Montserrat Cucarull Una reflexión sobre los resultados obtenidos de una lectura realizada al mismo tiempo de tres textos de sabiduría alejados culturalmente y pertenecientes a diferentes tradiciones espirituales, como son el Evangelio de Lucas (tradición cristiana), las enseñanzas de Lin Chi (budismo), y el Corán, (Islam) Todo un reto, porque lejos de tomar al pie de la letra lo que dicen los textos, hoy nos vemos obligados a transitar por ellos haciendo una lectura simbólica indagando sus propuestas de cualidad humana (CH) y cualidad humana profunda (CHP) desde distintas perspectivas, a través de las experiencias y vivencias de tres grandes maestros. El reto para la autora consistirá en saber leer estos textos, intentando identificar lo que es propio del momento cultural, histórico y de la tradición en el que fueron escritos y sin necesidad de creer nada, poder captar y certificar la cualidad humana que rezuman.
Raíces del diálogo interreligioso y misticismo.
El diálogo entre tradiciones que parte de las creencias y las llamadas ortodoxias, tiene severas limitaciones.
Entendemos por CREENCIA la adhesión incondicional y absoluta a formas y formulaciones.
El diálogo debe partir de lo que S. Juan de la Cruz llama el “toque” del Absoluto que engendra apertura interior, entrega, confianza, a eso se llama fe.
Quien cree poseer la verdad cree que todos deben venir a ella y sólo puede alimentar esa idea si posee la verdad en formas y fórmulas. Ese o no tiene interés real en el diálogo, o su interés es superficial, puesto que piensa ¿que le van a ofrecer las otras tradiciones que él no tenga ya?
Quien cree residir en la verdad usa el diálogo interreligioso de manera táctica como el mejor camino de traer a las demás tradiciones a la perfección de la propia verdad o como pura tolerancia en busca de una convivencia pacífica en buena vecindad.
El diálogo verdadero sólo se puede hacerse desde la perspectiva de la experiencia interior “del que no tiene forma” porque está en toda forma, del “toque” de S. Juan de la Cruz.
Esa es la base sólida y real del diálogo interreligioso
