En el tránsito que estamos sufriendo, pasar de las sociedades agrarias y agrario-autoritarias e industriales, a las sociedades de conocimiento, no puede esperarse que las generaciones jóvenes puedan crear, por sí mismos, los rasgos adecuados a las nuevas necesidades culturales: el nuevo funcionamiento de la economía, unas nuevas estructuras sociales, los nuevos proyectos axiológicos colectivos correspondientes al crecimiento continuo y acelerado de las ciencias y tecnologías, correspondientes a las nuevas formas de conocimiento, y al cultivo conveniente de la cualidad humana y de la cualidad humana profunda. Es decir, que puedan generar los rasgos adecuados a la creación continuamente acelerada de los conocimientos y tecnologías y a todos los rasgos culturales de las sociedades de conocimiento. Y creemos que no pueden hacerlo porque son jóvenes y no han tenido tiempo de acumular todos los conocimientos que se requieren para esa tarea. ¿Quiénes deberán realizar esa tarea?
Intervención de Marià Corbí en IFEST’08
«Nuestra especie se caracteriza por su capacidad para distinguir la necesidad de la realidad de la propia realidad. Es la razón de nuestra flexibilidad, una ventaja específica gracias a la que hemos podido adueñarnos de la Tierra».
«El habla, la doble experiencia de la realidad y la flexibilidad son las cualidades que potencian nuestra capacidad de innovación científico-técnica».
«La absolutización de cualquier «cómo» o manera de hacer comporta la pérdida de la flexibilidad y, por lo tanto, de esta capacidad de innovación».
«La época de las religiones ya ha pasado. Pero es necesario adentrarse en la experiencia absoluta de lo real que nuestros antepasados llamaban espiritualidad y adaptarla a la laicidad».
«Sólo quienes sean capaces de aceptar las cosas comprenderán a lo que se enfrentan y le darán la solución más adecuada de acuerdo con el saber científico y tecnológico del que dispongan».
