{"id":61663,"date":"2016-11-07T18:42:15","date_gmt":"2016-11-07T17:42:15","guid":{"rendered":"http:\/\/cetr.net\/?p=61663&#038;lang=es"},"modified":"2016-11-07T18:42:15","modified_gmt":"2016-11-07T17:42:15","slug":"una-axiologia-urbana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/una-axiologia-urbana\/","title":{"rendered":"\u00bfUna axiolog\u00eda urbana?"},"content":{"rendered":"<h2><a name=\"_Toc334204770\"><\/a>Comunicado para el Encuentro Can Bordoi-2012. Ra\u00fal Garc\u00eda<\/h2>\n<h2>\u00bfUna axiolog\u00eda urbana?<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este texto parte de la investigaci\u00f3n que actualmente realizo para mi doctorado en Antropolog\u00eda Social y Cultural y que gira entorno a la relaci\u00f3n que se da entre los fen\u00f3menos sociales de la ciudad y el urbanismo entendido como su entorno dise\u00f1ado y construido. Como mi trabajo est\u00e1 en proceso y mis hip\u00f3tesis todav\u00eda se est\u00e1n gestando elijo el formato de comunicado como el m\u00e1s id\u00f3neo para exponer mi investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ciencia urban\u00edstica fue inaugurada como disciplina por primera vez en los escritos de Ildefons Cerd\u00e0 a mitad del siglo XIX y su protagonismo ha ido en progresivo aumento en el desarrollo de la metr\u00f3poli moderna. Despu\u00e9s de considerar su historia de un siglo y medio se podr\u00eda afirmar que no queda m\u00e1s opci\u00f3n que plante\u00e1rnosla como una ciencia que ha fracasado en cuanto a sus objetivos de mejora social que eran a priori su raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>El fracaso al que me refiero es el que todos podemos contemplar, tanto en nuestra vida cotidiana como por los medios de comunicaci\u00f3n y que se extiende desde el inicio de la industrializaci\u00f3n, en las ciudades (casi todas) gestionadas a trav\u00e9s de los conceptos modernos de ordenamiento, planificaci\u00f3n, proyecto y dise\u00f1o. La evidencia del fracaso es la desigualdad, la injusticia y la ausencia de una existencia digna y provista de derechos que conforman la vida urbanita contempor\u00e1nea, m\u00e1s todav\u00eda en la fase actual de un tardocapitalismo desbocado que ha conllevado la en\u00e9sima crisis econ\u00f3mica de las potencias occidentales. Creo que no hay que dar demasiadas pruebas de algo con lo que vivimos cotidianamente y que ahora (o quiz\u00e1 nunca como ahora) se presenta como un pico negativo de la gr\u00e1fica; aunque la anomia, la soledad y el desgaste emocional, por no hablar de las violencias, las injusticias e incluso las revueltas de que todos tenemos noticia son ejemplos m\u00e1s que suficientes de que la vida urbana es muy problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>La sucesi\u00f3n de ideas, corrientes, teor\u00edas y escuelas del urbanismo como saber pr\u00e1ctico durante todo este periodo, que coincide con lo que en historia se llama Edad Contempor\u00e1nea, no ha conseguido en l\u00edneas generales ninguno de los objetivos ut\u00f3picos que planteaban: la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad y por extensi\u00f3n de la sociedad en general. Desde las reformas de ciudades como la de Par\u00eds por el bar\u00f3n Haussmann o la de Barcelona por Cerd\u00e0, pasando por las teor\u00edas de la ciudad lineal de Arturo Soria, la ciudad-jard\u00edn de Howard, las propuestas del Movimiento Moderno en la Carta de Atenas (Benevolo, 2007) hasta llegar, por ejemplo, al actualmente autoproclamado \u201cModelo Barcelona\u201d (Capel, 2005), la raz\u00f3n de ser del urbanismo ha sido el dise\u00f1o de la ciudad higi\u00e9nica, humanamente justa y pac\u00edfica. Otra cosa es lo que realmente ocurre: aumento de la segregaci\u00f3n, de la marginalidad y de la pobreza, deshumanizaci\u00f3n, especulaci\u00f3n, poluci\u00f3n,&#8230;<\/p>\n<p>Partiendo de esa ausencia de resultados de que se ha cargado la ciencia urban\u00edstica respecto de las utop\u00edas sociales que propugnaba, quiz\u00e1 podamos vislumbrar que este instrumento tal y como se presenta no puede ser la clave de la soluci\u00f3n a las problem\u00e1ticas que los urbanistas hab\u00edan planteado. En los t\u00e9rminos en que en este encuentro se habla, se podr\u00eda afirmar que se pretendi\u00f3 axiologizar a la sociedad que habitaba las ciudades a trav\u00e9s y principalmente de la \u201cforma urbana\u201d, de su arquitectura, de su morfolog\u00eda,&#8230; o dicho de otro modo: transformando el espacio.