Teresa Guardans En los últimos años estamos viviendo los efectos de la llamada “economía de la atención”, un modelo económico que basa la obtención de beneficios en la captación y manipulación de la atención de miles de millones de seres humanos. El psiquismo, la atención y el sentir, todo, se ve profunda y directamente afectado por el peculiar uso de las tecnologías que se está llevando a cabo desde este modelo económico. Vamos a reflexionar sobre ello, deteniéndonos especialmente en el impacto que pueda tener sobre el cultivo de la cualidad humana, sobre la mismísima viabilidad de unas sociedades “sanas”.
Calidad humana y equilibrio personal: Conferencia Corbí
Conferencia a cargo de Mariano Corbí
Organizada por l’Associació d’Antics Alumnes d’ESADE
(Abril 2005). 8 p.
Presentación:
La calidad humana no es algo que surja espontáneamente. Se requieren procedimientos para crearla y cultivarla.
¿Qué entendemos por calidad humana?
-Madurez en las actitudes y valoraciones.
-Equilibrio en los enjuiciamientos y actuaciones.
-Sensibilidad para comprender actitudes y sentimientos de otros y para responder adecuadamente.
-Capacidad de simpatía, de sentir con el sentir del otro, y de compasión.
-Capacidad para comprender a los otros, con la mente y con el corazón.
-Capacidad de comunicación, que es más que capacidad de transmitir informaciones, porque incluye aceptar la diversidad de valoraciones y actitudes.
-Capacidad para hacerse cargo de las situaciones, no sólo mentalmente, sino afectiva y sensitivamente.
-Capacidad para prospectar situaciones futuras, mental y sensitivamente.
-Capacidad para valorar las personas y las situaciones y para trasmitir a otros esas valoraciones.
-Capacidad de generar proyectos que motiven en las situaciones concretas.
Toda gran calidad humana siempre ha ido unida a la capacidad de distanciarse y silenciar formas concretas comprender, valorar, actuar y vivir. ¿Dónde y cómo fundamentar el cultivo de la calidad humana desde el seno de las sociedades de innovación continua?
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