se pueda decir de qu\u00e9 o de qui\u00e9n.<\/p>\n<p>Las apariencias de las realidades dependen de nuestro aparato cerebral-mental-sensitivo-operativo, no son caracter\u00edsticas de lo real. Los sabios las comparan a una ilusi\u00f3n, a un efecto de magia. Lo real no es lo que parece. La diversidad que parece ser, viene de nuestra modelaci\u00f3n, de los l\u00edmites a\u00f1adidos que proyectamos sobre el trasfondo de la DA, y del nombre que le damos.<\/p>\n<p>Todos estos rasgos de lo que damos por real y de lo que realmente son, es lo que nuestra mente, nuestro sentir, y toda nuestra fuerza vital deben indagar.<\/p>\n<p>La DA se nos presenta como hecha de mente, cuya esencia es luz; como hecha de conciencia; que est\u00e1 presente en los sentidos y que mora en el coraz\u00f3n. Mora en el interior del coraz\u00f3n, entendido como s\u00edmbolo de lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro pensar y sentir. Es preciso indagar Eso en el interior de mi interior, que es, a la vez, diminuto y vasto como el espacio. Todos los seres y todos los mundos est\u00e1n contenidos en \u00e9l, porque Eso est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del espacio y del tiempo.<\/p>\n<p>Quien piensa as\u00ed ya no tiene dudas, tiene acceso a la calma profunda, a la ausencia de temor, a la no-muerte, porque se asienta en lo real que es no-dual.<\/p>\n<p>La DA, viendo no ve, pensando no piensa, sintiendo no siente; pero no cesa ni en la visi\u00f3n, ni en el pensar, ni en el sentir porque est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del perecer o no perecer. Es como un veedor \u00fanico y sin segundo en el oc\u00e9ano de la no dualidad.<\/p>\n<p>Eso es tan \u00edntimo a todo que falta la distancia para objetivarle.<\/p>\n<p>No se puede decir que la DA sea consciente de esto o de aquello; ni que sea consciente de s\u00ed misma, porque eso supondr\u00eda dualidad. No es luz que ilumina a la luz, es simplemente luz; es luz sin la dualidad de un sujeto y un objeto; lucidez desde el seno de la lucidez, sin volverse sobre s\u00ed misma como objeto de conocimiento.<\/p>\n<p>Despertar a la DA, que es nuestra propia realidad sin dualidad ninguna, es la vida, la felicidad y la infinitud, es la carencia de fronteras, de l\u00edmites, es la paz, el no temor. As\u00ed nuestra realidad m\u00e1s \u00edntima es vasta como los mundos. La DA, que es mi propia naturaleza, no envejece con mi vejez, ni perece con mi muerte.<\/p>\n<p>Los que se van de este mundo sin haber comprendido esto, han cometido un grave error y han vivido su vida encerrados en los estrechos muros oscuros de su propio ego, tomado como entidad.<\/p>\n<p>En todo esto no hay nada que creer, s\u00f3lo hay materia y orientaci\u00f3n para la indagaci\u00f3n honda y libre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEso\u201d es el gu\u00eda interno de todos los seres de los cielos y de la tierra, porque es su realidad, es su gobernante interno. Ese gobernante interno de toda realidad, ni nace ni muere con ella. Est\u00e1 en toda forma, pero no tiene forma. Nada le incrementa ni le disminuye. Despliega desde dentro todos los seres y es su protector.<\/p>\n<p>La DA es lo m\u00e1s querido en todos los seres, lo m\u00e1s \u00edntimo; el amor a lo que quiera que sea, no es el amor a lo que quiera que sea, es el amor a la DA.<\/p>\n<p>La DA es la forma de toda forma. Quien la reconoce sabe que es la vista de la vista, el o\u00eddo del o\u00eddo, el pensamiento del pensamiento, el sentir del sentir, el conocimiento del conocimiento. Es lo primordial, y es cada momento de lo actual.<\/p>\n<p>Quienes la reconocen se convierten en ella, no porque se transformen, sino porque despiertan a su propia realidad hasta afirmar con los sabios \u201cyo soy lo absoluto\u201d.<\/p>\n<p>Quien conoce esa DA sabe que no hay dualidad ninguna entre el mundo y \u00e9l.<\/p>\n<p>Soy todo porque mi ser no es la representaci\u00f3n de mi individualidad que yo modelo, sino eso no-dual. A ese la muerte no le toca.<\/p>\n<p>Mi dimensi\u00f3n absoluta, mi DA, est\u00e1 hecha como de mente; su realidad es la vida; su forma es lucidez; su pensamiento es la verdad; es infinitud, no tiene l\u00edmites.<\/p>\n<p>A pesar de que esa sea mi realidad, no es f\u00e1cil de encontrar, porque lo falso, las construcciones que mi necesidad hace y que doy como lo reales, la recubren de tal forma que puedo pasar por encima de ese tesoro sin reconocerlo.<\/p>\n<p>Estamos necesitados de un maestro que nos oriente a nuestra propia realidad.<\/p>\n<p>Quien piensa que alcanza algo, todav\u00eda reside en la idea de yo, de persona, de ser aut\u00f3nomo, de persona que vive su vida; todav\u00eda reside en esas cuatro im\u00e1genes que son una pura modelaci\u00f3n. Quien mantiene el sentido de logro, est\u00e1 en la orilla de la ignorancia; quien sabe que no hay nada que lograr, ya pas\u00f3 a la orilla de su propia realidad no-dual.<\/p>\n<p>Donde no hay dualidad ninguna, nadie llega a la sabidur\u00eda, ni hay una sabidur\u00eda frente a la necedad; todo eso son representaciones nuestras con las que creemos recubrir Eso \u00fanico que es sin dualidad ninguna y, por consiguiente, siempre manifiesto.<\/p>\n<p>No tenemos que liberarnos de nada, porque nada recubre ni oculta a la DA, \u00bfqu\u00e9 realidad hay fuera de ella que pueda cubrirla?<\/p>\n<p>Todo intento de describir la DA s\u00f3lo puede decir \u201cno es esto, ni esto\u201d, \u201cno, no\u201d. No hay descripci\u00f3n m\u00e1s adecuada que decir \u201cno es eso\u201d. No hay palabra que la alcance.<\/p>\n<p>Eso absoluto no est\u00e1 adherido a ninguna forma, a ninguna palabra, es libre de toda palabra y forma que le atribuyamos. Quien llega a saber estas cosas est\u00e1 en paz, satisfecho, libre de dudas y de sufrimientos porque sabe que su realidad es la DA.