<\/p>\n<p>Hoy, cuando la mitad de la poblaci\u00f3n mundial vive en ciudades y su proporci\u00f3n se prev\u00e9 en constante aumento para las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, su planeamiento se convierte en un reto inevitable. Igual que las ideolog\u00edas de la era industrial (capitalismo y comunismo) que a modo de pseudoreligiones han orientado a las sociedades modernas, las teor\u00edas urban\u00edsticas que han buscado ordenar el supuesto caos citadino tambi\u00e9n se nos muestran -vistos sus resultados- como algo a replantear de arriba a abajo. Si se puede decir que el urbanismo de los siglos XIX y XX no ha evitado ni m\u00ednimamente las injusticias y conflictos a que occidente se ha visto abocado quiz\u00e1 es que, igual que las ideolog\u00edas coet\u00e1neas, este no ha conseguido la dotaci\u00f3n de la direcci\u00f3n axiol\u00f3gica adecuada.<\/p>\n<p>Las religiones, en el periodo hist\u00f3rico en que las sociedades se gestionaron bajo una epistemolog\u00eda m\u00edtica, tambi\u00e9n condicionaron la producci\u00f3n urbana. Baste un texto de Joseph Rykwert para iluminarnos al respecto:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201dLos autores modernos enfocan siempre la elecci\u00f3n de un terreno para la fundaci\u00f3n de una ciudad desde la perspectiva de la econom\u00eda, la higiene, los problemas del tr\u00e1fico y los servicios. El fundador de una ciudad antigua, cuando ten\u00eda que abordar estos mismos problemas, no pod\u00eda hacerlo sin antes haberlos traducidos a t\u00e9rminos m\u00edticos\u201d (Rykwert, 1985: 16)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras el largo periodo \u201cm\u00edtico\u201d, las ciudades han pasado a la era de la industrializaci\u00f3n donde el urbanismo ha devenido cient\u00edfico y su paradigma dominante ha sido el denominado \u201cfuncionalista\u201d; el cual atiende prioritariamente a exigencias de higienismo y comunicaci\u00f3n y que se ha visto dominado por la especulaci\u00f3n inmobiliaria y el sistema de producci\u00f3n capitalista que subyace en todos los cambios de la modernidad. En el momento actual, donde las ideolog\u00edas del siglo XX entran en decadencia, podemos mirar atr\u00e1s y elaborar un juicio sobre la ciudad que nos han legado los dos \u00faltimos siglos y cuyo resultado en t\u00e9rminos sociales no es precisamente positivo. El urbanismo de la era del conocimiento y del cambio continuo ha de poder jugar su papel y contribuir a una la calidad de vida social sostenible. \u00bfPor d\u00f3nde se empieza?.<\/p>\n<p>Mi hip\u00f3tesis es pensar que, como afirma Gerard Horta (2010), el dise\u00f1o urbano opera sobre los s\u00edntomas y no sobre las causas. Por ello, la programaci\u00f3n urbana no consigue nunca sus objetivos paliativos sobre la sociedad. El hecho es que precisamente la observaci\u00f3n etnogr\u00e1fica, por ejemplo a nivel del espacio p\u00fablico, muestra c\u00f3mo las din\u00e1micas de los usuarios de las calles y plazas en muchas ocasiones no obedecen a los programas propuestos por las instituciones pol\u00edtico-econ\u00f3micas en sus ordenamientos. M\u00e1s bien nos encontramos una sociedad que se apropia del espacio p\u00fablico de forma espont\u00e1nea, como un l\u00edquido inasible, resultando una contradicci\u00f3n en cuanto al orden pol\u00edtico preestablecido. Como dice Massimo Cacciari (2010) la ciudad es el experimento perenne para dar forma a la contradicci\u00f3n, al conflicto y querer superar tales contradicciones es una mala utop\u00eda. El autoritarismo de la forma urbana moderna que concibe, planea y ordena el espacio queda profundamente deslegitimado y se corresponde con la actual crisis axiol\u00f3gica que es una crisis cultural, de paradigma.