Teresa Guardans En los últimos años estamos viviendo los efectos de la llamada “economía de la atención”, un modelo económico que basa la obtención de beneficios en la captación y manipulación de la atención de miles de millones de seres humanos. El psiquismo, la atención y el sentir, todo, se ve profunda y directamente afectado por el peculiar uso de las tecnologías que se está llevando a cabo desde este modelo económico. Vamos a reflexionar sobre ello, deteniéndonos especialmente en el impacto que pueda tener sobre el cultivo de la cualidad humana, sobre la mismísima viabilidad de unas sociedades “sanas”.
Fernando Pessoa, «Alberto Caeiro», «No creo en Dios»
No creo en Dios porque nunca lo he visto.
Si el quisiera que yo creyera en él,
seguro que vendría a hablar conmigo
y entraría por mi puerta diciéndome: ¡Aquí estoy!
Pero si Dios es las flores y los árboles
y los montes y el sol y el luar,
entonces creo en él,
entonces creo en él a todas horas
y mi vida entera es una oración y una misa
y una comunión por los ojos y por los oídos.
Pero si Dios es las flores y los árboles
y los montes y el luar y el sol,
¿por qué llamarle Dios?
Le llamo flores y árboles y montes y sol y luar;
porque si él se hizo, para que yo lo viese,
sol y luar y flores y árboles y montes,
si se me aparece como árboles y montes
y luar y sol y flores
es porque quiere que lo conozca
como árboles y montes y flores y luar y sol.
Y por eso yo le obedezco
(¿qué más sé yo de Dios que Dios de sí mismo?),
le obedezco viviendo, espontáneamente,
como quien abre los ojos y ve,
y le llamo luar y sol y árboles y montes,
y lo llamo sin pensar en él,
y pienso en él viendo y oyendo,
y ando con él a todas horas.
(poema de El cuidador de rebaños)