<\/p>\n<p>La verdadera ense\u00f1anza es la que consigue que aquello que no es o\u00eddo se torne o\u00eddo, aquello que no es pensado se torne pensado, aquello que no es sentido se torne sentido. Las sagradas escrituras, no sirven de nada si eso no conocido no se torna conocido. Sus palabras son venerables, pero con ellas no podr\u00e1s moverte m\u00e1s que hasta donde alcanzan las palabras, y Eso est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del alcance de las palabras. Hay algo superior a las palabras de lo cual nuestra mente y nuestro sentir pueden tener noticia.<\/p>\n<p>Quien, por su indagaci\u00f3n, en el seno de la cual puede producirse el don, ve la DA en un peque\u00f1o rinc\u00f3n del universo, la ver\u00e1 en todo el universo.<\/p>\n<p>La verdad no es una doctrina que predicar. Ning\u00fan sabio tiene una ense\u00f1anza, porque la sabidur\u00eda no cabe en las palabras de una ense\u00f1anza. Quien dice que los sabios tienen una doctrina sobre la DA, les difama.<\/p>\n<p>En todo lo dicho no hay nada que creer, s\u00f3lo hay materia para indagar y verificar. El punto de arranque de toda esa indagaci\u00f3n no es una creencia, ni un supuesto filos\u00f3fico, es un dato: nuestro doble acceso a lo real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El camino al despertar a la propia realidad es un arduo camino de indagaci\u00f3n con todo el ser. Y es una tarea que jam\u00e1s concluye, porque en el oc\u00e9ano sin l\u00edmites, no hay final para la indagaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa es la indagaci\u00f3n sin agarraderos, sin puntos de apoyo, sin huellas donde poner los pies, pero es expl\u00edcita, conocida desde antiguo, que ha llegado hasta nosotros, pero que cada uno de nosotros tiene que descubrir con su propia indagaci\u00f3n, sin que nadie pueda realizarla por \u00e9l. Todos nuestros pensares, sentires y quehaceres deben estar polarizados por esa indagaci\u00f3n, lo contrario es error, necedad y perder la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed se ha hablado de la indagaci\u00f3n de la perla escondida que hay en toda realidad. Ahora vamos escuchar lo que dicen las tradiciones de la indagaci\u00f3n de la persona misma del sabio. Indagar la persona del sabio es indagar la DA.<\/p>\n<p>El sabio manifiesta la DA porque es uno con ella. Su vivir no parte de su ego, ni de su personalidad, ni de su ser, ni de la conciencia de que es alguien venido a este mundo que vive su vida, sino que parte de la dimensi\u00f3n no-dual. En \u00e9l no hay dualidad alguna, es una sola cosa con la DA. Sus obras manifiestan y testifican la DA. En cuanto que su sabidur\u00eda no ha surgido de su ego, se dice que el sabio ha existido siempre. El sabio est\u00e1 libre de dudas; s\u00f3lo el ego puede dudar.<\/p>\n<p>Como presencia expl\u00edcita del \u201csin forma\u201d, se le atribuyen muchas im\u00e1genes: se dice de \u00e9l que es el camino, la verdad y la vida; que es el agua de vida; que es alimento, pan y vino. Sus palabras son esp\u00edritu y vida, no letra y forma. Reconocerle es entrar en \u00e1mbito de la no-dualidad, no reconocerle es permanecer en el dominio del nacer y morir. Quien le ve, ve la DA.<\/p>\n<p>Sin embargo, el sabio no es f\u00e1cil de ver; su sabidur\u00eda es sutil, indefinible en palabras, inobjetivable. Verle no es nunca fruto de esfuerzo humano, porque el esfuerzo humano se mueve siempre entre objetivaciones, argumentaciones, relaciones de causa y efecto, y lo que \u00e9l manifiesta es precisamente la dimensi\u00f3n absoluta de lo real que es lo inobjetivable, innombrable y fuera de lo que tiene relaci\u00f3n con nuestras necesidades.<\/p>\n<p>El sabio vive como los dem\u00e1s, a pesar de su sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Por todas estas razones el sabio pasa desapercibido para la gran mayor\u00eda; s\u00f3lo le ven los que tienen ojos para ver. Quienes le reconocen guardan sus palabras porque son palabras de vida. Son palabras llenas de autoridad que, por ello, discriminan y juzgan.<\/p>\n<p>Al sabio no le asusta la tremenda sutilidad, que es como un vac\u00edo para un viviente, sino que lo vive, lo ama y reside en \u00e9l.<\/p>\n<p>Si ves todas las apariencias como modelaciones humanas, y como tales irreales, ves la verdad del sabio. Quien ve con los ojos del sabio, no ve cosas contaminadas que rechazar, ni cosas puras que buscar, ni liberaci\u00f3n propia, ni de los seres.<\/p>\n<p>El sabio no mora en una imagen de la realidad, porque su lugar de residencia es lo que no tiene forma; vive en un despoblado. Tampoco hace imagen de s\u00ed mismo. La verdad no cabe en ninguna formulaci\u00f3n. La verdad que el sabio explica es como una balsa para atravesar un r\u00edo, que hay que abandonar cuando se llega a la otra orilla.<\/p>\n<p>El sabio es la compasi\u00f3n misma, porque su compasi\u00f3n est\u00e1 libre de los condicionamientos del ego y arranca de la conciencia de unidad. Act\u00faa sin discriminar; todo el mundo, sin excepci\u00f3n, est\u00e1 al alcance de su compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>El sabio conoce que no es nadie venido a este mundo, ni nadie que pueda obtener nada. Reside en esa no dualidad, en el no enfrentamiento radical; la ignorancia y la falsedad han perdido para \u00e9l su existencia. Residiendo en el no enfrentamiento, reside en el brillo constante de la conciencia b\u00e1sica, que es la DA.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa la fe en el maestro, en una \u00e9poca en la que no son posibles las creencias? Significa tener ojos para vislumbrar la DA en el maestro y, sobre esa base confiar y entregarse a su gu\u00eda. Quien act\u00faa as\u00ed, no ser\u00e1 confundido, no errar\u00e1.<\/p>\n<p>El maestro nos muestra fuera, lo que somos dentro. Al comprenderle nos unimos a \u00e9l en la unidad. El maestro nos libera de nuestra inmersi\u00f3n en un mundo de pluralidad, de sujetos y objetos, de depredaci\u00f3n, de deseos e inquietudes, de nacer y morir.<\/p>\n<p>Tener ojos para ver y reconocer al maestro es un don; no es fruto de esfuerzos. Pero ese don, que unos tienen y otros, y que la mayor\u00eda, no lo tiene, es siempre para el bien de todos. No es algo arbitrario, porque en la no dualidad no hay nadie que pueda ser arbitrario; es algo natural y adecuado a seres simbi\u00f3ticos como nosotros.