Marià Corbí A un viviente que tiene un doble acceso a la realidad se le plantean dos posibilidades: una es hacer todas las construcciones culturales apoyados en nuestra condición necesitad y, por tanto, en la autorreferencia a nuestra condición de vivientes, lo cual supone que hacemos las construcciones y su gestión desde nuestra egocentración que, por las dificultades que se presentan se transforma en egoísmo. La otra posibilidad, apoyamos todas nuestras construcciones culturales en la experiencia de DA de nuestra condición humana. La humanidad, en toda su historia ha fundamentado todos los rasgos de la cultura y sus construcciones al servicio de nuestra condición de individualidades necesitadas movidas por el ego, sus necesidades y sus deseos. Desde ese individuo necesitado y egoísta se construyeron todos los tipos de organizaciones sociales, todos los colectivos, los países, etc. Toda la realidad de la tierra está ahí a nuestro servicio, dispuesta a nuestra explotación.
Intervención de Marià Corbí en IFEST’08
«Nuestra especie se caracteriza por su capacidad para distinguir la necesidad de la realidad de la propia realidad. Es la razón de nuestra flexibilidad, una ventaja específica gracias a la que hemos podido adueñarnos de la Tierra».
«El habla, la doble experiencia de la realidad y la flexibilidad son las cualidades que potencian nuestra capacidad de innovación científico-técnica».
«La absolutización de cualquier «cómo» o manera de hacer comporta la pérdida de la flexibilidad y, por lo tanto, de esta capacidad de innovación».
«La época de las religiones ya ha pasado. Pero es necesario adentrarse en la experiencia absoluta de lo real que nuestros antepasados llamaban espiritualidad y adaptarla a la laicidad».
«Sólo quienes sean capaces de aceptar las cosas comprenderán a lo que se enfrentan y le darán la solución más adecuada de acuerdo con el saber científico y tecnológico del que dispongan».
