{"id":72930,"date":"2025-04-10T17:16:50","date_gmt":"2025-04-10T15:16:50","guid":{"rendered":"https:\/\/cetr.net\/?p=72930"},"modified":"2025-04-15T10:17:21","modified_gmt":"2025-04-15T08:17:21","slug":"servir-a-la-verdad-servir-a-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/servir-a-la-verdad-servir-a-la-libertad\/","title":{"rendered":"Servir a la verdad y a la libertad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>Las guerras, la falta de libertad, las persecuciones e injusticias de todo tipo, cambian de nombres y de escenario pero, tozudas, siguen sacudi\u00e9ndonos cada d\u00eda. En unos momentos especialmente duros para tanta gente, hemos querido recuperar el discurso de Albert Camus, cuando recibi\u00f3 el Premio Nobel de Literatura, en 1957. En aquella ocasi\u00f3n Camus destacaba que el sentido del oficio de escritor es comprender y ponerse al servicio de quienes sufren la \u201cHistoria\u201d. Unas palabras que podr\u00edan trasladarse a cualquier otro \u00e1mbito de actividad.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #9c2222;\"><em><strong>Discurso de Albert Camus al recibir el Premio Nobel de Literatura, el 10 de diciembre de 1957.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al recibir la distinci\u00f3n con que ha querido honrarme vuestra libre Academia, mi gratitud era tanto m\u00e1s profunda porque bien med\u00eda yo hasta qu\u00e9 punto semejante recompensa sobrepasaba mis m\u00e9ritos personales. Todo ser humano y, con mayor raz\u00f3n, todo artista, desea que se le reconozca. Yo tambi\u00e9n lo deseo; pero no me fue posible enterarme de vuestra decisi\u00f3n sin comparar su resonancia con lo que realmente soy. \u00bfC\u00f3mo un hombre casi joven, rico tan s\u00f3lo de dudas y con una obra a\u00fan no acabada, acostumbrado a vivir en la soledad del trabajo o en el retiro de la amistad, no iba a enterarse con una suerte de terror de una decisi\u00f3n que, de un golpe, le colocaba, solo y reducido a s\u00ed mismo, en medio de una luz cruda? Por otra parte, \u00bfcon qu\u00e9 esp\u00edritu pod\u00eda recibir ese honor en un momento en que, en Europa, otros escritores, entre los m\u00e1s grandes, est\u00e1n reducidos al silencio, y en el momento mismo en que su tierra natal experimenta una desdicha sin tregua?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conozco ese desorden y esa turbaci\u00f3n interior. Para recuperar la paz tuve que acomodarme a una suerte demasiado generosa. Y, puesto que no pod\u00eda igualarme a ella apoy\u00e1ndome exclusivamente en mis m\u00e9ritos, para ayudarme no encontr\u00e9 otra cosa sino lo que me sostuvo, en las circunstancias m\u00e1s contrarias, a lo largo de toda mi vida: la concepci\u00f3n que tengo de mi arte y del papel del escritor. Permitidme tan s\u00f3lo que, animado por un sentimiento de gratitud y amistad, os diga del modo m\u00e1s sencillo posible, cu\u00e1l es esa concepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Personalmente no puedo vivir sin mi arte. Pero nunca lo he colocado por encima de nada. Por el contrario, si me es necesario, lo es porque no me aparta de nadie y me permite vivir, tal como soy, al nivel de todo el mundo. A mis ojos el arte no es un goce solitario. Es un medio de conmover al mayor n\u00famero de hombres, ofreci\u00e9ndoles una visi\u00f3n privilegiada de los sufrimientos y de las alegr\u00edas comunes. El arte obliga, pues, al artista a no aislarse; lo somete a la verdad m\u00e1s humilde y m\u00e1s universal. De manera que quien, a menudo, eligi\u00f3 su destino de artista porque se sent\u00eda diferente, bien pronto se da cuenta de que no nutrir\u00e1 su arte y su diferencia sino confesando su semejanza con todos. El artista se forja en ese ir y volver perpetuo de \u00e9l a los otros, a mitad de camino de la belleza, de la que no puede prescindir, y de la comunidad, de la que no puede apartarse. Por eso los verdaderos artistas no desprecian nada; se obligan a comprender en lugar de juzgar. Y, si toman un partido en el mundo, \u00e9ste no puede ser sino el de una sociedad en la que, seg\u00fan las grandes palabras de