Marià Corbí

Yoga del conocimiento en Can Bordoi – EJERCICIO 4º

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Éste texto corresponde a los ejercicios propuestos por Marià Corbí durante el fin de semana de práctica del Jñana Yoga o Yoga del conocimiento en Can Bordoi en Enero de 2008. Se toman como textos de referencia el Yoga Vasishta de Valmiki y el Mathnawi de Rumi.

Tema:
Vamos a trabajar sobre la irrealidad del sentimiento de ego y sobre la necesidad de hacer pie en una dimensión de nuestro propio existir que está en nuestra propia interioridad, porque es nuestra verdadera realidad.

Lo haremos desde doble perspectiva: trabajaremos la irrealidad del sentimiento del ego desde el Yoga Vâsishtha; y trabajaremos la necesidad de hacer pie en un nivel de nuestro propio interior desde Rumí.

Hablan de lo mismo y exhortan a lo mismo, pero con estilos y planteos muy diferentes, pero, a mi parecer, complementarios y confluyentes.

Empezaremos con textos y comentarios del Yoga Vâsishtha (ejercicios 1 hasta el 5) y seguiremos con textos inspirados en Rumí(ejercicios 6 y 7).

EJERCICIO 4º.
Sólo Él, “eso no dual que es”, es nuestro propio ser.

Lo que aparece ante nosotros como yo y como lo otro, no es en verdad tu ser, porque cuando los buscas no los encuentras.
Si indagas en profundidad tu ego, no lo encontrarás y sólo toparás con “eso que es”.

La convicción de que no existimos ni tú, ni yo, ni el mundo, conduce a la liberación y nos libra del sufrimiento.
Sólo Él existe. ¿Dónde está nuestro temor, nuestra sumisión y nuestro sufrimiento?

Todo lo que existe es la conciencia infinita o Brahman; el mundo objetivo es como un espejismo, del que tanto se puede decir que es como que no es.
Todo lo que damos por real es sólo un espejismo que nuestra mente y nuestro sentir proyecta sobre la conciencia infinita.

La semilla de este mundo objetivo es el sentimiento del ego.
Los sentidos y sus objetos, las más variadas formas mentales, el cielo y la tierra con todas sus montañas, océanos, etc.…, la división del tiempo y todos los nombres y las formas, sólo son partes de este árbol de apariencia ilusoria.

Todo el mundo objetivo, desde lo más grande a lo más pequeño, es construcción de nuestro ego. El sentimiento que le da a él por real, da por reales todas sus construcciones.
Tanto él, como sus construcciones de entidades, son ilusorios.

¿Cómo podemos quemar la semilla del ego? Si investigas tenazmente su naturaleza, comprendes que no puede ser visto por parte alguna. Ese es el conocimiento que quema la semilla del ego.
La indagación constante sobre la irrealidad del ego, lo disuelve.

Si conservamos la idea del ego, éste parece existir y da lugar al mundo objetivo. Cuando eludimos esta falsa idea, el ego desaparece y es sustituido por el autoconocimiento o conocimiento del ser.
El trabajo esencial es llegar a comprender la irrealidad del sentimiento de ego.

Los que se han esforzado seriamente en comprender esta verdad, después de haberla escuchado de los labios de algún maestro y haberla estudiado en las escrituras, han alcanzado fácilmente el conocimiento del ser.
Escuchar esta verdad de los maestros, estudiar las escrituras y esforzarse por realizarla, es toda la tarea.

Lo que parece ser el mundo, sólo es el despliegue de las ideas y los pensamientos de nosotros mismos, que se basan en la propia conciencia de ego.
Es una especie de ilusión óptica, cuyo substrato es la conciencia. Tanto puede considerarse real como irreal.
Ego y mundo de objetos es irreal si lo consideramos como entidades individuales existentes; es real si desaparece el sentimiento de ego y sus construcciones objetivas.