{"id":61827,"date":"2016-11-29T21:53:54","date_gmt":"2016-11-29T20:53:54","guid":{"rendered":"http:\/\/cetr.net\/?p=61827&#038;lang=es"},"modified":"2016-11-29T21:53:54","modified_gmt":"2016-11-29T20:53:54","slug":"somos-parte-de-nuestro-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/somos-parte-de-nuestro-mundo\/","title":{"rendered":"Somos parte de nuestro mundo"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Selecci\u00f3n del cap\u00edtulo \u201cPara terminar: nosotros\u201d, del libro de Carlo Rovelli <em>Siete breves lecciones de f\u00edsica <\/em>(Anagrama, 2016. pgs. 77-93). Un bello libro en el que el cient\u00edfico invita a recorrer los \u00faltimos cien a\u00f1os de aportaciones de la f\u00edsica a la interpretaci\u00f3n de la realidad; y desde ah\u00ed, desde el \u201ccontacto con el oc\u00e9ano de cuanto no sabemos\u201d, plantea la reflexi\u00f3n sobre el lugar de la humanidad en esa trama infinita.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Rovelli-7-breves-lecciones.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-61824\" src=\"http:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Rovelli-7-breves-lecciones-197x300.png\" alt=\"rovelli-7-breves-lecciones\" width=\"266\" height=\"405\" srcset=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Rovelli-7-breves-lecciones-197x300.png 197w, https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Rovelli-7-breves-lecciones.png 588w\" sizes=\"auto, (max-width: 266px) 100vw, 266px\" \/><\/a>\u00a0[&#8230;] \u00bfQu\u00e9 lugar ocupamos nosotros, seres humanos que perciben, deciden, r\u00eden y lloran, en este gran fresco del mundo que ofrece la f\u00edsica contempor\u00e1nea? Si el mundo es un pulular de ef\u00edmeros cuantos de espacio y de materia, un inmenso juego de construcci\u00f3n de espacio y part\u00edculas elementales, \u00bfqu\u00e9 somos nosotros? \u00bfTambi\u00e9n estamos hechos s\u00f3lo de cuantos y de part\u00edculas? Pero, entonces, \u00bfde d\u00f3nde viene esa sensaci\u00f3n de existir de manera singular y en primera persona que experimenta cada uno de nosotros? Entonces, \u00bfqu\u00e9 son nuestros valores, nuestros sue\u00f1os, nuestras emociones, nuestro propio saber? \u00bfQu\u00e9 somos nosotros en este mundo inmenso y rutilante?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [&#8230;] \u201cNosotros\u201d, seres humanos, somos ante todo el sujeto que observa este mundo, los autores, colectivamente, de esta fotograf\u00eda de la realidad que aqu\u00ed he intentado componer. Somos nodos de una red de intercambios, de la que este libro es una pieza, en la que nos pasamos unos a otros im\u00e1genes, instrumentos, informaci\u00f3n y conocimiento. Pero tambi\u00e9n somos parte integrante del mundo que vemos; no somos observadores externos: estamos situados en \u00e9l. Nuestra perspectiva de \u00e9l es interna. Estamos hechos de los mismos \u00e1tomos y de las mismas se\u00f1ales de luz que se intercambian los pinos en las monta\u00f1as y las estrellas en las galaxias. [&#8230;] En el inmenso mar de galaxias y estrellas, somos un apartado rinc\u00f3n infinitesimal; entre los arabescos infinitos de formas que componen lo real, nosotros no somos m\u00e1s que un garabato entre muchos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las im\u00e1genes que nos construimos del universo viven en nuestro interior, en el espacio de nuestros pensamientos. Entre esas im\u00e1genes \u2013entre lo que logramos reconstruir i comprender con nuestros limitados medios\u2013 y la realidad de la que formamos parte, existen innumerables filtros: nuestra ignorancia, la limitaci\u00f3n de nuestros sentidos y nuestra inteligencia, o las condiciones mismas que nuestra naturaleza de sujetos, y sujetos concretos, impone a la experiencia. [&#8230;] No s\u00f3lo aprendemos, sino que tambi\u00e9n aprendemos a cambiar gradualmente nuestra estructura conceptual y a adaptarla a lo que aprendemos. Y lo que aprendemos a conocer, aunque lentamente y a tientas, es el mundo real del que formamos parte. Las im\u00e1genes que nos construimos