{"id":73114,"date":"2025-07-07T16:40:17","date_gmt":"2025-07-07T14:40:17","guid":{"rendered":"https:\/\/cetr.net\/vincent-van-gogh\/"},"modified":"2025-07-07T16:41:50","modified_gmt":"2025-07-07T14:41:50","slug":"vincent-van-gogh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/vincent-van-gogh\/","title":{"rendered":"Vincent van Gogh"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 28px;\">Vincent<\/span><\/p>\n<p>(2\u00ba cap\u00edtulo del libro de John Berger <em>Sobre el dibujo<\/em> Ed. Gili, 2011. Descargable en <a href=\"https:\/\/www.ucm.es\/data\/cont\/docs\/1859-2020-02-03-Berger,%20John%20(2012)%20-%20Sobre%20el%20dibujo.pdf\">https:\/\/www.ucm.es\/data\/cont\/docs\/1859-2020-02-03-Berger,%20John%20(2012)%20-%20Sobre%20el%20dibujo.pdf<\/a> )<\/p>\n<p>\u00bfSe puede escribir todav\u00eda algo sobre \u00e9l? Pienso en todas las palabras que ya se han escrito, incluidas las m\u00edas, y la res- puesta es \u201cno\u201d. Si miro sus cuadros, la respuesta vuelve a ser \u201cno\u201d, aunque por una raz\u00f3n diferente: sus cuadros invitan al silencio. Casi iba a decir que ruegan silencio, y eso habr\u00eda sido falso, pues ni una sola de sus im\u00e1genes, ni siquiera la del anciano con la cabeza entre las manos en el umbral de la eternidad, muestra el menor patetismo. Siempre detest\u00f3 inspirar compasi\u00f3n y hacer chantaje.<\/p>\n<p>Solo cuando veo sus dibujos me parece que merece la pena a\u00f1adir algunas palabras. Tal vez porque sus dibujos tienen algo de escritura, y a menudo dibujaba en las cartas. El proyecto ideal habr\u00eda sido dibujar el proceso que llevaba a sus dibujos, tomar prestada su mano de dibujante. Sin embargo, lo intentar\u00e9 con palabras.<\/p>\n<p>Cuando miro un dibujo suyo de un paisaje de los alrededores de las ruinas de la abad\u00eda de Montmajour, cerca de Arl\u00e9s, realizado en julio de 1888, creo ver la respuesta a una cuesti\u00f3n obvia: \u00bfPor qu\u00e9 ha llegado a ser este hombre el pintor m\u00e1s popular del mundo?<\/p>\n<p>El mito, las pel\u00edculas sobre \u00e9l, los precios, su llamado martirio, sus brillantes colores, todo ello tuvo un papel y amplific\u00f3 el atractivo global de su obra, pero no est\u00e1n en su origen. Es querido, me digo mirando el dibujo de los olivos, porque para \u00e9l el acto de dibujar o de pintar era una forma de descubrir y de demostrar por qu\u00e9 amaba tan intensamente aquello a lo que estaba mirando, y aquello a lo que estaba mirando durante los ocho a\u00f1os de su vida como pintor (s\u00ed, solo ocho) pertenec\u00eda al \u00e1mbito de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>No se me ocurre otro pintor europeo cuya obra exprese un respeto tan franco por las cosas cotidianas, sin por ello elevarlas en alguna medida, sin referirse a su salvaci\u00f3n mediante un ideal de lo que encarnan o a lo que sirven. Jean Sim\u00e9on Chardin, Georges de La Tour, Gustave Courbet, Claude Monet, Nicolas de Sta\u00ebl, Joan Mir\u00f3, Jasper Johns \u2014por nombrar solo unos pocos\u2014 ven\u00edan magistralmente apoyados por ideolog\u00edas pict\u00f3ricas, mientras que \u00e9l, en cuanto abandon\u00f3 su primera vocaci\u00f3n de predicador, abandon\u00f3 toda ideolog\u00eda. Se volvi\u00f3 estrictamente existencial, se qued\u00f3 ideol\u00f3gicamente desnudo. La silla es una silla, no un trono. Las botas est\u00e1n gastadas de andar. Los girasoles son plantas, no constelaciones. El cartero reparte cartas. Los lirios morir\u00e1n. Y de esta desnudez suya, que para sus con- tempor\u00e1neos era ingenuidad o locura, proced\u00eda su capacidad de amar, s\u00fabitamente y en cualquier momento, lo que ve\u00eda delante de \u00e9l. Agarraba entonces el l\u00e1piz o el pincel y se esforzaba por hacer realidad, por colmar ese amor. Un amante pintor que viene a afirmar la tosquedad de una ternura cotidiana con la que todos so\u00f1amos en nuestros mejores momentos y que reconocemos instant\u00e1neamente cuando la vemos enmarcada.