{"id":70823,"date":"2023-05-27T20:28:35","date_gmt":"2023-05-27T18:28:35","guid":{"rendered":"https:\/\/cetr.net\/?p=70823"},"modified":"2023-05-28T10:25:21","modified_gmt":"2023-05-28T08:25:21","slug":"una-carta-desde-la-carcel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/una-carta-desde-la-carcel\/","title":{"rendered":"Una carta desde la c\u00e1rcel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">A <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rosa_Luxemburgo\">Rosa de Luxemburg<\/a>o (Zamosc, 1871 \u2013 Berlin, 1919) se la conoce por su compromiso pol\u00edtico de izquierdas y su internacionalismo pacifista. Miembro del partido socialdem\u00f3crata, encabez\u00f3 la oposici\u00f3n a la Primera Guerra Mundial, motivo por el que fue detenida y se distanci\u00f3 de la l\u00ednea oficial del partido. Fue asesinada por fuerzas paramilitares el 1919. Su correspondencia con Sophie Liebknecht (esposa de otro compa\u00f1ero detenido), escrita desde las distintas prisiones en las que va siendo confinada, nos descubren a una mujer interesada por todo lo que ve, por todas las formas de vida que se despliegan en el planeta, que no deja de estudiar (ciencias naturales, sociales, filosof\u00eda, etc.), y que late en profunda comuni\u00f3n con todo ser vivo. Reproducimos una de esas cartas, de la edici\u00f3n llevada a cabo por <a href=\"https:\/\/www.paginaindomita.com\/cartas-desde-la-carcel\/\">P\u00e1gina Ind\u00f3mita (2021): <strong><em><span style=\"color: #800000;\">Cartas desde la c\u00e1rcel. Correspondencia con Sophie Liebknecht<\/span> <\/em><\/strong>(pr\u00f3logo de C.Hitchens).<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Breslavia, mediados de diciembre de 1917.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace ya un a\u00f1o que Karl est\u00e1 encerrado en Luckau. Este mes he pensado mucho en \u00e9l. Y hoy hace justo un a\u00f1o que fuiste a verme a Wronke y me llevaste aquel hermoso \u00e1rbol de Navidad\u2026 Esta vez he conseguido uno aqu\u00ed, pero est\u00e1 tan deteriorado, sin ramas, que no tiene punto de comparaci\u00f3n con el tuyo. No s\u00e9 c\u00f3mo me las arreglar\u00e9 para colocarle las ocho lucecillas que he comprado. Es mi tercera Navidad entre rejas, pero no te preocupes demasiado, estoy tan serena y alegre como siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anoche estuve largo rato despierta; tengo que acostarme a las diez, pero nunca logro dormirme antes de la una, de modo que reflexiono en la oscuridad sobre muchas cosas. Ayer pens\u00e9 lo siguiente: qu\u00e9 extra\u00f1o es que viva constantemente en una especie de alegre embriaguez, sin ninguna raz\u00f3n en particular. Estoy aqu\u00ed, tumbada en una celda oscura, sobre un colch\u00f3n duro como una piedra; el silencio propio de un cementerio reina a mi alrededor, en todo el edificio, como si estuviese en un sepulcro; a trav\u00e9s de la ventana, se refleja en el techo la luz del farol que arde toda la noche frente a la c\u00e1rcel. De vez en cuando, se oye el traqueteo amortiguado de un tren lejano y, aqu\u00ed cerca, bajo las ventanas, el carraspeo del centinela que da algunos pasos lentos y pesados para desentumecer sus piernas. La arena cruje tan desesperadamente bajo sus pesadas botas que toda la desolaci\u00f3n y toda la desesperanza de la existencia resuenan en la noche h\u00fameda y oscura. Aqu\u00ed estoy tumbada, sola y en silencio, envuelta en los m\u00faltiples velos oscuros de la noche, del hast\u00edo, del cautiverio, del invierno, y sin embargo, mi coraz\u00f3n palpita con un gozo interior incomprensible y desconocido, como si estuviera caminando por un campo florido bajo un sol radiante. Y en la oscuridad, le sonr\u00edo a la vida, como si yo conociese alg\u00fan secreto para transformar todo lo malo y triste en serenidad y dicha. Pero cuando busco en mi interior la causa de este gozo, no la encuentro, y no tengo m\u00e1s remedio que re\u00edrme de m\u00ed misma. Seguramente ese secreto no es otra cosa que la vida en s\u00ed; y, si bien se la mira, la profunda oscuridad nocturna es tan hermosa y suave como el terciopelo. Y si se sabe escuchar, el crujido de la arena h\u00fameda bajo los pasos lentos