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LA EXTRAÑA NECESIDAD DE VER Y DE HACER VER

            Charles Juliet habla con Bram van Velde (1)

Lo que siempre me llama la atención en Bram (1895-1981) es su rechazo a toda conversación, su aversión a las palabras. Por ello con él siempre se producen grandes silencios. Luego le hago una pregunta, y la respuesta surge breve, franca. A veces él mismo parece sorprenderse; da la sensación de que sólo después, como yo, alcanza a comprender cabalmente su sentido. Suele suceder también que la frase quede en suspenso porque Bram está como perdido en sí mismo. (84)

– Yo no puedo emplear palabras. Evidentemente, a veces tienen cierta utilidad. Pero lo esencial no pueden decirlo.

De hecho Bram llega a hablar sin hacer frases. Y, por lo tanto, se comprende muy bien lo que quiere expresar. Pero nunca formula razonamientos, encadenamientos de ideas. Únicamente el hecho, la comprobación desnuda, la fulguración que lo atraviesa. (90)

Acaba de llegar de Ginebra donde vive, creo, desde hace dos años. Pronto tendrá setenta. No tiene familia, no tiene casa, no tiene estudio. Totalmente desposeído. Maravillosamente libre, sereno y desgarrado. Antes de dejarle le pregunto qué hace cuando no pinta. “Estoy siempre en el camino –me responde–, espero, me preparo”. (39)

Una pequeña selección:

– Al pintar, busco el rostro de lo que no tiene rostro.
– Lo más difícil es no querer.
– Lo importante es no ser nadie
– Cuanto más se sabe, menos se es.
– La pintura es un ojo, un ojo encegado que continúa viendo, que ve lo que lo enceguece.
– Esa cosa pequeñísima, que no es nada, domina la vida.
– El gran peligro es la fabricación. No forzar nunca las cosas. No se puede más que esperar.
– Para ser verdadero hay que sumergirse, tocar fondo. Pero la mayoría quiere dominar. Lo que hay que hacer es dejarse dominar.
– Para el artista la cosa es todo o nada. Si no es todo, es nada.
– La pintura ayuda a ver. Ella hace de la vida, de la complejidad de la vida, algo que puede verse. Hace visible aquello que uno no puede ver.
– Es difícil asir la vida con las manos.
– Cada vez es un nuevo intento por ir. Ir a ver: ir hacia la visión.
– Pintar es aproximarse a la nada, al vacío.
– La pintura es silencio.
– El camino del éxito es un mal camino.
– No ser nada. Simplemente nada. Es una experiencia que da miedo. Hay que desprenderse de todo.
– El arte es riesgo.
– Un esfuerzo sincero hacia lo imposible, hacia lo desconocido.
– Un cuadro es un momento único. Pero hay pintores que se atienen a recetas y piensan que una receta puede conducirles a grandes momentos.
– Estoy en el vacío. Nada a qué aferrarme.
– Es un salto al vacío cada vez. Voy al encuentro de lo desconocido.
– Hay que intentar ver donde ya no es posible ver, donde ya no hay visibilidad.
– ¡Es tan extraña esa necesidad de ver y de hacer ver!
– Dejar que ascienda lo desconocido.
– Lo que más me ha impresionado a lo largo de mi existencia es la inmensa cobardía del ser humano ante la vida. Una cobardía verdaderamente ilimitada.
– Intento aproximarme. A veces no hay que esperar nada. Pero este acercamiento tiene algo de sagrado.
– Siempre somos dos. Uno vivo y el otro muerto. Y los dos están constantemente en disputa.
– Esa luz que a veces uno espera no hay que guardarla en el bolsillo. Uno la pierde enseguida.
– Para llegar a ser algo es necesario no ser nada.

Por la mañana Bram es capaz de pasarse tres horas sentado en el jardín meditando, pero sin pensar nunca en el cuadro en curso.

– El cuadro no expresa una lucha contra los otros, sino contra sí mismo.
– No sé si me he aproximado lo suficiente a aquello que me propuse. Pero al menos lo he intentado. He hecho lo que he podido. He ido tan lejos como me lo han permitido mis fuerzas.
– Todo consiste simplemente en devolver lo que nos ha sido dado.
– Hay que arrancarse de este mundo, de esta vida que llevamos.
– Hay que tener la fuerza de romper el hechizo.
– Uno se encuentra en un terreno en el que ya no existe el saber. Por el que hay que avanzar sin saber nada, aún sin saber hacia dónde se va.
– Hay que hacer aquello que sólo uno puede hacer.
– Una obra es una cadena que se construye eslabón a eslabón.
– Me gusta andar. Andar es siempre un placer.
– Me siento ligado a la vida. A la inmensidad y a la complejidad de la vida. Cada cuadro es un impulso hacia ella.
– Cuando más perdido está uno, más es empujado hacia la raíz, hacia la profundidad.
– El cuadro es un esfuerzo hacia la fuente, una búsqueda del misterio de la vida con todo el ser.
– Hay tantas personas que se creen buenas, inteligentes, generosas y no saben que están muertas.
– Parece que cada uno se construye su refugio. Pero lo necesario es ser sin refugio.
– Ver significa realmente no tener ningún conocimiento.
– Es un esfuerzo tal hacia la vida, que todo el ser se encuentra comprometido en él.

[Escribe Julien:] “Quiero a este hombre bueno, simple, lúcido, despojado, transparente, hipersensible, sereno y salvaje, solitario, enamorado del silencio, trágico y jovial, que ha tenido el coraje, casi sobrehumano, de permanecer en lo peor sin desviarse jamás de su camino. (181)


(1) Charles Juliet. Una vida secreta. Encuentros con Bram van Velde. Barcelona, La Rosa Cúbica, 2008. 220 p.

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