Marià Corbí El poemario El encuentro de Marià Corbí se presenta como una meditación lírica y existencial escrita desde la conciencia de la vejez y la inminencia de la muerte. A través de una sucesión de poemas breves, el autor articula una indagación radical sobre el sentido de la existencia, el misterio del ser y la relación entre vida, muerte y absoluto. El eje central de la obra es la noción de “misterio”, entendida no como un enigma que deba resolverse, sino como la realidad última que envuelve y constituye todo lo existente. Corbí insiste en que nada es obvio ni cotidiano: todo, desde la naturaleza hasta la propia conciencia humana, es expresión de una profundidad insondable. Esta intuición atraviesa el libro y se manifiesta en la contemplación de paisajes, estaciones, animales o fenómenos cotidianos, que aparecen como revelaciones de lo absoluto.
He venido para ver
He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.
He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.
He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.
He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.
Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;
Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.
Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.
Luis Cernuda. La realidad y el deseo. 1924-1962. Fondo de cultura económica, 1996
