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Las Sociedades de Conocimiento, si no pretenden llevarnos al desastre, deberán fundamentar todas sus construcciones desde la experiencia de la Dimensión Absoluta

A un viviente que tiene un doble acceso a la realidad se le plantean dos posibilidades: una es hacer todas las construcciones culturales apoyados en nuestra condición necesitad y, por tanto, en la autorreferencia a nuestra condición de vivientes, lo cual supone que hacemos las construcciones y su gestión desde nuestra egocentración que, por las dificultades que se presentan se transforma en egoísmo.

La otra posibilidad, apoyamos todas nuestras construcciones culturales en la experiencia de DA de nuestra condición humana.

La humanidad, en toda su historia ha fundamentado todos los rasgos de la cultura y sus construcciones al servicio de nuestra condición de individualidades necesitadas movidas por el ego, sus necesidades y sus deseos. Desde ese individuo necesitado y egoísta se construyeron todos los tipos de organizaciones sociales, todos los colectivos, los países, etc. Toda la realidad de la tierra está ahí a nuestro servicio, dispuesta a nuestra explotación.

Mientras vivimos en sociedades preindustriales con tecnologías sencillas, hubo problemas, pero esos problemas no impidieron que la vida y la sociedad humana, utilizando todos los seres de la tierra y el mar, fueran viables.

Cuando llegan las sociedades de conocimiento, con sus ciencias y tecnologías en crecimiento exponencial, se presenta un problema grave de viabilidad para nuestra especie y para toda la vida del planeta.

Unas ciencias y tecnologías, cada día que pasa más y más poderosas, ponen en riesgo, ya lo están haciendo, la supervivencia humana, la de las múltiples especies animales y la habitabilidad del planeta.

Unas poderosísimas ciencias y tecnologías (piénsese en la IA, en la robótica, en la manipulación de los programas genéticos de las especies animales, incluyendo la humana) puestas en manos de individuos egoístas, de corporaciones y países igualmente egoístas, nos llevarán, en un corto espacio de tiempo, a una gran catástrofe.

Si todos esos saberes y posibilidades tecnológicas las dejamos en manos de un capitalismo codicioso y sin controles reales pasará, lo que ya ha empezado seriamente a ocurrir, degradación de la vida humana para muchos pueblos de la tierra que se ven forzados a emigrar en masa a los países más desarrollado; estamos frente a la mayor extinción de especies animales de la historia, y estamos dañando el medio en que vivimos de forma irreversible.

Hay que impedir esta marcha, lo antes posible.

En esta situación se espera que seamos capaces de construir un proyecto axiológico colectivo (PAC) para las sociedades de conocimiento que solvente o mitigue estos malos efectos de las sociedades de conocimiento.

Esto es lo que se espera. Pero parece evidente que construir un proyecto axiológico colectivo (PAC) apoyado en los intereses de los individuos, corporaciones y países, intereses que son egoístas, y construir un PAC en el contexto del enorme progreso constante y acelerado de las tecnociencias y sus consecuencias en nuevos productos y servicios, no parece poder resolver el enorme problema al que nos enfrentamos.

Construir proyectos axiológicos colectivos (PACs) para que entidades e individuos egoístas, puedan utilizar con eficacia los nuevos saberes y tecnologías de cara a una mejor explotación de los recursos que ofrece la tierra, no parece que sea un camino adecuado para solventar el problema en el que nos metemos con las sociedades de conocimiento.

¿Cómo sería el PAC para las sociedades de conocimiento partiendo, como hasta ahora, de las necesidades, los intereses y ambiciones de los individuos y colectivos? Crecerían las posibilidades de explotar la tierra y, si fuera conveniente, explotar a otros colectivos humanos más vulnerables.

El eje de un PAC es el remitente, que hace una oferta-imposición a un colectivo, en nuestro caso sería la oferta-imposición de la sociedad de conocimiento. La oferta-imposición del remitente a las sociedades de conocimiento sería: vivir en una sociedad de creación e innovación continua y acelerada de tecnociencias y de nuevos productos y servicios, que impone adaptarse a las transformaciones continuas de los modos de vivir, sentir y organizarse.

Se trataría de PAC para el movimiento continuo en todos los parámetros de la vida, opuesto a los PACs que fijan las maneras de sobrevivir y las formas de pensar, sentir y organizarse en el pasado. El PAC de las sociedades de conocimiento debe excluir todo lo que fije, especialmente las creencias intocables y sacralizadas y los principios filosóficos inmutables.

