L'axiologia cognitiva és un enfocament transdisciplinari que estudia els valors humans com a estructures formals de processament cognitiu.
El sentir és el guia

Oferim una petita selecció de “Al final de la aventura”, l´última publicació de Marià Corbí, un nou conjunt de reflexions afrontant les infinites qüestions que planteja la gran transformació cultural que vivim. (Bubok, 2026. pgs. 314-320). Veurem com, per a l’animal humà, el sentir és el guia: com a sistema de senyals guia el dia a dia, com a sentir profund guia l’orientació de la vida. És el fonament de la convivència humana i de la interdependència als equips. (enllaç a la publicació)
El sentir es la guía
En este breve apartado pretendo ponderar el hecho de que los humanos no somos espíritus, ni nuestro punto esencial es la razón, quiero remarcar que somos nada más que animales, un animal que habla. Este hecho tiene enormes consecuencias en todos los aspectos de nuestra vida. En nuestra vida cotidiana de vivientes, pero, también en nuestra vida espiritual, en la forma en que se ha de hacer el camino a la experiencia explícita a la dimensión absoluta.
Si esto es así, el rector de nuestra vida no es el espíritu, ni la razón, nuestro guía es el sentir, siempre ayudado por la razón. El sentir cuando funciona en su hondura, no el sentir superficial que llamamos sentimientos, que es el sentir al servicio de la estructura de nuestro ser necesitado que somos. Es nuestro guía, porque somos animales, y a los animales les guía el sentir capaz de maravillarse y reconocer la dimensión absoluta.
Lo argumentaremos de forma algo más detallada a continuación.
Pretendemos mostrar que como animal que soy el sentir es el guía, como sistema de señales guía el día a día, como sentir hondo guía la orientación de la vida.
En la sociedad de conocimiento el sentir es el guía, no la razón. La mente es solo el auxiliar del sentir. Es el criterio para corregir, tanto el sentir sistema de señales como el sentir hondo. La experiencia de la cualidad humana y de la cualidad humana profunda son imposibles sin el sentir. Sin él no se puede corregir el egoísmo.
El sentir fundamenta la convivencia humana y la interdependencia en los equipos. Sin la experiencia de la dimensión absoluta no hay interdependencia posible en los equipos. Vivir en esos equipos pide un grado alto en el sentir hondo.
¿Por qué no son posibles los equipos en interdependencia sin la experiencia de la dimensión absoluta?
Porque la experiencia de esa dimensión de la realidad es una experiencia de unidad. Para entenderlo basta con una exploración seria. Solo la experiencia de la dimensión absoluta es capaz de frenar el egoísmo, y el no-egoísmo es la condición de posibilidad de la interdependencia de un grupo de personas. Así que las sociedades de conocimiento son unas sociedades en las que el sentir juega un gran papel.
Todos los equipos de las sociedades de conocimiento deben cobrar conciencia de la importancia fundamental del sentir. Deben aprender a reconocer la doble dimensión de toda la realidad y en concreto la doble dimensión de los equipos que deben funcionar en interdependencia.
La orientación de la vida humana en este tipo de sociedades y en sus equipos no puede prescindir la experiencia de la doble dimensión y tampoco puede prescindir de discernir una dimensión relativa de las realidades de su dimensión absoluta.
La vida y la actuación humana, en las sociedades de conocimiento no pueden dirigirlas las religiones, perdieron su fuerza, ni tampoco las ideologías porque están muertas en su capacidad de motivar.
Las ciencias son abstractas, han invadido la vida humana pero no dicen nada al sentir, no pueden hacerlo. Pero somos animales y en los animales el sentir rige la vida. Debemos plantearnos nuestra vida colectiva sin olvidar esa nuestra condición. Debemos acondicionar nuestro sentir para que pueda hacer esa función. El sentir, sistema de señales no puede hacer ese papel, no es esa su finalidad, deberá hacerlo el sentir hondo de nuestro vivir. Sin la experiencia de la doble dimensión y de la dimensión absoluta, en un grado notable, ese sentir hondo no actúa, no existe, como si estuviera aletargado o muerto.
Además de estas razones que pretenden remarcar la importancia imprescindible del sentir hondo, está la razón de que, sin el apuntamiento a la doble dimensión y a la experiencia de la dimensión absoluta, el camino a la cualidad humana y de la cualidad humana profunda no es posible.
El sentir es de gran importancia tanto para nuestra vida cotidiana como para poder tener la cualidad suficiente para gestionar este tipo de sociedades.
Si cobramos conciencia de que somos animales comprenderemos la importancia del sentir, tanto en su función de sistema de señales como en su función profunda.
Por primera vez en la historia de nuestra especie es necesaria la cualidad humana y de la cualidad humana profunda para nuestro vivir cotidiano, para poder sobrevivir y no destruirlo todo a nuestro paso, son necesarias esas cualidades de nuestra condición humano.
También, por primera vez en la historia se nos exige para vivir de la manera que nos imponen las sociedades de conocimiento, ocuparnos de desarrollar nuestra cualidad humana y la posibilidad, increíble, pero cierta, de cultivar nuestra cualidad humana profunda, la alta posibilidad de una honda espiritualidad.
La guía del maestro interior
El maestro interior es nuestra propia condición, es decir, el acceso doble a la realidad, uno que corresponde a nuestra condición de vivientes necesitados, y otro que corresponde a nuestro acceso absoluto de la realidad. Nuestra condición de animales y nuestra condición absoluta, la dimensión absoluta.
Desde nuestra condición animal las modelaciones recibidas del colectivo y la educación nos guían en nuestra sobrevivencia. La dimensión absoluta también interviene siendo la fuente de las modelaciones, afinándolas, o si es necesario, cambiándolas.