del universo viven en nuestro interior, en el espacio de nuestros pensamientos [\u2026] Seguimos huellas para describir mejor este mundo. [&#8230;]\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestro saber refleja, pues, el mundo. Lo hace m\u00e1s o menos bien, pero representa el mundo que habitamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta comunicaci\u00f3n entre nosotros y el mundo no es algo que nos diferencie del resto de la naturaleza. Las cosas del mundo interact\u00faan de continuo unas con otras, y, al hacerlo, el estado de cada una de ellas lleva la huella del estado de aquellas otras con las que ha interactuado: en este sentido, est\u00e1n constantemente intercambiando informaci\u00f3n unas con otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [&#8230;] No, no hay nada en nosotros que escape a las regularidades de la naturaleza. Si algo en nosotros violara dichas regularidades, lo habr\u00edamos descubierto hace tiempo. No hay nada en nosotros que viole el comportamiento natural de las cosas. Toda la ciencia moderna, de la f\u00edsica a la qu\u00edmica, de la biolog\u00eda a las neurociencias, no hace sino reforzar esta observaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [&#8230;] Cuando decimos que somos libres, y es cierto que podemos serlo, eso significa que nuestros comportamientos vienen determinados por lo que sucede en nuestro propio interior, en el cerebro, y no se ven constre\u00f1idos por el exterior. Ser libres no significa que nuestros comportamientos no est\u00e9n determinados por las leyes de la naturaleza: significa que est\u00e1n determinados por las leyes de la naturaleza que act\u00faan en nuestro cerebro. [&#8230;] \u00bfSignifica eso que, cuando decido, soy \u201cyo\u201d quien decide? S\u00ed, por supuesto, porque ser\u00eda absurdo preguntarse si \u201cyo\u201d puedo hacer algo distinto de lo que decide hacer el conjunto de mis neuronas: como comprendi\u00f3 con una lucidez maravillosa el fil\u00f3sofo holand\u00e9s Baruch Spinoza en el siglo XVII, ambos son lo mismo. No hay un \u201cyo\u201d y \u201clas neuronas de mi cerebro\u201d: se trata de una misma cosa. Un individuo es un proceso, complejo, pero estrechamente integrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando decimos que el comportamiento humano es imprevisible, decimos la verdad, porque es demasiado complejo para poderlo prever, sobre todo por nosotros mismos. [&#8230;] Somos una fuente de asombro para nosotros mismos. Tenemos cien mil millones de neuronas en el cerebro, tantas como estrellas en una galaxia, y un n\u00famero a\u00fan m\u00e1s astron\u00f3mico de uniones y combinaciones en las que \u00e9stas pueden encontrarse. De todo eso no somos conscientes. \u201cNosotros\u201d somos el proceso formado por esa complejidad, no ese poco del que somos conscientes. [\u2026]\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando tenemos la sensaci\u00f3n de que \u201csoy yo\u201d quien decide, nada puede ser m\u00e1s correcto: \u00bfqui\u00e9n, si no? Yo, como quer\u00eda Spinoza, soy mi cuerpo y cuanto sucede en mi cerebro y en mi coraz\u00f3n, con su inmensa y para m\u00ed mismo inextricable complejidad. (&#8230;) El mundo es complejo y nosotros lo captamos con distintos lenguajes, apropiados para los diferentes procesos que lo componen. Cada proceso complejo se puede afrontar y comprender con lenguajes diferentes a niveles diferentes. Los diversos lenguajes se entrecruzan, entrelazan y se enriquecen mutuamente, como los propios procesos. [\u2026]\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestros valores morales, las emociones, los amores, no son menos verdaderos por el hecho de formar parte de la naturaleza, de ser compartidos con el mundo animal o por haberse desarrollado y venir determinados por los millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n de nuestra especie. Antes bien, son por ello mismo, m\u00e1s verdaderos: son reales. Son la compleja realidad de la que estamos hechos. Nuestra realidad es el llanto y la risa, la gratitud y el altruismo, la fidelidad