<\/p>\n<p>Nadie puede asirse a las palabras con las que se expresan los sabios. Aunque parezcan doctrinas, no lo son. Su verdad no es algo que alcanzar, ni algo que lograr, ni que algo que un gu\u00eda pueda se\u00f1alar, porque no es una forma. Aunque use palabras, met\u00e1foras, s\u00edmbolos y mitos, no hay palabras que alcancen lo que dice. Lo que dicen los sabios es evidente en todas partes. Esa es su sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Nadie puede agarrarse a la verdad vac\u00eda de los sabios. Quienes les comprenden no se asustan delante de ese vac\u00edo. Su verdad reside en la no modelaci\u00f3n de nada. Quien comprende ese vac\u00edo ni se libera de nada, ni libera a nadie de nada. El sabio reside en el camino sin fin, que es la indagaci\u00f3n constante de la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>El sabio ni rechaza nada, ni lo acepta todo. Lo ama todo porque no se aferra a nada, as\u00ed puede cambiarlo todo. Es precavido y paciente siempre guiado por la compasi\u00f3n. El sabio usa textos pero no se somete a ning\u00fan texto; no liga Eso absoluto a ninguna palabra humana.<\/p>\n<p>El sabio conoce al mundo y sabe que es un cepo para los incautos. Lo conoce y no lo teme. Sabe que el ego es un supuesto necesario para el viviente necesitado, pero carente de entidad. Ese conocimiento le libera de condicionamientos y de obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>Sus palabras juzgan y discriminan. Discrimina a los que pueden ver de los que no, a los que pretenden ver y no ven.<\/p>\n<p>Est\u00e1 siempre dispuesto a sufrir por la verdad y a dar la propia vida si es preciso. Exige que los que quieran seguirle tengan esa misma disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ense\u00f1a de mil maneras que no se puede seguir el camino que propone m\u00e1s que am\u00e1ndose unos a otros sin condiciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El desapego o distanciamiento.<\/strong><\/p>\n<p>Para que el inter\u00e9s y la indagaci\u00f3n puedan ser sin obst\u00e1culos han de ir acompa\u00f1ados por el distanciamiento de todo lo que tiene que ver con la propia vida y los propios intereses, expectativas, recuerdos, valoraciones. El desapego o distanciamiento tiene que ser tan total como el inter\u00e9s y la indagaci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>Las afirmaciones de los sabios a este respecto son de un gran radicalidad. No hay ninguna tradici\u00f3n que, en este asunto, no sea extremadamente radical.<\/p>\n<p>Quien pretenda la gran cualidad humana, deber\u00e1 asumir por completo la propia muerte hasta el punto de pensar y sentir como si realmente estuviera ya muerto.<\/p>\n<p>Hay que ver, sentir y actuar como quien est\u00e1 ya muerto, pero vivo. Muerto a s\u00ed mismo y vivo y vigilante para volcarse al inter\u00e9s y a la indagaci\u00f3n de todo, sin la menor reserva. Un muerto no reserva nada para s\u00ed, ni sus intereses interfieren en nada.<\/p>\n<p>Mientras estoy vivo para m\u00ed mismo, siento y act\u00fao a mi servicio, modelo la interpretaci\u00f3n y la valoraci\u00f3n de la totalidad de lo que me rodea y a m\u00ed mismo a mi propio inter\u00e9s. As\u00ed mi interpretaci\u00f3n y sentir velan la DA de todo lo real.<\/p>\n<p>Para expresar esta ense\u00f1anza se ha utilizado la imagen del trigo que debe morir bajo tierra para poder dar fruto. El grano que no muere, permanece est\u00e9ril.<\/p>\n<p>El yo, como funci\u00f3n del cerebro al servicio del organismo, tiene que continuar vivo en su funci\u00f3n, pero muerto como n\u00facleo de interpretaci\u00f3n, valoraci\u00f3n y acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n de los sabios nos puede parecer atroz, paralizante del inter\u00e9s y de la pasi\u00f3n, pero no es as\u00ed; esa es s\u00f3lo la apariencia a una mirada superficial. La muerte a los intereses y perspectivas del yo es lo que nos abre a \u2018lo real de lo real\u2019, a la DA. Esa DA no velada y no impedida por los intereses del yo, enciende el brillo y el ser de toda la realidad, porque es su ser y fundamento. Entonces todo luce como la faz de la DA.<\/p>\n<p>Cuando toda la realidad brilla con su propio ser y no con la luz de nuestras interpretaciones, despierta el inter\u00e9s y la pasi\u00f3n, que son el alma de la indagaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los sabios dicen que quien quiera salvar la vida de su individualidad egocentrada, la perder\u00e1, porque sus pies se asentar\u00e1n en lo que es vac\u00edo de entidad. Por el contrario, quien pierda esa vida egocentrada, salvar\u00e1 su cualidad espec\u00edficamente humana, con las ventajas que comporta, y se le abrir\u00e1 la posibilidad de hacer pie en lo que ya no son representaciones, sino \u2018lo real de lo real\u2019. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los sabios insisten en que es preciso trasladar el punto de apoyo de nuestro existir, de las representaciones modeladas por los intereses del yo, a la DA. Eso es como nacer de nuevo.<\/p>\n<p>Dejarse llevar por los apetitos del deseo es inquietud y quedarse en el mundo de la individualidad que gobierna la muerte. Guiarse por la llamada de la DA es paz y escapar del mundo de la individualidad que gobierna la muerte.<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndoos -dicen los sabios- ya no en los reclamos incesantes del ego, sino en la DA, renovar\u00e9is vuestra mente y vuestro sentir. El mundo que tejen los intereses y expectativas del ego no es real fuera de las mentes que lo traman; es como un juego, es inseguridad y jactancia y, como es irreal, es fr\u00e1gil y perecedero.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de la individualidad es fruto de la ignorancia, es fruto de confundir lo que es un supuesto necesario para todo viviente, con la realidad misma de Eso de ah\u00ed, que no es ni mi modelaci\u00f3n, ni la modelaci\u00f3n de ning\u00fan viviente.