{"id":71676,"date":"2024-02-14T17:44:16","date_gmt":"2024-02-14T16:44:16","guid":{"rendered":"https:\/\/cetr.net\/volverse-a-las-cosas-como-forma-adecuada-de-espiritualidad-para-sociedades-de-creacion-e-innovacion-continuada\/"},"modified":"2024-02-14T17:50:01","modified_gmt":"2024-02-14T16:50:01","slug":"volverse-a-las-cosas-como-forma-adecuada-de-espiritualidad-para-sociedades-de-creacion-e-innovacion-continuada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/volverse-a-las-cosas-como-forma-adecuada-de-espiritualidad-para-sociedades-de-creacion-e-innovacion-continuada\/","title":{"rendered":"Volverse a las cosas como forma adecuada de espiritualidad para sociedades de creaci\u00f3n e innovaci\u00f3n continuada"},"content":{"rendered":"<p>Si en las sociedades de conocimiento no podemos pasar por la creencia, para poder cultivar la dimensi\u00f3n absoluta\u00a0 y la cualidad humana profunda no nos queda otro remedio que volvernos las cosas. Volverse a las cosas para simplemente ver y sentir la doble dimensi\u00f3n de la realidad \u00a0y la dimensi\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p>Volverse a las cosas<br \/>\ntiene el gran fundamento<br \/>\nen la dimensi\u00f3n doble<br \/>\nde toda la realidad.<\/p>\n<p>Esa es la raz\u00f3n<br \/>\nde que las cosas hablen<br \/>\ndel profundo misterio<br \/>\nde los mundos inmensos.<\/p>\n<p>Hemos llegado a concluir que la vida espiritual, que hemos llamado cualidad humana profunda, consiste simplemente, en una vuelta radical a las cosas, sin buscar nada en ellas, por inter\u00e9s por las mismas cosas, para poder ver y sentir lo que dicen: la doble dimensi\u00f3n de la realidad .<\/p>\n<p>Creemos que es la forma adecuada de espiritualidad, la forma de adquirir la cualidad humana profunda, para las sociedades de creaci\u00f3n e innovaci\u00f3n continuada. <strong>La figuraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n absoluta como una divinidad trascendente debe dejar paso a recuperar esa misma dimensi\u00f3n absoluta en la realidad del mundo que nos rodea<\/strong>, que es nuestra propia modelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para que se d\u00e9 la figuraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n absoluta como una divinidad transcendente, se tiene que dar un modo de sobrevivencia que precise una jer\u00e1rquica para poder sobrevivir, como pasa en las sociedades agrario-autoritarias.<\/p>\n<p>En ese caso la figuraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n absoluta como un Dios trascendente ha de pasar por la creencia, porque ese Dios trascendente no puede ser percibido por el viviente humano.<\/p>\n<p>Las sociedades de innovaci\u00f3n y cambio continuo son incompatibles con las creencias, porque las creencias fijan la interpretaci\u00f3n, la valoraci\u00f3n y la organizaci\u00f3n y las sociedades basadas en el conocimiento cambian continuamente todos esos par\u00e1metros.<\/p>\n<p>Si en las sociedades de conocimiento no podemos pasar por la creencia, para poder cultivar la dimensi\u00f3n absoluta y la cualidad humana profunda, no nos queda otro remedio que volvernos las cosas. Las cosas, nuestro mundo construido a la medida de la necesidad, no son opacas, hablan a quienes saben comprender.<\/p>\n<p>Ya cuando planteamos, en la juventud, la distinci\u00f3n entre axiolog\u00eda 1\u00aa y axiolog\u00eda 2\u00aa de la realidad, que equival\u00eda a lo que m\u00e1s tarde nombramos como dimensi\u00f3n relativa a nuestra necesidad y dimensi\u00f3n absoluta, la no referida a nuestra necesidad, podr\u00edamos haber concluido, que <strong>la \u00fanica espiritualidad posible en las nuevas sociedades no pod\u00eda ser m\u00e1s que una vuelta a las cosas para ver y sentir lo que dicen de s\u00ed mismas<\/strong>.<\/p>\n<p>Tuvimos que concluir que la dimensi\u00f3n absoluta solo era accesible en la dimensi\u00f3n relativa; quedaba excluida una figura de la dimensi\u00f3n absoluta que le convirtiera en una entidad suprema trascendente, un Dios. Aunque el punto al que hemos llegado ahora, ya estaba impl\u00edcito en todos nuestros desarrollos te\u00f3ricos y del sentir, no fuimos capaces de arrastrar al sentir a esa posici\u00f3n. El sentir siempre es de procesos lentos, que llevan su tiempo y no se pueden acelerar a voluntad.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas el sentir fue madurando; <strong>justo ahora podemos plantear una vuelta a las cosas, limpia y n\u00edtida, para descubrir en ellas la doble dimensi\u00f3n de lo real<\/strong> que nos ahorre de todo tipo de creencias y de sus desarrollos, tanto religiosos, como filos\u00f3ficos y vitales.