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‘Hoy ya no tengo esos sueños’

     Pedro Casaldáliga El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía. Martini continúa…

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CÓMO DEJAR DE LLENAR UN POZO SIN FONDO. David Loy*

Según Buda Shakyamuni la causa de nuestro dukkha individual es tanha, que generalmente se traduce como "deseo", pero más literalmente sería "sed". Nada de cuanto bebemos puede saciar nuestra tanha porque esa sed se debe a un vacío en el centro de nuestro ser. Es como si el centro fuera un pozo sin fondo, algo así como los agujeros negros que los astrónomos creen que se hallan en el centro de la mayoría de las galaxias. Por mucho que intentemos llenar nuestro propio agujero negro con esto o aquello, todo termina tragado por él y desapareciendo en él. No tiene fondo porque nuestro sentido del yo es un constructo que no puede hallar fundamento. (…) El problema es la "sed", no la vacuidad en el centro de nuestro ser, sino nuestros incesantes esfuerzos por llenar ese agujero, pues lo experimentamos como un sentido de carencia que debe llenarse. El problema…

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LA SABIDURÍA DE LOS RABINOS

He aquí una pequeña selección de enseñanzas hasídicas*. El movimiento hasídico (hasid, "piadoso") nace en el seno del judaísmo polaco en el siglo XVIII, de la mano de Israel ben Eliézer (1700-1760), conocido por el sobrenombre de Baal Shem Tov ("maestro del buen nombre"), como movimiento de renovación que buscaba liberar la herencia judía de una acumulación de cargas legalistas. La actitud del Baal pone de relieve en todo momento la alegría ante la omnipresencia del Eterno. Entre los continuadores del movimiento destacan figuras como Rabí Beer de Mezdritch, el Maguid (predicador), Rabí Nachman de Braslav o Rabí Pinjas. Una vez el Baal Shem se detuvo en el umbral de una Casa de Oración y se negó a entrar. "No puedo entrar" -dijo-. "Está llena de enseñanzas y de preces desde el suelo hasta el techo y de pared a pared. ¿Cómo puede haber lugar para mí?" Y como viera…

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