2ª Práctica Viaje a Ixtlan

2.

(Con los capítulos 2-3)

-¿Cómo puedo saber quién soy, cuando soy todo esto? –dijo barriendo el entorno con un gesto de su cabeza. (V.I. 36)

[…] tu problema es que eres demasiado cierto, tus empresas son demasiado ciertas; tus humores son demasiado ciertos. No tomes las cosas por hechas.

[…] Cuando nada es cierto nos mantenemos alertas, de puntillas todo el tiempo. Es más emocionante no saber detrás de qué matorral se esconde la liebre, que portarnos como si conociéramos todo.   (V.I. 37, 40)

  

La primera frase, recuerda un texto de Nissagadatta (verlo abajo): «lo somos Todo», mi existencia no es la individualidad con la que me identifico. Una manera de trabajar esa comprensión es no comportarse desde el «personaje habitual».

Parece que la finalidad de lo que sugieren ambos es muy parecida: vivir «soy todo esto». Y la propuesta de Nisargadatta una manera de enfocar «borrar la historia personal». Es evidente que la cuestión no es modificar unos datos (superficiales retoques de maquillaje); la invitación apunta a otro nivel.

*

Observar, indagar. Procurar imaginar algún pequeño «cambio de piel» que pueda tocar algún aspecto importante de nuestros automatismos.

– Si me ofrezco la posibilidad de vivir el día (hoy, mañana …) «siendo todo esto«, como la «persona universal» que soy,… ¿Qué se interpone? Qué tics, hábitos en la forma de hacer/ser…, actúan de obstáculo.

– Dedicar un buen rato a valorar / sentir / impregnarse de esta posibilidad de Ser. Para poder mirar hacia la persona que vive bajo los patrones de sus tics «históricos», y ver cómo podemos sacarla de allí.

 

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P: ¿No queda ningún interés en uno mismo?

M: Por supuesto que me intereso por mí mismo, pero yo soy todo. […]  Usted está tan cegado con lo personal, que no ve lo universal. Esta ceguera no acabará por sí misma, debe ser eliminada hábil y deliberadamente. […] a medida que se sumerja profundamente en sí mismo en busca de su verdadera naturaleza, descubrirá que sólo su cuerpo es pequeño y sólo su memoria es corta, mientras que el vasto océano de la vida es suyo. […] busque y descubrirá la Persona Universal que usted mismo es (Yo soy Eso, 417)

 

P: No me veo a mí mismo como usted me ve, ¿qué debo hacer?

M: A un príncipe que se cree mendigo, sólo puede convencérsele de un modo: tiene que comportarse como un príncipe y ver lo que sucede. Compórtese como si fuera verdad lo que yo digo; y juzgue por lo que realmente suceda. Lo único que le pido es la poca fe que se necesita para dar el primer paso. La confianza llegará con la experiencia y ya no me necesitará a mí. […] Compórtese como si fuera la conciencia pura. More en ella, aprenda a aceptar la realidad de la conciencia pura. (Yo soy Eso, 348)