Marià Corbí No es aceptable abandonar a los jóvenes porque no se sabe qué decirles que sea aceptado por ellos, o porque les predicamos con un mensaje del pasado, que pensamos que es el único válido y que no aceptan. Hay que buscar una solución urgentemente. Muchos no saben qué hacer y dan lo que tienen a personas que ya pertenecen al último tercio de la vida; a persona que, forzadas a alejarse de las formas tradicionales de la religión, por las transformaciones de las formas de vivir y de las culturas, todavía les restan no pocos elementos de la tradición. También estos están desamparados y sin ayuda. Quienes dedican su vida y sus esfuerzos a este tipo de personas hacen muy bien. Sin embargo, hay que hacer un gran esfuerzo para encontrar una solución para las generaciones futuras, porque de ellas será el mundo, la cultura, la espiritualidad y todo.
EL DESEO NO TIENE REMEDIO
El deseo es una sed que no tiene remedio. Cuando se satisface el deseo, no cesa la sed, sino que crece. Hablando de este tema Rumí dice “por destino divino, el hidromiel producía bilis y el aceite de almendras aumentaba la sequedad” [ 1 ]
La única solución para el deseo es salirse de su juego mortal, para hacer pie en Dios, en “lo que verdaderamente es”. Todo lo que no sea “eso que es”, está vacío de entidad. Se comprende que nada pueda satisfacer la sed del deseo. Nadie puede apagar la sed bebiendo viento, nada.
El deseo es una sed y esa sed es necesidad y es amor.
Cuando perseguimos satisfacer esa sed perseguimos más el amor que la satisfacción de la necesidad.
La necesidad se puede satisfacer, pero vuelve a renacer y tiende a expandirse sin límites. Desde esa perspectiva es como un inmenso vientre que nunca se sacia.
El amor que hay en el deseo nunca se satisface porque ama siempre a “lo que es”, aunque confundiéndolo con “lo que parece ser”, pero que no es. El amor que hay implícito en el deseo es también una sed que tampoco puede satisfacerse con el vacío de lo que no es.
Sólo el conocimiento y el amor de “lo que realmente es”, del Absoluto, de Dios, nos puede sacar de un círculo sin esperanza y de un círculo de muerte.
[ 1 ] Rumí: Mathnawî. Madrid, 2003, Editorial Sufí, Tomo I, pg. 15.
Comentario a los primeros versos del Mathnawi [ por Marià Corbí ]
Un pájaro persa llamado Rumi [ por Halil Bàrcena ]
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