Teresa Guardans En los últimos años estamos viviendo los efectos de la llamada “economía de la atención”, un modelo económico que basa la obtención de beneficios en la captación y manipulación de la atención de miles de millones de seres humanos. El psiquismo, la atención y el sentir, todo, se ve profunda y directamente afectado por el peculiar uso de las tecnologías que se está llevando a cabo desde este modelo económico. Vamos a reflexionar sobre ello, deteniéndonos especialmente en el impacto que pueda tener sobre el cultivo de la cualidad humana, sobre la mismísima viabilidad de unas sociedades “sanas”.
La auténtica cualidad humana no es buscar la salvación.
Quien busca salvarse no ha comprendido con claridad lo que es el camino al conocimiento silencioso, lo que es el camino espiritual.
Quien obedece para salvarse; quien se sacrifica para salvarse no está dispuesto a morir a sí mismo, a desaparecer por completo para poder conocer “al que es”, al Único.
Quien busca salvarse huye de las ruinas completas. No comprende que sólo hay salvación cuando no hay nadie a quien salvar.
Mientras se busque la salvación se permanece en la dualidad. Cuando se ha comprendido que no hay nadie a quien salvar, se sale de la dualidad.
