Teresa Guardans

Práctica de meditación 5

Meditación orientada con la Nube del no saber (anónimo inglés s.XIV) – 1

1.  Seguiremos las instrucciones del autor de la Nube del no saber (monje, anónimo inglés s.XIV). Poner todo el interés, el impulso desnudo del existir (dice él) : Vos sois todo el que soy.

Propone adentrarse en esta certeza con la ayuda de una palabra, de un mantra, el más breve posible. Concentrarlo en una fórmula breve evita la dispersión. Pero la fórmula no ha de estar vacía, debe ser como un dedo que nos haga girar los ojos y llevar toda la atención hacia la luna. Si nos ponemos directamente a repetir, sin más, quizás practicaremos una cierta concentración, pero la propuesta de este monje es más que esto: es realmente modificar el existir, situarlo en la raíz.

Síntesis de la práctica:

1. recogimiento (con ayuda de la atención centrada en la respiración). 2. Después situarnos en la conciencia de existir. 3. Todo lo que soy, Es. / Eres / Es

2. Conciencia de existir

Nos entretendremos en observar el existir en nosotros mismos. A notarlo. No aquello que soy: cuando el que me venga a la cabeza sea «soy esto, esta tarea, este lugar en la familia, este proyecto…» no hacer ningún caso. Una y otra vez intentar tener, más y más presente, el hecho puro de existir. Guiar la atención interior con palabras que nos puedan ayudar: «aquí hay una existencia», «el existir que late, aquí», «una vida que se despliega», «aquí, una vida hace su curso», «el existir, aquí en mí».

3. Fijar la atención

Esfuerzo para sumergirse en la conciencia de existir conseguida, tenue o consistente. Con la ayuda de la repetición de alguna expresión: al comienzo, tan larga como haga falta. O diferentes frases: Todo lo que soy, Es. Poco a poco, una de ellas debería convertirse en símbolo de esta presencia de existir que todo lo es. Quedarse en una de las expresiones. Todo lo que soy, Es. / Eres / Es


TEXTO. Del monje inglés, fragmentos de su Carta de dirección espiritual:

Cuando te dispongas al recogimiento, no te preocupes de qué harás a continuación, olvida todo pensamiento, bueno o malo. (…) Hay que ser muy ignorante para no saber reconocer la propia existencia: pensar y sentir que se es; no que se es esto o aquello, sino que se es. Esto es algo bien evidente incluso para la vaca más obtusa con respecto a sentir su propia existencia. (…) Creo que no es algo difícil de dominar. (…) No hagas nada más que pensar tu existencia desnuda, nada más sino pensar simplemente que eres. (…) Afiánzate en este punto fundamental de tu espíritu, que es tu propio ser. Procura que nada ocupe tu mente fuera del impulso desnudo, sin mirar de revestirlo de ningún pensamiento especial relativo a Dios, a cómo es Él en sí mismo, o en sus obras, sino nada más en que Es. Este puro impulso no será otra cosa para tu pensamiento y sentimiento sino un pensamiento desnudo y un sentimiento ciego de tu propio ser, como si quisieras decir…: Aquello que soy, os lo ofrezco, porque sois todo el que soy.