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Cuentos hasídicos

Una vez el Baal Shem se detuvo en el umbral de una Casa de Oración y se negó a entrar. «No puedo entrar» -dijo-. «Está llena de enseñanzas y de preces desde el suelo hasta el techo y de pared a pared. ¿Cómo puede haber lugar para mí?» Y como viera que los que lo rodeaban lo miraban sin comprender, añadió: «las palabras salidas de los labios de aquellos cuya enseñanza y oración no brota de un corazón inclinado hacia el cielo, no pueden elevarse sino que llenan la casa de pared a pared y desde el suelo hasta el techo”.

(selección de: Cuentos hasídicos. Barcelona, Paidós, 1995. 2 vols.)