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Nisargadatta P3

3. Silencio con el capítulo 18 (Nisargadatta. Yo soy Eso)

P: Yo soy lo que sé que soy

M: ¡No puede decir que usted es lo que cree que es! Sus ideas sobre sí mismo cambian día a día y momento a momento. La imagen que tiene de sí mismo es lo más cambiante que hay en usted. Completamente vulnerable, a merced de cualquiera que pase por su lado. Un disgusto, la pérdida del trabajo, un insulto, y su propia imagen, lo que usted llama su persona, cambia profundamente. Para conocer lo que es, primero tiene que investigar y saber lo que no es. Y para saber lo que no es, tiene que vigilarse a sí mismo cuidadosamente, rechazando todo lo que no concuerde con el hecho básico: “yo soy”. Las ideas como: yo he nacido en tal sitio, en tal fecha, de mis padres, y ahora soy tal y tal, viviendo en, casado con, padre de, empleado por, y así sucesivamente, no son inherentes al sentido de “yo soy”. Nuestra actitud común es “yo soy esto”. Separe tenaz y perseverantemente el “yo soy” de “esto” y trate de sentir lo que significa ser,  simplemente ser, sin ser “esto” o “aquello”. Todos nuestros hábitos se oponen a ello y la tarea de combatirlos es larga y a veces pesada, pero un entendimiento claro ayuda mucho. Cuanto más claramente entienda que en el nivel de la mente usted sólo puede ser descrito en términos negativos, más rápidamente llegará al fin de su búsqueda y a realizar su ser ilimitado. (p.102)

1. Sus ideas sobre sí mismo cambian día a día y momento a momento. La imagen que tiene de sí mismo es lo más cambiante que hay en usted. Completamente vulnerable, a merced de cualquiera que pase por su lado. Un disgusto, la pérdida del trabajo, un insulto, y su propia imagen, lo que usted llama su persona, cambia profundamente.

– ¿Es así? ¿consigo localizar distintas imágenes mías? En los últimos días, o semanas, o meses…, observo los momentos de «éxito» y los momentos de bajada. Me miro, como quien miraría las imágenes de un vídeo. Constato como las circunstancias modifican mis actitudes, mi propia valoración, mi forma de funcionar, de sentir y de pensar ….

– ¿Quiero seguir siempre subiendo y bajando, como una hoja bailando al son del viento?

2. Las ideas como: yo he nacido en tal sitio, en tal fecha, de mis padres, y ahora soy tal y tal, viviendo en, casado con, padre de, empleado por, y así sucesivamente, no son inherentes al sentido de “yo soy”. Nuestra actitud común es “yo soy esto”.

– Sin prisas, me voy describiendo: nací, esto, aquello. Cuando haya acabado, voy a hacer lo mismo en relación a alguna persona cercana a mí. La describo: «nacida en x, …. etc. etc.». Ir escribiendo puede ayudarnos. Todos estos rasgos forman parte del «soy esto y aquello» de cada uno; nos distinguen.

¿Y si miro lo que compartimos? Vamos buscando lo que compartimos, los elementos iguales. Observamos. Unos minutos.

Y, si podemos, damos un paso más.

Intentaremos percibir el «hecho mismo de existir» en uno y en el otro. Siento la respiración, el latido, la vida que se despliega aquí, en mí. … Y en la otra persona.

Me quedo ahí tanto como puedo, procuro poner la conciencia de existir en primer término, por delante de todos los «estos y aquellos». Procurando percibir el existir, sentirlo … La atención centrada en la respiración nos ayudará.

 

Separe tenaz y perseverantemente el “yo soy” de “esto” y trate de sentir lo que significa ser,  simplemente ser, sin ser “esto” o “aquello”. Todos nuestros hábitos se oponen a ello y la tarea de combatirlos es larga y a veces pesada, pero un entendimiento claro ayuda mucho.

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