{"id":73612,"date":"2025-10-03T22:15:35","date_gmt":"2025-10-03T20:15:35","guid":{"rendered":"https:\/\/cetr.net\/?p=73612"},"modified":"2025-10-09T08:10:47","modified_gmt":"2025-10-09T06:10:47","slug":"mirar-el-mundo-por-mas-de-una-ventana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cetr.net\/es\/mirar-el-mundo-por-mas-de-una-ventana\/","title":{"rendered":"Mirar el mundo por m\u00e1s de una ventana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; padding-left: 120px;\">\u00abUna pregunta que suelen hacerme es: \u201c\u00bfA qu\u00e9 se debe esa apariencia tan sosegada, esa serenidad?\u201d [&#8230;] Quieren saber si hago meditaci\u00f3n. No de una manera formal, les digo; pero s\u00ed que trato de mantenerme conectada por un hilo de poder espiritual. [&#8230;] Son mis largos d\u00edas, meses y a\u00f1os en los bosques tropicales de Gombe los que me ayudan a mantener la serenidad en medio del caos, porque la paz la llevo en mi interior.\u00bb Recordamos hoy la sabidur\u00eda de Jane Goodall, recuperando algunos fragmentos de una bella obra suya,\u00a0<strong><em>Gracias a la vida\u00a0<\/em><\/strong>(Mondadori, 2000).\u00a0 <span style=\"color: #993300;\">Para saber m\u00e1s sobre Jane Goodall y todo lo que impuls\u00f3, el Instituto Jane Goodall ( <a style=\"color: #993300;\" href=\"https:\/\/janegoodall.es\">https:\/\/janegoodall.es<\/a>) ofrece todo tipo de informaciones, tambi\u00e9n v\u00eddeos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa existencia en la selva me absorbi\u00f3 por completo. Fue un per\u00edodo sin igual, cuando el hecho de estar sola se convirti\u00f3 en una forma de vida; en una oportunidad perfecta para meditar acerca del significado de la existencia y de mi papel en todo ello. Pero estaba demasiado ocupada aprendiendo cosas sobre la vida de los chimpanc\u00e9s para preocuparme por el sentido de la m\u00eda. Hab\u00eda ido a Gombe a desempe\u00f1ar una tarea concreta, no a alimentar mi inter\u00e9s por la filosof\u00eda y la religi\u00f3n. Sin embargo, es cierto que aquellos meses en Gombe contribuyeron a modelar la persona que soy en la actualidad. Habr\u00eda demostrado muy poca sensibilidad si el milagro y la infinita fascinaci\u00f3n de aqu\u00e9l nuevo mundo no hubieran ejercido una profunda influencia en mi manera de pensar. Cada d\u00eda me acercaba un poco m\u00e1s a los animales y a la naturaleza y, por lo tanto, tambi\u00e9n a mi misma, y me sent\u00eda m\u00e1s acorde con el poder espiritual que respiraba a mi alrededor. Quienes han experimentado el placer de estar a solas con la naturaleza no necesitan m\u00e1s palabras; y a quienes no lo han conocido les dir\u00e9 que ninguna palabra podr\u00e1 jam\u00e1s describir el fabuloso contacto, casi m\u00edstico, con la belleza y la eternidad que nos embarga de forma repentina y totalmente inesperada. La belleza siempre estaba all\u00ed, presente, pero los momentos de aut\u00e9ntica conciencia de ella eran infrecuentes. Llegaban sin avisar; quiz\u00e1s mientras contemplaba los primeros destellos que preceden el amanecer; o cuando miraba a trav\u00e9s de las hojas de un \u00e1rbol gigante hacia los verdes y los casta\u00f1os, y las sombras negras, y la mota de cielo azul infinitamente seductora y brillante; o cuando al atardecer apoyaba la mano en el tronco a\u00fan caliente de un \u00e1rbol y contemplaba el reflejo de la temprana luna en las aguas siempre inquietas y susurrantes del lago Tanganica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuanto m\u00e1s tiempo pasaba a solas, m\u00e1s me confund\u00eda con el mundo m\u00e1gico y frondoso que ahora era mi hogar. Los objetos inanimados llegaban a tener su propia identidad y, como mi santo favorito, Francisco de As\u00eds, les pon\u00eda nombres y les saludaba como si fueran buenos amigos. \u201cBuenos d\u00edas, Cima\u201d, le dec\u00eda cuando llegaba all\u00ed cada ma\u00f1ana; \u201cHola, Arroyo\u201d