{"id":69854,"date":"2022-09-06T17:37:48","date_gmt":"2022-09-06T15:37:48","guid":{"rendered":"https:\/\/cetr.net\/?p=69854"},"modified":"2022-09-06T17:37:48","modified_gmt":"2022-09-06T15:37:48","slug":"la-trampa-del-narcisismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/la-trampa-del-narcisismo\/","title":{"rendered":"La trampa del narcisismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El texto que reproducimos proviene de un libro muy reciente de E. Mart\u00ednez Lozano: <strong><span style=\"color: #800000;\"><em>Profundidad humana, fraternidad universal<\/em><\/span><\/strong> (Descl\u00e9e de Brouwer, 2022). En di\u00e1logo con los cr\u00edticos de la que llaman \u2018nueva espiritualidad\u2019, el autor, aun reconociendo los riesgos que la acechan y que es necesario detectar con lucidez, trata de clarificar rigurosamente sus contenidos y de mostrar la profunda riqueza que encierra..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Martinez-Lozano_Profundidad.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-69846 alignleft\" src=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Martinez-Lozano_Profundidad.png\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"296\" srcset=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Martinez-Lozano_Profundidad.png 494w, https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Martinez-Lozano_Profundidad-218x300.png 218w\" sizes=\"auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/><\/a>Explica el autor:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En principio, la espiritualidad no tiene que ver con ideas, creencias, religiones ni dioses. Tampoco es <em>algo<\/em>, una cualidad m\u00e1s de la persona. <em>Es la misma profundidad humana<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como la entiendo y me siento llamado a vivirla, podr\u00eda decir, recurriendo a una imagen espacial, que la espiritualidad \u2013aquello que constituye nuestra identidad profunda\u2013 <em>se despliega simult\u00e1neamente en la doble direcci\u00f3n vertical y horizontal. <\/em>Lo vertical habla de profundidad y trascendencia; lo horizontal de fraternidad y comuni\u00f3n. Dicho brevemente: <em>la espiritualidad es profundidad humana y fraternidad universal<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.enriquemartinezlozano.com\/\">https:\/\/www.enriquemartinezlozano.com\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #800000;\">La trampa del narcisismo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El narcisismo constituye uno de esos mecanismos, que funciona a modo de caparaz\u00f3n en el que la persona afectivamente insegura trata de refugiarse, aisl\u00e1ndose de todo aquello que percibe como amenaza. Los expertos hablan del narcisismo como de uno de los trastornos caracter\u00edsticos de nuestro momento hist\u00f3rico Y se\u00f1alan que puede verse alimentado por un tipo de educaci\u00f3n permisiva y una cultura individualista y superficial.<br \/>\nIndudablemente, la nuestra es una cultura narcisista. Tal vez sea debido a aquella secuencia que se expresa de este modo: los tiempos dif\u00edciles hacen personas fuertes, las personas fuertes hacen tiempos de paz, los tiempos de paz hacen personas d\u00e9biles, las personas d\u00e9biles hacen tiempos dif\u00edciles, los tiempos dif\u00edciles hacen personas fuertes&#8230;, y vuelta a empezar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sean cuales fueren los motivos, lo cierto es que el narcisismo parece constituir una cierta atm\u00f3sfera que nos envuelve y que, por ello mismo, tiende a impregnar pensamientos, actitudes y comportamientos. Nada escapa a ello y se requiere un trabajo profundo de lucidez y de desapropiaci\u00f3n para sortear ese enga\u00f1o, del que no est\u00e1 libre tampoco la espiritualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, la espiritualidad puede constituir un espacio particularmente apetecible para cierto perfil narcisista, dando lugar a una pseudo-espiritualidad que sirve, tanto para sostener y alimentar el ego, como para construirse una especie de \u00abpara\u00edso\u00bb a su medida, en el que poder encerrarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, en nuestro entorno, tanto la llamada \u00abnueva espiritualidad\u00bb como los planteamientos no-duales son acusados de \u00abnarcisismo espiritual\u00bb que, seg\u00fan sus cr\u00edticos, se manifestar\u00eda en una actitud de <em>indiferencia ante el mundo <\/em>y la problem\u00e1tica socio-pol\u00edtica y en un <em>solipsismo <\/em>que promover\u00eda la despreocupaci\u00f3n y buscar\u00eda \u00fanicamente el