CETR El artículo plantea una crítica a la forma en que se entiende el paso hacia las llamadas sociedades del conocimiento, señalando que este proceso no supone una transformación real mientras continúe dominado por el capitalismo neoliberal. La ciencia y la tecnología han sido absorbidas por un sistema basado en el individualismo, el libre mercado y la rentabilidad a corto plazo, lo que impide afrontar de forma efectiva tanto la crisis ecológica global como el profundo cambio en las formas de vivir y sobrevivir, hoy marcadas por la interdependencia y el conocimiento. Frente a discursos como el “capitalismo verde”, el “capitalismo consciente” o el “multicapitalismo”, se muestra que estas propuestas no rompen con la lógica del sistema, sino que la maquillan incorporando selectivamente críticas ecológicas y sociales para asegurar su continuidad. Transitar hacia las sociedades del conocimiento, sólo será posible mediante un proyecto axiológico colectivo que supere el individualismo, reconozca la interdependencia entre seres humanos y naturaleza, y sitúe el desarrollo científico y tecnológico al servicio del bienestar común y de la vida en su conjunto.
Los problemas axiológicos de las sociedades de conocimiento
Ponencia de Marià Corbí del Congreso de Bioética organizado por la Universidad Nueva Granada, de Bogotá, del 3 al 5 de noviembre 2010.
La plena industrialización, la desaparición completa de las sociedades preindustriales y, sobre todo, la aparición y asentamiento de las sociedades de conocimiento han provocado un gran desplazamiento de todas las cuestiones axiológicas y, por consiguiente, también de las cuestiones religiosas y éticas. Las sociedades de conocimiento no son sociedades sabias, son únicamente sociedades que viven y prosperan creando continuamente conocimientos científicos y tecnológicos. Pueden ser tan necias o más que las sociedades que les precedieron.
Las sociedades de conocimiento son sociedades de innovación continua en ciencias y tecnologías; innovaciones que se extienden a todos los niveles de la vida humana, y que provocan un cambio continuo de la interpretación de la realidad también en todos sus niveles. Las innovaciones científicas van seguidas y acompañadas por innovaciones tecnológicas. Las innovaciones tecnológicas provocan cambios en los modos de trabajar y de organizarse. Los cambios en los modos de organizarse exigen cambios en los sistemas de cohesión, valoración y fines de los grupos. En las sociedades de innovación todo cambia continuamente. Se vive y se prospera cambiando y estando dispuestos a cambiar lo sea preciso. Hay que ponderar adecuadamente este hecho: se vive de cambiar.
