La acción liberadora.
Sitúa tu corazón en la acción, pero nunca en la recompensa, No trabajes por un resultado, pero no dejes de hacer tu tarea. Realiza tu trabajo en la paz del Yoga, impertérrito ante el éxito o el fracaso. El Yoga es la ecuanimidad de la mente. Reúne tu razón y tu voluntad en la contemplación, El que sigue este camino tiene un sólo pensamiento y éste es el objetivo de su determinación. Pero múltiples e infinitos son los pensamientos del ser humano falto de determinación. Hay personas que no ven pero dicen palabras muy bien dichas. Siguen los Vedas al pie de la letra y dicen: "esto es lo que enseñan"- Su alma está llena de deseos egoístas y su cielo es otro deseo egoísta. Tienen oraciones para los placeres y los poderes, y esperan recompensas por ellas. (Del Bhagavad Gîta, cap., II -Hinduismo-)
YHVH es sinónimo de libertad.
[…] YHVH es sinónimo de libertad. Es el preámbulo de las diez Palabras (en hebreo este pasaje no se conoce como "mandamientos", dibrot significa palabras, no mandamientos) no leemos "no tengas más Dios que Dios" si no "no hay otro Dios (Elohim)". No es una orden, es una proposición, la indicación de un camino, de una dirección, de un proyecto: camino de liberación. Somos esclavos de la imagen que nos hacemos de Dios, y, antes que nada, esclavos de la imagen que nos hacemos de nosotros mismos. En el Uno no hay dos, no hay nada fuera del Uno. La libertad es exigente. No tener más Elohim que YHVH apunta hacia no añadirle nada, no asociarle nada, ningún otro valor, ni delante, ni contra, ni al lado, de Mi-yo YHVH, ninguna religión, ninguna doctrina, ninguna ambición, ningún proyecto, ningún objeto, ningún poder. YHVH pone en guardia contra la reducción del…
La libertad religiosa.
¡Allanad para una feliz descendencia el camino hacia ese grado de cultura, hacia esa tolerancia humana general, por la que en balde sigue suspirando la razón! ¡No premiéis ni castiguéis ninguna doctrina, no seduzcáis ni corrompáis ninguna opinión religiosa! Al que no estorba la felicidad pública, al que actúa con rectitud respecto a las leyes civiles, respecto a vosotros y a sus conciudadanos, dejadle hablar como piensa, dejadle dirigirse a Dios según su manera o la de sus padres, y buscar la salvación eterna donde crea encontrarla. ¡En vuestros Estados, no permitáis que nadie denuncie lo íntimo ni sea juez del pensamiento; no permitáis que nadie se apropie un derecho, que el omnisciente se ha reservado sólo para sí! ¡Si nosotros damos al César lo que es del césar, dad vosotros también a Dios lo que es de Dios! ¡Amad la verdad! ¡Amad la paz! (Moses Mendelson (1729-1786). Jerusalem o…
Hay entre los cielos y la tierra…
Hay entre los cielos y la tierra grandes signos para aquellos que quieran entender. Mirad y reflexionad. ¡Grandes signos por doquier! ¡Eso sí son textos sagrados! ¿No es maravillosa la tierra y los cielos, la sucesión de noches y días, cómo corre el agua, cómo avanzan las naves sobre los mares y los astros en los cielos? ¿No son una maravilla los vientos que nos traen las llúvias, mueven las nubes y ayudan a los barcos en su navegación? Observad sus signos y sabréis cómo es el Único, el Clemente, el Misericordioso. No os confundáis adorando imágenes o piedras. Permaneced atentos a sus signos y sabréis hacia dónde dirigir vuestros pensamientos. Entre los hombres y las mujeres instituyó bondad y amor. Ése sí es un signo milagroso para quien quiera reflexionar. (del Corán 30,20 y ss.)
Y H V H
[…] Entre todos los Nombres hay uno más citado en la Torá que cualquier otro: es el inefable Yod-He-Vav-He. Nunca hay que perder de vista que YHVH es indeterminado, expliquemos de él lo que expliquemos. No tiene significado alguno, como tampoco lo tiene la Creación. Somos nosotros, los seres humanos, los que necesitados de sentido nos empeñamos en determinar aquello que es indeterminado. Para que el mundo permanezca indeterminado, es decir, en la esfera indefinida de la libertad, hace falta que se fundamente sobre algo absolutamente libre. El Nombre nos ofrece esa referencia y los sentidos que le otorgamos, que son bien poca cosa, no son más que los artificios que nos permitirán, quizás, hacer aflorar al Ser, la Causa, la Fuente Abismal. La meditación sobre el Nombre nos ha de conducir hacia el encuentro de lo inefable indeterminado. lo indeterminado no es una respuesta. Es una pregunta. Nos sirve…