<\/p>\n<p>Suponer que los vivientes son individualidades, y suponer que las modelaciones de lo real que los vivientes tienen que hacer son individualidades es tomar nuestros errores necesarios por lo que realmente hay.<\/p>\n<p>Todo es perecedero excepto la faz de esa DA. Con lo real de lo real nos basta. El mundo de nuestras representaciones es solo eso, representaciones.<\/p>\n<p>No hay otro lugar donde apoyarse que no sea esa DA, es la \u00fanica roca s\u00f3lida, el resto son arenas que el viento y las aguas arrastran.<\/p>\n<p>La idea del yo como centro del pensar, del sentir, del percibir y del actuar es la fuente del deseo, de la codicia, de la ira, la ignorancia y de los enfrentamientos; cada una de ellas genera mil pensamientos y apreciaciones falsas.<\/p>\n<p>Quien se hace una imagen de la verdad, quien la confunde con una representaci\u00f3n o figuraci\u00f3n, por solo ese hecho muestra que est\u00e1 apegado a la idea de ser un yo, una individualidad, un ser, alguien que vive su vida. Quien practica las buenas acciones sin apego a estas cuatro im\u00e1genes se aproxima a la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Todo lo que nuestra mente y sentir pueda objetivar, acotar, nombrar, no es verdad, no es real. Por consiguiente, todo lo producido por nuestra mente no es real. Hay que dejar atr\u00e1s todas nuestras palabras; no son capaces de describir la realidad. Este es el desapego radical. Incluso las percepciones son hijas de nuestras palabras.<\/p>\n<p>Todo es sin caracter\u00edsticas propias y es profundo como el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>La verdad y mi verdad son sin forma, ni tiempo, ni espacio. Reconociendo que todo es vac\u00edo y sin ser propio, el sabio renuncia a su vida y sus bienes sin abatimiento.<\/p>\n<p>Desp\u00e9gate de las riquezas, despr\u00e9ndete de ellas. Dalo todo, sin reservas. Donde est\u00e1 tu riqueza est\u00e1 tu coraz\u00f3n. No est\u00e1 la vida en la hacienda.<\/p>\n<p>Da a quien no podr\u00e1 retorn\u00e1rtelo. Si practicas tus buenas acciones con la esperanza de recompensa, eso no son buenas acciones. Da al que te pide y no rechaces a otros lo que es tuyo, ni lo reclames. Lo poco que des se convertir\u00e1 en inconmensurable.<\/p>\n<p>No te preocupes por lo que has de comer o lo que has de vestir.<\/p>\n<p>Unir en el coraz\u00f3n el amor a la sabidur\u00eda y a la riqueza es tarea imposible.<\/p>\n<p>Dist\u00e1nciate de querer ser tenido en algo. S\u00e9 humilde como los postreros.<\/p>\n<p>El que, crey\u00e9ndose sabio, se ensalza a s\u00ed mismo menospreciando a otros, demuestra que ni es sabio, ni es inteligente. La presunci\u00f3n contamina los mayores logros. La sabidur\u00eda se revela a los peque\u00f1os, a los que son como ni\u00f1os, sin dobleces.<\/p>\n<p>Para los mansos y humildes el peso de la lucha por la cualidad humana es ligera.<\/p>\n<p>El sabio no quiere fama ni cosa alguna; desapegado de todo, no se enfada, sino que acepta las condiciones de la vida cotidiana propia de su condici\u00f3n necesitada.<\/p>\n<p>El sabio es libre, sin hogar; va de la orilla de la dimensi\u00f3n relativa de lo real, a la orilla de la DA, pero sin permanecer en ninguna de las dos, porque sabe que no hay dualidad. Mora en el no apego radical.<\/p>\n<p>Al sabio, sin noci\u00f3n de yo, de personalidad, ni de ser, la moralidad le surge espont\u00e1neamente. Guarda la moralidad sin engreimiento porque carece de la noci\u00f3n de yo y los otros. El que se concentra en la pluralidad es perfectamente inmoral, por m\u00e1s esfuerzos que haga. Concentrarse en la pluralidad es apoyarse en el yo.<\/p>\n<p>El sabio no queda atrapado por preceptos humanos. Sabe que las normas est\u00e1n al servicio de la sabidur\u00eda y no a la inversa.<\/p>\n<p>Fundamentado en el no-dos, soporta los agravios, los golpes, el menosprecio y la enfermedad, sin que su coraz\u00f3n y su mente se alteren. Si las ofensas de los otros te hieren es que tienes imagen de un yo y una persona, entonces concebir\u00e1s odio e ira.<\/p>\n<p>El deseo y su contracara, el odio y el temor, son la ra\u00edz de la impaciencia. Con impaciencia no se puede llegar a la luz del conocimiento.<\/p>\n<p>Las ri\u00f1as y las disputas nacen de las ideas de yo y los otros; esa actitud est\u00e1 lejos de la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Si la boca dice y la mente y el coraz\u00f3n no obran, no es eso.<\/p>\n<p>Ning\u00fan ego es bueno porque todo ego es, necesariamente, el de un depredador. Quien siga apegado a su ego\u00edsmo, su vida, su satisfacci\u00f3n y su paz se perder\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Haz el bien en oculto desprendi\u00e9ndote del deseo de que te tengan por justo y bueno. No pretendas quitar una paja del ojo ajeno, cuando llevas en el tuyo una viga.<\/p>\n<p>No juzgues y no ser\u00e1s juzgado, porque la medida que uses con otros, esa misma medida se emplear\u00e1 contigo.<\/p>\n<p>No podr\u00e1s armonizar el inter\u00e9s por ti mismo y el inter\u00e9s incondicional por la sabidur\u00eda. No andes en medias tintas; la CHP no se consigue con apa\u00f1os. Tendr\u00e1s que arriesgar tu vida para acceder a la sabidur\u00eda. La sabidur\u00eda requiere radicalidad.<\/p>\n<p>No olvides que la sabidur\u00eda te traer\u00e1 problemas. Las gentes no soportan que los sabios pongan en peligro sus apegos, porque eso pone en cuesti\u00f3n sus vidas.<\/p>\n<p>No envidies ni difames a los sabios, porque eso te cerrar\u00e1 las puertas de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El silencio<\/strong><\/p>\n<p>Sin un silencio completo de los propios criterios, de los propios deseos y expectativas no es posible el inter\u00e9s por todo lo real, ni la indagaci\u00f3n sin condiciones, ni el desapego; estar\u00edamos sometidos a las deformaciones que nuestras necesidades, temores, expectativas y recuerdos proyectan sobre la modelaci\u00f3n de todo lo real.