cuando iba a por agua. \u201cOh, Viento, por Dios c\u00e1lmate\u201d, cuando ululaba en las alturas, frustrando mis posibilidades de localizar a los chimpanc\u00e9s. Y desarroll\u00e9 en particular una profunda consciencia del ser de los \u00e1rboles. Palpar la corteza \u00e1spera y a\u00fan caliente de un viejo gigante forestal, o la piel fresca y suave de un \u00e1rbol joven y orgulloso, hac\u00eda que de una manera intuitiva y extra\u00f1a, sintiera circular la savia desde las invisibles ra\u00edces hasta las \u00faltimas ramas, all\u00ed en la copa. [&#8230;] Y cada d\u00eda aprend\u00eda m\u00e1s cosas sobre los chimpanc\u00e9s [&#8230;]\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las horas que pasaba en la selva siguiendo, observando o simplemente estando con los chimpanc\u00e9s no s\u00f3lo arrojaban datos cient\u00edficos, sino que me colmaban de una paz que me llegaba a lo m\u00e1s profundo. Los \u00e1rboles inmensos, retorcidos y viejos; las peque\u00f1as corrientes de agua abri\u00e9ndose camino a trav\u00e9s de las rocas para llegar al lago; los insectos; los p\u00e1jaros; los propios chimpanc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De aquellos d\u00edas recuerdo uno en particular, y lo hago con un sentimiento casi reverencial. Estaba tumbada de espaldas, entre hojas y ramas del suelo tropical. Notaba las piedras incrustadas contra mi cuerpo y me mov\u00ed unos mil\u00edmetros hasta encajar c\u00f3modamente entre ellas. All\u00ed arriba, a cierta altura, estaba David Barbagr\u00eds comiendo higos. De vez en cuando ve\u00eda un brazo negro que se estiraba para arrancar un fruto, un pie que se balanceaba, una oscura sombra que se desplazaba \u00e1gilmente entre las ramas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Recuerdo la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de armon\u00eda de colores en el bosque, entre las tonalidades amarillas y verdes que se oscurec\u00edan hasta convertirse en marr\u00f3n y p\u00farpura. C\u00f3mo las lianas se enroscaban alrededor de los \u00e1rboles y se adher\u00edan a las ramas, fundi\u00e9ndose unas con otras. Al mediod\u00eda, el aire tropical se llen\u00f3 de la m\u00fasica estridente de las cigarras, de sus oleadas intermitentes de canto y silencio, cual miembros chillones de un coro entonando una ronda infinita de canciones sin palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [&#8230;] Aquel d\u00eda sent\u00ed que el viejo misterio volv\u00eda a cautivarme, que volv\u00eda aquel silencio interior. Estaba all\u00ed tumbada, como un fragmento m\u00e1s de la naturaleza y experiment\u00e9 de nuevo aquella m\u00e1gica intensificaci\u00f3n del sonido, aquella riqueza de percepci\u00f3n aumentada. Ten\u00eda clara conciencia de movimientos secretos en los \u00e1rboles. Una peque\u00f1a ardilla, con pelaje a rayas, sub\u00eda por un tronco en t\u00edpicas espirales, metiendo la nariz en los agujeros de la corteza, con ojos brillantes y orejas redondas, alerta. [&#8230;] Es poco menos que imposible describir l renovada conciencia que se posee cuando se abandonan las palabras. Las palabras pueden intensificar la experiencia, pero tambi\u00e9n pueden empobrecerla. Contemplamos un insecto y ya estamos abstrayendo determinadas caracter\u00edsticas y clasific\u00e1ndolo: una mosca, decimos. Y en ese preciso momento cognitivo, parte del milagro ha desaparecido. Una vez hemos etiquetado las cosas que nos rodean, dejamos de observarlas con tanta atenci\u00f3n. Las palabras son parte de nuestro yo racional y olvidarnos de ellas un rato equivale a dejar que nuestro yo intuitivo vuele con entera libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [&#8230;] Mi creciente comprensi\u00f3n de David y de sus amigos incrementaron el profundo respeto que siempre hab\u00eda sentido hacia formas de vida distintas a las m\u00edas, y me permiti\u00f3 valorar desde una nueva perspectiva el lugar de los chimpanc\u00e9s y tambi\u00e9n el nuestro, en el esquema global. Los chimpanc\u00e9s son partes de un todo, junto con los papiones y los monos, las aves y los insectos, la vida fecunda de la selva, las aguas agitadas y nunca tranquilas del gran lago, y las infinitas estrellas y planetas del sistema solar. Todo era uno, todo formaba parte del gran misterio. Y yo tambi\u00e9n era parte de \u00e9l. Me invadi\u00f3 una sensaci\u00f3n de calma. [&#8230;]\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Jane-Goodall-f-Pickering.