Ese dinamismo en todo exige que se esté siempre alerta para ver si es preciso actualizar la forma de sobrevivir, las formas de pensar, sentir y organizarse. El PAC de las sociedades estáticas podía permanecer estable durante milenios, bastaban retoques que no alteraran la estructura del proyecto axiológico colectivo (PAC). El PAC de las sociedades de transformación continua exige una constante vigilancia y, si es necesario modificaciones.

El destinatario de este PAC son todas las sociedades de la tierra. Quien no siga el ritmo o se retrase lo pagará con la subordinación, la pobreza y la falta de libertad, porque será sometida a los intereses de las sociedades que respondieron adecuadamente a la oferta-imposición de las sociedades de conocimiento.

A los sujetos se les ofrece-impone una vida creativa en interdependencia con todos los miembros de la sociedad e interdependencia con la realidad de otros colectivos, con la vida que nos rodea y con el medio completo. Se ofrece una vida de cualidad y en unidad con todo.

Pero esta oferta imposición es engañosa, porque se desarrolla desde el egoísmo de individuos y colectivos y desde la explotación de la vida, de la tierra y de los colectivos humanos que no han podido o no han acertado a responder adecuadamente a esa oferta-imposición.

Desde el egoísmo de individuos, corporaciones y grupos sociales, el crecimiento acelerado exponencial de las tecnociencias y sus consecuencias en creación de productos y servicios acrecienta continua y aceleradamente la capacidad de explotación, de la vida, del medio y de otros colectivos humanos más débiles. Este es el camino que se está siguiendo: utilizar la interdependencia interna entre los privilegiados para explotar con más eficacia todo lo que no sea su grupo.

Una sociedad de conocimiento concebida y desarrollada desde los deseos insaciables de individuos y colectivos daña a toda la vida en la tierra y agranda constantemente la distancia entre grupos que se han apropiado de las sociedades de conocimiento y el resto de la sociedad y de las sociedades humanas. Estamos viendo ya que, en las sociedades con esa base así desarrolladas, en poco tiempo unos pocos son dueños de todo y lo deciden y determinan todo.

Si queremos salir al paso de todos estos desastres tendremos que cambiar la base de todas nuestras construcciones como nos enseñó Lao-Tzu en su obra, el Tao-te-Ching.

Tenemos un acceso a la realidad doble: un acceso que tiene que ver con nuestras necesidades de vivientes, y otro acceso que no tiene nada que ver con esas nuestras necesidades. Dimensión relativa y dimensión absoluta.

Históricamente la humanidad optó por fundamentar todos sus sistemas de vida, todas sus construcciones, y toda su cultura apoyada en la dimensión relativa a las necesidades. Así se ha hecho hasta la aparición de las sociedades de conocimiento.

Por nuestra condición de animales constituidos por la lengua, los humanos no tenemos una naturaleza fijada, sino que tenemos que establecerla nosotros con construcciones lingüísticas. Como somos sociales la fijación de la naturaleza se consigue mediante PACs construidos según las maneras de sobrevivir.

Esos PACs parten de la experiencia, que es un error necesario para todos los vivientes, de sentirnos individualidades con ser propio, venidos a este mundo. Esas individualidades son individualidades propias de animales necesitados. Todo ser necesitado está auto-referido, en el caso de los humanos la autorreferencia, por nuestros conflictos, se convierte en egoísmo de individuos, de grupos, de países.

Con el aceleradísimo desarrollo de las tecnociencias y con su gran poder estamos dañando y amenazando la sobrevivencia de nuestra propia especie, de multitud de especies que hemos extinguido, e incluso la habitabilidad del planeta.

El poder de esas ciencias y tecnologías, recordemos a la robótica, la IA, las manipulaciones de la vida, están manejadas por un egoísmo exacerbado de individuos, de empresas y de países. Esta situación es insostenible y está pidiendo que hagamos un cambio radical del fundamento cultural: que cambiemos de apoyarnos en la dimensión relativa, la dimensión relativa y nos apoyemos en la otra dimensión de nuestro acceso a la realidad: la dimensión absoluta.

El partir de la dimensión relativa, del supuesto de que somos seres con existencia propia, venidos a este mundo, exige que construyamos PACs para dotarnos de una naturaleza viable y podamos organizarnos como grupo en un modo concreto de supervivencia.

El PAC es el que nos dota de naturaleza, por ello, todo lo determina el PAC, tanto la interpretación de los individuos, del grupo como la manera de figurar y cultivar la dimensión absoluta. Nada está fuera del PAC.

