Marià Corbí Nuestro ser cognoscitivo es una suma diversificada de funciones psíquicas: percepción, sensibilidad, conocimiento, amor, imaginación, voluntad, etc.; todo ello son aspectos diferentes de nuestro ser cognoscitivo. El núcleo de nuestro ser es percibir, tomar conciencia. Caminar hacia el conocimiento no puede tener fin. Siempre empezando mundos nuevos. El camino hacia la verdad, es un camino y una búsqueda que se hace con todo el ser, con la mente y el sentir. La verdad que se indaga es, al mismo tiempo, la verdad humana y más allá de toda medida humana. Es un camino sin fin. Es aprender a ser testigos imparciales del misterio sin fin de la existencia. La naturaleza humana y su destino es aprender, y aprender sin límite. Su ser conciencia-testigo es lo que lo define, y llegar a ser esta conciencia-testigo es lo que constituye su beatitud. Las creaciones de nuestra mente dirigen nuestra suerte como humanos.
El coloquio de los pájaros (selección)
«Cualquiera que se mantenga firme en el amor, renuncia a la vez a la religión y a la incredulidad. El amor te abrirá la puerta de la pobreza espiritual; y la pobreza te mostrará el camino de la incredulidad».
El místico y poeta persa Farid Uddin Attar, nos ofrece este diálogo sobre el camino interior:
«Los pájaros dijeron a la abubilla: «¿nos pides que abandonemos nuestra vida tranquila para abordar ese camino?»
La abubilla, en su calidad de guía respondió: «Aquél que ama no piensa en su propia vida; sea abstinente o libertino, es necesario renunciar a la vida cuando se ama de verdad.
Puesto que tu ser no está de acuerdo con tu alma, sacrifícala, y así llegarás a la meta de tu viaje. Si tu alma es un obstáculo a tu viaje, apártala y luego mira hacia delante y contempla. Si se te pide que renuncies a la fe, si se quiere que renuncies a la vida, hazlo: deja tu fe y sacrifica tu vida. El ignorante de lo espiritual pretenderá que es falso que el amor sea preferible a la infidelidad o a la fe, al decir: ¿Cuál es la relación existente entre la fe, la infidelidad y el amor? ¿Acaso se preocupan los amantes de sus vidas?
(…) Cualquiera que se mantenga firme en el amor, renuncia a la vez a la religión y a la incredulidad. El amor te abrirá la puerta de la pobreza espiritual; y la pobreza te mostrará el camino de la incredulidad. Cuando no te quede ya ni incredulidad ni religión, tu cuerpo y tu alma desaparecerán; serás entonces digno de estos misterios: es en efecto necesario ser así para penetrarlos. Avanza sin temor en este camino y renuncia sin vacilar a la fe y a la infidelidad. No titubees, retira tus manos de la infancia; ten más bien por esta empresa el ardor de los valientes. (p.121)
Dame un poco de Tu amor, ¡oh Tú, que eres mi recurso!, pues sin Tu amor mi alma se muere. La impiedad es para el infiel, la devoción para el creyente; pero el corazón de Attar desea tener un poco de amor Tuyo para compartir. (63)
Lo ha conocido aquél que no ha buscado conocerlo más que por Él. Como no hay otro Ser más que Él en los dos mundos, ¿con quién si no es con Él se podría estar en relación de afecto y de amor? El océano encrespa sus olas para proclamar Su esencia; pero tú no comprendes este discurso y permaneces en la incertidumbre. Todo aquél que no sabe encontrar en este océano la esencia, deja de existir, pues no encontrará más que vacío y negación de todas las cosas. En verdad ninguna alegoría ni explicación podrían dar una idea justa de Su trascendencia. Nadie puede conocerlo ni encontrar su huella si no es por Él. Entrégate y sírvele; tal es la perfección y eso es todo. Renunciando a ti mismo obtienes la garantía de la unión. Fúndete en Él para penetrar ese misterio; lo demás es superfluo. Marcha en la senda de la Unidad (Tawhid) y mantente alejado de toda dualidad: un sólo corazón, una quibla, un rostro».
Fragmento de: Farid Uddín Attar. El coloquio de los pájaros. Madrid, Sufí, 2003. 416 p. (pgs. 54-55)