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-73604 aligncenter\" src=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Jane-Goodall-f-Pickering.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Jane-Goodall-f-Pickering.png 800w, https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Jane-Goodall-f-Pickering-300x148.png 300w, https:\/\/cetr.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Jane-Goodall-f-Pickering-768x378.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><span style=\"font-size: 10px;\">foto Chase Pickering, Heute.at (creative commons)\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Recuerdo particularmente un d\u00eda, entre muchos otros. [&#8230;] Durante varias horas nos desplazamos ociosamente de un \u00e1rbol frutal a otro, subiendo cada vez a m\u00e1s altura. [&#8230;] no me hab\u00eda dado cuenta de la inminencia de la tormenta [&#8230;] el cielo se hab\u00eda oscurecido, estaba casi negro, y las nubes cargadas de lluvia hab\u00edan borrado las cumbres m\u00e1s altas. [&#8230;] La lluvia ca\u00eda sin cesar, y el agua fue calando m\u00e1s y m\u00e1s [&#8230;] Debi\u00f3 de transcurrir al menos una hora antes de que la lluvia empezara a amainar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;] Abajo el lago a\u00fan estaba oscuro y embravecido, y donde romp\u00edan las olas hab\u00eda espuma blanca, al norte el cielo era claro [&#8230;] La belleza del cuadro quitaba el aliento [&#8230;.] sobrecogida por tanta belleza, deb\u00ed entrar en un estado de lucidez ampliada. Es dif\u00edcil \u2013imposible, de hecho\u2013 plasmar en palabras el momento de verdad que de repente me invadi\u00f3. [&#8230;] Cuando despu\u00e9s trat\u00e9 de recordar la experiencia, me pareci\u00f3 que el yo hab\u00eda estado totalmente ausente: yo y los chimpanc\u00e9s, la tierra y los \u00e1rboles y el aire, parec\u00edan fundirse para devenir uno con el poder espiritual de la vida. [&#8230;] Nunca hab\u00eda sido tan terriblemente consciente de las formas, de los colores de cada hoja, de las distintas siluetas de sus venas, que las hac\u00edan \u00fanicas. Los olores tambi\u00e9n llegaban muy n\u00edtidos, f\u00e1cilmente identificables: olor de fruta demasiado madura; de tierra empapada en agua; de corteza fr\u00eda y h\u00fameda; el olor h\u00famedo del pelo de los chimpanc\u00e9s y, s\u00ed, tambi\u00e9n del m\u00edo. Y el aroma de las hojas tiernas y aplastadas era casi irresistible. [&#8230;]\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, sentada junto a un peque\u00f1o fuego, calentando mi cena de jud\u00edas, tomates y huevos, a\u00fan segu\u00eda flotando en el milagro de mi experiencia. S\u00ed, pens\u00e9, hay m\u00e1s de una ventana por la que los humanos podemos mirar el mundo que nos rodea y darle un sentido. Est\u00e1 la ventana tallada por la ciencia occidental, con sus cristales pulimentados por una sucesi\u00f3n de mentes brillantes. A trav\u00e9s de ella podemos penetrar cada vez m\u00e1s hondo y con mayor claridad en \u00e1reas hasta hace poco inaccesibles al conocimiento humano. Era a trav\u00e9s de este tipo de ventana cient\u00edfica que me hab\u00edan ense\u00f1ado a mirar a los chimpanc\u00e9s. Durante m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os hab\u00eda intentado recomponer, a base de un meticuloso registro y an\u00e1lisis cr\u00edtico, las piezas de su