Pero, el PAC es propio de sociedades estáticas preindustriales o industriales que se consideran estáticas, pero no parece propio de la sociedad de conocimiento, como veremos a continuación. Los PACs fijan, imponen creencias intocables, porque están reveladas por los antepasados sagrados o por dioses. Se interpretan siempre desde la epistemología mítica, pretenden describir la realidad con garantía sagrada.

La transformación que debemos realizar consiste en que habrá que hacer pie, para todas nuestras construcciones, en la experiencia de la dimensión absoluta (DA), que es un dato, no un Dios, es el misterio de los mundos inmensos, de eso que está ahí, porque sí, gratuitamente, esto implica tener que sustituir la epistemología mítica, por la epistemología no mítica.

La dimensión absoluta (DA), el misterio de los mundos es la realidad de todo, nada está fuera de ese misterio.

Ese misterio de los mundos ha desarrollado a todos los seres de este planeta, su belleza, esplendor, sabiduría, riqueza y variedad inconcebible. La DA, el misterio de los mundos ha sido la fuente y raíz de todos los seres. Lo que postulamos es que nos apoyemos en ese misterio de los mundos, que es nuestra dimensión absoluta, para gestionar desde la experiencia de la DA todas nuestras construcciones culturales, postulamos dejar de poyar todas nuestras construcciones sobre los deseos insaciables de los individuos y de los colectivos.

Si queremos que la experiencia de la DA sea la que gestione todas las cuestiones humanas, como ya nos enseñó Lao Tzu en su Tao te Ching, tenemos que eliminar los PACs construidos sobre el egoísmo de individuos y colectivos, porque impediría guiarnos desde la experiencia de nuestra dimensión absoluta. No podemos continuar fundamentándonos en nuestro error que nos lleva a creernos alguien venido a este mundo, que lo subordina todo a su egoísmo.

La experiencia del misterio de los mundos, nos llevará a gestionarlo y conducirlo todo a la unidad y la cualidad. En las sociedades de conocimiento, la experiencia de la DA gestionará la marcha de las ciencias y tecnologías para la cualidad de vida humana y en beneficio de todos los seres.

Asentarse en el misterio de los mundos, en la DA, excluye el error de creernos un ser, con existencia propia, y nos conduce a comprender y sentir que todo es el misterio de los mundos y nada más.

Los PACs, al viejo estilo, en las sociedades de conocimiento nos haría “otros” del misterio de los mundos y así, nos pondrían en nuestras manos egoístas, porque mantendrían la idea y el sentir de que somos alguien venido a esta inmensidad.

Todos los vivientes, incluso las plantas, han de tener algún modo de sentirse individualidad en un medio, todos los animales deben tener esa experiencia, y los humanos debemos tener ese sentir de individualidad. La individualidad, desde la dimensión relativa y el PAC, genera el error de creerse una entidad con ser propio; la individualidad desde la DA no genera ese error, sino que se interpreta como un modo de ser de la DA.

Individualidad desde la necesidad, frente a la individualidad como un modo de ser desde la DA.

Mahoma se comportó de una forma muy semejante a la que estamos proponiendo. La experiencia de la DA le condujo a construir un PAC que uniera a todos los árabes, aunque el PAC tuvo que ser para una sociedad estática e interpretado desde una epistemología mítica. El PAC incluía el cultivo de nuestra doble dimensión, por tanto, la guía de Allah y el reconocimiento de todos los signos que hacen referencia a esa forma de representarse el misterio de los mundos.

Hay que sustituir la creencia de que nuestra modelación tiene ser propio, en un medio también con ser propio, por el convencimiento y la certeza que somos un modo de ser del misterio de los mundos en interdependencia con todo, y por la interdependencia, en unidad.

Hemos estudiado largamente la estructura y función de los PACs en obra anteriores, pero los rasgos de las sociedades de conocimiento y sus aceleraciones bien establecidas no nos permiten aplicar los mismos patrones que en las sociedades anteriores incluidos los inicios de las sociedades de conocimiento.

Nos vemos forzados a postular cambiar el fundamento básico de nuestras construcciones culturales. Tenemos que pasar de fundamentarnos en nuestra condición de individuos necesitados estructurados desde el egoísmo, al otro fundamento de nuestra estructura de doble dimensión, la DA. La experiencia de la DA parece ser la nueva base de nuestras construcciones culturales.

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