Marià Corbí No es aceptable abandonar a los jóvenes porque no se sabe qué decirles que sea aceptado por ellos, o porque les predicamos con un mensaje del pasado, que pensamos que es el único válido y que no aceptan. Hay que buscar una solución urgentemente. Muchos no saben qué hacer y dan lo que tienen a personas que ya pertenecen al último tercio de la vida; a persona que, forzadas a alejarse de las formas tradicionales de la religión, por las transformaciones de las formas de vivir y de las culturas, todavía les restan no pocos elementos de la tradición. También estos están desamparados y sin ayuda. Quienes dedican su vida y sus esfuerzos a este tipo de personas hacen muy bien. Sin embargo, hay que hacer un gran esfuerzo para encontrar una solución para las generaciones futuras, porque de ellas será el mundo, la cultura, la espiritualidad y todo.
El aprendíiz de ladrón
¿Con qué comparar el Zen?
Wu-Tsu
El maestro Wu-tsu Fa-yen, para explicar que no hay métodos establecidos, que el camino es creación única, contó esta historia:
Si la gente me pregunta a qué se parece el Zen, le diría que es como aprender el arte de robar. El hijo de un ladrón vio envejecer a su padre y pensó: «Si es incapaz de llevar adelante su profesión, ¿quién ganará el pan en esta familia, salvo yo mismo? Debo aprender el oficio». Comunicó la idea a su padre, quien la aprobó.
Una noche el padre llevó al hijo a una casa grande, forzó la cerca, entró en la casa, y abriendo un gran baúl le dijo al hijo que fuese a sacar vestidos. Tan pronto el hijo se introdujo en el baúl, hizo caer la tapa y aseguró la cerradura. Entonces el padre salió al patio, y golpeando fuertemente la puerta despertó a toda la familia, al tiempo que silenciosamente se deslizó por el agujero que anteriormente practicara en la cerca.
Los moradores se excitaron, encendieron velas pero descubrieron que los ladrones se habían ido. El hijo que todo el tiempo que permanecía confinado en el baúl, pensó en su cruel padre. Se sentía muy herido cuando surgió en él una buena idea. Hizo un ruido que sonó parecido al chillido de una rata. La familia dijo a la sirvienta que tomase una vela y examinase el baúl. Al ser abierta la cerradura de la tapa, salió el prisionero, apagó la luz de un soplido, hizo a un lado a la sirvienta y huyó. Los moradores corrieron tras él. Al advertir un pozo junto al camino, tomó una gran piedra y la tiró al agua. Todos los perseguidores se congregaron alrededor del pozo tratando de hallar al ladrón ahogándose en el oscuro agüero. Mientras tanto, él estaba de vuelta y seguro en casa de su padre, imputándole el haberse podido escapar por muy poco.
El padre le dijo: «No te ofendas, hijo mío. Dime solamente cómo te escapaste». Cuando el hijo le narró todas sus aventuras, el padre observó: «¡Ya lo lograste, aprendiste el arte!»
Wu-tsu Fa-yen (aprox. 1024-1104, en japonès: Goso Hoén) maestro chino de la escuela Zen Rinzai. En: D.T. Suzuki. Ensayos sobre el budismo zen. Primera serie. Kier, 1975. p. 342
