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Nisargadatta P7

7. Silencio con el capítulo 34 (Nisargadatta. Yo soy Eso)

1. Recoger la atención con ayuda de la respiración. Seguir el movimiento del aire, unos minutos.  

2. Introducción a la reflexión

El capítulo subraya el error de ir persiguiendo conocimiento, paz, felicidad, como si fueran cosas que pueden alcanzarse desde el yo.

Distingue entre esta «pequeña» felicidad, o «pequeña» paz, o «pequeño» conocimiento -que son momentos de éxito o de placer, pero que se esfuman, no son permanentes- y la experiencia de Ser, establecerse en la profundidad, no al nivel del “personaje”: una vida en profundidad que es un estado permanente «paz-conocimiento-felicidad» …

¿Cómo?

“Sólo” hace falta no desear nada más. Y no se trata de vencer un deseo detrás otro, sino de comprensión, de una comprensión honda, capaz de motivar nuestra polarización:

En la vida nada puede conseguirse sin vencer obstáculos. Los obstáculos para la clara percepción del verdadero ser de uno son el deseo de placer y el miedo al dolor. La motivación placer/dolor es lo que se interpone en el camino. (209)

Debe ser sincero consigo mismo y realmente no desear ninguna otra cosa. Si mientras tanto usted quiere otras muchas cosas y se dedica a perseguirlas, su propósito primordial puede retrasarse hasta que usted se vuelva más sensato y deje de dividirse entre deseos contradictorios. (210)

Pero no se trata de reprimir ni de fuerza de voluntad, sino de alimentar el convencimiento, la comprensión de lo que vale la pena y de lo que no.

Una comprensión y un convencimiento que no aparecen por arte de magia haciendo un ratito de silencio, pero poco a poco, una y otra vez, gota a gota…

La propuesta de hoy iría en esa dirección.

Se trata de hacernos las preguntas que Nisargadatta plantea a sus oyentes en este capítulo. Responderlas personalmente, procurando ganar claridad en relación a lo que queremos, buscamos, deseamos o tememos.

Recomendable: papel y lápiz (aunque sea para escribir 1 sola palabra clave)

 

3. Reflexión

1 ª parte de la interrogación:

los seminarios, los silencios, mi búsqueda (sea cual sea la forma en la que la voy llevando a cabo),

¿para qué? ¿qué espero? ¿qué querría conseguir? durante este tiempo, ¿me parece que he ganado algo? ¿qué? ¿es algo permanente? ¿sí, no, cuándo, cómo …? ¿dónde pongo las esperanzas? ¿hasta cuánto estaría dispuesto/a a dedicarle? (etc.)…: ¿qué querría conseguir?

2 ª parte de la interrogación:

Detectar otros frentes de intereses. Apuntar o recoger todo lo que aparezca. Mantenernos con el interrogante abierto, en actitud atenta, observando, recogiendo lo que vemos: deseos, miedos, esperanzas …

No se trata de juzgar. Observamos lo que somos, observamos lo que sucede.

 

Hoy podemos dejarlo aquí. Si a alguien le queda tiempo (y si no, hay días por delante para seguir profundizando), a partir de lo que hemos visto este rato, calibrar afirmaciones como las siguientes:

– Qué inquietos … Toda la felicidad que pueden imaginar se encuentra en la seguridad de repetir el placer. (211)

– El fin del dolor no está en el placer.

El dolor va hacia el placer y el placer acaba en el dolor, ininterrumpidamente. (212)

– Al alivio momentáneo del dolor le llamamos placer, y construimos castillos en el aire esperando un placer inacabable al que denominamos felicidad. (212)

– Comprenda que la raíz de los miedos y de los deseos se halla en la expectación nacida del recuerdo, y dejarán de obsesionarle. (210)

– Desee lo que vale la pena desear y deséelo bien. (193)

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