y las traiciones, el pasado que nos acosa y la serenidad. La realidad que vivimos est\u00e1 constituida por las sociedades, por la emoci\u00f3n de la m\u00fasica, por las ricas redes entrelazadas de nuestro saber com\u00fan que hemos construido juntos. Todo ello forma parte de esa misma naturaleza que describimos. Somos parte integrante de la naturaleza, somos naturaleza, en una de sus innumerables y variad\u00edsimas expresiones. Eso es lo que nos ense\u00f1a nuestro creciente conocimiento de las cosas del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo espec\u00edficamente humano no nos separa de la naturaleza, es nuestra naturaleza. Es una forma que ha adoptado la naturaleza aqu\u00ed en nuestro planeta, en el juego infinito de sus combinaciones, de su mutuo influenciarse e intercambiarse correlaciones e informaci\u00f3n entre sus partes. Qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas y qu\u00e9 otras complejidades extraordinarias, en formas quiz\u00e1s absolutamente imposibles de imaginar por nosotros, existen en la inmensidad del cosmos &#8230; Habiendo tanto espacio all\u00e1 arriba, resulta pueril pensar que en este rinc\u00f3n perif\u00e9rico de una galaxia de las m\u00e1s banales hay algo especial. La vida en la Tierra no es m\u00e1s que una muestra de lo que puede suceder en el universo. Y nuestra alma no es m\u00e1s que otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [\u2026] Probablemente seamos la \u00fanica especie de la Tierra consciente de la inevitabilidad de la propia muerte individual: me temo que pronto tambi\u00e9n tendremos que convertirnos en la especie que ver\u00e1 llegar conscientemente su propio final o, cuando menos, el fin de su propia civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seg\u00fan afrontemos, m\u00e1s o menos bien, nuestra muerte individual, as\u00ed afrontaremos la ca\u00edda de nuestra civilizaci\u00f3n. No es muy distinto. Y no ser\u00e1 la primera civilizaci\u00f3n en desplomarse: los mayas y Creta pertenecen ya al pasado. Nacemos y morimos como nacen y mueren las estrellas, tanto individual como colectivamente. Esa es nuestra realidad. Para nosotros, precisamente por su naturaleza ef\u00edmera, la vida es preciosa. Porque, como escribe Lucrecio, \u00abNuestra hambre de vida es voraz; nuestra sed de vida, insaciable\u00bb (<em>De rerum natura, III, 1084<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero inmersos en esta naturaleza que nos ha hecho y que nos lleva, no somos seres sin hogar, suspendidos entre dos mundos, s\u00f3lo parcialmente parte de la naturaleza y con nostalgia de algo m\u00e1s. No; estamos en casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La naturaleza es nuestro hogar y en la naturaleza estamos en casa. Este mundo extra\u00f1o, variopinto y asombroso que exploramos, donde el espacio se desgrana, el tiempo no existe y las cosas no pueden estar en ning\u00fan sitio, no es algo que nos aleje de nosotros: s\u00f3lo es lo que nuestra curiosidad natural nos ense\u00f1a de nuestro hogar. De la trama de la que estamos hechos nosotros mismos. Estamos hechos del mismo polvo de estrellas del qu\u00e9 est\u00e1n hechas las cosas y, sea cuando nos hallamos inmersos en el dolor, o cuando re\u00edmos y resplandece la alegr\u00eda, no hacemos sino ser lo que no podemos dejar de ser: una parte de nuestro mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [&#8230;] Aqu\u00ed, en en el l\u00edmite de lo que sabemos, en contacto con el oc\u00e9ano de cuanto no sabemos, brillan el misterio del mundo, la belleza del mundo, y nos dejan sin aliento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">___________________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlo Rovelli <em>Siete breves lecciones de f\u00edsica <\/em>(Anagrama, 2016. pgs. 77-93)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Selecci\u00f3n del cap\u00edtulo \u201cPara terminar: nosotros\u201d, del libro de Carlo Rovelli Siete breves lecciones de f\u00edsica (Anagrama, 2016. pgs. 77-93). 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