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n de incoherencia entre la ciudad concebida y la ciudad vivida -siguiendo la propuesta anal\u00edtica del espacio de Henri Lefebvre (1974)- nos conduce a lo que Anthony Giddens (1990) denomina \u201cdesanclaje\u201d, que despega a las personas de sus entornos de interacciones locales. Fen\u00f3meno que aparece en la idea abstracta de ciudad en que piensan los urbanistas y pol\u00edticos que son los actores que constituyen los \u201csistemas expertos\u201d de la planificaci\u00f3n urbana de la modernidad.<\/p>\n<p>Mi propuesta metodol\u00f3gica pretende describir y comprender las distancia que se da entre la \u201cciudad abstracta\u201d del urbanismo moderno y la \u201cciudad concreta\u201d (Signorelli, 1999) que experimentan las personas cotidianamente, sirvi\u00e9ndome para ello de la observaci\u00f3n etnogr\u00e1fica del llamado \u201cespacio p\u00fablico\u201d, de la calle.<\/p>\n<p>Diversas investigaciones antropol\u00f3gicas, como mi incipiente trabajo al respecto, muestran que los sujetos sociales hacen uso de las calles y espacios comunes de la ciudad de una forma inesperada por el ordenamiento oficial, un uso complejo y precario a la vez, en que se dan negociaciones de interacci\u00f3n con acuerdos y conflictos de forma continua. Estos usos suceden ajenos a las condiciones impuestas por la morfolog\u00eda urban\u00edstica, sobreponi\u00e9ndose a ella de forma arbitraria. Tal fen\u00f3meno es imposible de controlar por la programaci\u00f3n desde \u201carriba\u201d y se plantea la duda de si una mayor libertad es m\u00e1s conveniente que el ordenamiento ordinario desde las instancias de poder. Si adem\u00e1s sumamos la hiperconectividad y la socializaci\u00f3n de la informaci\u00f3n que las nuevas tecnolog\u00edas suponen desde hace muy pocos a\u00f1os, entonces habr\u00e1 que pensar un espacio p\u00fablico (quintaesencia de la ciudad occidental) m\u00e1s abierto. Espacio que permita a la gente la creatividad que supone el reto de la autogesti\u00f3n y la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si los usos del espacio p\u00fablico no se ajustan necesariamente a los fines monofuncionales a que han sido asignados por el ordenamiento urbano de los t\u00e9cnicos expertos sino que incluso los ampl\u00edan y superan, podemos comprender la observaci\u00f3n que Franco La Cecla aconseja a la filosof\u00eda urban\u00edstica: \u201cdefinici\u00f3n espacial m\u00ednima, utilizaci\u00f3n social m\u00e1xima\u201d (2010: 127). En esa l\u00ednea Amos Rapoport, uno de los pocos antrop\u00f3logos que se han especializado en la cultura constructiva humana (2003), concluye una de sus obras proponiendo a aquellos que dise\u00f1an los entornos contempor\u00e1neos una apuesta por el \u201cdise\u00f1o abierto\u201d caracterizado por su holgura, flexibilidad y adaptabilidad a las situaciones de cambio que se dan en nuestra sociedad. Y por \u00faltimo me remito a una conversaci\u00f3n entre el arquitecto Hans Kollhoff y el director de cine Wim Wenders:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo creo que nadie pueda hacer entender urban\u00edsticamente a un ayuntamiento, que lo m\u00e1s bonito de su ciudad son precisamente los lugares donde nadie no ha hecho nada&#8230; Se han escapado de los urbanistas&#8230; Para m\u00ed la calidad de vida de una ciudad est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con la posibilidad que exista esta \u201cfalta de planificaci\u00f3n\u201d.