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Un nuevo libro: Geneviève Lanfranchi

Me alegra poder anunciar que, ¡por fin!, salen a la luz los escritos de Geneviève Lanfranchi. Quienes me han ido siguiendo quizás me han oído hablar de ella y citarla, y comentar que esperaba, algún día, poder dar a conocer su obra y su itinerario. Y el día llegó, ya está aquí el libro Geneviève Lanfranchi. En busca de la existencia esencial (Universo de Letras, 2026), en papel y en e-book, edición castellana y edición en catalán, accesible también a través de librerías y de otras plataformas on-line (agapea.com , Fnac.es .

¿Por qué ese empeño mío? ¿Qué nos aporta esa indagadora francesa del siglo pasado? Así respondo en los primeros párrafos del libro:

«Geneviève Lanfranchi, 1912-1988… ¿Quién fue? ¿Qué nos aporta?

Como primera aproximación podríamos decir que nos encontramos ante una vida guiada por el anhelo de absoluto, dedicada a indagar una posible espiritualidad sin Dios. O ante una mística laica, empeñada en desentrañar las raíces de la profunda cualidad humana, especialmente cuando esta no puede sustentarse sobre unas creencias religiosas que han perdido su razón de ser. O ante una filósofa que hizo del amor a la verdad, un modo de vida.

En la Francia de hace casi cien años, Lanfranchi vivió en carne propia la dificultad de poder aunar racionalidad crítica y ese ámbito al que se referirá como “vivencia poética”: un modo de sentir la realidad como presencia innombrable de un “no sé qué” de infinito valor, percibido como lo más esencial de la existencia. Quizás esa vivencia guardaba algún parentesco con las descripciones de la mística. Pero Dios había abandonado su trono. Entonces, ¿cómo explicarlo? Y, sobre todo, ¿cómo no perder la posibilidad de acceso a ese valor esencial del existir?

Había que investigarlo. Negar la vivencia no era una opción. Lanfranchi intuye que la escisión que experimenta entre razón y vida interior no es un problema personal suyo. En todo caso, su experiencia particular puede ser síntoma de una situación colectiva, de una transformación que no va a detenerse, al contrario. Y tampoco es algo anecdótico. Comprende que, si no se le pone remedio, esa escisión tiene y tendrá profundas consecuencias para un desarrollo social armónico y saludable. Siente la urgencia de buscar salidas. Se le hace evidente que deberá trabajar desde la razón para profundizar en las peculiaridades propias de la especie humana, para ampliar las bases de la psicología. Y, al mismo tiempo, habrá que explorar muy cuidadosamente la naturaleza de la vivencia poética, y ya no sólo desde la razón, sino buscando los medios adecuados para aproximarse a ese ámbito de experiencia. ¿Cómo? Intentándolo, sin más.

Ese doble esfuerzo será su legado. Geneviève Lanfranchi mantuvo, por un lado, un diario de ese intento paciente y práctico, su itinerario de indagación interior. Y por otro, no cejó en su empeño intelectual por dotar de fundamento teórico a ese peculiar modo humano de reconocimiento de la realidad, a esa “mística laica”, a esa “vivencia poética”. […] Impulsó grupos de interiorización, ofreció algunas orientaciones en sus clases de filosofía, pero, ante el reto inmenso que la humanidad debía afrontar, era muy consciente de haber podido aportar solo una pequeña semilla, que quizás quedaría perdida en el olvido, sin ni tan siquiera llegar a echar raíces.»

Tuve la inmensa suerte de que unos fragmentos de su diario personal se cruzaran por mi camino, por allá en mis años jóvenes. Su lectura me impactó y me ayudó inmensamente, porque alimentó mi confianza y mi convencimiento. Me estaba diciendo: «da valor a tu intuición, se puede, no se necesita tener ningún don especial, tan solo desearlo, interesarse». Y, cuando ya años después, pude conocerla mejor, vi que ese mensaje era su obsesión, lo que la impulsaba en su empeño comunicador: la convicción de que abrirnos a la dimensión silenciosa interior es lo que nos hace profundamente humanos, y que eso es algo que está al alcance de todo el mundo. Pero si no se tiene noticia de ello… De ahí su incansable esfuerzo.