<\/p>\n<p>Las sociedades basadas en la creaci\u00f3n continua de conocimiento nos han forzado a prescindir de las creencias y, por tanto, lo que era el soporte necesario de las figuraciones de la dimensi\u00f3n absoluta como un Dios trascendente.<\/p>\n<p>Las mismas sociedades de conocimiento nos han forzado a invalidad la epistemolog\u00eda m\u00edtica, seg\u00fan la cual las figuraciones de la dimensi\u00f3n absoluta eran descripci\u00f3n de la realidad misma y absolutamente intocable. Sin la epistemolog\u00eda m\u00edtica, hemos podido liberar a la dimensi\u00f3n absoluta de las c\u00e1rceles que la encerraban en las figuras propias de sociedades jerarquizadas.<\/p>\n<p>La figura de Dios era sagrada y ten\u00eda un \u00e1mbito sagrado en el espacio, el templo; un \u00e1mbito sagrado en el tiempo, fiestas religiosas; y un \u00e1mbito sagrado en las personas, sacerdotes. El resto de las realidades ten\u00edan procedencia divina, Dios era el creador, y ten\u00edan la presencia divina del Se\u00f1or, pero eran profanas. En esas cosas profanas pod\u00eda verse y sentirse el rastro de Dios, pero Dios era trascendente, no se le pod\u00eda ver a \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Con el abandono de las creencias y la vuelta a las cosas, la dimensi\u00f3n absoluta \u00a0puede verse y sentirse en el mundo modelado por nuestra condici\u00f3n animal. La dimensi\u00f3n absoluta se presenta como la otra dimensi\u00f3n de todo eso, que es fruto de nuestra construcci\u00f3n, y solo en ese nuestro mundo. Como segunda dimensi\u00f3n de nuestra realidad, no como otra realidad, podemos verla y sentirla en nuestro propio mundo. Nuestro propio mundo nos dice que su realidad verdadera, no es la que nosotros le suponemos, sino la dimensi\u00f3n absoluta y solo la dimensi\u00f3n absoluta. Por consiguiente, podemos verla y sentirla, porque est\u00e1 aqu\u00ed y, propiamente, es esto de aqu\u00ed, nada trascendente a este nuestro mundo y nuestra condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Recobramos el sentido profundo de la afirmaci\u00f3n budista: esto es aquello, y aquello es esto. Es decir, este nuestro mundo, modelado por nosotros mismos a la medida de nuestras necesidades, es la dimensi\u00f3n absoluta de todo, y la dimensi\u00f3n absoluta de todo nuestro mundo es la dimensi\u00f3n absoluta misma.<\/p>\n<p><strong>La bella consecuencia es:<\/strong> <strong>aqu\u00ed, en nosotros y en este nuestro mundo, podemos ver y sentir, directa e inmediatamente, la dimensi\u00f3n absoluta de toda su realidad<\/strong>. Este nuestro mundo no es otro del misterio de los mundos, y el misterio de los mundos no es otro de nuestra peque\u00f1ez.<\/p>\n<p>Los cielos se vac\u00edan de divinidades trascendentes, pero la tierra recupera su sacralidad y su profundidad inagotable.<\/p>\n<p>La tierra y todo lo que contiene, incluidos nosotros mismos, es el misterio de la inmensidad de los mundos. Cada uno de los seres es ese mismo misterio, es un abismo insondable e inconcebible. Todas las criaturas de la tierra, del cielo y de los mares son ese mismo misterio insondable. Tambi\u00e9n la tierra misma, sus rocas, sus r\u00edos y monta\u00f1as, sus mares, toda la tierra y la luna, con el sol y todas las estrellas y galaxias son Eso. Todo es el gran misterio, y solo ese gran misterio.<\/p>\n<p>Lo que nuestros mayores llamaron camino espiritual, la adquisici\u00f3n de la cualidad humana profunda y <strong>la experiencia de la dimensi\u00f3n absoluta<\/strong>, hablando en nuestro lenguaje, <strong>se convierte en una indagaci\u00f3n sin fin de todos los seres que nos rodean y de nosotros mismos. <\/strong>Indagando, intentando comprender y sentir, esto de nuestro mundo, estamos indagando directamente el misterio de los mundos, aquello, la dimensi\u00f3n absoluta de toda realidad, lo \u00fanico que verdaderamente es, aunque est\u00e1 tan fuera de nuestras pobres facultades de animales, que no podemos decir con propiedad si es o no es.<\/p>\n<p>Hay que volverse a las cosas y, \u00bfqu\u00e9 hay que hacer para conseguirlo?<\/p>\n<p>La primera tarea es observarlas con total inter\u00e9s y silencio de la mente y el sentir para poder discriminar en ellas la dimensi\u00f3n relativa, de la dimensi\u00f3n absoluta. Pongamos un ejemplo, meditar sobre un roble.