y pesados del centinela es tambi\u00e9n un breve y hermoso canto a la vida. En esos momentos pienso en ti, y me gustar\u00eda compartir contigo esa clave m\u00e1gica, para que siempre y en cualquier situaci\u00f3n puedas percibir las cosas bellas y alegres de la vida, para que tambi\u00e9n t\u00fa vivas bajo su encanto y camines por un campo florido. No creas que pretendo ofrecerte alegr\u00edas imaginarias, o predicarte el ascetismo. Deseo que experimentes todos los gozos reales de los sentidos. \u00danicamente quiero compartir contigo mi inagotable serenidad interior, para poder sentirme tranquila con respecto a ti, para que puedas cruzar la vida envuelta en un manto bordado de estrellas que te proteja contra todo lo insignificante, vulgar y aterrador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me cuentas que has recogido en el parque Steglitz un hermoso ramo de bayas de color negro y rosa viol\u00e1ceo. Las negras pueden ser o bien de sauco (seguro que las conoces, cuelgan en densos y pesados racimos entre hojas en forma de abanico), o bien, m\u00e1s probablemente, le ligustro, las cuales crecen en peque\u00f1as espigas verticales, en medio de hojas verdes, estrechas y largas. Las bayas de color rosa viol\u00e1ceo ocultas entre peque\u00f1as hojas pueden ser de guillomo; en realidad, estas son rojizas, pero cuando empiezan a pasarse, al final de la temporada, tienen a menudo un tono p\u00farpura rojizo; las hojas son parecidas a las del mirto, peque\u00f1as, puntiagudas y de un verde oscuro, correosas en la superficie superior y rugosas en la inferior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sonjuscha, \u00bfconoces <em>El tenedor fatal<\/em>, de Platen? \u00bfPodr\u00edas envi\u00e1rmelo o tra\u00e9rmelo cuando vengas? Karl me dijo en cierta ocasi\u00f3n que lo hab\u00eda le\u00eddo en casa. En cuanto a los poemas de George, son hermosos; ahora s\u00e9 de d\u00f3nde viene el verso \u00abY en el susurro de las rubias espigas\u00bb, aquel que te gustaba recitar cuando sal\u00edamos a pasear por el campo. \u00bfPodr\u00edas copiarme \u00abEl nuevo Amad\u00eds\u00bb cuando tengas ocasi\u00f3n?<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Me encanta ese poema (lo conozco gracias a la m\u00fasica de Hugo Wolf), pero no lo tengo aqu\u00ed \u00bfSigues con la lectura de<em> La leyenda de Lessing<\/em>? Yo he vuelto a <em>La historia del materialismo<\/em>, de Lange, que siempre es estimulante. Me gustar\u00eda que lo leyeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oh, Sonitschka, he experimentado un agudo dolor recientemente. Al patio donde camino llegan a menudo furgones militares cargados con mochilas, capotes ra\u00eddos y camisas de soldados, a veces manchadas de sangre\u2026 Los descargan aqu\u00ed y reparten las prendas por las celdas, para que las presas las zurzan, y despu\u00e9s vuelven a recogerlas. Hace unos d\u00edas lleg\u00f3 uno de estos carruajes, pero esta vez tirado por b\u00fafalos, no por caballos. Nunca antes hab\u00eda visto de cerca a esos animales. Son m\u00e1s fuertes y corpulentos que nuestros bueyes, con cabezas aplanadas y cuernos curvados, por lo que sus cr\u00e1neos parecen los de nuestros borregos. Son negros y tienen ojos grandes y apacibles. Vienen de Ruman\u00eda, se trata de un bot\u00edn de guerra. Los soldados que los conducen dicen que fue muy dif\u00edcil atrapar a estos animales salvajes y habituarlos al tiro, pues siempre hab\u00edan vivido en libertad. Han sido azotados sin piedad, siguiendo la m\u00e1xima del \u00ab<em>vae victis<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Hay m\u00e1s de un centenar en Breslavia y, acostumbrados a los abundantes pastos de Ruman\u00eda, reciben ahora un miserable y escaso forraje. Los obligan a trabajar sin parar, transportando todo tipo de cargas imposibles, por lo que no tardan en morir. Pues bien, hace unos d\u00edas, lleg\u00f3 una carreta tan cargada de sacos que los b\u00fafalos no lograban franquear la puerta entrada. El soldado que los conduc\u00eda, un tipo muy bruto, comenz\u00f3 a golpearlos con el grueso mango de su fusta de tal manera que la carcelera que hac\u00eda guardia a la puerta, indignada, le pregunt\u00f3 si acaso no sent\u00eda l\u00e1stima por aquellos animales. \u00ab\u00a1Nadie se apiada de nosotros, que somos hombres!