<\/p>\n<p>Silenciar nuestra modelaci\u00f3n mental y sensitiva de lo real nos permite conocer lo que verdaderamente hay ah\u00ed; y, a la vez, el reconocimiento de Eso no dual que todo es, silencia todas nuestras construcciones desde la necesidad.<\/p>\n<p>Con el silenciamiento personal de nuestro ego\u00edsmo, que tambi\u00e9n es individual y colectivo, la DA estar\u00eda con todos nosotros y, con ella, la armon\u00eda, la paz, la justicia, la equidad, la solidaridad, el Reino de Dios, en una palabra. Del silenciamiento completo proceder\u00eda la sabidur\u00eda y la CHP de individuos y de grupos.<\/p>\n<p>El ego\u00edsmo recubre el conocimiento de \u201cEso que es\u201d con un manto espeso de pensamientos y sentires que genera injusticias y oscurece la mente y el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Quien no calla su ego\u00edsmo, es su siervo y trabajar\u00e1 para ponerlo todo a su servicio, cueste lo que cueste y tenga las consecuencias que tenga. El que es siervo de su ego\u00edsmo, es siervo de un destino implacable e inmisericorde. S\u00f3lo desde el silencio se puede reconocer la DA y se puede reconocer la unidad y fraternidad de todo en la DA.<\/p>\n<p>Para silenciar la mente hay que controlar la dispersi\u00f3n del pensamiento. El continuo fluir de los pensamientos no es obst\u00e1culo para la sabidur\u00eda, si se mantiene la no identificaci\u00f3n de nuestra realidad honda con ese ir y venir. Todas nuestras modelaciones son falsas en su pretensi\u00f3n de describir lo real, aunque sean \u00fatiles.<\/p>\n<p>Quien se abandona a ese errar de pensamientos y sentires es una persona corriente, no un sabio. Si activas tu mente y sentir sin fijarte en las formas, apuntando a \u201cEso sin forma\u201d, eso es verdadera sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil, para un viviente depredador como nosotros, activar la mente y el sentir en \u201cEso\u201d s\u00f3lido, recio, lleno de certeza, pero sin forma, sin posibilidad alguna de objetivarlo, asirlo, tenerlo, aunque no sea m\u00e1s que en una formulaci\u00f3n. \u00a0 Es dif\u00edcil, pero no imposible porque \u201cEso sin forma\u201d es la realidad de nuestra realidad y es un dato constante de nuestra estructura antropol\u00f3gica para quienes est\u00e1n atentos y alerta.<\/p>\n<p>Quien escucha y retiene las ense\u00f1anzas de los sabios, silencia su yo y, parad\u00f3jicamente, accede a la sabidur\u00eda sin forma gracias a las palabras de los sabios.<\/p>\n<p>El consejo de perdonar las ofensas setenta veces siete supone la pr\u00e1ctica de un silencio radical de la propia importancia y la propia individualidad.<\/p>\n<p>Aconseja el sabio silenciar la Ley que somete, para que sea el esp\u00edritu, siempre nuevo en el inter\u00e9s y el amor, el que gu\u00ede y no la letra, siempre fijada y vieja.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La comunicaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>La sabidur\u00eda, llega a nuestra condici\u00f3n de depredadores no para el bien de los individuos, sino de los colectivos, de la especie en general y de la vida. No podemos olvidar en ning\u00fan momento que somos seres simbi\u00f3ticos, y el alma de la simbiosis es la comunicaci\u00f3n. Eso comporta que as\u00ed como la supervivencia no puede conseguirse aut\u00e1rquicamente, tampoco la sabidur\u00eda puede realizarse si no es simbi\u00f3ticamente. Nada puede estar al servicio del individuo que no est\u00e9 simult\u00e1neamente al servicio de la especie e incluso del medio. Esta manera de ser de nuestra propia naturaleza de humanos se hace m\u00e1s patente y exigente en las sociedades de conocimiento globalizadas. Por consiguiente, la sabidur\u00eda o es comunicativa o no es sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Los sabios comunican la DA con autoridad, porque en ellos es la misma DA la que se afirma. Quien escucha a un sabio y retiene sus palabras y sus obras tiene la posibilidad de despertar en s\u00ed mismo la DA, la fuente de su realidad y su propio ser.<\/p>\n<p>Quienes acogen el testimonio de los sabios, est\u00e1n en la verdad, que es la DA informulable, a esos la verdad les liberar\u00e1. Quienes no se encierran en su ego, ni rechazan su desfondamiento, esos ser\u00e1n los que oir\u00e1n las palabras del sabio. Si no se recibe la palabra, manda el destino, que es el deseo implacable<\/p>\n<p>Observa c\u00f3mo escuchas, porque al que escuchando despierta su DA, se le dar\u00e1 m\u00e1s, y al que no la despierta, porque la bloquea con su ego, perder\u00e1 lo poco que ten\u00eda.<\/p>\n<p>Quien se pone por encima de los sabios est\u00e1 priorizando la interpretaci\u00f3n que hace de s\u00ed mismo como un ego, una persona, un ser y una individualidad que vive su vida, sobre la manifestaci\u00f3n de la DA de toda realidad. Una presunci\u00f3n tan necia, se paga muy cara, porque encierra con siete llaves en su propio ego a quien lo comete.<\/p>\n<p>Con su revelaci\u00f3n, que es una comunicaci\u00f3n, el sabio bautiza en fuego y en sutilidad; el que recibe ese bautizo nace a nueva vida.<\/p>\n<p>La cualidad humana que el sabio comunica es como un fermento puesto en el coraz\u00f3n de cada hombre y en el seno de las colectividades que fermenta toda la masa.<\/p>\n<p>El sabio es como un libro que desciende desde el \u00e1mbito de la sutilidad para aclarar, guiar y amonestar. Es un libro de misericordia y de albricia.<\/p>\n<p>Para quien tiene o\u00eddos para o\u00edr, la revelaci\u00f3n de los sabios es expl\u00edcita y una gu\u00eda clara. Las revelaciones de los sabios gu\u00edan desde la DA a la DA, quien en su vida no es guiado por esa DA se extrav\u00eda irremediablemente.<\/p>\n<p>Las palabras de los sabios muestran lo que tenemos oculto bajo las nieblas de las modelaciones construidas al servicio de la necesidad. Quienes las oyen y las acogen no hacen diferencia entre los diversos sabios que han hablado y revelado esa DA.