bienestar individual. La actitud narcisista estar\u00eda sostenida por un <em>individualismo extremo <\/em>\u2013caracter\u00edstico de nuestro momento cultural\u2013 que proclama la primac\u00eda del yo y por <em>una determinada lectura de la no-dualidad <\/em>que ignora el nivel de las formas, de lo particular, en una especie de monismo que etiqueta como mero \u00absue\u00f1o\u00bb todo el mundo fenom\u00e9nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me parece innegable que existen planteamientos y propuestas que se mueven en esa direcci\u00f3n, desembocando ciertamente en una pseudo-espiritualidad colonizada por el narcisismo. Desde mi punto de vista, aparte del influjo de la propia \u00abatm\u00f3sfera\u00bb cultural en la que aparece, hay <em>dos factores <\/em>que podr\u00edan explicarlo. Por un lado, la <em>apropiaci\u00f3n de la espiritualidad <\/em>por parte del ego; por otro, la <em>lectura err\u00f3nea de la no-dualidad, <\/em>que la confunde con un monismo vulgar (1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer caso, lo que se busca no es la verdad de lo que somos, es decir, la comprensi\u00f3n y vivencia de la espiritualidad, sino solo el propio bienestar. En el segundo, no hay una comprensi\u00f3n experiencial no-dual, sino apenas \u00abdiscursos mentales\u00bb <em>acerca de <\/em>la no-dualidad, que suelen ignorar el nivel de las formas y, por tanto, tambi\u00e9n el cuidado \u2013en todas sus.expresiones\u2013 que brota necesariamente de la vivencia no-dual. A ello contribuye, de manera decisiva, el <em>olvido de la naturaleza parad\u00f3jica de lo real, <\/em>a resultas del cual una expresi\u00f3n cierta en el plano profundo se deforma por completo cuando se aplica al nivel fenom\u00e9nico. Pongo solo un ejemplo: en el plano profundo, todo est\u00e1 bien; sin embargo, si tal afirmaci\u00f3n se traslada sin m\u00e1s al plano fenom\u00e9nico, resulta completamente inasumible. La paradoja, como ha quedado dicho, hace justicia al <em>doble nivel, <\/em>reconociendo que afirmaciones aparentemente contradictorias \u2013<em>todo est\u00e1 bien <\/em>y <em>hay mucho que transformar<\/em>\u2013 son ciertas, cada cual en su nivel. Sin embargo, en algunos c\u00edrculos \u00abespirituales\u00bb, caracter\u00edsticos de una cierta postmodernidad cercana a la \u00abNueva Era\u00bb, se escuchan afirmaciones que, al desconocer o ignorar la paradoja, resultan totalmente desajustadas y promueven actitudes y comportamientos marcados por el pasotismo, la indolencia o el desinter\u00e9s m\u00e1s completo. En tales casos, llegan a producirse aut\u00e9nticas contradicciones, como cuando la afirmaci\u00f3n <em>\u00abel yo no existe\u00bb <\/em>viene a ser, inadvertidamente, la m\u00e1s eficaz justificaci\u00f3n del propio egocentrismo narcisista y desimplicado: \u00a1la te\u00f3rica negaci\u00f3n del yo se convierte en el mejor aliado del ego!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La trampa narcisista se origina en la propia <em>tendencia del ego a la b\u00fasqueda de su propio inter\u00e9s y bienestar, al margen de cualquier otra consideraci\u00f3n. <\/em>El <em>narcisismo primario <\/em>constituy\u00f3 una etapa infantil por la que todos hemos transitado; eso explica que haya quedado grabado poderosamente en nuestro inconsciente. Si a ello a\u00f1adimos dificultades psicol\u00f3gicas no resueltas, se comprende que <em>el narcisismo se viva como un refugio en el que se trata <\/em><em>de <\/em><em>compensar cualquier malestar sensible. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que el ego \u2013en realidad, el cerebro, en lo que se conoce como la creaci\u00f3n de un \u201crelato coherente\u201d\u2013, tras asumir una posici\u00f3n, siente la necesidad de \u201cjustificarla\u201d te\u00f3ricamente. Y ah\u00ed es donde puede encontrar lecturas acerca de la no-dualidad que encajan perfectamente con sus pretensiones. Cuando se confunde con un monismo vulgar que niega el nivel de las formas, la <em>no-dualidad parece ofrecer cobertura ideol\u00f3gica a la propia actitud narcisista: <\/em>si nada de ese nivel es real, carece de sentido comprometerse con \u00e9l. De ese modo tan simple queda \u201cjustificado\u201d en la pr\u00e1ctica el m\u00e1s extremo solipsismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a ese tipo de lecturas superficiales y, por ello mismo, radicalmente erradas, <em>la comprensi\u00f3n no-dual implica una doble certeza<\/em>, que choca frontalmente con aquellas. Por una parte, <em>desplaza el centro de gravedad<\/em>, desde el yo hasta la profundidad que nos constituye. Por otra, reconoce que ese centro es amor y cuidado de todas las formas. Dicho m\u00e1s brevemente: se niega \u00fanicamente el protagonismo del yo \u2013lo cual tendr\u00eda que significar el fin del narcisismo\u2013, pero se abraza la realidad completa, por cuanto la no-dualidad reconoce la paradoja que la constituye.