Rabindranath Tagore, Últimos poemas
La vida que fluye por mis venas, noche y día, Danza en ritmos maravillosos en los cielos, Circula a través de los poros de la tierra, Llevando alegría a las hojas, flores y granos. Año tras año, vida y muerte saltan Con la marea y flujo de los océanos. Esa vida perpetua late por mis miembros, Dándoles majestad, Y el latir de las Edades Baila en mis nervios. Rabindranath Tagore, Últimos poemas, Visor de poesía, 2002Selección Pepa Torras Virgili
Ahora que siento amor
Ahora que siento amor Siento interés por todo lo que huele. Nunca antes me interesó que una flor tuviese olor. Ahora siento el perfume de las flores como si viese algo nuevo. Sé bien que ellas olían, como sé que existían. Son cosas que se saben por fuera. Pero ahora lo sé con la respiración de la parte de atrás de la cabeza. Hoy las flores me saben bien con un gusto que se huele. Hoy a veces me despierto y huelo antes de ver. Fernando Pessoa, Poesías completas de Alberto Caeiro, Editorial Pre-textos, 1997 Selección Pepa Torras Virgili
Libre de cualquier plegaria
No obres de antemano, No envíes nada fuera, Mantente Dentro: Transfundido de nada, Libre de cualquier Plegaria, Sutilmente acordado según La pre-inscripción Insuperable, Yo te acojo En lugar de toda Paz Paul Celan, Lichtzwang, Cuaderno de versiones de José Ángel Valente, Galaxia GutenbergSelección Pepa Torras Virgili
Morada de la luz
El hosco cielo va rodando arriba Y amenaza sobre los montes negros. Al fin será esta casa mi morada Y hasta lo que es más duro en ella (ese muro De piedra, tan rotundo) Dormirá sosegado en mi pupila. En esta casa el tiempo es la ternura Y siempre callo hasta que sea el silencio Lo que discurra dentro de mis venas. En mi morada no hay días ni noches. Mi morada es mi día y es mi noche. Cada mínima estancia es azotea. Floto en su soledad, bebo en su sombra; Si ascendiendo a los desvanes de la luz Desciendo hasta un saber que ya no sabe. Esta casa, en quietud, está girando -planetario de amor- en torno del remanso de los cuerpos. En ella voy, sin ir, a cada sitio Y a sus goces regreso sin marcharme. Todo cuanto busqué, aquí lo encuentro. Esta morada es mundo sin…
La luz a ti debida
Sé que llegará el día en que ya nunca Volveré a contemplar Tu mirada curiosa y asombrada. Tan sólo en tus pupilas Compruebo todavía, Sorprendido, La belleza del mundo -y allí, en su centro, tú, iluminándolo. Por eso, ahora, Mientras aún es posible, Mírame mirarte; Mete todo tu asombro En mi mirada, Déjame verte cuando tú me miras También a mí, Asombrado De ver por ti y a ti, asombrosa. Ángel González, Otoños y otras luces, Editorial Tusquests, 2008Selección Pepa Torras Virgili