<\/p>\n<p>Los sabios s\u00f3lo pueden hablar en par\u00e1bolas, semejanzas, s\u00edmbolos, porque siempre hablan de lo que, en rigor, no se puede hablar. Por eso hay que tener o\u00eddos, sutilidad, para o\u00edr esas palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los sabios siempre sufren persecuci\u00f3n, porque desvelan la nada de la vida que montamos sobre las arenas movedizas de nuestros fr\u00e1giles y err\u00f3neos egos. El sabio es como una luz que ilumina a todos los hombres; es un maestro de la sutilidad. Es un puro donante, porque da y no recibe, \u00bfqu\u00e9 va a poder recibir quien sabe que su realidad es la DA? Es como un rey que reparte, gratis, riquezas. Es como una joya de lapisl\u00e1zuli en medio de falsas joyas. Es como el rugido del le\u00f3n que hace temblar a todas las bestias. Es como un tsunami que arrasa el mundo de construcciones edificadas sobre la egocentraci\u00f3n. Predica que lo que hay est\u00e1 vac\u00edo de todo lo que damos por real. Es el maestro del discernimiento.<\/p>\n<p>Los grandes advierten que no hay que conformarse con los disc\u00edpulos de los disc\u00edpulos de los grandes, sino que hay que ir a la fuente de la revelaci\u00f3n de la DA, aunque la DA no se puede comunicar con afirmaciones definitivas.<\/p>\n<p>Hay que agarrarse al sabio para no naufragar y poder pasar a la orilla s\u00f3lida de la DA. No basta con un poco de sabidur\u00eda para librarse del naufragio de la ignorancia y llegar al re-conocimiento de nuestra verdadera dimensi\u00f3n. Quienes en el mar de nuestras modelaciones est\u00e1n sin gu\u00eda, ser\u00e1n incapaces de llegar a la otra orilla.<\/p>\n<p>Para poder ser guiados hay que reconocer al sabio y confiarse a \u00e9l. Reconocerle ya es haber pisado la otra orilla. Los sabios son la ayuda imprescindible para caminar por un camino que es un no-camino. Ellos comunican el sabor de la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Los maestros ense\u00f1an que lo m\u00e1s importante no son las normas, la ley, sino la justicia, la misericordia, la lealtad. Se compadecen de las muchedumbres sin gu\u00eda y ense\u00f1an a compadecerse y guiar.<\/p>\n<p>La DA es comunicaci\u00f3n porque es unidad. Si contin\u00faas sin reconciliarte con todos, no resides en la comunicaci\u00f3n, ni, por tanto, en la unidad. Reconoce la DA en todo y tendr\u00e1s paz y reconciliaci\u00f3n con todo, tal como es.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo va a ser posible imponer la ense\u00f1anza de los sabios, que hablan de la DA, de \u201cEso sin forma\u201d, sin da\u00f1ar esa ense\u00f1anza?<\/p>\n<p>La indagaci\u00f3n libre de la cualidad humana profunda es una continua comunicaci\u00f3n con los grandes maestros del pasado y con los compa\u00f1eros de viaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El servicio<\/strong><\/p>\n<p>El sabio es un sirviente. Quien quiera ser el mayor que se haga el \u00faltimo y servidor de todos. El mayor ser\u00e1 como el menor, el que manda ser\u00e1 como el que sirve. El que sirve a otros no se gloriar\u00e1 por ello, porque sabe que s\u00f3lo hace lo que debe.<\/p>\n<p>Los sabios piden una misericordia que no quiebre jam\u00e1s la ca\u00f1a cascada. El servicio a los que lo necesitan est\u00e1 por encima de las normas.<\/p>\n<p>El sabio quiere la gran cualidad humana, no para s\u00ed, porque se sabe nadie, sino para servir. El sabio se dedica con todas sus fuerzas, con todo su coraz\u00f3n y con toda su mente a obtener la sabidur\u00eda, no para s\u00ed, sino para el bien de los pueblos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiere llegar a la cima para poder hacer el supremo regalo a sus hermanos los humanos.<\/p>\n<p>Quien busque la sabidur\u00eda para s\u00ed mismo, muestra que no es sabio, porque se cree alguien que puede adquirir algo; ese no sabe en realidad lo que busca y no lo encontrar\u00e1 jam\u00e1s. El verdadero sabio, vivo pero muerto, fermenta a la sociedad.<\/p>\n<p>Los verdaderos sabios no son los que creen poseer la doctrina verdadera, sino los que cruzan el oc\u00e9ano de la vida y de la muerte, acompa\u00f1ados de todos los seres.<\/p>\n<p>No aceptan recompensas porque saben que no hay nadie que pueda recibir esa recompensa, ni la recompensa es nada. Tampoco buscan el placer personal de disfrutar de la sabidur\u00eda. Los sabios son los verdaderos buenos amigos. Libres de auto-inter\u00e9s instruyen a las personas, habl\u00e1ndoles amablemente.<\/p>\n<p>El sabio llegado a la alegr\u00eda de la verdad sin forma, entra de nuevo en el mundo de las formas, de las necesidades de sus contempor\u00e1neos, por compasi\u00f3n. Renuncia al que es ya su destino feliz, para cuidar de todos los seres como un padre y como una madre. Es ecu\u00e1nime y su mente y su coraz\u00f3n est\u00e1n con todos los seres que sufren.<\/p>\n<p>El sabio practica la caridad sin fijarse en las apariencias, y lo hace desde una mente sin forma; sabe que en realidad no entrega nada y que nadie recibe nada. Su mejor don es llevar a todos los hombres a la comprensi\u00f3n; su compromiso m\u00e1s firme es abolir el sufrimiento de todos los seres. Los que comprenden sus palabras, que son una aut\u00e9ntica revelaci\u00f3n, esos, indefectiblemente, sirven a todos los seres.<\/p>\n<p>Si reconoc\u00e9is como \u00fanica realidad a \u201cEso no-dos\u201d os comportar\u00e9is bien con todos, de forma humilde, generosa y espont\u00e1nea. Si no asoci\u00e1is nada a \u201cEso no-dos\u201d, que es \u00fanico, ser\u00e9is extremadamente cuidadosos y temerosos con todo. Si reconoc\u00e9is que fuera de \u00e9l no hay nada ni nadie, vuestra reverencia y vuestro servicio a todos los seres ser\u00e1 completo. Esos son los bien guiados. Quien dice que trabaja por el bien del mundo, tiene a\u00fan la noci\u00f3n de un yo, una persona, un ser; todav\u00eda est\u00e1 en la dualidad.<\/p>\n<p>Cuando sirvas, se prudente porque te mueves como cordero en mundo de lobos. Mira a quien das la perla que hay en tu coraz\u00f3n, no la des a los cerdos. S\u00e9 prudente cuando sirvas a otros, pero no te protejas; da la vida si es necesario.