7ª Práctica Viaje a Ixtlan

7.

(A partir de: Viaje a Ixtlan, cap. 10 y 11)

El soñar es real para un guerrero porque allí puede actuar con deliberación, puede escoger y rechazar; puede elegir, entre una variedad de cosas, aquellas que llevan al poder, y luego puede manejarlas y usarlas […] En el soñar tienes poder, puedes cambiar las cosas; puedes descubrir incontables hechos ocultos, puedes controlar lo que quieras. […] Mientras que en un sueño común y corriente no puedes actuar con deliberación. (136)

El soñar es real cuando uno ha logrado poner todo en foco. (145)

 

Utilizaremos el recurso de “ensoñar” al servicio del cultivo del “ánimo del guerrero”

Lo más difícil en este mundo es adoptar el ánimo de un guerrero. De nada sirve estar triste y quejarse y sentirse justificado de hacerlo, creyendo que alguien no está haciendo algo. Nadie le está haciendo nada a nadie. Tú estás aquí conmigo porque quieres estar aquí. Ya deberías haber asumido la responsabilidad completa, y la idea de que estás a merced del viento debería ser inadmisible. (159-160)

Un guerrero crea su propio ánimo (171)

Un guerrero no es una hoja a merced del viento. Nadie lo obliga a hacer cosas en contra de sí mismo o de lo que juzga correcto. (172)

 

1. Vamos a visualizarnos, haciendo pie en ese nivel distinto del de los hábitos del yo, distinto del personaje del que nos revestimos cada día, con sus costumbres y automatismos. Procuramos hacer pie en lo que somos; nos visualizamos como sede de lucidez, paz, serenidad, atención, gozo… Cada uno con el rasgo o rasgos que elija.

 

2. Silenciados nuestros automatismos, procuramos visualizar (situarnos) en cualquier situación cotidiana propia de nuestra vida, ya sea conflictiva, o insustancial, …la que sea, alguna situación concreta y real.

Procuraré mirarla como si la viviera por primera vez. La observo atentamente (el lugar, el momento, las actividades o personas implicadas, etc.)

Luego entro en la escena como si lo hiciera por primera vez. Estrenándola. Miro las personas, la situación, la actividad, sin ninguna idea previa, sin rutinas, sin hábitos, sin fijaciones.

 

3. Y me miro a mí, viviendo la situación, no desde la «persona conocida», sino como espacio de lucidez, serenidad, alegría … que soy.

Como lo vivo, que vivo, como se transforma la situación.

 

Con calma, dándonos tiempo, procurando pasar de una idea vaga a imágenes más y más consistentes: :  el soñar es real cuando uno ha logrado poner todo en foco. (145)

Si no podemos profundizar más, retomamos los textos iniciales.

 

                       Un guerrero crea su propio ánimo (171)