Marià Corbí No es aceptable abandonar a los jóvenes porque no se sabe qué decirles que sea aceptado por ellos, o porque les predicamos con un mensaje del pasado, que pensamos que es el único válido y que no aceptan. Hay que buscar una solución urgentemente. Muchos no saben qué hacer y dan lo que tienen a personas que ya pertenecen al último tercio de la vida; a persona que, forzadas a alejarse de las formas tradicionales de la religión, por las transformaciones de las formas de vivir y de las culturas, todavía les restan no pocos elementos de la tradición. También estos están desamparados y sin ayuda. Quienes dedican su vida y sus esfuerzos a este tipo de personas hacen muy bien. Sin embargo, hay que hacer un gran esfuerzo para encontrar una solución para las generaciones futuras, porque de ellas será el mundo, la cultura, la espiritualidad y todo.
Ibn Arabí
Quien queda atrapado por una adoración particular ignora necesariamente (la verdad intrínseca de otras creencias), por los mismo, su creencia implica la negación de otras formas de creencia. Si conociera el sentido de las palabras de Junayd: “el color del agua es el color de su recipiente”, admitiría la validez de todas las creencias, y conocería a Dios en toda forma y en todo objeto de fe. No tiene el conocimiento de Dios y se funda únicamente sobre la opinión de la que habla la palabra divina: “me adapto a la opinión que mi servidor se hace de mí”, que quiere decir “no me manifiesto a mi adorador más que en la forma de su creencia; que generalice si quiere o que determine”.
La divinidad conforme a la creencia es la que puede ser definida, y es el Dios que el corazón puede contener (según la palabra divina “ni mis cielos ni mi tierra pueden contenerme, pero el corazón de mi fiel servidor me contiene”) Pues la divinidad absoluta no puede ser contenida por ninguna cosa, porque ella es la esencia misma de las cosas y su propia esencia. (Ibn Arabí, s.XII. Múrcia-Damasco)
