Teresa Guardans En los últimos años estamos viviendo los efectos de la llamada “economía de la atención”, un modelo económico que basa la obtención de beneficios en la captación y manipulación de la atención de miles de millones de seres humanos. El psiquismo, la atención y el sentir, todo, se ve profunda y directamente afectado por el peculiar uso de las tecnologías que se está llevando a cabo desde este modelo económico. Vamos a reflexionar sobre ello, deteniéndonos especialmente en el impacto que pueda tener sobre el cultivo de la cualidad humana, sobre la mismísima viabilidad de unas sociedades “sanas”.
La política después de la indignación
La política ha pasado por todas las posibles consideraciones, desde lo más estimable a lo más despreciado; de ser una tarea de unos pocos, luego de todos y finalmente de nadie; ha sido la solución y ahora parece el problema. Estimada en ciertos momentos de la historia como la ocupación más noble, sobrevalorada incluso como si fuera un procedimiento de salvación, temida como sede del poder, en ocasiones considerada al menos un oficio respetable, es actualmente tolerada como algo irrelevante e incluso abiertamente despreciada por ser la causa de nuestros peores males.
Daniel Innerarity es catedrático de filosofía política y social, investigador IKERBASQUE en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática (www.globernance.org). Este artículo procede de su página: http://www.danielinnerarity.es/