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Palabras de un artista -Wim Wenders- que hacen patente lo problem\u00e1tico de la disciplina urban\u00edstica como saber cient\u00edfico. Aspecto sobre el que Jurgen Habermas (1984) alerta cuando plantea c\u00f3mo la ciencia y la tecnolog\u00eda act\u00faan como una ideolog\u00eda de la modernidad eliminando el inter\u00e9s pr\u00e1ctico. Como afirmaba Chombart de Lauwe (1963) no se trata de que el hombre se adapte a la ciudad moderna sino de hacer ciudades que se adapten al hombre nuevo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La antigua uni\u00f3n m\u00edstica del citadino con su ciudad, hoy tendr\u00e1 que ser consciente y laica por lo cual no podr\u00e1 apoyarse en un urbanismo de la industrializaci\u00f3n que acaba por obedecer a las din\u00e1micas del capital. El proyecto social en la metr\u00f3polis se ha de servir de la ciencia urban\u00edstica pero no se puede esperar de ella un sentido de utilidad -una axiolog\u00eda- porque es un saber abstracto. Los valores que generen los postulados axiol\u00f3gicos de la sociedad del cambio se podr\u00e1n ver favorecidos por cierto dise\u00f1o de la ciudad, pero la morfolog\u00eda urbana no generar\u00e1 por ella misma la cultura adecuada para que la sociedad sea viable a largo plazo. Me remito a las palabras finales del trabajo ya cl\u00e1sico <em>La idea de ciudad<\/em> de Joseph Rykwert (1985: 257), que en mi opini\u00f3n resumen con sencillez la transformaci\u00f3n del sentido de la ciudad en la historia humana:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c&#8230; El romano que caminaba a lo largo del <em>cardo<\/em> sab\u00eda perfectamente que aquella v\u00eda era el eje en torno al cual giraba el sol, y si segu\u00eda el <em>decumanus<\/em>, ten\u00eda conciencia de seguir el curso del sol. En sus instituciones c\u00edvicas pod\u00eda deletrear la totalidad del universo y su significado, de forma que se encontraba perfectamente situado en \u00e9l. Nosotros hemos perdido todas las hermosas certezas acerca de la forma en que funciona el universo y ni siquiera sabemos si est\u00e1 en expansi\u00f3n o si se contrae, si fue producido por una cat\u00e1strofe o si se renueva constantemente. Esto no nos exime de buscar alg\u00fan fundamento para la certeza en nuestros esfuerzos por dar forma al entorno humano. No es ya veros\u00edmil que encontremos este fundamento en el mundo que los entendidos en cosmolog\u00eda est\u00e1n remodelando continuamente a nuestro alrededor. <u>Esto nos obligar\u00e1 a buscarle sentido dentro de nosotros mismos, en la constituci\u00f3n y en la estructura de la persona humana<\/u>.\u201d (El subrayado es m\u00edo)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda.-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BENEVOLO, Leonardo (2007): Historia de la arquitectura moderna. Barcelona: Gustavo Gili.<\/p>\n<p>CACCIARI, Massimo (2010): La ciudad. Barcelona: Gustavo Gili.<\/p>\n<p>CAPEL, Horacio (2005): El Modelo Barcelona: un examen cr\u00edtico. Barcelona: Ediciones \u00a0del Serbal.<\/p>\n<p>CHOMBART DE LAUWE, Paul-Henry (1963): Des hommes et des villes. Paris: Payot.<\/p>\n<p>GIDDENS, Anthony (1990): Consecuencias de la modernidad. Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n<p>HABERMAS, Jurgen (1984): Ciencia y t\u00e9cnica como \u201cideolog\u00eda\u201d. Madrid: Tecnos.<\/p>\n<p>HORTA, Gerard (2010): Rambla del Raval de Barcelona. De apropiaciones viandantes y procesos sociales. Ediciones de Intervenci\u00f3n Cultural\/El Viejo Topo.<\/p>\n<p>LEFEBVRE, Henri (1974): La production de l\u2019espace. Paris: Anthropos.<\/p>\n<p>LA CECLA, Franco (2010): Contre l\u2019architecture. Paris: Arl\u00e9a.<\/p>\n<p>RAPOPORT, Amos (2003): Cultura, arquitectura y dise\u00f1o. Barcelona: Edicions UPC.<\/p>\n<p>RYKWERT, Joseph (1985): La idea de ciudad. Antropolog\u00eda de la forma urbana en el Mundo Antiguo. Madrid: Hermann Blume.<\/p>\n<p>SIGNORELLI, Amalia (1999): Antropolog\u00eda urbana. Barcelona: Anthropos y Divisi\u00f3n de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Iztapalapa, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciencia urban\u00edstica fue inaugurada como disciplina por primera vez en los escritos de Ildefons Cerd\u00e0 a mitad del siglo XIX y su protagonismo ha ido en progresivo aumento en el desarrollo de la metr\u00f3poli moderna. 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