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, me parece importante mantener el esp\u00edritu cr\u00edtico frente a lo que habitualmente se presenta con la etiqueta de \u201cno-dualidad\u201d, para evitar cualquier asentimiento fr\u00edvolo y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, cualquier lectura que deforme lo que es la aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el narcisismo no se traduce \u00fanicamente en un \u00abaislamiento\u201d o protecci\u00f3n frente a los otros para permanecer en la \u00abzona de confort\u00bb que se trata de preservar de cualquier presencia que pudiera desestabilizarla. Adopta tambi\u00e9n otras formas m\u00e1s sutiles, pero no por ello menos egoicas. Me refiero a aquellas actitudes y comportamientos que nacen y se apoyan en <em>ras<\/em><em>gos <\/em><em>e<\/em><em>spec\u00edfi<\/em><em>camente <\/em><em>narcisistas: <\/em>la necesidad de tener raz\u00f3n, de sobresalir, de ser \u00abespecial&#8217;, de ser reconocido y aplaudido, de sentirse \u00abimportante\u00bb, de destacar por encima de otros&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ello significa que el narcisismo acecha, no solo en el campo de la espiritualildad, sino en cualquier otro \u00e1mbito de la existencia humana, como puede ser la religi\u00f3n, la pol\u00edtica, la profesi\u00f3n\u2026, e incluso el propio compromiso. El ego puede apropiarse de cualquier actividad, con el objeto de alimentar su imagen o de alcanzar el objetivo m\u00e1s preciado para cualquier perfil narcisista: sentirse \u201cespecial\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece claro, por tanto, que nadie nos hallamos a salvo de actitudes y comportamientos narcisistas, que pueden requerir un trabajo psicol\u00f3gico para sanar la ra\u00edz de donde surgen y para reeducar funcionamientos aprendidos y que han terminado reforzando aquella tendencia. [\u2026]\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, lo que me parece innegable es que <em>la genuina comprensi\u00f3n no-dual, cuando es tal y no mero discurso mental, constituye el ant\u00eddoto m\u00e1s eficaz frente al narcisismo. <\/em>Porque \u2013como la genuina espiritualidad\u2013 consiste en la desidentificaci\u00f3n del yo y en la comprensi\u00f3n de ser uno con todos los seres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esa comprensi\u00f3n no anula el hecho de que, sutilmente, el yo siga tratando de utilizar todo lo que se halla a su alcance para fortalecerse y perseguir su propio bienestar al margen de cualquier otra consideraci\u00f3n. As\u00ed, de la misma manera que puede hacer del \u00abcompromiso\u00bb \u2013o de cualquier otra cosa\u2013 un trofeo con el que realzar su propia imagen o una compensaci\u00f3n con la que calmar tensiones internas no resueltas, puede tambi\u00e9n apropiarse de la espiritualidad y del discurso acerca de la no-dualidad, como ha quedado dicho, construir con ello su propio \u00abpara\u00edso narcisista\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La salida adecuada pasa por <em>desnudar los enga\u00f1os de la apropiaci\u00f3n <\/em><em>y <\/em><em>crecer en comprensi\u00f3n. <\/em>Solo la comprensi\u00f3n de lo que somos, que permite vivirnos en conexi\u00f3n con nuestra profundidad, asegura la vivencia de la fraternidad desde su misma ra\u00edz. De ah\u00ed, la afirmaci\u00f3n contundente de este cap\u00edtulo: <em>la espiritualidad es fraternidad.\u00a0 <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #800000;\"><em>(Profundidad humana, fraternidad universal, pgs. 150-155)\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p>_____________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Un elemento clave de esa lectura err\u00f3nea es el dualismo con el que, de manera sorprendente, se habla de la consciencia en algunos c\u00edrculos autoproclamados advaitas o no-dualistas, al parecer sin advertir la contradicci\u00f3n en la que se incurre. Lo he destacado de manera expresa en el primer cap\u00edtulo, al hablar de<em>\u00abE<\/em><em>l equ\u00edvoco de partida que da lugar a la pseudo-espiritualidad\u00bb <\/em>(pp. 100-104).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"autor autor_home\">Enrique Mart\u00ednez Lozano<\/span>  El texto proviene de un libro muy reciente de E. 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