compleja conducta social, conocer el funcionamiento de sus mentes. Lo cual nos hab\u00eda ayudado no s\u00f3lo a comprender mejor su lugar en la naturaleza, sino a comprender algunos aspectos de nuestra propia conducta humana, nuestro propio lugar en el mundo natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero adem\u00e1s, los humanos podemos mirar el mundo que nos rodea a trav\u00e9s de otro tipo de ventana, como la que han utilizado los m\u00edsticos y santos, y tambi\u00e9n los fundadores de las grandes religiones del mundo, para intentar descubrir el significado y la finalidad de nuestra vida en la Tierra, tanto en su incre\u00edble belleza como en su oscuridad y en su fealdad. Y aquellos maestros contemplaron las verdades no s\u00f3lo con su mente, sino tambi\u00e9n con su coraz\u00f3n y su alma. De aquellas revelaciones eman\u00f3 la esencia espiritual de las grandes escrituras, los libros sagrados y los m\u00e1s hermosos poemas y escritos m\u00edsticos. Aquella tarde fue como si una mano invisible hubiera retirado una cortina y, por un segundo, hubiera mirado a trav\u00e9s de una de esas ventanas. Como si en un instante de \u201cvisi\u00f3n\u201d hubiera conocido la infinitud y el sereno \u00e9xtasis, y la verdad de unas sensaciones que la ciencia dominante tan s\u00f3lo vislumbra. Y supe que la revelaci\u00f3n me acompa\u00f1ar\u00eda el resto de mi vida, que la recordar\u00eda de manera imperfecta pero siempre dentro de m\u00ed. Una fuente de fuerza de la que poder valerme cuando la vida fuera dura, o cruel, o desesperada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;..] Tumbada boca arriba contemplaba c\u00f3mo el cielo se iba oscureciendo. Qu\u00e9 triste ser\u00eda, pens\u00e9, que los humanos perdi\u00e9ramos el sentido del misterio, la capacidad de admirar y sentir ese profundo y sobrecogedor respeto; que la l\u00f3gica y la raz\u00f3n se impusieran a la intuici\u00f3n y nos alienara por completo de nuestro ser m\u00e1s profundo, de nuestros corazones, de nuestras almas.\u00bb<\/p>\n<p>&#8211; &#8211; &#8211;<br \/>\n&gt;&gt; Selecci\u00f3n de: Jane Goodall i Phillip Berman. <strong><em>Gracias a la vida<\/em><\/strong>. Barcelona, Mondadori, 2000. 261 p. (pgs. 84-89, 160-161).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"autor autor_home\">Jane Goodall<\/span>   \u00abQu\u00e9 triste ser\u00eda, pens\u00e9, que los humanos perdi\u00e9ramos el sentido del misterio, la capacidad de admirar y sentir ese profundo y sobrecogedor respeto&#8230;\u00bb Jane Goodall deja infinitas aportaciones; tambi\u00e9n nos ha ense\u00f1ado a mirar, a practicar una mirada en comuni\u00f3n con la realidad, hasta sentir el misterio del que toda vida forma parte. Queremos recordar unas palabras suyas, que ya compartimos hace unos a\u00f1os. Provienen de un bello libro autobiogr\u00e1fico: \u00abGracias a la vida\u00bb (Mondadori, 2000). <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":73601,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[456,145,160,157,496,158,454],"tags":[],"post_series":[],"class_list":["post-73612","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articles-es","category-articulos","category-calidad-humana","category-entrevistas-y-retratos","category-entrevistes-i-retrats-es","category-la-sabiduria-en","category-la-saviesa-a-es","entry","has-media"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73612"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73612\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":73621,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73612\/revisions\/73621"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/73601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73612"},{"taxonomy":"post_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/cetr.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/post_series?post=73612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}