 

G. Lanfranchi, 1985.

En las primeras páginas del libro (que pueden leerse en el enlace que ofrece la editorial) cuento cómo pude ir siguiendo su rastro hasta dar con el resto del diario y con otros escritos de ella, me ahorro repetirlo aquí. También recientemente tuve la oportunidad de presentar a Geneviève Lanfranchi en un curso sobre mística, organizado por la Fraternidad del Santo Nombre, una charla en la que procuré dar una visión general sobre su aportación y a la que se puede acceder desde este enlace: https://youtube.com/live/LyV6GyjJaP8

Por ello creo que lo mejor que puedo hacer en este punto es compartir alguno de los textos que recojo ya al final del libro, textos que pueden dar idea del sabor de su experiencia vital. Escribe ella,

«Don de si a esa “noche”, como si esa realidad nocturna fuera portadora de más sentido y de más significación que todo lo que existe en el mundo y en uno mismo: matriz última; reposo creador; “fuente oceánica” de toda vida, por lo tanto, de toda sensación de realidad, de belleza, de generosidad. Noche visceral: espacio de una alquimia totalmente desconocida para nosotros, espacio de intercambios moleculares o atómicos que nos constituyen sin haberlos percibido. Noche del pasado más lejano, que se remonta no solo a nuestro origen personal, a la matriz materna, sino a la noche de las sucesivas generaciones de seres humanos y del conjunto de seres vivos. Noche cósmica también: esta conciencia tan misteriosa y tan presente nació en la tierra a partir de procesos desconocidos; está vinculada a esta tierra, vinculada al cosmos y no deja de estar unida a él por una psicología totalmente basada en procesos químicos complejos.

            Todas estas ideas no tienen por qué aflorar. Lo que importa es esta reabsorción de todos los aspectos de la “conciencia de” en esa “noche”; pues es esa vivencia la que se pondera como valor último. El intento adecuado: disolverse en ella para siempre, en un gesto de absoluto amor que se percibe como el único amor verdadero; o, también, como si esa noche fuera el alfa y omega de toda realidad cósmica.»

«Ofrecerle todo a esa noche, abandonarse a ella sin reservas, abre la puerta al reconocimiento de uno mismo: de una existencia, hasta ahora, desconocida. Esa noche es, en esencia, de la misma naturaleza que la vacuidad. La vacuidad invitaba a salir de la cueva, a volar. La noche, por el contrario, conduce a través del ser. Es un hacerse presente a sí mismo que transforma, transforma unas esperanzas y unos deseos de corto vuelo, como dejándolos en suspenso, modificando su orientación, dirigiéndolos hacia ese Fondo inmenso, que acoge, ensancha y pacifica. Inmensidad nocturna, tan similar a la transparencia del espacio.

En la medida en que nos ejercitamos para devenir receptores de la vacuidad, en la medida que le hacemos espacio en nosotros, la descubrimos en todo lugar, siempre presente, porque es la cualidad propia de todo, y los ojos, los oídos, la percepción entera reconoce su sabor donde sea.

Ella llena el espacio, un espacio que tiene mucho más que tres dimensiones, ya que no es solo psíquico o mental, sino que tiene todo el brillo de sensaciones infinitas, todas las vibraciones del amor, todas las profundidades de la Noche.

            Omnipresencia de la vacuidad que todo lo abraza, que todo lo penetra, percibida por medio de cada una de las capacidades, cada una a la manera que le es propia; percibida en todo lugar, en toda forma, a través de todas las apariencias, a través de las relaciones con los demás. La vida cotidiana misma, que antes podía parecer un obstáculo insuperable, es la aliada; los gestos más familiares, impregnados de luz invisible,

nada ha cambiado
todo ha cambiado
secretamente, todo se ha transfigurado.»

“Nada ha cambiado, todo ha cambiado” … Geneviève Lanfranchi hizo todo lo que estuvo a su alcance para dar consistencia a esa vivencia transformadora, para fundamentarla, para subrayar su valor, para facilitar la exploración, para orientar. A través de todo tipo de escritos, en diálogos, en grupos de trabajo, en jornadas, siempre invitando a no perder la oportunidad de vivir la vida humana en toda su potencialidad cualitativa.

            Espero haber logrado recoger en este libro lo esencial de su legado, de tal modo que su aportación pueda seguir inspirando, pueda seguir viva. Y si os parece que vale la pena, os agradeceré que me ayudéis en su difusión, que la deis a conocer también. Gracias de corazón.

En castellano,
Fnac.esAgapea.com ;  enlace a la página de la editorial:
https://libros.cc/Genevieve-Lanfranchi.htm?isbn=9791387715151
por whatsapp:
https://libros.cc/Genevieve-Lanfranchi.htm?isbn=9791387715151&utm_source=whatsapp

En catalán:
Fnac.es. ;  Agapea.com ;
enlace a la editorial: https://libros.cc/Genevieve-Lanfranchi.htm?isbn=9791387715144
whatsapp:  https://libros.cc/Genevieve-Lanfranchi.htm?isbn=9791387715144&utm_source=whatsapp

 

 

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