Marià Corbí No es aceptable abandonar a los jóvenes porque no se sabe qué decirles que sea aceptado por ellos, o porque les predicamos con un mensaje del pasado, que pensamos que es el único válido y que no aceptan. Hay que buscar una solución urgentemente. Muchos no saben qué hacer y dan lo que tienen a personas que ya pertenecen al último tercio de la vida; a persona que, forzadas a alejarse de las formas tradicionales de la religión, por las transformaciones de las formas de vivir y de las culturas, todavía les restan no pocos elementos de la tradición. También estos están desamparados y sin ayuda. Quienes dedican su vida y sus esfuerzos a este tipo de personas hacen muy bien. Sin embargo, hay que hacer un gran esfuerzo para encontrar una solución para las generaciones futuras, porque de ellas será el mundo, la cultura, la espiritualidad y todo.
El silencio interior en una sociedad laica y global
Un camino sin creencias
Empezaremos por un enunciado:En una sociedad de innovación y cambio continuo (en las ciencias, en las tecnologías, en las formas de trabajar y en las organizaciones, en los sistemas de cohesión colectiva y en las finalidades) y globalizada, el camino espiritual, lo que hasta ahora se ha llamado “la religión”, no puede pasar por las creencias.