Nietzsche, ya no reinar\u00e1 el juez sino el creador, ya sea trabajador, ya sea intelectual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papel del escritor, por eso mismo, no se aparta de los deberes dif\u00edciles. Por definici\u00f3n, hoy no puede ponerse al servicio de los que hacen la Historia: el escritor est\u00e1 al servicio de los que la padecen. De otro modo quedar\u00eda solo y privado de su arte. Todos los ej\u00e9rcitos de la tiran\u00eda, con sus millones de hombres, no lo arrancar\u00e1n de la soledad a\u00fan, y sobre todo, si \u00e9l consiente en marchar al mismo paso que ellos. Pero el silencio de un prisionero desconocido, abandonado a las humillaciones en el otro extremo del mundo, basta para hacer salir al escritor de su exilio, por lo menos cada vez que logra, en medio de los privilegios de la libertad, no olvidarse de ese silencio y hacerlo resonar por los medios del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguno de nosotros es lo bastante grande para semejante vocaci\u00f3n. Pero, en todas las circunstancias de la vida, oscuro o transitoriamente c\u00e9lebre, aherrojado por la tiran\u00eda o libre por un momento de expresarse, el escritor puede reencontrar el sentimiento de una comunidad viva que lo justifique, con la sola condici\u00f3n de que acepte, lo m\u00e1s que pueda, las dos cargas que hacen la grandeza de su profesi\u00f3n: servir a la verdad y servir a la libertad. Puesto que su vocaci\u00f3n es reunir el mayor n\u00famero posible de hombres, ella no puede acomodarse a la mentira y a la servidumbre que, donde reinan, hacen proliferar las soledades. Cualesquiera sean nuestras debilidades personales, la nobleza de nuestra profesi\u00f3n tendr\u00e1 siempre sus ra\u00edces en dos compromisos dif\u00edciles de mantener: negarse a mentir sobre lo que uno sabe y resistirse a la opresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os de una historia de locura y delirio, desvalido y extraviado, como todos los hombres de mi edad, en las convulsiones de la \u00e9poca, me vi, pues, sostenido por el sentimiento oscuro de que escribir era hoy un honor, porque ese acto obligaba y obliga no s\u00f3lo a escribir. Me obligaba, principalmente, a sobrellevar, tal como yo era y seg\u00fan mis fuerzas, con todos los que viv\u00edan la misma historia, la desdicha y la esperanza que compart\u00edamos. Esos hombres y mujeres nacidos a comienzos de la primera guerra mundial, que llegaron a los veinte a\u00f1os en el momento en que se asentaban a la vez el poder hitleriano y los primeros procesos revolucionarios, para completar su educaci\u00f3n en la guerra de Espa\u00f1a, en la segunda guerra mundial, en la Europa de la tortura y de las prisiones, tienen hoy que educar a sus hijos y realizar sus obras en un mundo amenazado por la destrucci\u00f3n nuclear. Supongo que nadie puede pedirles que sean optimistas. M\u00e1s a\u00fan, creo que debemos comprender, sin dejar de luchar contra ellos, el error de los que por una puja de desesperaci\u00f3n reivindicaron el derecho al deshonor y se lanzaron a los nihilismos de la \u00e9poca. Pero lo cierto es que la mayor parte de nosotros, en mi pa\u00eds y en Europa, han rechazado ese nihilismo y se han puesto a buscar una legitimidad. Tuvieron que forjarse un arte de vivir en tiempos de cat\u00e1strofe, para nacer por segunda vez y luchar en seguida, a cara descubierta, contra el instinto de muerte que obra en nuestra Historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente cada generaci\u00f3n se cree dedicada a rehacer el mundo. Sin embargo, la m\u00eda sabe que no lo rehar\u00e1. Pero acaso su misi\u00f3n sea m\u00e1s grande. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una Historia corrompida, en la que se mezclan las revoluciones frustradas, las t\u00e9cnicas que llegan a un grado de locura, los dioses muertos y las ideolog\u00edas extenuadas, en la que poderes mediocres pueden hoy destruirlo todo, aunque ya no saben convencer, en la que la inteligencia se ha rebajado hasta convertirse en servidora del odio y de la opresi\u00f3n, esta generaci\u00f3n tuvo, en s\u00ed misma y alrededor de ella, que restaurar, partiendo \u00fanicamente de sus negaciones, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. Frente a un mundo amenazado por la desintegraci\u00f3n, en el que nuestros grandes inquisidores est\u00e1n a punto de establecer para siempre los reinos de la muerte, nuestra generaci\u00f3n sabe que deber\u00eda, en una especie de carrera loca con el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuevo trabajo y cultura, y reconstruir con todos los hombres un v\u00ednculo de alianza. No es seguro que alguna vez pueda llevar a cabo esta inmensa tarea; pero s\u00ed es seguro que, en todas las partes del mundo, se mantiene ya en&#8217; su doble empe\u00f1o de verdad y de libertad, y que llegado el momento sabe morir sin odio por ese compromiso. Esta generaci\u00f3n merece que se la salude y se la estimule donde se la encuentra y, sobre todo, donde ella se sacrifica. En todo caso, a ella quisiera yo, seguro de vuestro profundo acuerdo, remitir el honor que acab\u00e1is de hacerme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al propio tiempo, despu\u00e9s de haber proclamado la nobleza del oficio de escribir, habr\u00eda remitido al escritor a su verdadero lugar, pues \u00e9ste no tiene otros t\u00edtulos que los que comparte con sus compa\u00f1eros de lucha, vulnerable pero obstinado, injusto y apasionado por la justicia, que construye su obra sin verg\u00fcenza ni orgullo, a la vista de todos, siempre dividido: entre el dolor y la belleza, y dedicado, en fin, a extraer de su ser doble, las creaciones que \u00e9l procura tenazmente edificar en medio del movimiento destructor de la Historia. \u00bfQui\u00e9n, despu\u00e9s de esto, podr\u00eda esperar de \u00e9l soluciones acabadas y hermosas teor\u00edas morales? La verdad es misteriosa, evasiva, y siempre hay que conquistarla. La libertad es peligrosa, dif\u00edcil de vivir, as\u00ed como es enardecedora. Debemos marchar hacia esas dos metas, penosa pero resueltamente, seguros de antemano de los desfallecimientos que habr\u00e1n de sobrecogernos en tan largo camino. Nunca pude renunciar a la luz, a la felicidad de ser, a la vida libre en la que crec\u00ed. Pero aunque esta nostalgia explica muchos de mis errores y de mis faltas, ella me ayud\u00f3 sin duda alguna a comprender mejor mi oficio y me ayuda a\u00fan a mantenerme, ciegamente, junto a todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que se les ofrece, sino por el recuerdo o el retorno de breves y libres momentos de dicha. Reducido, pues, a lo que realmente soy, a mis l\u00edmites, a mis deudas, as\u00ed como a mi fe dif\u00edcil, me siento m\u00e1s libre para mostraros, al terminar, la extensi\u00f3n y la generosidad del honor que acab\u00e1is de acordarme, tambi\u00e9n m\u00e1s libre para deciros que quisiera recibirlo, como un homenaje tributado a todos aquellos que, participando del mismo combate, no recibieron ning\u00fan privilegio, sino que, por el contrario, conocieron la desdicha y la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No me quedar\u00e1, pues, sino agradec\u00e9roslo de todo coraz\u00f3n y haceros p\u00fablicamente, en testimonio personal de gratitud, la misma y vieja promesa de fidelidad que todo artista verdadero se hace cada d\u00eda a s\u00ed mismo, en silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #9c2222;\">(Fuente: Federico Delclaux. <em>El silencio creador. Antolog\u00eda de textos. <\/em>Rialp, 1969. pgs. 70-74)<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"autor autor_home\">Albert Camus<\/span>   Las guerras, la falta de libertad, las persecuciones e injusticias de todo tipo, cambian de nombres y de escenario pero, tozudas, siguen sacudi\u00e9ndonos cada d\u00eda. En unos momentos especialmente duros para tanta gente, hemos querido recuperar el discurso de Albert Camus, cuando recibi\u00f3 el Premio Nobel de Literatura, en 1957. En aquella ocasi\u00f3n Camus destacaba que el sentido del oficio de escritor es comprender y ponerse al servicio de quienes sufren la \u201cHistoria\u201d. 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