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vincent-olivos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-73105\" src=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vincent-olivos.jpg\" alt=\"\" width=\"745\" height=\"617\" srcset=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vincent-olivos.jpg 745w, https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vincent-olivos-300x248.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 745px) 100vw, 745px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Vincent van Gogh, <em>Olivos en Montmajour<\/em>, 1888.<\/p>\n<p>Palabras, palabras. \u00bfC\u00f3mo se ve esto en su pr\u00e1ctica art\u00edstica? Volvamos al dibujo. Es un dibujo a plumilla de ca\u00f1a. En un solo d\u00eda hac\u00eda varios. A veces, como en este caso, directamente del natural; a veces de sus propios cuadros colgados en la pared del estudio mientras se secaban.<\/p>\n<p>No eran tanto estudios preparatorios como esperanzas gr\u00e1ficas; mostraban de una forma sencilla, sin las complicaciones del pigmento, ad\u00f3nde esperaba que le condujera el acto de pintar. Eran mapas de su amor.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 vemos en este? Matas de tomillo, otros arbustos, rocas calizas, olivos en una ladera, una llanura a lo lejos, p\u00e1jaros en el cielo. Moja la plumilla en tinta marr\u00f3n, observa y marca el papel. Los gestos parten de la mano, de la mu\u00f1eca, del brazo, del hombro, posiblemente tambi\u00e9n de los m\u00fasculos del cuello; los trazos que hace en el papel, sin embargo, siguen unas corrientes de energ\u00eda que no son f\u00edsicamente suyas y que solo se hacen visibles cuando las dibuja. \u00bfCorrientes de energ\u00eda? La energ\u00eda de un \u00e1rbol que crece, de una planta que busca la luz, de una rama que ha de acomodarse con sus vecinas, de las ra\u00edces de los cardos y de los arbustos, del peso de las rocas incrustadas en la ladera, de la puesta de sol, de la atracci\u00f3n por la sombra de todo lo que est\u00e1 vivo y pade- ce el calor, del mistral que sopla del norte y ha moldeado los estratos de roca. Es una lista arbitraria; lo que no es arbitrario es el dibujo que sus trazos hacen sobre el papel. Se asemeja a una huella digital. \u00bfUna huella de qui\u00e9n?<\/p>\n<p>Es un dibujo que valora la precisi\u00f3n \u2014todos y cada uno de los trazos son expl\u00edcitos e inequ\u00edvocos\u2014, pero se olvida completamente de s\u00ed mismo en su apertura con respecto a aquello con lo que se encuentra. Y el encuentro es tan pr\u00f3ximo que es imposible distinguir de qui\u00e9n es cada trazo. Un mapa del amor, en verdad.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, tres meses antes de su muerte, pint\u00f3 un peque\u00f1o lienzo de dos campesinos cavando la tierra. Lo hizo de memoria, porque se refiere a aquellos que hab\u00eda pintado cinco a\u00f1os antes, en Holanda, y a las muchas im\u00e1genes que pint\u00f3 a lo largo de su vida en homenaje a Jean-Fran\u00e7ois Millet. Sin embargo, es tambi\u00e9n un cuadro cuyo tema encierra el mismo tipo de fusi\u00f3n que vemos en el dibujo.<\/p>\n<p>Los dos hombres est\u00e1n pintados en los mismos colores \u2014el marr\u00f3n de la patata, el gris de las palas y el desva\u00eddo azul de las ropas de trabajo de los campesinos franceses\u2014 que el campo, el cielo y las colinas lejanas. Las pincela- das que representan sus extremidades son id\u00e9nticas a aquellas que trazan los hoyos y los mont\u00edculos del campo. Los codos levantados de los dos hombres se transforman en dos crestas m\u00e1s, dos cerros m\u00e1s, contra el horizonte.<\/p>\n<p>El cuadro, por supuesto, no afirma que esos hombres sean \u201cpaletos\u201d, que era el insulto que sol\u00edan dedicar a los campesinos muchos ciudadanos de la \u00e9poca. La fusi\u00f3n de las figuras con la tierra se refiere a ese intercambio rec\u00edproco de energ\u00eda que constituye la agricultura, y que explica, en definitiva, por qu\u00e9 la producci\u00f3n agr\u00edcola no puede ser sometida a unas leyes puramente econ\u00f3micas. Tambi\u00e9n podr\u00eda referirse, mediante su amor y respeto por los campe- sinos, a su propia pr\u00e1ctica como pintor.