Nuestra condición de animales nos guía en el vivir en grupo con respecto al pasado y con respecto al presente.
En la dimensión absoluta la guía es nuestra experiencia interior de esa dimensión. ¿Cómo nos guía?
Primero y principalmente procurando que tengamos la experiencia de la dimensión absoluta en todos los seres y en nosotros mismos.
Si nos hacemos capaces de ver y sentir el esplendor y belleza de la dimensión absoluta, todo adquiere dignidad y nos hace amantes y servidores de todo porque en todo se manifiesta la dimensión absoluta.
La presencia de esa dimensión nos conduce al discernimiento entre la dimensión relativa y la absoluta. Esa discriminación conduce a reconocer que la relativa está vacía de ser propio y que la única realidad es la absoluta.
La dimensión absoluta, que es mi propia realidad, nos guía a verla en todo, por tanto, nos lleva al amor universal, al servicio de toda criatura.
La experiencia de la dimensión absoluta nos lleva hasta que reconozcamos que toda la dimensión relativa de nuestra vida no tiene otra realidad que su dimensión absoluta. Nos conduce a reconocer, paso a paso, que todo lo que damos por realidad es un mero supuesto vacío y carente de ser propio pero lleno de dimensión absoluta.
La dimensión absoluta nos guía al reconocimiento de esa dimensión misma en todos los seres como única realidad. Nos guía a ver y sentir la unidad de todos los seres existentes.
Necesidad del cultivo a fondo de la sensibilidad en las sociedades de conocimiento
La sensibilidad ejerce un enorme papel en la vida humana porque es el fundamento y la posibilidad de su vida animal. Y, además, sin sensibilidad no hay posibilidad de acceder a la experiencia de la dimensión absoluta.
En las sociedades de conocimiento debemos remarcar y procurar vivir que es el animal el que cultiva la espiritualidad, no es el espíritu, ni la razón.
De este hecho se deduce que el cultivo de la sensibilidad tiene una gran importancia. Cuanto más se cultive la sensibilidad se tendrá mejor acceso a la experiencia de la dimensión absoluta.
Hablamos de una sensibilidad honda, no de los sentimientos. Los sentimientos van y vienen según los procesos de nuestra sobrevivencia.
El sentir hondo, que es el sentir del misterio, es estable. Afinar el sentir hondo es afinar la percepción de la belleza, de la dimensión absoluta, del misterio de los mundos. Sin afinar los perceptores no hay percepción de la cualidad humana y de la cualidad humana profunda.
¿Cómo afinar la sensibilidad?
- Amando la naturaleza, frecuentándola, cultivando su cuidado.
- Amando a los animales, pájaros, árboles y flores, protegiéndolos, sirviéndolos.
- Viendo y escuchado la noche y el sintiendo el esplendor del día.
- Amando y sirviendo a los humanos, niños, ancianos, todos.
- Aprendiendo toda la vida.
- Reflexionando siempre para poder comprender la maravilla de todo.
- Fomentando el cultivo de la cualidad, individualmente y en grupo, para asegurar en las sociedades de conocimiento la supervivencia de nuestra vida y de toda vida del planeta.
Las potentes ciencias y tecnología son abstractas y fomentan una vida humana abstracta, sin sentires si no son los sentimientos. Se olvida completamente la búsqueda de la experiencia de la dimensión absoluta, el misterio de los mundos, la cualidad humana profunda.
Hay que fomentar el amor humano, no solo el romántico sino el generoso que busca ante todo el bien de la persona que se ama.
Hay que esforzarse mucho, pero sabiendo que la sensibilidad es un don del misterio de los mundos que unos reciben y otros no, pero siempre se puede cultivar y mejorar.
La sensibilidad debería cultivarse con gran empeño en las sociedades de conocimiento, porque con ella nos jugamos nuestro destino.
Confiar en la vida y en la muerte
Como animales tenemos un acceso a la realidad desde nuestra necesidad. Modelamos la realidad para que responda a nuestra necesidad. Nuestras modelaciones no son lo que hay sino solo lo que nosotros necesitamos ver y sentir. Como animales constituidos por el habla tenemos también acceso a la dimensión gratuita de la realidad, a la dimensión “porque sí”, absoluta de toda realidad.
La experiencia de la dimensión absoluta consigue hacer de estas dos dimensiones una sola dimensión, la absoluta. Cuando esto ocurre en todo solo se ve y siente la dimensión absoluta, porque es solo lo que hay, aunque no se pueda decir si existe o no existe.
Si todo es la dimensión absoluta, y solo la dimensión absoluta, se genera la confianza en la realidad. La vida es la dimensión absoluta, como lo es la muerte. No es más fiable la vida que la muerte. Todo es unidad y solo unidad.
La experiencia de la dimensión absoluta libera de todo tipo de sumisiones, de fijaciones, de dogmas.
La experiencia de la dimensión absoluta es la experiencia del misterio de los mundos, del “porque sí” de toda esta inmensidad, desde lo más grande a lo más pequeño, del estar ahí de todo, incluyéndome a mí mismo.
La experiencia de la dimensión absoluta es el fundamento de la cualidad humana.
Es el fundamento de la llamada espiritualidad, de la cualidad humana profunda.
El fundamento de la moralidad. Sin experiencia de esa dimensión no hay verdadera moralidad.
Esa experiencia es la fuente la cohesión social. De la interdependencia de individuos y de colectivos. Del ecumenismo completo. Del sentido y de la paz.
La experiencia de la dimensión absoluta muestra que la realidad es confiable, que guía al reconocimiento de la verdad, que es tan confiable la muerte como la vida, que la unidad es el fundamento de la sabiduría, que no hay saber humano más alto que ese.
Aquest text correspon a les pgs. 314-320 del llibre de Marià Corbí: Al final de la aventura (Bubok, 2026).
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