<\/p>\n<p>Para lograr la lucidez y claridad perfecta de mente y coraz\u00f3n se precisan dos cosas: la compasi\u00f3n y la sabidur\u00eda. Estos dos elementos no se pueden explicar plenamente porque su sutilidad es inagotable. Pretender la lucidez sin estos dos elementos, es una empresa imposible.<\/p>\n<p>Los sabios insisten en un precepto siempre nuevo y tan viejo como la sabidur\u00eda: que nos amemos unos a otros como los sabios nos han amado.<\/p>\n<p>Quien ama al pr\u00f3jimo cumple toda la ley, que se resume en este precepto: ama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Este es el precepto n\u00famero uno de los sabios.<\/p>\n<p>Ese amor y servicio de unos a otros ser\u00e1 real si se fundamenta y brota del reconocimiento de la realidad de todo, que es Eso no-dos. Quien vive desde su dimensi\u00f3n sin forma comprender\u00e1 que nadie para s\u00ed vive, ni para s\u00ed muere, porque todos residimos y somos Eso \u00danico.<\/p>\n<p>Los que aspiran a la sabidur\u00eda entregan su vida por amor a la verdad y por el bien de los seres. Esos se alegran con los que se alegran y lloran con los que lloran; se compadecen por quieren sufren por causa de sus deseos, y no los desprecian. Comprenden sus errores y no les ponen tropiezos. Quien sabe de la no-dualidad ama y sirve incluso a sus enemigos, a los que le aborrecen y maldicen. Ven la enemistad como una pobreza a la que hay que prestar ayuda. Vencen al mal con el bien.<\/p>\n<p>Si alguien te hiere en una mejilla, pon la otra; al que te roba, dale limosna.<\/p>\n<p>Perdona tantas veces como sea necesario. Perdona y ser\u00e1s perdonado. No te tomes la justicia por tu mano, deja su castigo a las consecuencias de su propio obrar.<\/p>\n<p>Practica las buenas acciones sin menospreciar a nadie; si puedes, dales lo que necesitan; fortalece los brotes de bien que veas en ellos; s\u00e9 amable y tolerante con todos, especialmente con la gente mala; no les provoques; ay\u00fadales a que desarrollen el sentido del gozo y su maldad cesar\u00e1 o no ser\u00e1 tan ferozmente perversa.<\/p>\n<p>Si puedes mu\u00e9strales el camino a la paz, la alegr\u00eda y la reconciliaci\u00f3n. Exponles, si te dan ocasi\u00f3n, las ense\u00f1anzas de los sabios.<\/p>\n<p>Combate a los que te combaten si es necesario; pero no seas el agresor. Pelea con tu mente y con tu sentir para que individuos y colectivos lleguen al reconocimiento de \u2018lo real de lo real\u2019. Combate a los que enga\u00f1an y desv\u00edan a las gentes buscando su beneficio a costa de ellos. La verdad sin forma ser\u00e1 tu apoyo y no temer\u00e1s nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Del recorrido que hemos hecho, queda patente que la ense\u00f1anza de los grandes y de las tradiciones de CHP puede expresarse y vivirse desde formas mitol\u00f3gicas y como sistemas de creencias, o sin adhesi\u00f3n a mitolog\u00edas ni sistemas de creencias.<\/p>\n<p>Ese legado, tan valioso, se vivi\u00f3 desde una epistemolog\u00eda m\u00edtica y unos proyectos axiol\u00f3gicos colectivos propios de sociedades que deb\u00edan bloquear el cambio; pero puede comprenderse y vivirse, sin perder ni una gota de esa sabidur\u00eda, desde una epistemolog\u00eda no m\u00edtica y desde proyectos axiol\u00f3gicos colectivos de sociedades que sobreviven del continuo tr\u00e1nsito, innovaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de los modos de vida.<\/p>\n<p>Los mitos y narraciones sagradas de las tradiciones religiosas e incluso los aparatos conceptuales de las tradiciones espirituales pueden comprenderse y vivirse como descripciones de la realidad, o como puros apuntamientos y simbolizaciones de lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestras capacidades expresivas y representativas.<\/p>\n<p>Que se comprendan y vivan de una forma u otra no es una cuesti\u00f3n de cualidad humana ni espiritual, sino que depende \u00fanicamente de las condiciones de supervivencia.<\/p>\n<p>La forma en la que vivieron y expresaron esa riqueza nuestros antepasados fue adecuada a sus condiciones culturales, pero es total y radicalmente inadecuada a las condiciones culturales de las sociedades de tr\u00e1nsito globalizadas.<\/p>\n<p>Cuando m\u00e1s necesidad tenemos de la sabidur\u00eda, hemos podido descubrir que poseemos un riqu\u00edsimo tesoro en el legado de nuestros antepasados. Ese legado se puede comprender y vivir por completo, si no se interpreta como verdades a las que hay que someterse, sino como indicaciones y orientaciones para la indagaci\u00f3n de la profundidad de nuestra propia condici\u00f3n y, con ella, de la condici\u00f3n de todo lo real. Ese legado no es un llamado a la sumisi\u00f3n sino, todo lo contrario, es una llamada a la indagaci\u00f3n y la libertad.<\/p>\n<p>El camino a esa indagaci\u00f3n puede presentarse partiendo de datos y sin presuponer ning\u00fan sistema de creencias al que someterse; es lo que hemos intentado. El dato es nuestro doble acceso a lo real.<\/p>\n<p>En esos grandes maestros y en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro ser, cuando lo indagamos y escuchamos, est\u00e1 la ense\u00f1anza y la gu\u00eda.<\/p>\n<p>Es ya \u00e9poca de cultivar la CHP desde la diversidad, aunque con un fondo com\u00fan f\u00e1cilmente reconocible, porque esa es la manera adecuada a sociedades que viven del tr\u00e1nsito constante, de la indagaci\u00f3n y creaci\u00f3n libre. Al ser sociedades creativas, estallan en diversidad, pero siempre en el seno de una sociedad globalizada com\u00fan.<\/p>\n<p>Deben terminar los enfrentamientos religiosos y culturales. Es el tiempo de la complementariedad, el respeto mutuo y la ayuda de todos para que las nuevas sociedades industriales puedan tener una base s\u00f3lida de CH y de CHP, para que la vida de nuestra especie y del planeta entero no quede seriamente amenazada y da\u00f1ada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los textos que hemos estudiado, que podr\u00edan ser much\u00edsimos m\u00e1s, y las reflexiones que les han acompa\u00f1ado, muestran que la CHP, la espiritualidad de nuestros antepasados, es materia de estudio de la epistemolog\u00eda axiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Este tipo de epistemolog\u00eda es capaz de dar cuenta razonada de todos los fen\u00f3menos axiol\u00f3gicos que se presentan en nuestra especie, incluidos los peculiares que cultivaron las religiones del pasado y las grandes tradiciones espirituales orientales.