\u00bb, respondi\u00f3 \u00e9l con una perversa sonrisa, y golpe\u00f3 con m\u00e1s fuerza a\u00fan a los animales. Finalmente, los b\u00fafalos lograron salvar el obst\u00e1culo, pero uno de ellos estaba sangrando. Como sabes, Sonitschka, la piel del b\u00fafalo es conocida por su grosor y su dureza, y sin embargo hab\u00eda sido desgarrada. Mientras el carro era descargado, los animales permanecieron inm\u00f3viles, exhaustos. El que sangraba ten\u00eda en su cara negra y sus tiernos ojos una expresi\u00f3n que recordaba a un ni\u00f1o cuando llora, uno que ha sido severamente castigado y no sabe por qu\u00e9, ni c\u00f3mo librarse del tormento y de la brutalidad. Me par\u00e9 frente a \u00e9l, y el animal me mir\u00f3; las l\u00e1grimas que brotaron de mis ojos eran sus l\u00e1grimas. El sufrimiento de un amado hermano no podr\u00eda haberme conmovido m\u00e1s profundamente de lo que lo hizo aquella silenciosa agon\u00eda ante la que me sent\u00eda impotente. \u00a1Cu\u00e1n lejos, perdidos para siempre, quedaban los verdes y frondosos prados de Ruman\u00eda! Qu\u00e9 diferentes eran all\u00ed la luz del sol y el soplo del viento; qu\u00e9 diferentes el canto de los p\u00e1jaros y la melodiosa llamada del pastor. Y aqu\u00ed, las espantosas calles, el establo asfixiante, el heno mohoso y mezclado con paja podrida, los hombres, extra\u00f1os y terribles, y los golpes, la sangre que mana de la abierta herida\u2026 \u00a1Oh, mi pobre b\u00fafalo, \u00a1pobre y querido hermano! Henos aqu\u00ed a los dos, impotentes y mudos, somos uno solo en el dolor, la debilidad y el anhelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, las presas rodeaban afanosamente el carro, descargaban los pesados sacos y los arrastraban hacia el edificio. Y el soldado, con las manos en los bolsillos, se paseaba por el patio dando grandes zancadas al tiempo que sonre\u00eda y silbaba una canci\u00f3n callejera. Todo el esplendor de la guerra desfil\u00f3 ante mis ojos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escr\u00edbeme pronto. Un abrazo, Sonitschka,\u00a0\u00a0\u00a0tu Rosa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sonjuscha, querida, conserva la calma y la serenidad a pesar de todo. As\u00ed es la vida y as\u00ed hay que tomarla, valientemente, con la cabeza erguida y una sonrisa en los labios, a pesar de las circunstancias.<\/p>\n<p>____________________________<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/R-Luxemburgo-Cartas.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-70810\" src=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/R-Luxemburgo-Cartas.png\" alt=\"\" width=\"447\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/R-Luxemburgo-Cartas.png 750w, https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/R-Luxemburgo-Cartas-300x198.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 447px) 100vw, 447px\" \/><\/a><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> poema de Goethe<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u201cAy de los vencidos\u201d, en alusi\u00f3n a su impotencia frente al vencedor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.paginaindomita.com\/cartas-desde-la-carcel\/\">https:\/\/www.paginaindomita.com\/cartas-desde-la-carcel\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"autor autor_home\">Rosa de Luxemburgo<\/span>  \u201cEs mi tercera Navidad entre rejas, pero no te preocupes demasiado [\u2026] Ayer pens\u00e9 lo siguiente: qu\u00e9 extra\u00f1o es que viva constantemente en una especie de alegre embriaguez, sin ninguna raz\u00f3n en particular. Estoy aqu\u00ed, tumbada en una celda oscura, sobre un colch\u00f3n duro como una piedra; el silencio propio de un cementerio reina a mi alrededor, en todo el edificio, como si estuviese en un sepulcro, a trav\u00e9s de la ventana, se refleja en el techo la luz del farol\u2026\u201d. A Rosa de Luxemburgo (Zamosc, 1871 \u2013 Berlin, 1919) se la conoce por su compromiso pol\u00edtico de izquierdas y su internacionalismo pacifista. 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