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En el portal de lo oscuro

Selección del último libro de  Marià Corbí, En el portal de lo oscuro (Bubok, 2021). Leemos en la introducción:
“Los humanos, por la noticia que tenemos de la dimensión absoluta de esta inmensidad en la que viajamos, nos surge inevitablemente la pregunta: ¿Qué es todo esto? ¿Qué hago yo en esta inmensidad? Y ¿quién soy yo?
A lo largo de la vida, esta inquietante pregunta surge una y otra vez. El paso de los años la hace más honda y más urgente. Cuando se ve cerca la muerte, la gran pregunta sin respuesta se convierte en el centro de la vida, si tienes el valor de no esquivarla.     
¿Qué es todo esto? ¿Qué hago yo en estas inmensidades? ¿Quién soy?
Esta pequeña colección de humildes poesías recoge esa preocupación, que es más una ocupación, que resuena constante en mi vida de anciano.

 

Todo habla

Todo habla de Eso, de Él
porque no hay nada fuera de Él.
Escucha ese hablar silencioso.

 

¿Un “Él” absoluto?

Presencia inmediata
de Eso,
de Él
en todos los seres,
un “Él”
sin fronteras.

 

Aquí estoy

Aquí estoy,
ya me voy,
voy tranquilo
y admirado
de que exista
todo esto,
venerable
porque es nada
sino Él.

 

Todo lo que veo y siento

Todo lo que veo y siento
es mi propio ser;

y mi propio ser
es todo lo que veo y siento.

 

Que me sea dado

Que me sea dado
sentir las personas,
que viven conmigo,
como el abismo

del misterio del ser.

Que sienta yo hondo
todo ser humilde,
como la presencia
del gran enigma

del misterio del ser.

 

Mi jardín

En mi jardín humilde,
en un rincón de la Noguera,
en una mañana de primavera,

luz y pájaros cantan:
canta un ruiseñor,
una abubilla y un petirrojo,

dos tórtolas y gorriones,
y gritan, en vuelos rápidos,
las golondrinas.

Todos felices y alegres
dando gracias al sol,
a los campos y a la vida.

Hay en este jardín
tanto misterio y belleza
como en las galaxias inmensas.

También yo estoy aquí
entre los agradecidos.

 

La caravana se va

Mira, admira, venera
y ama el gran secreto:
la verdad y belleza
de todo lo que existe.

Advierte y recuerda,
no queda vida ni tiempo,
¡la caravana se va!

 

El olvido

Sin individualidad
no hay ni muerte, ni olvido,
no hay nada que esté perdido
en esta inmensidad.

Las generaciones pasan
como estaciones del año,
aparecen y marchitan
y entran en el oscuro
olvido.

Es error y sufrimiento
sin fundamento real,
porque sin individuos
no hay ni muerte ni olvido.

Todo son breves momentos
de Eso único inmenso;
ni perdido, ni olvidado,
soy yo mismo el gran misterio,

sin individuos y único.

 

Ya no os veré más

Ya he vivido y amado
el misterio de la noche,
la gran promesa del alba,
el bello sol mañanero,

el cielo azul y las nubes
de formas jamás iguales,
la primavera y sus flores,
el verano y los trigales,

el hondo mar dulce y bronco,
las montañas y sus bosques,
los pájaros y animales,
los humanos y sus urbes.

Todo lo vi y lo amé,
nada de eso veré pronto,
sumergido en la muerte
que me tragará sin rastro.

La cruda muerte revela
que nada se fue, ni vino,
lo único real es
la oscura luz del misterio

de los mundos infinitos.
Nueva y grave comprensión
de mí mismo y de los seres.
La muerte ya no es oscura,

es revelación, consuelo,
unidad sin división,
final de falsos supuestos,
paz y luz en el misterio.

 

 

 

 

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