<\/p>\n<p>Esa disciplina es capaz de tratar todo lo axiol\u00f3gico y es capaz de mostrar su fundamentaci\u00f3n racional, por qu\u00e9 aparecen esos fen\u00f3menos, qu\u00e9 finalidad tienen en la estructura de nuestra especie, qu\u00e9 posibilidades abren, qu\u00e9 tipo de formalidad exigen, qu\u00e9 relaci\u00f3n han tenido con las formas de sobrevivencia de los grupos humanos.<\/p>\n<p>Esa disciplina es capaz de explicar en qu\u00e9 consiste la CHP, de qu\u00e9 factores antropol\u00f3gicos depende, cu\u00e1l es su funci\u00f3n, las caracter\u00edsticas peculiares que abre a nuestra condici\u00f3n de vivientes que hablan, por qu\u00e9 la dimensi\u00f3n que abre esa condici\u00f3n es, a la vez, necesaria para nuestra supervivencia como especie, y completamente gratuita.<\/p>\n<p>Se ha podido mostrar que el cultivo de la espiritualidad, de la CHP en nuestra terminolog\u00eda, es perfectamente posible sin sumisi\u00f3n, y como una indagaci\u00f3n libre, sin creencias, sin religiones ni dioses, sin que esa forma de cultivarla suponga p\u00e9rdida alguna de la riqueza de las tradiciones de nuestros antepasados.<\/p>\n<p>No es mejor la manera de cultivar esa cualidad humana de nuestros antepasados, que la que nos vemos forzados a adoptar en las nuevas condiciones culturales. La diversidad en los modos no afecta necesariamente a la cualidad.<\/p>\n<p>Constatar eso es de gran importancia para nuestra situaci\u00f3n cultural, para tener la certeza de que podemos heredar el pasado sin p\u00e9rdidas, para salvaguardar los rasgos esenciales de nuestra naturaleza espec\u00edfica de humanos y, finalmente, para la supervivencia de nuestra especie y de toda la vida en nuestro peque\u00f1o planeta.<\/p>\n<p>La epistemolog\u00eda axiol\u00f3gica, como estudio de las dos ramas de lo axiol\u00f3gico: el relativo a nuestras necesidades y el absoluto, es una disciplina sumamente importante e imprescindible en las sociedades de conocimiento. Sin embargo, la epistemolog\u00eda axiol\u00f3gica es una disciplina cient\u00edfica, abstracta y, por tanto, totalmente insuficiente para el cultivo de lo axiol\u00f3gico, que como tal es sensitivo. No debe olvidarse jam\u00e1s que la sabidur\u00eda de la que hablan los maestros va dirigida a nuestra mente y al sentir.<\/p>\n<p>Pero esa disciplina nos dice c\u00f3mo funciona todo lo axiol\u00f3gico, y con qu\u00e9 leyes y formalidades, para que lo podamos manejar y crear convenientemente. Los arquitectos, para sus creaciones art\u00edsticas, necesitan de muchos conocimientos cient\u00edficos; as\u00ed ahora para crear proyectos axiol\u00f3gicos colectivos se necesitan saberes abstractos.<\/p>\n<p>Como sin saberes cient\u00edfico-t\u00e9cnicos no hay arquitectura posible, de forma semejante, sin saberes de epistemolog\u00eda axiol\u00f3gica no habr\u00e1 manera adecuada de crear proyectos axiol\u00f3gicos colectivos, ni de cultivar convenientemente, en las nuevas condiciones culturales, la CHP, la espiritualidad de nuestros antepasados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> M. Corb\u00ed: <em>La sabidur\u00eda de nuestros antepasados para sociedades en tr\u00e1nsito Principios de Epistemolog\u00eda Axiol\u00f3gica, 2. <\/em>Madrid, 2013, Bubok.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una forma u otra estamos viviendo en societats globalizadas y dotadas de unas ciencias y tecnolog\u00edas potent\u00edsimas, que crecen aceleradamente por retroalimentaci\u00f3n mutua, que son capaces de alterar grave y continuamente no s\u00f3lo las condiciones de vida de los colectivos y sociedades humanas, sino tambi\u00e9n de extinguir especies vivientes, de alterar amenazadoramente la habitabilidad del planeta, de manipular la vida y las comunicaciones interhumanas Para ellas la necesidad de cualidad humana (CH) y cualidad humana profunda (CHP) ya no es una cuesti\u00f3n optativa, es una cuesti\u00f3n de pura supervivencia de nuestra especie y de la vida en general; ya no es una cuesti\u00f3n gratuita o propia de gentes apartadas del mundo, es un asunto en el que, a corto plazo, nos jugando la supervivencia de la vida en la tierra.<\/p>\n<p>Hay, pues, que esforzarse para encontrar procedimiento y estrategias para que el cultivo de la CHP llegue a todo el mundo y para que todas las sociedades la consideren como lo que es, una cuesti\u00f3n grave de supervivencia. Hay que elaborar maneras de cultivo colectivo, como en el pasado lo lograron las religiones, pero sin ellas.<\/p>\n<p>Presentar la posibilidad del cultivo de la CHP, a las nuevas sociedades, sin sumisiones y como una indagaci\u00f3n libre, es un gran servicio para las gentes que ya no pueden creer, o que tienen serias dificultades para hacerlo, pero que desear\u00edan poder cultivar esa dimensi\u00f3n de nuestra condici\u00f3n humana. Ser\u00eda posiblemente el mayor servicio que se podr\u00eda hacer a la humanidad y a la vida en el planeta. Incluso a los que todav\u00eda son creyentes, les ensanchar\u00eda el coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[486,487],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-61599","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-epistemologia-dels-valors-es","category-qualitat-humana-i-qualitat-humana-profunda-es","entry","no-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61599"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61599\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61604,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61599\/revisions\/61604"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61599"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=61599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}