<\/p>\n<p>Tuvo que vivir toda su corta vida apostando con el riesgo de perderse. La apuesta es visible en todos los autorretratos. Se mira como a un desconocido, o como a algo con lo que acaba de tropezarse. Sus retratos de otras personas son m\u00e1s personales, su enfoque m\u00e1s cercano. Cuando las cosas iban demasiado lejos y se perd\u00eda completamente, las consecuencias, como nos lo recuerda su leyenda, eran catastr\u00f3ficas. Y esto es evidente en las pinturas y en los dibujos que hac\u00eda en esos momentos. La fusi\u00f3n se transformaba en una fisi\u00f3n. Todo borraba todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando ganaba la apuesta \u2014lo que suced\u00eda casi siem- pre\u2014, la ausencia de contornos en su identidad le permit\u00eda ser extraordinariamente abierto, lo hac\u00eda completamente permeable a aquello a lo que estaba mirando. \u00bfO me equivoco? Tal vez la ausencia de contornos le permit\u00eda darse, abandonarse y entrar e impregnar al otro. Posiblemente, se daban los dos procesos, una vez m\u00e1s, como en el amor.<\/p>\n<p>Palabras, palabras. Volvamos al dibujo de los olivos. Las ruinas de la abad\u00eda est\u00e1n, creo, detr\u00e1s de nosotros. Es un lugar siniestro, o lo ser\u00eda de no estar en ruinas. El sol, el mistral, los lagartos, las cigarras, la ocasional abubilla, toda- v\u00eda limpian sus muros (la abad\u00eda fue desmantelada durante la Revoluci\u00f3n francesa), todav\u00eda no han acabado de borrar las trivialidades del poder que encerraron un d\u00eda y todav\u00eda siguen insistiendo sobre lo inmediato.<\/p>\n<p>Sentado de espaldas al monasterio y mirando los \u00e1rboles, le parece que el olivar empieza a acortar la distancia y a apretarse contra \u00e9l. Reconoce la sensaci\u00f3n; la ha experimentado, en el interior, en el exterior, en el Borinage, en Par\u00eds o aqu\u00ed en la Provenza. A esta presi\u00f3n \u2014que fue tal vez el \u00fanico amor \u00edntimo constante que conoci\u00f3 en su vida\u2014 responde a una velocidad incre\u00edble y con la m\u00e1xima atenci\u00f3n. Toca todo lo que ven sus ojos. Y la luz cae sobre los trazos en el papel de vitela de la misma forma que cae sobre los guijarros a sus pies, en uno de los cuales (en el papel) escribir\u00e1: Vincent.<\/p>\n<p>Este dibujo parece contener hoy algo que tengo que denominar gratitud; una gratitud que no es f\u00e1cil determinar.\u00a0 \u00bfLa gratitud hacia el lugar, la suya o la nuestra?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vincent-olivos-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-73108\" src=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vincent-olivos-2.jpg\" alt=\"\" width=\"413\" height=\"532\" \/><\/a><\/p>\n<p>Vincent van Gogh, <em>Olivos en Montmajour <\/em>(detalle), 1888.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> <span class=\"autor\">John Berger<\/span> \u00bfSe puede escribir todav\u00eda algo sobre \u00e9l? Pienso en todas las palabras que ya se han escrito, incluidas las m\u00edas, y la res- puesta es \u201cno\u201d. Si miro sus cuadros, la respuesta vuelve a ser \u201cno\u201d, aunque por una raz\u00f3n diferente: sus cuadros invitan al silencio. Casi iba a decir que ruegan silencio, y eso habr\u00eda sido falso, pues ni una sola de sus im\u00e1genes, ni siquiera la del anciano con la cabeza entre las manos en el umbral de la eternidad, muestra el menor patetismo. Siempre detest\u00f3 inspirar compasi\u00f3n y hacer chantaje. Solo cuando veo sus dibujos me parece que merece la pena a\u00f1adir algunas palabras. Tal vez porque sus dibujos tienen algo de escritura, y a menudo dibujaba en las cartas. El proyecto ideal habr\u00eda sido dibujar el proceso que llevaba a sus dibujos, tomar prestada su mano de dibujante. 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