<\/p>\n<p>Su nombre, su calificaci\u00f3n cient\u00edfica, su utilidad, la sombra que proporciona, eso ser\u00eda su dimensi\u00f3n relativa. El hecho que est\u00e9 ah\u00ed, independiente de nuestras modelaciones y nuestros intereses, con el misterio de su ser, indiferente a si somos o no, nos abre a su dimensi\u00f3n absoluta. El roble, ese roble concreto que est\u00e1 frente a m\u00ed, existe porque s\u00ed, sin ninguna finalidad o pretensi\u00f3n. El misterio de su ser es el misterio del porque s\u00ed de todo. Ese roble se conecta con millones de otros robles que vienen existiendo desde millones de a\u00f1os, es hijo de otros robles en una sucesi\u00f3n que se pierde en el tiempo y el espacio.<\/p>\n<p>Discriminando en el roble la dimensi\u00f3n que nosotros, los humanos modelamos, del hecho de que el roble est\u00e1 simplemente ah\u00ed, con todo su misterio gratuito, entonces podemos continuar indag\u00e1ndolo. Es un abismo de saber en sus complicadas estructuras, en su desarrollo, en el misterio de su vida, en su forma, en su belleza.<\/p>\n<p>Las hojas del roble son como la superficie de un abismo en el que nos podemos sumergir para experimentar la inmensidad del tiempo y el espacio que ocup\u00f3 hasta convertirse en el roble que admiramos. Podemos sumergirnos en ese abismo hasta sentirlo conectado con la historia de la vida en la tierra, con la aparici\u00f3n de la tierra y del horno de fuego que es el sol, hasta llegar a los or\u00edgenes de todo.<\/p>\n<p>Todo eso es el roble, y lo es cualquier \u00e1rbol, cualquier planta, cualquier flor. Vivimos en un mundo de abismos. No vivimos en un mundo de cosas, que tenemos clasificadas y ordenadas seg\u00fan nuestros intereses.<\/p>\n<p><strong>El misterio del roble nos conduce a nuestra propia dimensi\u00f3n absoluta, a nuestro propio misterio<\/strong>. Todos los seres son presencia del misterio de los mundos. Cada ser es diferente y nos habla de la inmensa diversidad de Eso que est\u00e1 ah\u00ed porque s\u00ed. Todos los seres son como caras con luz diferente del mismo misterio.<\/p>\n<p>Esta indagaci\u00f3n que hemos ejemplificado en un determinado \u00e1rbol, puede hacerse con todos los seres, incluidos nosotros mismos los humanos.<\/p>\n<p>Para conducir correctamente a esta indagaci\u00f3n utilizaremos la ense\u00f1anza de las tradiciones que emprendieron esa tarea,: IDS-ICS, es decir, emprenderemos la indagaci\u00f3n del misterio de las cosa, con inter\u00e9s sumo (I), con despego de nuestros propios intereses (D) y con en silencio profundo de todas nuestras facultades (S); cuando nos aproximemos a ellas ha de ser para indagarlas (I) y comprender y sentir de qu\u00e9 hablan, consultaremos a todos los que han pretendido esa escucha (comunicaci\u00f3n, C) y serviremos a toda criatura (S) para que se dignen acogernos y hablarnos.<\/p>\n<p>Aprenderemos a comprender y vivir todos los s\u00edmbolos y narraciones que nuestros antepasados utilizaron para hablar de ese misterio, cada uno de acuerdo con su proyecto axiol\u00f3gico colectivo, su modo se sobrevivir y su cultura.<\/p>\n<p>Para tener \u00e9xito en esta indagaci\u00f3n hay que descartar todas las creencias, porque con su epistemolog\u00eda m\u00edtica (considerar que las palabras, sean profanas o sagradas, describen la realidad) encarcelan y configuran la dimensi\u00f3n absoluta; la someten a un tiempo-espacio y cultura determinada, lejos del lenguaje libre de las cosas mismas. Quienes vuelvan toda su atenci\u00f3n a las creencias reducen el hablar expl\u00edcito de las cosas a la insignificancia, a lo profano, a lo modelado por las necesidades de los vivientes.<\/p>\n<p>La ejemplificaci\u00f3n que hemos hecho hablando del roble, no es m\u00e1s que una torpe exposici\u00f3n. Lo claro es que hay que volverse a las cosas, para que nos hablen lo que tienen que decirnos, y que cada indagador ha de apa\u00f1\u00e1rselas como pueda, para que todo le hable de su misterio. De una forma semejante a como un pintor, un poeta o un m\u00fasico tiene que apa\u00f1\u00e1rselas para cantar la belleza de los seres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"autor\">Mari\u00e0 Corb\u00ed<\/span> Hemos llegado a concluir que la vida espiritual, que hemos llamado calidad humana profunda, consiste simplemente, en una vuelta radical a las cosas, sin buscar nada, por inter\u00e9s por las mismas cosas, por poder ver y sentir lo que dicen: la doble dimensi\u00f3n de la realidad. Creemos que es la forma adecuada de espiritualidad, la forma de adquirir la calidad humana profunda para las sociedades de creaci\u00f3n e innovaci\u00f3n continuada. 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