Teresa Guardans En los últimos años estamos viviendo los efectos de la llamada “economía de la atención”, un modelo económico que basa la obtención de beneficios en la captación y manipulación de la atención de miles de millones de seres humanos. El psiquismo, la atención y el sentir, todo, se ve profunda y directamente afectado por el peculiar uso de las tecnologías que se está llevando a cabo desde este modelo económico. Vamos a reflexionar sobre ello, deteniéndonos especialmente en el impacto que pueda tener sobre el cultivo de la cualidad humana, sobre la mismísima viabilidad de unas sociedades “sanas”.
Intervención de Marià Corbí en IFEST’08
«Nuestra especie se caracteriza por su capacidad para distinguir la necesidad de la realidad de la propia realidad. Es la razón de nuestra flexibilidad, una ventaja específica gracias a la que hemos podido adueñarnos de la Tierra».
«El habla, la doble experiencia de la realidad y la flexibilidad son las cualidades que potencian nuestra capacidad de innovación científico-técnica».
«La absolutización de cualquier «cómo» o manera de hacer comporta la pérdida de la flexibilidad y, por lo tanto, de esta capacidad de innovación».
«La época de las religiones ya ha pasado. Pero es necesario adentrarse en la experiencia absoluta de lo real que nuestros antepasados llamaban espiritualidad y adaptarla a la laicidad».
«Sólo quienes sean capaces de aceptar las cosas comprenderán a lo que se enfrentan y le darán la solución más adecuada de acuerdo con el saber científico y tecnológico del que dispongan».
Intervención de Marià Corbí: 1º de Agosto de 2008
